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Ejes de trabajo

 

El OPSur articula su trabajo de acuerdo a tres grandes ejes:

a) Crisis energética y climática

Consideramos que actualmente transitamos diversas crisis que se articulan y potencian (alimentaria, financiera, etc.) dando lugar a una ‘crisis civilizatoria’. En cuanto a lo específico de nuestro trabajo, se destacan dos nodos: energía y clima. La primera obedece al estancamiento a nivel global de la producción de petróleo desde 2005, por lo que diversos analistas coinciden en que se ha llegado al punto máximo de extracción -conocido como el pico de petróleo o peak oil- de las fuentes baratas y de fácil acceso; dando lugar a una caída en la producción en los próximos años y esperando un escenario similar para el gas. Por la intrínseca relación entre energía y economía se apuesta a nuevas regiones para la extracción: áreas secundarias, offshore y yacimientos no convencionales. Todas estas necesitarían inversiones mayores que en yacimientos convencionales, intervención en regiones no vinculadas a la industria, se obtendría una menor tasa de retorno energético, las consecuencias ambientales podrían ser de mayor gravedad, entre otros problemas. Al mismo tiempo se apuesta a la diversificación de la matriz con gas, grandes represas, agrocombustibles y, en menor medida, renovables y eficiencia energética. Pero, ¿es acaso necesario continuar la producción de energía a estos ritmos y perspectivas? Consideramos que antes de caracterizar a la situación actual como de crisis es necesario un debate real, colectivo y profundo sobre el cómo, por qué y para qué de la energía. Encarar estos procesos tendrá que tener en cuenta el segundo aspecto de la crisis civilizatoria que trabaja el OPSur: la crisis climática y ambiental. Las estrategias a nivel global para frenar la tendencia de calentamiento han caído una y otra vez en ‘saco roto’; especialmente con el fracaso del ‘Protocolo de Kyoto’. Mientras se avanza irremediablemente a la superación de los 2°C y se posiciona el umbral de 4°C como crítico, las soluciones esgrimidas –bajo el paradigma de economía verde- redoblan la financiarización de la naturaleza y el despojo social.

En cuanto a este punto, el OPSur trabaja en:

1)      Analizar y socializar las políticas públicas del sector y sus principales actores;

2)      Difundir y producir material informativo dando cuenta de las consecuencias de la matriz energética hidrocarburífera en la sociedad actual;

3)      Dar visibilidad a conflictos territoriales que acontecen por esta industria;

4)      Apoyar y articular con comunidades indígenas y pobladores locales en resistencia;

5)      Documentar y difundir experiencias de resistencia de comunidades y poblaciones locales a la actividad hidrocarburífera;

6)      Aportar al freno en la expansión territorial de la frontera hidrocarburífera y, especialmente, a la prohibición de la técnica fracking en yacimientos no convencionales; a fin de consolidar territorios libres de petróleo.

b) Derechos humanos y colectivos

Entendemos por derechos colectivos aquellos que tienen que ser garantizados a las poblaciones afectadas por la industria petrolera. Principalmente, en cuanto a lo que atañe a los derechos ambientales, de participación y de los pueblos originarios; tanto inter como intra generacionales. Consideramos que en muchos casos el Estado vulnera derechos humanos en pos de la industria petrolera: mientras se niegan remediaciones o la misma existencia de pasivos ambientales en áreas explotadas, la actividad extractiva avanza con trabajos de exploración sobre otros territorios, negando los derechos humanos fundamentales y constitucionales.

En cuanto a este punto, el OPSur trabaja en:

1)      Analizar y socializar las políticas públicas ambientales y de los pueblos originarios;

2)      Abogar por la remediación ambiental;

3)      Apoyar y articular con comunidades indígenas y pobladores locales en resistencia mediante la elaboración de herramientas, materiales y talleres.

c) Soberanía Energética y Justicia Ambiental

En el marco de una alternativa superadora a la actual situación el OPSur trabaja en la construcción de un mundo pospetrolero; teniendo como ámbitos concretos el impulso de la Soberanía Energética y la Justicia Ambiental. En cuanto al primero, se entiende como la capacidad de un pueblo para emprender, gestionar y producir colectivamente la energía. El debate energético ha sido históricamente una cuestión técnica, cuando lo fundamental es su aspecto político, supeditado a un proyecto más general de sociedad. De esta forma, apuntalar la soberanía energética es profundizar la democratización de la sociedad y del Estado; valorizando tanto las políticas públicas participativas como también la voluntad del pueblo expresada en la resistencia y en la proposición. Esta medida no se produce aisladamente, sino en conjunto con la soberanía alimentaria y la popular, entre otras. El control y destino de la energía no sólo comprenden derechos sino también responsabilidades y consecuencias. La corta historia de los combustibles fósiles ha demostrado graves perjuicios ambientales y sociales dentro de la sociedad de mercado, con efectos tanto inter como intra generacionales. Un nuevo modelo energético no sólo debería procurar un acceso y control lo más amplios posibles sino una marcada sustentabilidad a futuro y el menor impacto posible en el presente; cumpliendo con las prerrogativas de la justicia ambiental.

En cuanto a este punto, el OPSur trabaja en:

1)      Analizar y difundir políticas de promoción de energías renovables y sustentables;

2)      Construir colectivamente horizontes políticos hacia la soberanía energética y la justicia ambiental;

3)      Apoyar y articular con organizaciones que trabajen bajo estos preceptos.