Fracking: ni tanta riqueza ni tan sencillo

Ni tanta riqueza en las reservas de hidrocarburos no convencionales, ni tan poco riesgo para explotar, como dice la propaganda oficial.

Por Raúl A. Estrada Oyuela Embajador. Miembro de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente

Sin dar precisiones sobre las fuentes ni los supuestos técnicos, la empresa afirma que informes internacionales asignan a la Argentina recursos no convencionales de hidrocarburos que significan aumentar 25 veces el potencial conocido. En el cuidadoso trabajo “Shale oil y shale gas en la Argentina”, de la Fundación Bariloche, se señala que la situación es buena pero mucho más modesta que la pregonada si se calcula con tasas razonables de recuperación y se tiene en cuenta el factor de declinación que se está presentando en las explotación de esos recursos en EE.UU.

En una solicitada, la empresa afirma que la explotación no convencional de hidrocarburos no afectará las napas de agua para consumo porque los pozos se protegen con entubamientos de cemento y acero. Pero olvida que –como es de dominio público- precisamente fallas en ese tipo de entubamientos causaron la severa contaminación del Golfo de México en las explotaciones off shore de la empresa BP.

Si los controles de la autoridad regulatoria norteamericana y la experiencia de BP no evitaron esa catástrofe, no es sencillo imaginar que los controles de la provincia de Neuquén y la limitada experiencia nacional logren resultados confiables.

También sostienen que la estimulación de los pozos no compromete el abastecimiento de agua. La afirmación no tiene en cuenta que la agencia estadounidense de protección ambiental –EPA- en su página sobre fracking (www.epa.gov/fracking), advierte sobre el estrés que esas actividades producen en las aguas superficiales y en los suministros de agua subterránea por los grandes volúmenes de agua utilizados en la perforación y fractura hidráulica(www.epa.gov/fracking). Esa advertencia es similar a la que hace la Real Academia de Ingeniería del Reino Unido (www.raeng.org.uk) que constituye un alerta para lo que está sucediendo en Texas.

Los aditivos químico s que necesita esta industria en Estados Unidos hicieron necesario que en 2005 se enmendara la Clean Water Act, para eximir a los explotadores de shale gas de la obligación de informar sobre los aditivos que utilizan. La EPA, en su página, advierte que la disposición de las aguas utilizadas en la explotación no convencional de gas tiene efectos adversos en la calidad de las aguas superficiales.

También la Academia de Ingeniería del Reino Unido advirtió sobre la necesidad de establecer un manejo integrado del agua.

Las solicitadas niegan que la exploración y explotación no convencional de gas provoquen movimientos sísmicos. La Academia de Ingeniería del Reino Unido había advertido sobre la necesidad de mitigar la sismicidad que pudieran inducir estas actividades, pero ahora el Departamento del Interior de los Estados Unidos señala que, desde que comenzaron los registros en 1776, el pueblo de Youngstown, Ohio, nunca había experimentado movimientos sísmicos pero que, a partir de enero de 2011, se registraron 109 temblores y que nuevas investigaciones revelan que pueden ser consecuencia de la explotación de hidrocarburos no convencionales (ver http://dx.doi.org/10.1002/jgrb50247) Hace varios años que investigadores de Duke University registran un aumento del gas en el agua potable en el nordeste de Pensilvania, según han publicado en el órgano de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos. Algunos encontraron evidencias de contaminación proveniente de Marcellus shale gas. Como puede verse en la página web de la EPA, induce a error decir que “la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos no encontró pruebas que esta tecnología afecte el medio ambiente”. La agencia ha hecho varias advertencias y continúa el estudio de los efectos que se van registrando.

Con respecto a las medidas que han tomado distintos gobiernos, las citas excederían los límites de esta nota, pero es cierto que en Francia la discusión no ha concluido, y que en Carolina del Norte rige una moratoria http://thinkprogress.org/climate/2013/07/26/2364111. El Reino Unido dispuso una moratoria durante la que se analizaron y finalmente se adoptaron los requisitos para autorizar trabajos de exploración; y en el estado de Illinois se han establecido condiciones estrictas para encararlos (Exploration for shale gas, E. Davey, Secretary of State for Energy, 13/12/2012).

En nuestro caso, ni la Nación ni la Provincia de Neuquén han tomado recaudos razonables, y tampoco se advierte ningún atisbo de intenciones en ese sentido.

Como ha ocurrido con otros proyectos mineros, sin los debidos recaudos estas actividades pueden llegar a detenerse por presión de la sociedad civil o mediante decisiones judiciales que protejan el ambiente.

Clarín