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Desde Comodoro Rivadavia, y después del temporal

A fines de marzo y principios de abril nuestra ciudad vivió un suceso climático de consecuencias gravisimas, que dejará profundas huellas en la forma de vida que sosteníamos hasta el momento.

Como vecinxs sentimos la necesidad de juntarnos y contar a otrxs vecinxs lo que vivimos y sentimos durante el temporal pero también la urgente necesidad de organizarnos para no sólo pedir explicaciones e información sino también ser parte de la reconstrucción de nuestras redes sociales, nuestro hogar, de la ciudad toda.

A partir de allí surgió el documento que adjuntamos y  que hemos redactado  con el sólo objetivo de trabajar por el bien común y exigir nada más y nada menos que nuestros derechos, con iniciativas y pensamientos que seguramente se potenciarán a partir del intercambio cara a cara.

Este es un primer paso, un llamado a espacios donde la comunidad enriquezca sus propuestas y proyectos comunitarios.

Estos principios para la reconstrucción serán planteados ante el Concejo Deliberante y el poder Ejecutivo.

Quien desee enviar su adhesión puede escribir a reconstruimoscomodoro@gmail.com

Seguiremos en contacto con lxs vecinxs para poder consensuar una fecha de reunión.

Vecinas/os redactoras/es del documento:

Mónica Baeza, Liliana Murgas, Zulma Usqueda, Mauricio Yañez.

DESDE COMODORO RIVADAVIA

“y después del temporal”

LAS/LOS VECINAS/OS y Organizaciones abajo firmantes queremos compartir nuestra profunda preocupación acerca de la tarea de reconstrucción de Comodoro Rivadavia, luego del temporal padecido, cuya magnitud desbordó toda infraestructura disponible, afectándonos directa e indirectamente de un modo intenso, excediendo la capacidad de respuesta de la comunidad, alterando la calidad de vida de toda la ciudadanía.

Estamos frente a una crisis en el contexto del desastre del cual no hay registro en la historia de la ciudad. Las crisis dividen a las personas en un antes y un después. Se escucha decir “…Comodoro no es el mismo después de este temporal”. Sin embargo , más allá del impacto negativo creemos que las crisis también son oportunidades.

Reparar, reconstruir, algunos dicen “ refundar”: en todo caso tres instancias de las que no queremos ni podemos estar ajenos como sociedad civil, tanto en la evaluación del daño como en la planificación y la puesta en acción.

EVALUACIÓN

El temporal afectó gravemente los bienes materiales de las familias y comunidades pero sin duda lo peor ha sido la pérdida de vidas involucradas directa e indirectamente en la catástrofe. En este marco nos preocupan también los efectos psicosociales producto del impacto de los hechos climáticos padecidos y de las sucesivas decisiones erróneas u omisiones que dejaron al descubierto una ciudad desprotegida, por el deficiente planeamiento urbano, pensado a corto plazo, y sin contemplar situaciones de alto riesgo como la que acabamos de vivir.

Nos inquieta el impacto emocional: el sufrimiento devenido en estrés experimentado aún hoy, el empeoramiento de las condiciones de vida, la desestructuración familiar que se potencia ante la adversidad, además de los comportamientos sociales generados por el miedo o la fragmentación social provocada por los prejuicios y el individualismo. De la misma manera nos preocupa el sentimiento de amenaza ante riesgos futuros, la desconfianza y la desorganización en el ámbito social ante la ausencia de referentes fiables.

Los hechos dan cuenta de la falta de información concreta y precisa de las acciones que se fueron desarrollando antes, durante y después del temporal. Pese al esfuerzo sobrehumano de muchos agentes municipales y provinciales , ha sido evidente la falta de coordinación de los trabajos en las calles, y a este escenario se han sumado los rumores y denuncias sobre el sistema de distribución de los recursos en el Predio Ferial, contribuyendo a la pérdida de confianza y credibilidad de las acciones institucionales.

En este marco nos detendremos en los sectores más vulnerables: los niños, niñas y adolescentes, y nuestros adultos mayores. Como plantea UNICEF, consideramos que su resguardo se “orienta a la continuidad de los procesos de desarrollo y sus actividades en la sociedad a corto, mediano y largo plazo” (UNICEF,2008). Por eso expresamos que el trabajo sobre la urgencia no tape otras necesidades, en particular y como primera instancia, la de abordar el impacto producido por la inclemencia padecida. Nos inquieta saber que los organismos e instituciones que integran el Sistema de Protección a la Niñez, Adolescencia y Familia en Comodoro Rivadavia están desmantelados, con escasos recursos profesionales ,advirtiendo la dificultad para realizar un abordaje integral de esta tarea de contención y reconstrucción subjetiva, que hasta el momento no parece prioritaria.

Aún así conscientes de que la obligación del Estado es velar por los derechos de las poblaciones vulnerabilizadas, reclamamos que se implementen acciones con urgencia, organizando estrategias de reparación psicosocial, orientadas a abordar las consecuencias del suceso traumático que se vivieron durante la catástrofe.

Por otra parte destacamos la actitud de servicio y desprendimiento de tantos y tantas comodorenses dentro y fuera de la ciudad, vecinos solidarios, y organizaciones de todo tipo que accionaron ante el vacío generado por el estado. Una mención especial merece la tarea desarrollada por los jóvenes. No podemos expresar más que elogio, admiración, y mucha esperanza, palabra que nos sobrevuela reiteradamente cada vez que pensamos en ellos . También destacamos la unión de voluntades políticas partidarias disímiles, en tiempos de total fragmentación, lo que nos alienta a pensar y soñar en que podamos construir un país distinto -aunque nos pese la sombra de un año electoral que pueda incidir negativamente en las mejoras que exigimos.

PROPONEMOS

La experiencia nos indica que transitado el momento crítico es posible que la noticia pase a segundo plano y los compromisos asumidos se diluyan con el tiempo y el cambio de las gestiones políticas. Por ello, desde nuestra posición de sociedad civil organizada, solicitamos y proponemos:

  • Un plan de acciones a corto, mediano y largo plazo en el que se incluya a la comunidad en su conjunto mediante algún mecanismo participativo tal como un Consejo Social u otro, que esté integrado por representantes de diferentes sectores: instituciones, sociedad civil, fuerzas políticas . El objetivo es proyectar una sociedad equitativa, sustentable, justa y dispuesta a reconstruirse en la diversidad. . Una de sus tareas sería la de solicitar información sobre los fondos destinados a la instancia de reconstrucción destinados a proyectos de investigación vinculados a la realidad de la ciudad y a obras de reparación y desarrollo de la misma.
  • Otra de las tareas de este espacio sería establecer un registro de nuevas actividades económicas sustentables y proyectos que colaboren con la ansiada y necesaria diversificación que ya no puede esperar.
  • Un Diagnóstico de situación basado en una evaluación crítica del daño ocasionado en todos los órdenes. Un relevamiento ordenado, veraz y ágil, realizado en el menor tiempo posible. El mismo debe estar a cargo de un equipo profesional serio y competente, conformado por distintos sectores. La información debe ser brindada públicamente en forma periódica. Debe contener información sobre daños en viviendas, calles, conexiones de agua, luz, cloacas, evacuados, autoevacuados, espacios públicos.
  • Se garantice la participación de profesionales representantes de los ámbitos académicos y científicos de la ciudad, región y país para planificar la reparación y reconstrucción sobre bases técnicas serias, sólidas y fundamentadas. Universidades, Institutos de Formación, equipos técnicos, Colegios Profesionales, Sindicatos, son imprescindibles para pensar una propuesta integral y estratégica para la ciudad.
  • Que organismos gubernamentales convoquen, acompañen, fortalezcan, las acciones propuestas por la sociedad civil para evitar su discontinuidad, como ocurre con frecuencia con obras o programas que solo duran una gestión.
  • .Se diseñe un plan racional de ocupación del territorio, reubicación de viviendas, determinación de un estado del suelo antes de la construcción de cualquier barrio o asentamiento. Es preciso un estudio de las condiciones del suelo, que permita fundamentar las medidas a realizar en relación a las grietas y zonas inundables. También pedimos conocer información técnica del comportamiento del soterramiento del Cerro Chenque y de su situación actual. Advertimos sobre las graves falencias de las obras hídricas como pluviales, por ello solicitamos se analice junto a los afectados las fallas, y las posibles soluciones a cada caso.
  • Debido a la grave situación económica, signada por la recesión, la inflación y la pérdida sistemática de puestos de trabajo en todos los sectores solicitamos la anulación de los aumentos en los servicios públicos, tales como agua, energía eléctrica, gas y transporte. Asimismo consideramos que se garanticen los puestos de trabajo actuales sin ningún tipo de condicionamiento.
  • Solicitar la creación de líneas crediticias accesibles, con tasas de interés bajas, destinadas a acompañar los procesos de autoconstrucción de viviendas; se fomenten y fortalezcan las cooperativas de trabajo y viviendas destinadas a atender la grave situación habitacional que antes de la catástrofe ya afectaba a por lo menos 14 mil comodorenses.
  • Se instrumenten medidas de prevención que garanticen el acceso al agua potable de calidad en las instituciones públicas, en particular las escuelas. Se solicita que con el fin de cuidar la salud de la comunidad se garanticen los recursos necesarios para el eficaz saneamiento, como así también se suministre agua que no comprometa la calidad de vida de la población.
  • Exigimos el tratamiento inmediato del proyecto de ordenanza “El agua como derecho humano”, que propone la gestión y la participación de la comunidad en la toma de decisiones asociadas al manejo de este Bien Común. El proyecto se encuentra archivado desde 2012 en el Concejo Deliberante.

La propuesta de la participación no es un mero discurso ni una formalidad a cumplir ,es un requisito de nuestra democracia y debe ser considerado un hecho de ciudadanía imprescindible para comenzar de nuevo y sentar otras bases vinculadas a valores éticos tales como el respeto hacia sí mismo, hacia el otro como prójimo y vecino , por la diferencia en todas sus formas, por la naturaleza y el ambiente, cambiando el paradigma consumista por un sistema de ideas que nos ayude a crecer comunitariamente y en paz, con los derechos básicos a disposición de todos, sin distinción de procedencias ,etnias, culturas, género ,generaciones y nivel social.

22 de abril de 2017

Día Internacional de la Madre Tierra”

En nosotros está la capacidad creativa y colectiva de revertir la historia”

Enviar ADHESIONES a: reconstruimoscomodoro@gmail.com

El presente documento , será presentado a las autoridades del ejecutivo y legislativo tanto municipales como provinciales y difundido por los medios.

Apellido y Nombre–Organización (si perteneciere)-Barrio-

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Serie de videominutos “Alternativas para la Soberanía energética”

El 24 de noviembre realizamos el encuentro Alternativas para la Soberanía Energética.  Qué energía y para quién en el Centro Cultural de la Cooperación, en Buenos Aires. Esta iniciativa de encontrarnos con organizaciones sociales, sindicales, ecologistas y de izquierda; de generar condiciones para escucharnos y debatir, surge ante la necesidad de articular alternativas a la matriz fósil vigente, de iniciar una transición hacia un sistema energético limpio y renovable desde una perspectiva democrática, participativa, justa y socioambientalmente sustentable. Compartimos los videominutos de esas jornadas.

“Generar conciencia para que no seamos marionetas de las exigencias de las empresas”
“Saber de qué se trata para poder dar una respuesta desde el campo popular”
“Energía participativa y limpia para generar una vida digna”
 
“El acceso a la energía es un derecho indispensable”.
“Control obrero las fuentes alternativas y control popular de las cuestiones ambientales”
“Hay que democratizar la propiedad de las fuentes energéticas”
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La bendita maldición del petróleo descubierto en Guyana

En noviembre de 2009, Guyana hizo un trato con Noruega, que acordó pagarle hasta 250 millones de dólares durante cinco años si el país sudamericano mantenía su bajo índice de deforestación. Crédito: Desmond Brown/IPS

Por Desmond Brown (IPS) – El descubrimiento de petróleo en Guyana podría resultar en un dilema para el país sudamericano, dado que la Comunidad del Caribe (Caricom, en inglés) y otros pequeños estados insulares presionan para limitar la emisión de gases de efecto invernadero y así mantener a raya el aumento de la temperatura global, según lo establece el Acuerdo de París.

La empresa petrolera Exxon Mobil anunció en enero de este año la perforación de un pozo de exploración en aguas profundas que podría confirmar que el fondo marino de Guyana contiene uno de los más ricos yacimientos de petróleo y gas natural descubiertos en décadas.

“Si ahora Guyana encuentra una gran cantidad de petróleo, y básicamente para mantener las temperaturas bajas le decimos que no a los combustibles de carbono, ¿entonces a quién se lo va a vender?”: Al Binger.

Los expertos calculan que uno solo de los yacimientos offshore, conocido como Liza, podría contener 1.400 millones de barriles de petróleo y mezcla de gas natural.

Sin embargo, en vista del cambio climático exacerbado por las emisiones de gases de efecto invernadero, Al Binger, director ejecutivo interino del Centro de Energía Renovable y Eficiencia Energética del Caribe, sostiene que Guyana no debería entusiasmarse demasiado con el descubrimiento.

“Guyana se encuentra dentro de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (Aosis), el grupo que lucha por mantener las temperaturas debajo de 1,5 grados, y ahora querrá vender carbono para quemar. Pienso que va a tener que ponderarlo muy bien y dilucidar ‘¿esto es una bendición o una maldición?’”, señaló Binger a IPS.

“Si ahora encuentra una gran cantidad de petróleo, y básicamente para mantener las temperaturas bajas estamos diciendo que no a los combustibles de carbono, ¿entonces a quién se lo va a vender?”, cuestionó.

“No sé cuánto va a poder vender porque procura cumplir con los requisitos de las Contribuciones Previstas Determinadas a Nivel Nacional (INDC) para mantener las temperaturas por debajo de 1,5 grados”, añadió el experto.

Países de todo el mundo adoptaron un histórico acuerdo climático internacional en la 21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, celebrada en París en diciembre de 2015. Las INDC están esbozadas públicamente en medidas climáticas posteriores a 2020 que los países tienen intenciones de llevar a cabo según el acuerdo.

Las medidas climáticas que se comunican en estas INDC determinarán en gran medida si el mundo logrará alcanzar los objetivos de largo plazo del Acuerdo de París, o sea mantener el aumento de temperatura media bien por debajo de dos grados, seguir el esfuerzo para limitar el aumento a 1,5 grados, y lograr cero emisiones netas en la segunda mitad de este siglo.

La consigna de Aosis ha sido “1,5 para seguir vivos”, indicando que representa el nivel de calentamiento global más allá del cual muchas pequeños Estados insulares vulnerables se verán abrumados por consecuencias climáticas severas.

Los hallazgos científicos basados en escenarios de bajas emisiones – también estudiados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático en su quinto informe de evaluación – muestran que es tanto física como económicamente factible limitar el calentamiento a menos de 1,5 grados para 2100, luego de que se superen temporariamente 1,5 grados en los años 2050, aunque manteniéndose por debajo de dos grados.

Binger sostuvo que mantener el calentamiento por debajo de dos grados requiere una acción temprana y rápida para limitar el nivel de acción en los próximos diez años a 1,5 grados.

“Por lo que, si hay mucho carbono, ¿qué haremos con él? Seguimos emitiendo carbono y ahora estamos llegando al punto en que básicamente no podemos emitir más porque no hay más espacio para él si queremos permanecer en temperaturas en las que podamos sobrevivir”, advirtió.

Con un aumento de temperatura media por debajo de un grado, algunas islas pequeñas ya han experimentado impactos que incluyen la severa erosión de las costas, la invasión de agua salada, la degradación del hábitat marino y fuertes tormentas tropicales.

Binger explicó que limitar el calentamiento a menos de 1,5 grados para 2100 requiere una reducción de emisiones de gases de invernadero de 70 a 95 por ciento en relación a los niveles de 2010 a 2050. Esto es considerablemente mayor que el 40 a 70 por ciento necesario para mantenerlo a dos grados para 2050.

Las emisiones totales de gases de invernadero tienen que alcanzar el cero global de 2060 a 2080 para alcanzar un aumento de 1,5 grados comparado con los dos grados entre 2080 y 2100.

“Si tenemos que descarbonizar y tenemos que llegar a cero combustibles emisores de carbono, entonces el único carbono que podríamos quemar sería alguna porción de lo que capturamos”, dijo Binger.

En noviembre de 2009, Guyana hizo un trato con Noruega por el cual esta acordó pagarle hasta 250 millones de dólares durante cinco años si el país sudamericano mantenía su bajo índice de deforestación. Fue la primera vez que un país industrializado, consciente de sus propias emisiones de dióxido de carbono, le pagaba a un país en desarrollo para que mantuviera sus árboles en la tierra.

Con esta iniciativa, desarrollada por la Organización de las Naciones Unidas y la iniciativa Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques, Guyana puede continuar talando árboles siempre y cuando esté protegida su biodiversidad.

Guayana es uno de los países más pobres de la región y las autoridades pretenden mejorar la economía con la producción de petróleo, que esperan iniciar alrededor de 2020.

Los primeros cálculos de expertos sobre cuánto petróleo recuperable podría tener Guyana alcanzan a más de 4.000 millones de barriles, que a precios actuales tendrían un valor de 200.000 millones de dólares.

Traducido por Álvaro Queiruga

IPS

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El gran pacto: diálogo de la imposición

Tras declarar el 2017 como el año de las energías renovables, el presidente Mauricio Macri anunció en los primeros días de enero que, teniendo como meta de largo plazo exportar masivamente y traccionar la industria nacional, se llegó a un acuerdo macro para la explotación de Vaca Muerta y otros yacimientos no convencionales. El objetivo es brindar mayores condiciones de ‘competitividad’ al elefante dormido, gravemente afectado por la caída de los precios internacionales. El anuncio público puso el moño a meses de negociaciones y modificaciones subterráneas donde, a la par de reducir costos laborales específicos para este tipo de proyectos, se incrementó la desregulación y la autonomía empresarial. Tanto los medios como los fines, como se detalla a continuación, comprenden un abordaje neoliberal y mercantil de la energía. En beneficio de unos pocos, se traslada el peso y costos a la mayoría de la sociedad y la naturaleza, como ya viene ocurriendo tanto con las áreas explotadas como con el tarifazo.

Foto: Río Negro

“[Las campañas del ministro Aranguren] buscan decirles a todos: cuidemos, seamos solidarios, estemos juntos en esto, porque necesitamos realmente volver a darle el valor que tiene la energía en una sociedad y en el planeta.” Mauricio Macri, 10/01/2017

El primer acto público de Mauricio Macri al volver de vacaciones fue el postergado anuncio de un gran acuerdo de gobernabilidad para convertir, una vez más, a Vaca Muerta y otros no convencionales en un polo de exportación. En un proceso de “diálogo” y “construcción de equipo”, los actores citados (Nación, provincias, trabajadores, empresas) lograron un acuerdo que, en palabras de Macri, permitirá abastecer “al mundo” de energía, asentándose en una “revolución del empleo” donde habrá “decenas de miles y miles de familias que se van a mudar a la zona de desarrollo”. Todas las partes asumieron compromisos en pos de “generar confianza” y brindar garantías y “certidumbre a los inversores”. Para los “consumidores”, el presidente reclamó ahorrar “la mayor cantidad de energía posible porque es escasa, cara y contamina”. Aseguró que “tenemos que privilegiar usarla para desarrollarnos y minimizar nuestro consumo personal”. El hito “histórico” pretende ser un “punto de solución” al “quiebre de reglas, la no inversión, el derroche, la corrupción” y otras “vivezas criollas” del pasado.

Tales resultados no se plasman en un solo acuerdo, sino en una constelación de modificaciones que, a modo de lectura propia, hemos sistematizado en este documento.

Energía como derecho, planificación democrática para el bien común

Como organizaciones, manifestamos nuestro profundo rechazo al conjunto de medidas impulsadas para explotar Vaca Muerta y otros yacimientos no convencionales, y alertamos de las graves consecuencias que podría acarrear acentuar la escala e intensidad del megaproyecto, donde no se toman en cuenta los crecientes costos y baja productividad de los no convencionales ni el contexto de crisis climática acuciante.

En primer lugar, manifestamos que las medidas vertidas implican un mayor autogobierno y autonomía por parte de los ámbitos estatales y privados,  que reduce la capacidad y acceso a la toma de decisiones y planificación de la vida por parte del conjunto de la sociedad.  Los nuevos acuerdos firmados no han sido divulgados abiertamente y tenemos como alerta el éxito parcial obtenido en el acceso al contrato entre YPF y Chevron y los resultados encontrados. El llamado “proceso de diálogo” se centró en una cooperación y negociación a puerta cerrada de algunos actores, olvidando que, por las implicancias del megaproyecto, millones de personas estamos siendo afectadas.

Es así que, como segundo punto, tales medidas no han sido consultadas a las organizaciones sociales, las indígenas, las ambientales, otros sectores sindicales y la ciudadanía en general, que también tendrían mucho que decir de Vaca Muerta y otras formaciones no convencionales, incluído el creciente veto al desarrollo mismo. Cuando se elige este último camino, la respuesta muchas veces es la violencia institucional, represión de la protesta y judicialización de quienes se manifiestan.

Si bien se han perforado poco más de mil pozos de la decena de miles proyectadas, el camino emprendido por este tipo de iniciativas nos ha dejado un tendal de degradación ambiental en amplias zonas y ha generado daños concretos tanto en el presente como pasivos y reducción de caminos alternativos a futuro. Advertimos también sobre la flexibilización laboral y al enorme riesgo al que se somete a los trabajadores, primera línea de fuego de exposición a la fractura hidráulica y otras instancias de la cadena productiva, como la extracción misma de arenas. No nos cansaremos de decirlo: el fracking daña la reproducción misma de la vida y no existe un mecanismo que permita balancear los beneficios y costos que implica sobre el conjunto de la sociedad. A esta conclusión han llegado numerosas instituciones públicas y países, por lo que las acciones anunciadas por el ejecutivo no pueden pretender omisión.

En tercer lugar, en cuanto a usuarios y usuarias, (más que “consumidores”), la decisión de aumentar sideralmente las tarifas para garantizar pisos de rentabilidad y dar señales de precio atenta contra el acceso y ejercicio de derechos, donde se incluye la energía como elemento central. Pedir el ahorro en función de expandir la capacidad productiva no es “cuidar el planeta”, sino transferir el costo de acumulación del capital de un sector a otro. En un escenario de ajuste, las ingentes masas de subsidios públicos a las petroleras se incrementan, al tiempo que nuestras tarifas de servicios públicos se dolarizan y se atan a las variables más onerosas, conjunto de medidas que responden a políticas de manual de corte neoliberal. En la misma línea, es preocupante que se anuncien, una vez más, obras de infraestructura específicas financiadas por el ámbito público. Tales resultados se reflejarán como mayor eficiencia en los balances contables de las empresas antes que en la mejora concreta a la población en general.

En cuarto lugar, como detallamos abajo, la creación de consensos rápidos en torno a propuestas mesiánicas obedece a intereses particulares específicos, y no pueden ser extrapolables al conjunto de la sociedad como dice el presidente. A nuestro entender, la creciente fijación de inversión pública en proyectos hidrocarburíferos, la degradación ambiental inherente, el daño social y sanitario, la capacitación de trabajadores en la industria y otro sinnúmero de decisiones que apuntan a reforzar el poder de fuego extorsivo de las empresas, más que abrir espacios de posibilidad para la surgencia de bien común.

Por último, queremos resaltar que este tipo de ecuaciones y estrategias encuentran también eco en otras latitudes del continente. En México, revueltas populares con decenas de personas detenidas están buscando frenar el aumento del llamado ‘gasolinazo’. La lógica aplicada (dar señal de precios para estimular inversión extranjera) como medio para ‘liberar’ la energía en 2018, son puntos desprendidos de la Reforma Energética, proceso de cuña neoliberal que comprendió en parte una privatización de Pemex. Dentro del mismo, el peso de los subsidios a petroleras se pasa del Estado a quienes usan y consumen energía. Como aquí, la pregunta se limita a quién paga y no el por qué y para qué se paga a las petroleras y energéticas.

En suma, creemos que “volver a darle el valor que tiene la energía en una sociedad y en el planeta” es crear cambios estratégicos que logren transiciones productivas y energéticas, políticas que busquen una sociedad pospetrolera sobre la base de la justicia socioambiental y energética. Sin estos cambios, estaremos reeditando y acentuando los viejos problemas de desigualdad, explotación y degradación ambiental.

Taller Ecologista y Observatorio Petrolero Sur, en EJES (Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental) – 10/01/2017

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Vaca Muerta


Weretilneck: “Río Negro es un provincia que no hace fracking”

El gobernador de Río Negro negó que se realice hidrofractura en el territorio provincial. Además expresó que no hay pozos de hidrocarburos no convencionales.

El gobernador Weretilneck es interpelado por asambleístas. Foto // Asamblea de Valle Medio

Por Martín Álvarez / OPSur.-

El 21 de diciembre el gobernador rionegrino Alberto Wereltineck fue abordado por una manifestación de la Asamblea del Valle Medio contra el fracking. El reclamo es la derogación del decreto 349/16, a través del cual se entregó a la empresa YPF el permiso de exploración del área hidrocarburífera Chelforó.

A continuación reproducimos parte del diálogo que sostuvieron algunos delegados de la Asamblea con el mandatario.

Asamblea del Valle Medio (AVM): Como vecinos autoconvocados de la Asamblea del Valle Medio, le queríamos preguntar, ¿cómo podemos hacer para derogar este decreto 349, que se firmó este año, y que la verdad nos asusta mucho como vecinos, porque sabemos de la contaminación que genera el método no convencional para la exploración y extracción de petróleo y gas haciendo fracking.

Alberto Weretilneck (AW): Lo analizamos, no sabemos que decreto es.

AVM: ¿No está al tanto que firmaron un decreto?

AW: La provincia de Río Negro tiene explotación petrolera en todo el territorio provincial. No hace fracking, es un provincial que no hace fracking. Todo el petróleo y gas que se hace es convencional.

AVM: Estamos al tanto de que hay una decisión política de hacer fracking en el proyecto exploratorio de Chelforó, de 6800 km2.

AW: El proyecto Chelforó es de exploración, por lo tanto, todavía ni se sabe si hay petróleo, mal había una decisión de que sea fracking o no. En Chelforó se dio una autorización a YPF para hacer exploración, si da negativa y no hay ni gas ni petróleo, no hay porqué preocuparse.

AVM: Nosotros somos conscientes de que el dinero hoy en día vale mucho y sabemos que hay una inversión de más de 8 millones de pesos en la exploración. Y nadie sería ingenuo en permitir una exploración si no hay nada.

AW: Hay una formación geológica que es la extensión de una formación que tiene la provincia que puede llegar a hacer que haya petróleo y gas. Pero digamos que se puede hacer petróleo y gas sin ningún tipo de inconveniente, sino no podríamos vivir, vos no tendrías este celular, no andarías en auto. De algún lado tenemos que hacer funcionar las cosas.

AVM: Alberto, ¿usted está al tanto que el no convencional está prohibido en muchos países del mundo porque se sabe que contamina?

AW: Vamos a hacer una cosita. En Río Negro no hay no convencional. ¿Está claro? No hay un solo pozo no convencional, no hay fracking. Por lo tanto estamos discutiendo un tema que no existe en Río Negro.

AVM: Estamos al tanto que en Allen hay perforaciones.

AW: Sí, pero no es no convencional.

AVM: ¿Usted está seguro de lo que me está diciendo?

AW: Sí, estoy seguro. Mandame un correo y te respondo mejor.

No es la primera vez que el gobernador Weretilneck niega que en la provincia se realice fracking, también lo hizo durante su gestión anterior, generando en los vecinos la misma indignación. Resultan inexplicables las afirmaciones del funcionario cuando tanto desde el Estado, como desde las empresas y medios de prensa afirman que el área Estación Fernández Oro, en Allen, se ha convertido en una de las principales productoras de gas de la provincia a partir de la aplicación de la fracturación hidráulica en formaciones de arenas compactas (tight). Que el gobernador no lo sepa resulta extraño, y si así fuera, sería preocupante; pero más aún lo sería, si lo niega a sabiendas.

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Alto Valle Perforado


¡Es el metano, estúpido!

charcos
Charcos de permafrost derretido cerca de Groenlandia en 2008 / Steve Jurvetson

Samuel Martín-Sosa.- Cuando oímos hablar del calentamiento global nos viene en seguida a la mente una molécula: el CO2. No es de extrañar, pues este gas es la causa número uno del cambio climático antropogénico y, por tanto, centra la atención de las políticas de mitigación. Sabemos, porque lo hemos oído hasta la saciedad, que el CO2 escapa por las chimeneas de las centrales térmicas, las industrias y los tubos de escape de nuestros coches. Sin embargo, al centrarnos casi en exclusiva en el dióxido de carbono, apenas prestamos atención al metano (CH4), que es relegado al papel de hermano menor a pesar de que su contribución al forzamiento radiativo de la atmósfera no es en absoluto despreciable, como se desprende de los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

ERROR: “METANO, 25 VECES MÁS POTENTE QUE EL CO2

El metano es un gas muy peligroso para el cambio climático. Su potencial de calentamiento global (GWP, por sus siglas en inglés) es mucho mayor que el del CO2. A medida que han ido saliendo nuevos informes del IPCC, el GWP se ha ido revisando al alza. El último informe, de 2013, nos dice que el metano es 86 veces más potente que el CO2 en el horizonte temporal de los primeros 20 años desde su emisión a la atmósfera. Esta cifra elevaba las aportadas en el informe de 2007 (72) y 2003 (56).

Sin embargo, lo habitual en muchas noticias y charlas de cambio climático, sean del ámbito que sean, es escuchar frases como “el metano es 25 veces más potente que el CO2“. ¿De donde viene esta frase tan repetida? 25 es el valor que aportaba el cuarto informe del IPCC (2007) para el potencial de calentamiento del metano en un horizonte de cien años. El valor que el último informe (2013) da para este horizonte temporal es de 34, pero muchas organismos y agencias gubernamentales, como la Agencia de Protección Ambiental estadounidense (EPA, por sus siglas en inglés), aún no se han dado por enteradas del cambio y siguen utilizando aquel valor para contabilizar las emisiones de las industrias. ¡Incluso algunas siguen utilizando el valor de 21 recogido en el informe del IPCC de 1996! En cualquier caso, dar el dato del horizonte temporal de cien años, suaviza mucho la importancia que este gas en realidad tiene a la hora de calentar el planeta.

¿Por qué desde el ámbito político se escoge el valor para el horizonte temporal de cien años? Esta elección es arbitraria, y tiene la ventaja política de presentar el problema del metano de una forma más amable. El IPCC en su último informe deja claro que no existe ninguna razón científica para elegir el horizonte de 100 años en vez de cualquier otro horizonte temporal. La elección de un horizonte u otro depende del peso relativo asignado a los efectos en diferentes momentos. La vida media atmosférica del metano está en unos 12 años, frente a los 200 que puede llegar a perdurar el CO2. Por tanto, un GWP calculado en un horizonte temporal de 10 o 20 años refleja mucho mejor el daño climático potencial infringido por el metano, sobre todo en el contexto de la urgencia climática y escaso margen de reacción que vivimos, y el de las acciones que, en virtud del Acuerdo de París, deberíamos tomar. El elegir un horizonte temporal de 100 años, aparte de darnos una imagen “distorsionada” de la realidad, implica trasladar una mayor parte de la responsabilidad de la mitigación climática a una generación futura que no ha generado el problema.

UNA BOMBA “NATURAL” DE METANO

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de origen antropogénico son la principal causa del calentamiento global. Sin embargo el aumento de la temperatura media de la tierra que estos GEI antropogénicos provocan, tiene un efecto también sobre la contribución de las fuentes naturales, así como en la pérdida de capacidad de atrapar estos gases por sumideros como los suelos o los océanos. En relación al metano, el gas atrapado en moléculas de agua congelada (hidratos o clatratos de metano), en los fondos marinos y en el permafrost –el suelo permanentemente congelado en las zonas periglaciares– se libera a la atmósfera cuando se produce la fusión del hielo. Como describen Zimov et al(2006) esta es una importante reserva ancestral de metano, subestimada como fuente potencial de contribución climática, que rara vez se incluye en los cálculos de los presupuestos de GEI.

La fusión de los clatratos de metano es uno de los umbrales de inflexión que, una vez cruzado, puede dar lugar a un cambio climático fuera de control. Hace unas semanas los científicos nos alertaban de que el hielo en Groenlandia se funde a un ritmo mucho mayor del que se pensaba. Es decir, el calentamiento provocado por nuestra especie está acelerando las fuentes de emisión de la propia Tierra, lo que difumina la frontera entre fuentes naturales y antropógenas. Investigaciones científicas sugieren una cifra: si superamos un aumento de 1,8ºC en la temperatura media de la Tierra, estaremos en riesgo de alcanzar el punto crítico en el que se producirá una fusión masiva de los clatratos de metano, liberando todo ese gas atrapado en el hielo. Estamos muy cerca de superar esa temperatura, si es que no lo hemos hecho ya. Podríamos estar sentados sobre una bomba que no sabemos cuando estallará. A más calentamiento, más metano liberado del permafrost, lo que provoca nuevamente más calentamiento. Incomprensiblemente estos fenómenos de realimentación positiva no reciben la atención que merecen en la modelización climática de los informes del IPCC, lo que contribuye a estimaciones conservadoras que se ven superadas siempre al alza en cada nuevo diagnóstico de la situación.

EL METANO DE LA INDUSTRIA FÓSIL: UN SECTOR SUBESTIMADO

Desde 1750 las concentraciones de metano en la atmósfera se han duplicado. Cuando hablamos de cambio climático y metano todo el mundo piensa en vacas flatulentas. Las emisiones de metano antropogénico proceden, sí, de fuentes como el sector agrícola y ganadero. Pero también de los vertederos en descomposición o de la industria de los combustibles fósiles. En las explotaciones de gas natural, petróleo y carbón se producen fugas de metano en distintos puntos del proceso. El sector de los combustibles fósiles es responsable a nivel mundial de entre el 15% y el 22% de las emisiones globales de metano. O eso se creía hasta ahora, porque una reveladora publicación en Nature de comienzos de este mes, de investigadores de la NOAA y de la Universidad de Colorado, indica que las emisiones de metano de este sector son un 20-60% mayores de lo estimado por organismos como el IPCC. Los autores llegan a esta conclusión tras el análisis, el más exhaustivo hasta la fecha, de un conjunto de datos aportados por los registros de emisiones de este gas a largo plazo y de los isótopos de metano carbono.

Hasta hace poco, era conocido que el metano escapa de las infraestructuras de gas, como tanques de compresión, barcos metaneros, gasoductos, pozos de extracción, almacenes subterráneos… Aún guardamos en la retina las espectaculares imágenes obtenidas mediante cámaras de infrarrojos del escape de un pozo de gas de la compañía SoCalGas en Alison Canyon (California) a finales de 2015. El escape, que tardó cuatro meses en ser controlado, liberó a la atmósfera cerca de cien mil toneladas de metano, produciendo una huella de carbono superior a la del vertido provocado por la explosión de la plataforma Deepwater Horizon. Sin embargo la intensidad y la frecuencia con que estos escapes ocurrían eran objeto de controversia y la información era escasa y opaca.

Recientes observaciones por satélite de las emisiones de metano, sin embargo, han venido a revelar que el sector energético sufre auténticas hemorragias de este gas. Investigadores de la Universidad de Harvard publicaron en febrero de este año unos datos que demuestran que entre 2002 y 2014 las emisiones de metano de los EE UU aumentaron en más de 30%. Los datos oficiales de la EPA mostraban hasta la fecha sin embargo una supuesta reducción del 10%, lo que da idea de que en lo tocante al metano vamos a ciegas; algo muy preocupante cuando hablamos de la segunda fuente de emisiones en importancia. El fuerte aumento de las emisiones de metano durante la última década a nivel planetario se debe en gran medida a este aumento de las emisiones en los EE UU, según el estudio. Una metodología de cálculo poco precisa y la utilización de instrumental inadecuado por parte de la EPA se han revelado como algunas de las diversas causas de esta subestimación.

Aunque el estudio indica que no hay datos concluyentes para conocer el origen de estas emisiones, y señala que se requiere un mayor conocimiento e investigación de las fuentes antrópicas de metano en Estados Unidos, a nadie se le escapa la posible relación con la industria del gas y el petróleo, de la mano del auge de la industria del fracking en el país norteamericano en la última década. En ese tiempo la producción de gas y petróleo ha aumentado en un 20% en EE UU, y la producción de gas de lutitas (extraído mediante la técnica del fracking) se ha multiplicado por nueve, llegando a suponer un 40% del total de la producción de gas en EE UU en 2013. Otras observaciones por satélite, publicadas anteriormente en 2014, sí afinaban más en la identificación de las fuentes: al comparar las emisiones de metano en el período previo al boom del fracking en EE UU con aquellas producidas en los primeros años de dicho boom (2009-2011), la coincidencia espacial era innegable: las concentraciones atmosféricas de metano aumentaron dramáticamente en muchas de las regiones productoras de gas de lutitas (Eagle Ford, Bakken, Marcellus).

POLÍTICAS CLIMÁTICAS PENSANDO EN EL METANO

La ya cacareada subestimación sistemática de las emisiones de metano en EE UU produjo una tímida reacción por parte de la EPA a mediados de este año. La ausencia de control y la mala calidad de la información sobre este contaminante por parte de las autoridades era tan manifiesta, que la agencia propuso una serie de medidas, que incluyen anulación de excepciones, mejora de los estándares y aumento de los controles. Sin embargo estas medidas probablemente tendrán un efecto claramente insuficiente dada a la dimensión del problema.

Es necesario desmitificar el gas como combustible fósil “limpio”. Mientras que esta tesis se asienta en el hecho de que la combustión del gas produce menores emisiones que la combustión del carbón o el petróleo, lo cierto es que estos cálculos no integran en la huella climática el impacto producido por las fugas de metano. Cada vez hay mayores evidencias de que cuando las fugas producidas a lo largo de todo el ciclo de vida son incorporadas, las ventajas climáticas del gas, se anulan con creces. Y en particular, el gas de fracking tendría unas emisiones, según las últimas investigaciones, casi tres veces superiores a las del carbón.

¿Cómo puede ser que entre 2009 y el 2013 las emisiones de GEI en EE UU aumentaran, si las emisiones de CO2 disminuyeron? ¡Es el metano, estúpido!, podríamos contestar transformando la famosa frase de la campaña de Clinton.

Estas evidencias nos señalan la urgencia de hacer un replanteamiento radical de la narrativa actual en relación al gas. A punto de cumplirse un año de la firma del Acuerdo de París, las acciones de mitigación de los países no pueden apoyarse en una pretendida transición del carbón al gas.

El gas no solo es un combustible fósil, sino que es un combustible fósil con una huella climática que no estamos sabiendo o no estamos queriendo ver. La fuerte apuesta que muchos países están haciendo por el gas, disfrazándola de acción climática, no puede estar en ese sentido más equivocada. La Unión Europea sin ir más lejos se está embarcando en una orgía de inversiones millonarias de gasoductos, capacidad de regasificación, importación de gas natural licuado (GNL), etc. que, por un lado, no responde a necesidades energéticas reales y, por otro, nos lleva a un suicidio climático.

Debido a la larga permanencia en la atmósfera del CO2, la necesaria y drástica reducción de sus emisiones hoy tardará aún décadas en tener su efecto, mientras que los efectos de reducir las emisiones de metano hoy se traducirán en una reducción del aumento de temperatura a mucho más corto plazo. Abandonar los combustibles fósiles en general, incluyendo el gas, es la única salida sensata que tenemos.

*Samuel Martín-Sosa es responsable de Internacional en Ecologistas en Acción.

El Español

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Anular el espacio a través del tiempo

Infraestructuras extremas y expansión del capitalismo global
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Oleoducto Trans-Alaska / U.S. Geological Survey Employee

Por Nicholas Hildyard / The Corner House (Reino Unido)

No caben dudas de que la industria de los combustibles fósiles emplea métodos cada vez más extremos –tanto en términos tecnológicos como de opresión humana y ambiental– para asegurarse de que contará con el petróleo, el gas y el carbón necesarios para que sigan girando las ruedas de la acumulación de capital: de allí la expresión “energía extrema”. Sin embargo, ese tipo de “producción extrema” no es exclusiva del sector energético; para extraer los minerales que necesitan, también las compañías mineras se ven forzadas a ampliar las fronteras hacia áreas remotas, en las cuales la naturaleza es intransigente (el medioambiente tiene sus propias formas de rechazo, no cooperación y resistencia). Esto, a su vez, requiere de nuevas formas de “tecnología extrema” y “finanzas extremas” para arrebatarle los minerales al suelo. Los fabricantes no están menos atrapados: para explotar mano de obra barata, deben trasladar la producción a zonas cada vez más alejadas de los puntos de consumo, lo que supone una “infraestructura extrema” para acelerar el proceso de intercambio y, junto con él, la obtención de ganancias.

Nada de lo anterior sucede sin resistencia, tanto del ser humano como de la naturaleza. Aunque las formas extremas de producción señalan el rumbo que deben tomar las formas globalizadas del capital para expandirse, la trayectoria final no está escrita en planes maestros elaborados por los ejecutivos de la industria petrolera o minera ni se definirá en deliberaciones intergubernamentales; tampoco se inscribirá en una supuesta lógica aplanadora del capitalismo global, cuya coherencia nunca es tan coherente como proyectan sus teóricos. Esa trayectoria la determinarán los distintos modos de interacción que se den entre los planes mencionados y otros agentes, humanos y no humanos, en el presente y en el futuro. Por lo tanto, puede que una mejor comprensión de las fuerzas sistémicas y las alianzas políticas ad hoc que impulsan la “producción extrema” sea de utilidad para los activistas que luchan contra la “extracción extrema” en sus distintas formas, identificando vinculaciones potenciales con otras luchas y revelando algunas de las indudables vulnerabilidades que la extracción extrema en sí misma supone para el capital.

 

Corredores de infraestructura

Un área que tal vez valga la pena explorar es cómo en la actualidad el capital presiona por la creación de “corredores de infraestructura”; un motivo no menor para estudiar este aspecto es que allí confluyen para hacer causa común distintas vertientes de la “producción extrema”: desde compañías de petróleo y gas a conglomerados mineros y de agronegocios y fabricantes que deslocalizan su producción. Ningún continente (habitado) queda excluido. Desde África hasta Asia y desde el Ártico hasta América del Sur, se han diseñado planes maestros de infraestructura para reconfigurar masas terrestres enteras (y los mares que las conectan) y convertirlas en “centros de producción y distribución”, “zonas de tránsito”, “corredores de desarrollo”, “zonas de exportación”, “iniciativas de desarrollo espacial”, “interconectores” y “terminales logísticas intermodales”. Algunos de esos planes son de escala nacional, otros son regionales y los hay continentales e incluso en escala casi global.

En África se ha iniciado la construcción de más de 30 corredores, principalmente para permitir la extracción de productos agrícolas y minerales. La mayoría están “anclados” en proyectos mineros, pero muchos tienen como ramificaciones secundarias corredores agrícolas auxiliares o desarrollos turísticos. En el sur de África ha comenzado una carrera para construir las rutas que conformarán el corredor más corto posible hasta el mar, desde Copperbelt, en Zambia, y Katanga, una provincia de la República Democrática del Congo rica en minerales. Además, se prevén corredores para mineral de hierro, cobre, carbón, níquel y otros recursos en el norte y centro de Mozambique, Botsuana, Ghana, Liberia y Sierra Leona.

No son menos ambiciosos los planes que hay en el tablero para América del Sur. En la actualidad, se han identificado unos 579 proyectos, con un costo estimado de USD 163 000 millones, de los cuales el 89% incluye caminos, aeropuertos, puertos, vías navegables y esquemas de transporte “multimodales”; 9% son proyectos energéticos y el resto, infraestructura de comunicaciones. De ese total, se han completado 107 proyectos y 169 están en construcción; el resto se halla en etapa de planificación.

Todos los países asiáticos tienen planes similares. En Indonesia, se promueven seis corredores en el marco de un plan ambicioso de 15 años, por un monto de 1 billón de dólares: el Plan Maestro para la Aceleración y Expansión del Desarrollo Económico de Indonesia. Se prevén más de 1000 proyectos de infraestructura y logística, que incluyen caminos, vías férreas (sobre todo para transportar carbón), aeropuertos y puertos. Cada uno de los seis corredores de interconexión se centra en el desarrollo de industrias claves o recursos naturales (en especial, carbón y aceite de palma) mediante aglomerados industriales y Zonas Económicas Especiales (ZEE). También hay planes en marcha para corredores marinos que conectarían las islas del archipiélago indonesio. Se estima la militarización de las rutas marinas propuestas y la exclusión de pescadores locales.

Pero la estrella de estos intentos de anular tiempo y espacio (y, según sostienen algunos, de las luchas actuales por la hegemonía regional) es el programa chino “One Belt, One Road” (“Un cinturón, una ruta”, OBOR, por su sigla en inglés), anunciado oficialmente en 2013. El programa abarca 60 países (es decir, podría incluir a la mitad del mundo) y su propósito es crear una red de zonas de libre comercio conectadas por corredores terrestres y marinos que se extienden desde el Pacífico hasta el Mar Báltico. Su “cinturón” (según denominación oficial, “Nuevo Cinturón Económico de la Ruta de la Seda”) está compuesto por cuatro corredores terrestres; entre todos conectarían China con Asia Central, Rusia, Europa, el Golfo Pérsico, el Sudeste Asiático y el Océano Índico. La “ruta” es en realidad un corredor marino (la “Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI”) diseñado para unir la costa de China con Europa por vía del Océano Índico y el Pacífico Sur. El corredor no incluiría solamente el transporte sino, se supone, la explotación minera del lecho marino en el Océano Índico.

Eliminar espacio y tiempo

Existen múltiples dinámicas sociales, ecológicas y políticas que subyacen a este auge de los corredores, pero hay un conjunto de factores que se destaca. Estos se originan en un problema que en el mundo de las finanzas algunos llaman “desconexión producción-consumo”. Esta surge, en parte, de economías de escala que han posibilitado la extracción de depósitos de materias primas para la producción industrial que se encuentran en lugares remotos; en parte, de las distancias cada vez mayores entre esos depósitos y las industrias donde los recursos extraídos se transforman en bienes de consumo; y, en parte, de las distancias entre esos sitios de producción y los lugares donde habita la “clase consumidora global”.

El problema no es nuevo. Hace casi 150 años, Karl Marx reveló que cuanto más se expande el capital, mayor es su necesidad de mejorar la infraestructura para “la anulación del espacio por el tiempo”. Esa realidad continúa siendo un desafío central para la planificación de infraestructura en aquellos espacios que aspiran a ser politburós globales, como el Banco Mundial. Aunque en su emblemático Informe sobre el Desarrollo Mundial del año 2009, titulado Una nueva geografía económica, no se mencione a Marx (el resumen de su política es: “Ningún país ha alcanzado la riqueza sin transformar la distribución geográfica de su población y producción con fines de acceso al mercado”), “la anulación del espacio por el tiempo” es el leitmotiv que recorre sus 380 páginas.

La distancia es un tema clave, definido por el Banco, no en términos euclidianos sino como medida de tiempo y dinero, y, puntualmente, como “la facilidad o dificultad con que bienes, servicios, mano de obra, capital, información e ideas viajan a través del espacio”. La distancia es importante porque también lo es el tiempo. Y este es importante porque cuanto más rápido puedan producirse los productos básicos, mayores serán las ganancias para los capitalistas individuales y más marcada será su ventaja competitiva sobre los rivales.

Para superar las deseconomías del espacio, es necesario construir barcos, camiones, trenes, barcazas y aviones de carga más potentes y eficaces. A su vez, estos requieren de una “infraestructura extrema” en forma de sistemas ferroviarios y puertos ampliados o mejorados y caminos más anchos, puentes más grandes, canales más profundos, ríos más rectos y pistas de aterrizaje más largas. Las economías de escala en transporte que resultan de tales procesos estimulan más economías de escala en producción (y viceversa), así se reducen los costos de las materias primas y los productos terminados, se estimula la demanda y se desencadena otra serie de presiones para reducir los costos comprimiendo tiempo y distancia. De este modo, una ola de innovación genera presiones para que haya más innovación.

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Mapa del Eje Amazonas y Andino del Plan de Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA)

A medida que se desarrollan formas de transporte más grandes y veloces y los costos de mover los bienes disminuyen en comparación con otros costos, se reconfiguran las geografías de extracción de materias primas y de producción. Las compañías tienen más opciones a la hora de elegir dónde ubicar sus fábricas, y cada vez son más capaces de trasladarse a cualquier parte del mundo en búsqueda de mano de obra barata, regímenes impositivos favorables o entornos de escasa regulación. El capital puede fragmentar cada vez más los procesos productivos en un grado nunca antes visto, y trasladar la producción más y más lejos, a áreas que prometen mayores ganancias, aun si estas se encuentran a miles de kilómetros de los principales puntos de consumo.

De igual modo, existen fuentes de materias primas remotas que se vuelven comercialmente viables. Hasta la década de 1950, por ejemplo, los altos costos del transporte de mineral de hierro (por lo general, el 60% de los costos de producción) hacía que las plantas de acero tuvieran que situarse cerca del punto de extracción del mineral. Pero hacia los años 60, los desarrollos en el transporte permitieron que sea competitivo para la industria siderúrgica japonesa transportar enormes volúmenes de mineral de hierro desde Australia, a una distancia de 8000 kilómetros. Hacia los años 80 se fabricaron buques de carga que duplicaban en tamaño a los anteriores; esto permitió que Japón importara hierro desde la nueva mina de Carajas, en el Amazonas brasileño, a una distancia de 19 300 km, “por menos dinero del que necesitaba la US Steel para transportar su mineral de hierro por los Grandes Lagos” (Bunker y Ciccantell, 2005).

En la actualidad, las distancias entre puntos de producción y puntos de consumo suelen ser enormes, y suponen múltiples viajes y formas de transporte. Por ejemplo, para producir una computadora de escritorio estándar se ensamblan unos 4000 componentes fabricados por hasta 250 proveedores diferentes, cuyas variadas fábricas se encuentran, probablemente, esparcidas en áreas de mano de obra calificada barata, sobre todo, en Asia. Al mismo tiempo, esos componentes dependen de minerales extraídos por todo el mundo. Solo el revestimiento de un monitor común contiene componentes fabricados a partir de azufre, zinc, plata, bauxita, oro y una serie de minerales cuyos nombres los conocen únicamente los mineralogistas: alunita, azurita, boronita, enargita, cerargirita, rejalgar y tetraedrita; todos ellos extraídos o procesados en países que suelen estar a miles de kilómetros del lugar donde se ensamblará la computadora, y mucho más lejos de donde se va a comprar y utilizar.

Para exprimir ganancias de lugares de producción tan dispersos geográficamente, las compañías han venido adoptando con mayor frecuencia los sistemas de inventario “justo a tiempo”; un motivo no menor es reducir los costos de almacenamiento tradicionales. En lugar de ello, utilizan con eficacia camiones, trenes y barcos como depósitos móviles. Así, la menor demora en el transporte de componentes puede ocasionar grandes pérdidas económicas. De modo similar, las economías de escala que hacen que minas como la de Carajas en el Amazonas sean comercialmente viables necesitan “enormes depósitos de mineral de alta calidad para llenar los barcos con regularidad y con una demora mínima en puerto” (Bunker y Ciccantell, 2005). En los cálculos de las cadenas mundiales de fabricación, “cada día en viaje marítimo, en el que un país dista del importador, reduce la probabilidad de traer bienes manufacturados de ese país en un 1%” (Banco Mundial, 2009).

Finanzas extremas

En la actualidad, las presiones combinadas de las economías de escala, la deslocalización de la producción, la extracción de petróleo, gas y minerales de áreas cada vez más remotas, el crecimiento de la “clase consumidora global” y los sistemas de entrega “justo a tiempo” inciden en el auge de los corredores.

Pero la infraestructura extrema es costosa: necesita “finanzas extremas”. Muchos de los proyectos individuales y, ciertamente, los esquemas más amplios en su totalidad necesitan más recursos de los que pueden obtenerse mediante las formas clásicas de infraestructura financiera.

Tomemos por caso los proyectos mineros que se planifican como inversiones ancla para gran parte de los corredores en África. En el pasado, las compañías mineras, por lo general, financiaban la infraestructura especial que conectaba “de la mina al puerto” a partir de sus propios balances, si bien solían obtener garantías de bancos de desarrollo multilaterales y exenciones impositivas y otros subsidios de los estados. Pero eso ha dejado de ser una opción para la mayoría de las nuevas minas. Las rutas son demasiado extensas y la escala de la infraestructura, demasiado costosa, sobre todo para las minas pequeñas y medianas, como para que un único operador la financie por sí mismo. Un estudio de la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial detectó solo un proyecto minero “financiable” como proyecto puramente privado (di Borgo, 2012). Los costos también superan las posibilidades de muchos gobiernos nacionales y bancos privados, incluso cuando operan en conjunto. Si bien algunos proyectos podrían financiarse incluyendo fuentes de financiamiento multilaterales, como el Banco Mundial, estas no podrían cubrir todos los proyectos que necesita el capital para su “anulación del espacio por el tiempo”.

En el mundo existe una enorme brecha entre el financiamiento disponible para infraestructura nueva y los montos que supuestamente se necesitan. Algunos calculan que deberán recaudarse entre 50 y 70 billones de dólares hasta el año 2030, de los cuales el 37% sería para obras de infraestructura en países emergentes. Eso equivale a conseguir entre 0,5 y 1,5 billones por año, por encima de lo que se está gastando en la actualidad, y eso únicamente para caminos, vías férreas, puertos, aeropuertos, vías marítimas y telecomunicaciones. Escuelas, hospitales y otro tipo de infraestructura social se considera por separado. El déficit sólo en el sector de transporte se estima en USD 260 000 millones por año hasta 2030. El déficit en el sector energético es aun mayor: unos USD 530 000 millones por año (OCDE, 2015c). Un estudio realizado para la reunión de líderes del G20 en 2015 fue contundente: “Las fuentes tradicionales de financiamiento no serán suficientes para superar estos déficits de financiamiento” (Banco Mundial et.al., 2015).

Al igual que en el pasado, el capital no tiene muchas otras opciones más que tratar de extender los recursos de financiación de los que puede valerse. La sociedad por acciones, por ejemplo, surgió en parte para recaudar las grandes sumas de dinero necesarias para financiar la infraestructura en la década de 1860 (como señaló Marx, sin la sociedad por acciones “el mundo carecería todavía de ferrocarriles”, le hubiera llevado demasiado tiempo a cualquier capitalista individual acumular el capital necesario para su construcción). Así también surgieron los bancos multilaterales de desarrollo y los préstamos de consorcios bancarios para financiar la infraestructura poscolonial en el Sur Global.

Hoy, el capital debe moverse de manera similar para aprovechar nuevas fuentes de financiamiento -en esta instancia, mercados de capitales más amplios- si quiere evitarse su implosión. De allí las nuevas alianzas que construyen las compañías de petróleo y gas, las mineras y otras, con nuevos actores financieros, en especial, fondos de capital privado. De allí también que los gobiernos rediseñen la infraestructura financiera para hacerla más atractiva a los ojos de inversores privados garantizando flujos de ingresos, brindando compensaciones por nuevas leyes que pudieran afectar las ganancias, y otras medidas similares. Lo anterior también explica el auge de las alianzas público-privadas (centrales para cada uno de los corredores propuestos, y de hecho cada vez más importantes para el financiamiento de proyectos individuales de “energía extrema), que son al mismo tiempo un incentivo para los inversores privados y la piedra angular sobre la que pueden construirse otras formas extractivas de financiamiento[1].

La incapacidad de obtener las sumas necesarias por parte de los inversores genera una gran vulnerabilidad para los corredores que necesita el capital, y como tal, ha convertido al financiamiento de “infraestructura extrema” en un potente escenario de lucha incipiente. Esto podría ofrecer espacio para nuevas alianzas entre quienes cuestionan los corredores, los proyectos de “energía extrema” y otras formas de “extractivismo extremo”. Para las personas cuyos modos de vida no se organizan en torno a sistemas de distribución “justo a tiempo”, sino que se basan en el derecho colectivo de sobrevivir, no caben dudas de que vale la pena explorar más a fondo las vinculaciones mencionadas.

Traducción a cargo de Nancy Viviana Piñeiro.

Bibliografía:

Bunker, S. G. y Ciccantell, P. S. (2005) Globalization and the Race for Resources, Baltimore, The Johns Hopkins University Press.

di Borgo, P. (2012) Shared Mining Infrastructure: Too Good to be True? Trends, Challenges and Opportunities for Private Financing of Mining-Associated Transport Infrastructure in SSA, Washington, DC, IFC, 2 de febrero de 2012.

OCDE (2015c) Official Development Finance for Infrastructure: Support by Multilateral and Bilateral Development Partners: OECD Report to G20 Finance Ministers and Central Bank Governors, septiembre de 2015.

Banco Mundial (2009) Una nueva geografía económica, Informe sobre el Desarrollo Mundial 2009, Washington, DC, Banco Mundial.

Banco Mundial/FMI/OCDE (2015) Capital Market Instruments to Mobilize Institutional Investors to Infrastructure and SME Financing in Emerging Market Economies: Report for the G20.

Nicholas Hildyard es miembro de The Corner House, un grupo de investigación y solidaridad del Reino Unido. Es autor de Licensed Larceny: Infrastructure, financial extraction and the Global South, trabajo del que fue tomado este artículo. El libro está disponible en Manchester University Press: http://www.manchesteruniversitypress.co.uk/9781784994273/

[1] N. de la T.: El autor hace referencia a la creación de nuevos productos financieros para extraer ganancias, como los “bonos para proyectos” o los préstamos agrupados.

Este artículo es parte del proyecto Aportes para la crítica y acción contra las energías extremas en América Latina, de OPSur-Oilwatch Latinoamérica, y cuenta con el apoyo de Global Greengrants Fund.

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Energías Extremas


3er Festival Internacional de Cine Ambiental

El Festival Internacional de Cine Ambiental [FINCA] es un encuentro cinematográfico organizado por el Instituto Multimedia DerHumALC-IMD, cuya 3ra edición se llevara a cabo del 1 al 8 de junio del 2016 en más de 10 sedes de la ciudad de Buenos Aires y 4 subsedes simultáneas en la provincia.

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Bajo la premisa Arte y parte del cambio, el [FINCA] surge con la necesidad de ampliar las perspectivas culturales desde un enfoque social y comprometido hacia la problemática ambiental desde múltiples y originales puntos de vista, promoviendo de esta manera un cine crítico que contribuya a la transformación social.

Se exhibirán 56 títulos, entre largometrajes, cortometrajes y mediometrajes y documentales. Filmes de 24 países, 10 latinoamericanos, 7 europeos y 7 de otros lugares del mundo estarán en pantalla grande, integrando las secciones temáticas: Madre tierra (Pueblos originarios, biodiversidad), Justicia climática (Cambio climático, migrantes y refugiados), Horizontes energéticos (Explotación energética y buenas practicas: hidrocarburos, energía nuclear, represas, minas, energía solar y eólica), Econciencia (Proyectos urbanos, de arquitectura, reciclaje, consumo responsable, agricultura orgánica, etc) y Soberanía Alimentaria (Soberanía, seguridad, consumo).

En esta edición se resalta la urgencia de abordar el tema de la soberanía alimentaria a través de diversas actividades que contarán con la destacada presencia internacional de la activista ecofeminista y filósofa india Vandana Shiva y la documentalista francesa Marie-Monique Robin.

Además, en esta edición el [FINCA] incluirá una variada selección de películas del Festival “CineEco” de Seia da Estrella, el único festival de Portugal dedicado a la temática ambiental, que se realiza desde 1995 en la ciudad de Seia, acompanado por su director Mário Branquinho.

Por primera vez el Festival [FINCA] tendrá una sección Escuelas donde se exhibirá programación dedicada al ambiente, producida por diversos programas educativos y por organizaciones sociales a chicos de secundaria. Por si fuera poco también se realizará la Muestra Fotográfica “El Costo Humano de los Agrotóxicos” de Pablo Piovano, más de 10 mesas debate y la tradicional Feria [FINCA].

Y vos, ¿ya sos arte y parte del cambio?.

Más información en FINCA

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28/05: Charla debate sobre producción, consumo y descarte

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Charla-Debate : 

CUESTIONANDO LOS MODOS DE PRODUCCIÓN, CONSUMO Y DESCARTE

Producción de alimentos, residuos, sus vínculos con el cambio climático y la justicia ambiental.

Argentina, Uruguay y Brasil son tres países de la región cuyo modelo agrícola dominante está basado en la siembra de diferentes tipos de monocultivos  con alto uso de agroquímicos. Esta forma de trabajar la tierra ha interrumpido los ciclos, relaciones y flujos naturales impactando en la calidad de los suelos, agua y alimentos, a la vez que el proceso ha generado expulsión de comunidades rurales, problemas sanitarios y aumento de la pobreza. Los sistemas de manejo de residuos son aún muy precarios y el 90% de la basura termina en rellenos sanitarios o basurales, desperdiciando recursos que pueden reinsertarse en los ciclos de producción y consumo. A lo anterior se suma un patrón de consumo insustentable, lo que implica una mayor extracción de bienes comunes naturales, una mayor industrialización  y la generación de mayor cantidad de “basura”. La suma de estos procesos y factores es responsable de gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en la región y en el mundo. Solo la agricultura es responsable de la emisión de un tercio de los gases de efecto invernadero.

Es necesario profundizar las discusiones sobre estos patrones de desarrollo y sobre las deficiencias y potencialidades que existen ligadas a las actividades descritas, así como visibilizar las conexiones que existen entre ellos.

En esta actividad se busca abrir un espacio de intercambio y discusión, con presencia de organizaciones y personas de Argentina, Uruguay y Brasil para profundizar los conocimientos y comprensión sobre el fenómeno del cambio climático entre actores de la sociedad civil y los gobiernos y su vinculación con la actividad agrícola y el manejo de los residuos y avanzar en el desarrollo de mejores acciones de mitigación y adaptación crítica, en la búsqueda de la justicia ambiental.

¿Cómo poner límites a la agricultura industrial basada en el monocultivo y el uso de agroquímicos? ¿Cómo impulsar producciones agroecológicas? ¿Cómo poner en marcha políticas de Basura Cero que maximicen la recuperación de materiales, reduzcan la generación de residuos e integren a los cartoneros? ¿Cómo reorientar los recursos del Estado hacia este tipo de soluciones?

Éstas son algunas de las preguntas sobre las que se debatirá en la búsqueda colectiva de soluciones a la crisis social y ambiental en que estamos situados.

Sábado 28 de mayo 2016 – 8:45 a 13:30hs –  ATE (Belgrano 2527) – CABA

Con la presencia de:

  • María Cárcamo (RAPAL, Uruguay)
  • Alex Cardoso (MNCR, Brasil)
  • Magdalena Donoso (GAIA, Chile)
  • Javier Souza (RAPAL, Argentina)

Debate con diputados nacionales

  • Juan Carlos Villalonga (Unión PRO)
  • Graciela Cousinet (Libres del Sur)
  • Diputado del Frente para la Victoria (por confirmar)

Invitan: Taller EcologistaRAPALMNCRGAIA

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Allen: Secretaría de Ambiente desconoce el número de pozos

En el mundo se debate sobre las consecuencias del cambio climático, la mirada está puesta en los Estados y empresas responsables que lo generan. Lejos de ese contexto, en la provincia de Río Negro la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable es garantista de las actividades extractivas. Una atenta recorrida por el Alto Valle nos deja zumbando una pregunta que nos hizo un vecino. ¿Puede el zorro cuidar al rebaño?

Foto// ADN. Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Río Negro, Dina Migani
Foto// ADN. Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Río Negro, Dina Migani

Por OPSur-

Dina Lina Migani fue nombrada como secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable por el gobernador de Río Negro, Alberto Wereltineck, en agosto del 2014. Desde que llegó no paró de cosechar cuestionamientos.

Apenas designada, Migani fue duramente criticada por el peronismo local. En plena puja electoral, mientras se desempeñaba como concejal de la cuidad de Fernández Oro por el Frente para la Victoria (FpV),  Dina dio el portazo y saltó a las filas del recientemente creado partido “Juntos somos Rio Negro”. La nueva fuerza impulsada por Wereltineck ganó ampliamente las elecciones que permitieron su reelección como gobernador y Dina quedó en las mismas funciones hasta la actualidad.

Migani es ingeniera Química, en Higiene y Seguridad en el Trabajo, y tiene una especialización en Técnicas de Intervención Ambiental. Ejerció su profesión desde el año  2001 junto a su familia –esposo e hijo- en la empresa propia Quinpe S.R.L. Según el registro comercial, el emprendimiento tiene como objetivo brindar “servicios de apoyo para la extracción de petróleo y gas natural, la explotación de minas y canteras, ventas al por mayor de en comisión o consignación de minerales, metales y productos químicos industriales”. Entre los clientes figuran gran parte de las empresas que la Secretaría de Medio Ambiente debiera controlar: YPF, Entre Lomas, Petrobras, Medanito, Contreras Hnos, Halliburton, Baker Hughes, CalFrac, Skanka, Schlumberger, TGS, entre otras.

La legisladora  Ana Piccinini (FpV) cuestionó la designación de Dina Migani por incompatibilidad de funciones y expresó sus dudas en un medio regional: “la página web de la empresa Quinpe SRL dice que brindan un servicio acorde con las necesidades a sus clientes. Entonces vamos a interpretar que esta señora, cuando tenga que resolver una cuestión, lo hará en base a las necesidades de las empresas o de acuerdo a los principios fundamentales que cuidan y protegen el medio ambiente”. La ex Defensora del Pueblo de la provincia no fue la única en objetar a la funcionaria, en mayo del 2015 la senadora nacional Magdalena Odarda presentó un pedido formal al gobernador para que Dina Migani sea corrida del cargo, también por incompatibilidad en sus funciones. Tanto la grave situación de contaminación petrolera en Allen, como la escasa intervención de la Secretaría, lo avalan.

Las respuestas de Migani

Luego de descubrirse la contaminación por un derrame de petróleo en la zona de bardas en la ciudad de Allen, en un casual encuentro  entre Luis Genga, secretario de Derechos Humanos del sindicato de docentes rionegrinos (Unter), y la secretaria de Medio Ambiente, éste le hizo una serie de consultas. La secretaria, en un intento de evasiva, le sugirió que aquellas preguntas fueran enviadas por escrito. En agosto del 2015 Unter, envió un pedido de informe a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, en noviembre Dina Migani cumplió con su palabra y contestó el pedido sindical.

Foto// Diario Río Negro. Obreros levantan derrame en una olla.
Foto// Diario Río Negro. Obreros levantan muestras de derrame en una olla.

Hacemos una síntesis de la elocuente capacidad de no respuesta del que hace gala la Secretaría de Ambiente en el documento oficial.

Pregunta de Unter: ¿Es compatible la explotación hidrocarburífera con el método de fractura hidráulica y la fruticultura?

Respuesta de Migani: “la explotación hidrocarburífera es compatible con la fruticultura y toda otra actividad productiva que se desarrolle en el Alto Valle. Tal es así que se viene desarrollando sin inconvenientes. Es vital que se controle como se viene haciendo. De requerir información técnica, científica, le solicito amablemente que se dirija a Secretaría de Energía de la Nación y /o al Instituto Argentino de Gas y Petróleo”.

Unter: Cantidad de pozos programados por YSur y otras empresas en la zona del Ato Valle: Ubicación y tiempo que serán instalados.

Migani: “haciendo una estimación aproximada las empresas están realizando unos 30 pozos al año; Igualmente esta cifra es aproximada en el sentido de que se depende de estudios técnicos científicos y específicos, que se van haciendo a medida que la producción avanza a criterio exclusivo de la empresa”

Unter: Se están produciendo una cantidad creciente de venta de tierras a favor de YSur. Importa saber ¿Cuántas chacras se han enajenado y qué superficie total abarcan?

Migani: “Se desconoce puntualmente lo que usted manifiesta en cuanto a la supuesta creciente de venta de tierras a favor de la empresa YSur.  A fin de poder conocer lo que pregunta, le solicito amablemente que se dirija al departamento de relaciones institucionales de la empresa YSur”.

Unter: ¿Ha prosperado el recurso de amparo presentado por la Defensoría del Pueblo en el sentido de suspender la actividad extractiva hasta no se determine con certeza que pueden convivir la fruticultura y el fracking?

Migani: “Se desconoce si ha prosperado el recurso de amparo presentado. Asimismo se le informa que esta Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, participó de la audiencia en Gral. Roca, acreditando que no existía contaminación de hidrocarburos en ninguna de las locaciones de Allen sobre el pozo EFO 280”.

Las respuestas de la secretaria hablan por sí solas. En su mayoría “desconoce” la información para brindar una respuesta. De esta manera, no solo se expresa patente la desidia en la función pública de fiscalizar a las empresas, sino también aparece una gran cuota de cinismo. Ante las consultas de los docentes, les sugirió que redirijan sus preguntas a las mismas empresas que la Secretaría debería controlar, al Ministerio de Energía o al IAPG-Instituto creado y gestionado por representantes de las empresas petroleras. Eso sí, siempre lo hizo con un: “le solicito amablemente”.

Cada pozo que se realiza debe contar con la autorización de la Secretaría. Es la función por la que el Estado le paga el sueldo, por eso es inconcebible que exprese: “haciendo una estimación aproximada las empresas están realizando unos 30 pozos al año”. Queda demostrado que no controla, ni fiscaliza, y ni siquiera mira las cifras de los Ministerios que ella misma propone como fuentes confiables. Según los datos del Ministerio de Energía y Minería de Nación, la empresa YSur en el área Estación Fernández Oro (EFO) contaba con 60 pozos para el 2013, 131 en el 2014, mientras que en el 2015 ya ascendía la cifra a 230 pozos. O sea, únicamente esa empresa, en una sola área, tiene un total para el 2015 de 170 nuevos pozos.

La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable niega que se hayan producido inconvenientes a raíz de la explotación de hidrocarburos Allen. Sin embargo, un informe de impactos realizado por este Observatorio, muestra que tan solo en el 2015 existieron cuatro derrames de distintas consecuencias en la EFO, el área de mayor  producción gasífera de la provincia en la actualidad.

Respuesta de Dina Migani a Unter
Respuesta de Dina Migani a Unter
Respuesta de Dina Migani a Unter
Respuesta de Dina Migani a Unter
Respuesta de Dina Migani a Unter
Respuesta de Dina Migani a Unter

El caso Lamperti

El 29 de octubre del 2015, Jessica Lamperti, productora frutícola de Allen, descargó su enojo en la red social Facebook, “hoy siento una gran amargura, un cliente del mercado exterior me dice que no va a poder comprarnos este año. Al preguntar los motivos me contesta queremos fruta libre de fracking!!”.

El comentario de Lamperti inmediatamente llegó a los medios de comunicación. Éstos alertaron a los dirigentes de la sede local de la Cámara de Productores. Indignado Sebastián Hernández, presidente de la Cámara expresó: “Esto lo veníamos anunciando, llegará un momento en el que no podremos vender la fruta por ser zona de explotación petrolera, equivalente a contaminación”. Jessica solicitó a la Secretaría de Fruticultura que de  algún tipo de garantía para asegurar que la actividad petrolera no esté contaminando las producciones. La respuesta vino de la Secretaría de Ambiente, que en conjunto con la de Fruticultura enviaron una carta documento a la productora invitándola a una reunión a puertas cerradas. Le pidieron que lleve los datos de los pozos que tiene cerca y el nombre del cliente que se negó a comprarle.

Esto generó un reclamo por parte de  la senadora Magdalena Odarda y el legislador Jorge Ocampo exigieron, a través de un pedido de informe, que se les brinde el acceso a la información. Además pidieron que se respete y no se hostigue a la productora de Allen.

Enrique Viale de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, suele decir que “hay veces que en Argentina precautorio se aplica al revés y los afectados deben demostrar que están contaminados”.

 

Fuentes consultadas

ADN (28/08/2014) Designan a Dina Migani como secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable

ADN (29/08/2014) Piccinini también cuestiona designación de Dina Migani

Radio Nacional Viedma (18/05/2015) Odarda pide el desplazamiento de Dina Migani, la titular de Ambiente y Desarrollo sustentable

Quinpe SRL, Página institucional de la empresa. Nuestros Clientes

Diario Rio Negro (01/11/2015) “Queremos fruta libre de fracking”

Radio Antena Libre (01/11/2015)Productora de Allen denuncio que no le compran su fruta por estar en una zona de fracking

ADN (06/11/2015) Fracking: Odarda y Ocampos denunciaron hostigamiento a una productora de Allen

ADN (07/11/2015) La Secretaría de Ambiente niega hostigamiento a Jessica Lamperti, de Allen
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