Bienes comunes y modelo productivo: El agua vale más que el petróleo

 

El agua vale más que el petróleo

El pasado lunes se publicó en el Boletín Oficial el Decreto 929/13, también conocido como ‘Decreto Chevron’. El Gobierno Nacional asegura que el mismo tiene como objetivo incentivar la inversión de las empresas petroleras en la materia prima argentina. Sin embargo, los acuerdos que el Estado está realizando con las empresas petroleras tales como la norteamericana Chevron tienen un olor a podrido que trae recuerdos del neoliberalismo más salvaje de la década de los ’90. Esto, sumado a la tremenda contaminación que los nuevos métodos de extracción no tradicionales generarán en las regiones petroleras del país, hace que la medida sea muy perjudicial para el pueblo argentino.

 

Según Horacio Fernández, Director del Instituto de Estudios de Estado y Participación (IDEP), con los acuerdos que salen de este Decreto “se va a trabajar sobre un área de alrededor de 395 m2 del total de la formación Vaca Muerta, localizada en la provincia de Neuquén”. Fernández además explicó: “El Estado argentino no sabe cuántas reservas hay: No hay una auditoria de reservas, sino que son las empresas nos dicen cuantas reservas tienen. El Decreto apunta a crear un régimen de promoción de inversión para la explotación de hidrocarburos tanto convencionales como no convencionales. Entonces, si yo no sé cuántas reservas hay, o de qué tipo de reservas son, y son las empresas quienes me lo dicen, ¿quién me asegura que no me estén ocultando reservas en recursos convencionales para empezar a gozar de los beneficios de éste régimen desregulatorio? El Estado debería garantizar, a través de universidades nacionales e institutos públicos, la certificación y la auditoría de las reservas. Si Chevron opera en una de las áreas más nuevas, como es la Cuenca San Jorge, y ha bajado su producción, ¿quién me garantiza que no la esté ‘pisando’, como vulgarmente se dice, a la espera de un régimen de promoción? Nuestros hermanos de los pueblos originarios, en la cuestión del cuidado de la tierra, tienen una conciencia mas arraigada que nosotros. Y a la defensa que están haciendo debemos tomarla todos como bandera y formar parte de ella”.

“El Decreto que salió el lunes publicado en el Boletín Oficial retrotrae la política hidrocarburífera a los ’90, a la política neoliberal. Es un Decreto que habla de inversión para el desarrollo de los recursos convencionales y no convencionales. Vaca Muerta es una reserva de lo que se llama recursos no convencionales. Con el Decreto, aquellas empresas que puedan invertir más de 1.400 millones de dólares, a partir del quinto año, si se consigue el autoabastecimiento, es decir no tener que importar más hidrocarburos, podrán exportar el 20 por ciento de la producción, libre de retenciones y con libre disponibilidad de las divisas obtenidas por esas exportaciones. Ahora, vale aclarar un tema: Si no se llegara a conseguir el autoabastecimiento en cinco años, Chevron podría vender al mercado interno ese 20 por ciento que tendría habilitado para exportar al precio internacional y sin retenciones. Teniendo nuestras cuencas un costo de producción bastante más barato que el de los hidrocarburos indicadores, como el del WTI (West Texas Intermediate), y considerando que nos venderían dentro del país nuestros hidrocarburos a precios internacionales, ¿cuál sería la ventaja de tener los hidrocarburos ahí? Ninguna”, agregó Fernández, que continuó: “Hay que precisar un poco los tipos de hidrocarburos que van a desarrollar: Hay dos tipos de reservas de hidrocarburos, y son los convencionales y los no convencionales. Para extraer los segundos se utiliza una técnica que se llama fracking que es tan contaminante como la minería a cielo abierto. Los hidrocarburos no convencionales están en yacimientos que se encuentran bajo superficies que no tienen la porosidad para que el hidrocarburo se pueda extraer por el medio convencional. ¿Qué se hace con ese reservorio? Se fractura, de ahí el nombre fracking. Para esto se necesitan millones y millones de litros de agua y componentes químicos que son altamente contaminantes. ¿No hubiera sido más razonable asociarse a Petrobrás y explorar la cuenca marítima, que tendría muchas menos consecuencias ambientales? Es un tema para discutir”.

Reservas ¿argentinas?

“Es una locura volver a autorizar que haya exportación de hidrocarburos. Supongamos que en cinco años se alcanza el autoabastecimiento, lo cual puede ocurrir. Si nosotros exportamos lo que se produce aquí, comprometemos a futuro nuestro nivel de reservas. Nosotros, si tenemos un excedente de producción, debemos utilizarlo para aumentar las reservas. La política hidrocarburífera no puede estar pensada a cinco años, sino que debe ser para el mediano y largo plazo. Volver a estas políticas es volver a la situación que teníamos cuando en los ’90 se empezó a aplicar esta política de disponibilidad del crudo, la posibilidad de girar las divisas y demás. Nosotros teníamos más o menos un horizonte de unos 20 o 22 años en petróleo y casi 30 en gas. Hoy tenemos 4 o 5 en petróleo y 7 u 8 en gas”, manifestó el director del IDEP, Horacio Fernández.

Chevron

“Chevron hoy opera la Cuenca de San Jorge, que es una de las más nuevas que hay en nuestro país. Sin embargo, Chevron desde el 2009, y hasta el momento, tiene una caída en la producción del 35 por ciento en esa cuenca. Una caída de producción mayor que la que registró Repsol cuando se produce la reestatización por parte del Estado. Es decir, a esta empresa, que tiene una ‘performance’ bastante mala en el área que tiene a cargo, se lo premia con este acuerdo hacho a medida”, aseguró Horacio Fernández, que agregó: “Recordemos además que Chevron tiene muchos juicios en el exterior por el daño ambiental que perpetraron en otras regiones. Hay estados dentro de Estados Unidos que no permiten la utilización del fracking, Francia no lo permite, tampoco Bulgaria, etc. Y esas prohibiciones no fueron instauradas porque haya solo algún dato, sino porque el daño ya está certificado”.

La cuenca neuquina

Julio Fuentes, Secretario General del Consejo Directivo Nacional de ATE, analizó el daño que generará esta medida en la región de la cuenca neuquina, comparándola con las políticas petrolíferas de años pasados: “Una evaluación de las Naciones Unidas en la década de los ’90 recomendó al Gobierno neuquino demandar a las empresas petroleras por un pasivo ambiental de mil millones de dólares. En el territorio que se conoce para la industria petrolera como la cuenca neuquina, que abarca no sólo partes de la provincia de Neuquén, sino también de Río Negro, Mendoza y La Pampa, según determinó el informe, la contaminación con la YPF estatal durante 60 años de explotación generó un pasivo ambiental de 300 millones de dólares. En cambio, y siempre según el informe de Naciones Unidas, durante los cinco años de gestión en manos de empresas privadas, se generó un pasivo ambiental de 700 millones de dólares. Es decir: El nivel de depredación y de contaminación es considerablemente mayor, y la falta de cuidado al realizar la actividad petrolera al menor costo económico posible y al costo ambiental que sea, son características de la explotación de hidrocarburos en manos de empresas privadas. Y esto pasaba con las reservas convencionales. Es imposible llegar a dimensionar lo que puede significar una explotación privada con el sistema requerido para extraer las reservas no convencionales, con un Estado provincial y un Estado nacional incapaces de controlar absolutamente nada, ya que no existe la capacidad de control necesaria ni en Neuquén, ni a nivel nacional. O sea que le estamos entregando la tierra a las empresas privadas quedando a la buena de ellos”.

“En el sector del Estado que debe controlar la explotación de los hidrocarburos en la provincia de Neuquén, que representa el 50 por ciento del gas y el 30 por ciento del petróleo argentinos, la dotación de empleados no supera los 20 empleados. No poseen vehículos, no poseen recursos tecnológicos, ni helicópteros, ni ningún mecanismo que permita el control. De hecho, las empresas pagan las regalías por declaración jurada, no es que no controlamos cómo se hace la actividad y cuál es el impacto ambiental, sino que no se controla por parte del Estado ni siquiera cuánto sacan. La empresa dice que sacó tanto, y en relación a eso pagan las regalías. Estamos realmente indefensos con un Estado que desertó de esta actividad”, agregó Fuentes.

“Lo del contrato con Chevron es entregar el patrimonio nacional. Es otra vez exactamente lo mismo que hizo Menem, sólo que en lugar de hacerlo con empresas europeas, se está haciendo con empresas norteamericanas. Pero estamos viviendo, lamentablemente, el mismo proceso pero con una tipo de extracción que ya ha sido prohibido en algunos países y en algunos estados norteamericanos. Ojalá haya en Argentina municipios o provincias en los que intendentes o gobernadores valientes que también lo prohíban. En el caso de Neuquén, el Gobernador no es valiente, así que va a sumarse a esto. El Gobierno Nacional, lamentablemente, también se suma. Nosotros enfrentamos la entrega a la empresa Repsol del yacimiento Loma de la Lata de manos del Gobernador Jorge Sobisch en la provincia de Neuquén, pero también de manos de Débora Giorgi como Secretaria de Energía de De la Rúa, que es la misma funcionaria que está hoy con este Gobierno. Es decir que hay una continuidad en la política petrolera, una política que es de desnacionalización, de depredación, y hoy en día con una tecnología que debe alertarnos a todos los argentinos, no solo a los que somos de las regiones donde están las cuencas petroleras”, advirtió el dirigente nacional de ATE.

El agua vale más que el petróleo

Julio Fuentes además analizó la problemática ambiental que amenaza a algunas de las reservas de agua potable más importantes del país: “La cuenca acuífera más importante del país que nace y muere en territorio argentino es la cuenca del Río Limay y del Río Neuquén. Otras cuencas, como la del Paraná, son compartidas con otros países, pero la cuenca de agua dulce más importante de la Argentina está ahí. Eso es Vaca Muerta. Nosotros estamos convencidos de que el agua vale más que el petróleo, entonces no puede privilegiarse la extracción de petróleo para los intereses de otros países con tecnologías rechazadas en los propios lugares de origen de estas empresas. Se debe privilegiar el cuidado del medioambiente y los argentinos debemos privilegiar el cuidado del agua. La principal cuenca, y lo repito porque es importante, de agua dulce que nace y muere en territorio argentino es la del Río Limay y el Río Neuquén, y es ahí donde está establecido ese mega yacimiento de Vaca Muerta. La contaminación es devastadora e irremediable con la tecnología que quieren aplicar”.

Falsas promesas

“A los neuquinos no nos asombra, aunque probablemente al resto de los argentinos tampoco, que nos vengan a anunciar inversiones. Cuando se entregó el yacimiento Loma de la Lata, el Gobernador Sobisch, junto al entonces Presidente De la Rúa y su Secretaria de Energía, Débora Giorgi, anunció inversiones por 10 mil millones de dólares. En Neuquén además se hizo un gran acto en el que anunciaron que iba a haber 10 mil nuevos puestos de trabajo. Pero Repsol en toda la historia no tuvo 10 mil empleados en toda la Argentina. Ya estamos vacunados contra el verso de los anuncios por miles de millones de dólares en inversiones. A partir de la privatización de YPF, el pueblo de Neuquén está cada vez más pobre. Tuvimos un poquito de esperanza con la nacionalización, pero ahora ya otra vez estamos en la privatización. Se la sacamos a los españoles para entregársela a los norteamericanos”, cerró Julio Fuentes.

Análisis del ‘Decreto Chevron’

El Instituto de Estudios de Estado y Participación lanzó un informe analizando el Decreto Nº 929/13: El “Decreto Chevron”. Para acceder al trabajo realizado por Gustavo Lahoud (colaborador del IDEP), haga click en el siguiente enlace:

http://www.eltrabajadordelestado.org/component/k2/item/2862-analisis-del-decreto-n-92913-el-decreto-chevron.html

Prensa ATE

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