De discursos y actores, ¿qué nos dejó el pacto Chevron-YPF?

 

Hace tres años la mayoría de la Legislatura neuquina aprobó, represión mediante, el histórico acuerdo Chevron-YPF. Tres discursos se enfrentaron de manera pública en la provincia. Mientras el gobierno nacional y provincial lo destacaba como una “garantía para el autoabastecimiento”; la oposición lo caracterizó como perjudicial para Neuquén. En tanto los partidos de izquierda y organizaciones mapuce lo denunciaron como una representación del saqueo y la contaminación

ypf chevron

Por Lorena Riffo*

En el año 2013, el gobierno nacional y el gobierno de la Provincia de Neuquén crearon nuevas normativas estatales en materia hidrocarburífera. En este marco, el 16 de julio la empresa YPF S.A. suscribió un acuerdo con Chevron Corporation para comenzar a explotar Hidrocarburos No Convencionales (HNC) en la formación geológica Vaca Muerta en Neuquén.

Con una represión de diez horas, la mayoría de la Legislatura provincial, el 28 de agosto de 2013, sancionó el aval al acuerdo. De esta manera, le extendieron a YPF S.A. el área concesionada en Añelo y le prorrogaron el contrato por diez años. Como decía Gramsci, cuando los sectores dominantes no pueden imponer sus intereses al conjunto de la población por vía del convencimiento de los sectores desfavorecidos, apelan a las herramientas coercitivas para seguir garantizando sus privilegios.

Esta demostración de fuerza es la clave histórica de la democracia representativa liberal para cerrar un conflicto cuyas complejidades no pudieron esconder. Las semillas del debate sobre las consecuencias de la hidrofractura como técnica experimental de extracción de hidrocarburos; la insostenibilidad de los combustibles fósiles; la ilegitimidad por la confidencialidad del acuerdo; y la trayectoria de contaminación de la empresa Chevron en la amazonia ecuatoriana; habían sido sembradas.

Tres discursos para un acuerdo

Entre mediados de mayo y principios de septiembre de 2013, diferentes posturas confrontaron en la escena pública a nivel nacional y regional en la provincia de Neuquén y sus zonas aledañas. Desde la lectura de los medios regionales en el Norte de la Patagonia Argentina, principalmente el diario Río Negro por su alcance y llegada, encontramos, sintéticamente, tres grandes maneras de caracterizar el pacto: “El acuerdo y la explotación de HNC como garantía del autoabastecimiento energético”; “El acuerdo como perjuicio para los intereses provinciales de Neuquén”; y, “El acuerdo y la explotación de HNC como representantes del saqueo y la contaminación”.

En primer lugar, los máximos exponentes que comprendieron “el acuerdo y la explotación de HNC como garantía del autoabastecimiento energético y beneficioso para la provincia de Neuquén”, en aquel momento, fueron el gobierno nacional y el gobierno provincial de Neuquén junto a sus funcionarios y partidarios, además del gerente de YPF S.A. y los representantes de Chevron. El pacto fue asociado con la recuperación de la soberanía energética y la importancia de dejar de girar divisas vinculadas a la importación de energía; y con el desarrollo socio-económico de ciudades emergentes, referido principalmente al aumento de puestos de trabajo e infraestructura en esas localidades. Finalmente, desestimaron los posibles riesgos ambientales en función que tanto YPF S.A. como el gobierno provincial tenían entre sus principales intereses la protección del agua.

En segundo lugar, el principal referente de la postura que entendió “el acuerdo como perjuicio para los intereses provinciales de Neuquén”, en 2013, fue la Lista B del Movimiento Popular Neuquino (MPN) en las PASO encabezada por Guillermo Pereyra, secretario general del Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa. También aportaron a esta mirada la Lista A de Compromiso Cívico Neuquino (CCN), cuyos referentes principales fueron Marcelo Inaudi, un histórico dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR) y Rubén Etcheverry, un exfuncionario del gobierno de Jorge Sapag y presidente de Gas & Petróleo de Neuquén S.A. -la empresa petrolera en la que el Estado provincial es el principal accionista-; y el intendente de Neuquén Capital, Horacio Quiroga quien es uno de los principales e históricos opositores políticos al MPN. El discurso estuvo centrado en la oposición al gobierno provincial y nacional y en la visibilización de las falencias y contradicciones que tenía el acuerdo que avalaban. Basaron la crítica en los perjuicios que éste generaba para los intereses provinciales y para otras empresas que quisieran invertir en la extracción de HNC en Vaca Muerta; en paralelo a cuestionamientos formales en relación con el modo en que se decidió y difundió el mismo. En términos generales, no estaban en contra de la presencia de inversores externos para explotar HNC ni de la importancia de estos recursos para conseguir el autoabastecimiento energético.

En tercer lugar, el posicionamiento que presentó “el acuerdo y la explotación de HNC como representantes del saqueo y la contaminación” fue elaborado por una amplia y variada gama de actores sociales y políticos. Entre ellos/as: las listas de Frente Progresista Sur (FPS) -que era una alianza conformada por Proyecto Sur Neuquén, el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y el Partido del Trabajo y el Pueblo (PTP)-, CC-ARI, FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores) y Libres del Sur en las PASO; representantes sindicales de Asociación de Trabajadores/as de la Educación de Neuquén (ATEN) y de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA); la Confederación Mapuce de Neuquén (COM); la Multisectorial contra la Fractura Hidráulica de Neuquén; la Asamblea Permanente del Comahue por el Agua; la Pastoral Social y el Obispo. Esta perspectiva estuvo estructurada desde cuatro abordajes: la contaminación y las consecuencias socioambientales, la incompatibilidad entre el dinero y la vida de la población, las críticas a las restricciones que establecen los gobiernos para no ser controlados por la ciudadanía y la manifestación activa del pueblo y la ocupación del espacio público. Desde esta postura, el acuerdo consistió en una entrega de los bienes hidrocarburíferos a Chevron, que fue facilitada por los gobernantes de turno, en base a sus intereses particulares en este tipo de negocios. Criticaron los cuestionamientos oportunistas y electoralistas y se centraron en reclamar que lo que sería un beneficio para Chevron consistiría en un perjuicio para toda la sociedad. Estas múltiples aristas colaboraron en la creación de un complejo entramado de pensamiento que trascendía el mero hecho del acuerdo, a pesar de que lo cuestionaba puntualmente.

Tres años después cada uno de estos sectores tomó distintos rumbos. Los primeros siguen defendiendo el acuerdo aunque el desarrollo de Vaca Muerta sigue estando lejos de lo que prometieron. El sector de Pereyra, por su parte, luego de ganar las PASO cerró filas en torno del desarrollo de la hidrofractura en la región. Finalmente, las organizaciones siguen articulando un discurso y acciones que buscan visibilizar los impactos diversos que ha generado el acuerdo en la Provincia de Neuquén.

*Becaria Doctoral IPEHCS-UNCo-CONICET, Fadecs, Integrante de Tierra para Vivir

Vaca Muerta


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