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sindicatos fracking

Centrales sindicales de todo el mundo llaman a una moratoria al fracking

sindicatos frackingUna alianza internacional llamada “Sindicatos contra el fracking” inició una campaña para llamar a una moratoria de esta técnica en todo el mundo. El grupo es integrado, entre otros por CTA, Fetera y las CUT de Brasil y Perú. “Al hacer el llamado por una moratoria global sobre fracking, nuestros sindicatos se solidarizan con todas las comunidades, municipalidades, regiones y países que ya han introducido moratorias o están intentando hacerlo”, señalaron en un comunicado.

La iniciativa “Sindicatos contra el fracking” reune a más de 20 centrales sindicales de todo el mundo. Surge a partir de reuniones que tuvieron estos grupos en la Cumbre de los Pueblos realizada en Lima en diciembre de 2014.  Más información en http://unionsagainstfracking.org/

Llamamos a una moratoria global

Somos confederaciones sindicales, federaciones globales y sindicatos de base que representamos a millones de trabajadores en el Norte y el Sur del mundo.

Llamamos a una moratoria global sobre la fractura hidráulica (fracking) para la obtención de gas de esquisto (shale gas), gas de veta de carbón (CSG) y petróleo de esquisto (shale oil).

La técnica del fracking se está introduciendo o siendo propuesta en una creciente cantidad de países. En Argentina y Canadá, las comunidades indígenas han liderado la resistencia, mientras que en Bulgaria y Rumania los pequeños agricultores han llevado a cabo acciones directas contra las empresas de gas.

El fracking promueve ataques sobre derechos a la tierra, y la gran cantidad de agua que se requiere para el proceso de fractura amenaza su disponibilidad en áreas donde el recurso es generando serios problemas de acceso al agua para la población, en especial, en las zonas rurales pobres.

El uso de fracking ha generado oposición de un sinnúmero de organizaciones sociales, sindicales y personalidades en casi todas las regiones y países donde se ha implementado o está en siendo propuesto.

La experiencia recabada desde el 2002 en los Estados Unidos ha demostrado que el fracking amenaza la salud y la calidad de vida de las comunidades situadas en las cercanías de los pozos.

Sólo en Estados Unidos ya existen decenas de miles de pozos de gas de esquisto, siendo la contaminación del agua el resultado más común de la utilización de éste tipo de tecnología. El uso en gran volumen de compuestos o productos químicos, muchos de ellos cancerígenos como sílice, también representan una amenaza para la salud, de los trabajadores que operan en los pozos o están expuestos a las aguas residuales del fracking. En algunos países, como en Estados Unidos, por ejemplo, las empresas no están siquiera obligadas por ley a transparentar qué químicos usan en el proceso de explotación.

Nos preocupa también el impacto sobre el calentamiento global por parte del metano que se fuga de los pozos. Estudios atmosféricos recientes en los sitios de perforación han mostrado altos niveles de emisiones fugitivas de metano que sugieren que el gas de esquisto es peor que el carbón en términos del impacto sobre la atmósfera.

Al hacer el llamado por una moratoria global sobre fracking, nuestros sindicatos se solidarizan con todas las comunidades, municipalidades, regiones y países que ya han introducido moratorias o están intentando hacerlo.}

moratorium statement en français, español, português, italiano, deutsch

NATIONAL TRADE UNION ORGANIZATIONS AND GLOBAL UNION FEDERATIONS

Canadian Labour Congress (CLC)

Central de Trabajadores Argentinos (CTA)

Central Unitaria de Trabajadores Del Perú (CUT)

Central Única dos Trabalhadores (CUT) Brazil

Confederation of Independent Trade Unions in Bulgaria (CITUB)

Confédération des syndicats nationaux, Québec (CSN)

Federatia Sindicatelor Independente din Educatie (FSIE) Romania

Sentro ng mga Nagkakaisa at Progresibong Mangagawa (SENTRO) Philippines

Public Services International (PSI)

Education International (EI)

INDIVIDUAL UNIONS, INCLUDING REGIONAL AND BRANCH/LOCAL LEVEL AFFILIATES

 Amalgamated Transit Union (United States and Canada)

Canadian Union of Public Employees

Federação Única dos Petroleiros–FUP (National Oilworkers Federation)  Brazil

Federación Nacional de Trabajadores de Agua Potable y Alcantarillado del Perú  (FENTAP)

Federación de Trabajadores de la Energia de la República Argentina, (Federation of Energy Workers-FETERA)

National Tertiary Education Union (NTEU)  Australia

National Union of Municipal and Government Employees (Fagforbundet)  Norway

National Union of Workers (Australia)

National Nurses United (NNU), United States

New York State Nurses Association (NYSNA) United States

Public & Commercial Services Union (PCS) UK

University and College Union (UCU) UK

Water Workers Union at EYATH, Thessaloniki, Greece

cambio climatico

El Banco Mundial y la minería del carbón

cambio climatico

El 29 de Julio el diario The Guardian de Inglaterra publicó una nota indicando el rechazo del Banco Mundial a las políticas de desarrollo de proyectos mineros de carbón. De acuerdo a esta publicación, Rachel Kyte, quien está a cargo de cambio climático en el Banco Mundial, rechazó las afirmaciones de la industria según las cuales la minería del carbón ayuda a combatir la pobreza, incluyendo en su rechazo a todos los proyectos de extracción de recursos fósiles – carbón, gas y petróleo.

Roberto Ochandio.- Esta nota favorece los argumentos contra los proyectos mega mineros, dado que ahora se puede decir que el mismo Banco Mundial reconoce los severos problemas generados por estas industrias.

Esta nota también pone de manifiesto la hipocresía tanto de estas instituciones como de los países responsables por sus políticas de inversión:

  • Desde el 2011 los Estados Unidos e Inglaterra ya no invierten en nuevas usinas térmicas basadas en carbón, pero fomenta activamente la minería del carbón en otros países. Por ejemplo, los mayores productores de carbón en Colombia son consorcios formados por las compañías Anglo-American (basada en Londres), BHP Billiton (anglo-australiana), Xstrata (anglo-suiza), y Drummond (Estados Unidos). Es decir, se reconoce formalmente el daño de esta minería pero se sigue adelante con proyectos devastadores en otros países
  • El Banco Mundial es otro ejemplo: por un lado reconoce los efectos perjudiciales de la minería del carbón pero al mismo tiempo se reserva el derecho de seguir invirtiendo en estos proyectos “en circunstancias extremas”. 

Al mismo tiempo vemos cómo desde estas organizaciones se describe a la pobreza como una enfermedad, sin mencionar que esta ‘enfermedad’ es una consecuencia directa de las políticas económicas y sociales aplicadas por, entre otros, el mismo banco Mundial y los gobiernos que responden a sus mandatos.

A continuación, la traducción de la nota del diario The Guardian.

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El Banco Mundial rechaza la noción de que el carbón puede resolver la pobreza.

El Banco Mundial dijo el Miércoles 22 de Julio que el carbón no puede resolver la pobreza mundial, rechazando así el principal argumento usado por la industria para construir nuevos proyectos de extracción de combustibles fósiles en países en vía de desarrollo.

Rechazando las versiones de la industria del carbón, gas y petróleo, Rachel Kyte, la enviada del Banco Mundial encargada del cambio climático, dijo que el uso continuado de carbón está imponiendo un costo muy grande en algunos de los países mas pobres, tanto en la salud de la población local como en el cambio climático, el cual está trayendo graves consecuencias a estos países.

“En general el mundo entero debe alejarse del carbón”, dijo Kyte en una reunión en Washington organizado por The New Republic y el Center For American Progress. “Hay un inmenso costo social del carbón y un inmenso costo social de los combustibles fósiles … si se quiere respirar aire puro”.

Las compañías de carbón, petróleo y gas han rechazado los esfuerzos para combatir el cambio climático con el argumento que los combustibles fósiles son una cura para la “pobreza energética”, lo cual está atrasando a países en desarrollo.

Peabody Energy, la compañía privada de carbón mas grande del mundo, hasta llegó a proclamar que la extracción del carbón podría haber prevenido el desarrollo del virus del ébola. Sin embargo, Kyte dijo que cuando se trata de sacar a países de la pobreza, el carbón forma parte del problema – no parte de una solución mas amplia.

“¿Creo yo que el carbón es la solución a la pobreza? Hoy hay más de mil millones de personas sin acceso a la energía”, dijo Kyte. Agregó que conectándolos a una red de energía basada en el carbón no destruirá al planeta. Sin embargo Kyte dijo que “Si mañana todos ellos tuvieran acceso a una red de energía basada en el carbón aumentaran sus enfermedades respiratorias, etc, etc. Debemos extender el acceso a la energía a todos los pobres, pero debemos hacerlo de la manera más limpia posible, porque los costos sociales del carbón son incontables y muy dañinos, tanto como las emisiones globales son también dañinas.”El Banco Mundial ve al cambio climático como conducente a la pobreza, amenazando décadas de desarrollo.

Este banco prestamista internacional ha apoyado esfuerzos para alcanzar un acuerdo en Paris a fin de este año, el cual podría limitar el calentamiento global a un aumento de 2°C (3,6°F).

Sin embargo, aun ese acuerdo no sería suficiente para evitar consecuencias severas para algunos de los países mas pobres, dijo Kyte. “Dos grados no es bueno,” dijo ella. “Es nuestro límite y no lo pasaremos.”

Las compañías de combustibles fósiles han rechazado la noción de que el cambio climático conduce a la pobreza, argumentando en cambio que los bajos precios globales del carbón y el petróleo son un beneficio para los países pobres.

Peabody lanzo una campaña mundial de relaciones publicas alrededor del concepto de “pobreza energética”, tratando de hacer parecer al más sucio de los combustibles fósiles como si fuera una solución para la pobreza. Los voceros de Shell tildaron de “colonialismo energético” a los esfuerzos para terminar con el uso de combustibles fósiles en países en desarrollo.

Hace tres años el Banco Mundial dejo de financiar nuevos proyectos de extracción de carbón excepto en “circunstancias excepcionales”, después que los Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda se opusieran a su decisión de financiar una nueva usina alimentada a carbón en Sudáfrica.

En el año 2011 los Estados Unidos dejaron de invertir en nuevas usinas eléctricas alimentadas con carbón en otros países, y trató que compañías financieras como el Banco Mundial hicieran lo mismo.

En sus comentarios Kyte dejó abierta la posibilidad que el Banco Mundial financie proyectos futuros de carbón – pero dejó claro que esto sería en circunstancias bien aisladas. “El carbón no está dentro de nuestros proyectos, aparte de lo que puedan ser circunstancias extremas,” dijo ella.

Traducción del artículo publicado por The Guardian de Inglaterra
World Bank rejects energy industry notion that coal can cure poverty
Suzanne Goldenberg, 29 de Julio de 2015

Es tiempo de crear el grupo Anexo 0

Propuesta de cara a la COP21 de París, diciembre 2015

Declaración de Oilwatch Mesoamérica

Este documento tiene como objetivo presentar compromisos y esfuerzos que los pueblos, nacionalidades y comunidades están haciendo para la no extracción de petróleo, gas o carbón como contribución para evitar el desastre climático.

Junto a estos compromisos está nuestra demanda a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático(UNFCCC) y a los gobiernos para que se reconozca, respete, promueva y proteja a este tipo de acciones que tienen como meta proteger el clima y la vida en el planeta. 

El Grupo Anexo 0: una forma de reconocimiento y respeto a compromisos y esfuerzos reales

La Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, suscrita en la Cumbre de Río de 1992, dividió a los Estados parte en dos grupos: Anexo I que son los países industrializados del Norte, más aquellos cuyas economías estaban en fase de transición; y No Anexo I que son, en esencia, los países del Sur global. Posteriormente se estableció el Anexo II, que incluye a los miembros del Anexo I que deben ofrecer recursos financieros y técnicos para permitir a los países del Sur emprender actividades de reducción de las emisiones de conformidad e iniciativas de adaptación. Oilwatch afirma que, desde el siglo XIX, para los países del Anexo I y II, el motor del desarrollo del capitalismo ha sido la explotación de carbón, petróleo y gas, por lo que han hecho todo lo que esté a su alcance para detener cualquier decisión que pueda llevar a acciones concretas y vinculantes para disminuir el consumo de estos combustibles fósiles. Así, al cabo de más de 20 años de negociaciones internacionales, el calentamiento global sigue en aumento sin soluciones efectivas y reales para detenerlo.

 En este escenario, precisamente, uno de los obstáculos ha sido la influencia directa que las empresas vinculadas a los combustibles fósiles han ejercido sobre las decisiones de la Convención. Hoy este sector corporativo es parte de los promotores de las falsas soluciones que exacerban el aumento del efecto invernadero, como son el mercado de carbono, los agrocombustibles, REDD o la geoingeniería, e inclusive tecnologías petroleras como la Captura y Almacenamiento de Carbono (CCS), entre otras. Al mismo tiempo, expanden los alcances territoriales hacia las denominadas nuevas fronteras: mares profundos y yacimientos “no convencionales”, donde se destaca la perniciosa técnica del fracking.

Por si fuera poco, la limitada visión de Naciones Unidas, que se concentra en impulsar negociaciones entre partes, que son Estados, ha permitido a los países industrializados del Norte no cumplir con sus obligaciones climáticas, mientras que, en un escenario injusto y neocolonial, se trasladan sus responsabilidades a los pueblos y naciones del Sur. Cuando es precisamente en este lado del mundo en donde se encuentra la mayoría de naciones y regiones subnacionales o localidades, y sobre todo, pueblos indígenas, campesinos, pescadores o comunidades tradicionales que están haciendo esfuerzos reales para proteger el clima -a pesar de ser las más afectadas. Son las iniciativas de pueblos las que están siendo dejadas de lado y, en muchos casos, criminalizadas, cuando sus esfuerzos por no extraer más hidrocarburos fósiles debieran ser premiados.

Vemos que, en términos prácticos, además de los Estados nacionales, hay otros actores determinantes con capacidad e interés por acelerar las transformaciones requeridas para la protección del clima global. En este sentido deben ser reconocidos por la Convención del Cambio Climático, por ejemplo, los pueblos y naciones indígenas, provincias, estados o regiones subnacionales y las localidades que dan pasos firmes para no extraer hidrocarburos del subsuelo. Por lo tanto se debe crear el Grupo Anexo 0 en donde estarían precisamente estos pueblos y territorios, pues están resolviendo las causas del problema: la adicción a los combustibles fósiles.

Es hora de enfocarse en resolver las causas determinantes del problema

Principalmente luego de la Segunda Guerra Mundial se consolidó la base industrial de un capitalismo adicto a los combustibles fósiles, así como una cultura basada en un patrón de consumo sin fin, energético y material, extensivo, expansivo y nocivo. Como parte de este modelo, se expande además la minería a gran escala y una agricultura industrial altamente consumidoras de petróleo. Esta adicción a los fósiles no sólo está afectando al clima, está provocando enfermedades degenerativas y mortales a millones de personas, inunda de basura no degradable el planeta, extermina a cientos de culturas tradicionales – desplazando usos y costumbres sanas y ecológicas-, y sigue generando crisis económicas, sociales, políticas, ambientales para la expansión y acumulación del capital. Un capitalismo institucionalizado y global con rasgos más decadentes y letales requiere de una acción también global que lo confronte.

Mientras los sectores corporativo y financiero deciden cuánto petróleo se extrae, de dónde, de qué tipo, cuánto se vende y a qué precio; y frente a la incapacidad de los yacimientos “tradicionales” de abastecer la exponencial demanda de los sectores concentrados, la industria y gobiernos han avanzado en los últimos años en los denominados “no convencionales”. Con técnicas más costosas y degradantes, como el fracking, se busca mantener la dependencia de los combustibles fósiles, fortalecer el proceso de acumulación, la apropiación de territorios, desposesión y violación de los derechos de los pueblos.

Dejar el petróleo y otros hidrocarburos fósiles en el subsuelo es la medida más directa y concreta para lograr resultados en relación al clima, así como para confrontar el capitalismo, la explotación de los seres humanos y la privatización de la naturaleza a nivel global.

¿Con qué métrica, escenarios y modelos trabajar?

Los estados miembros de la UNFCCC se pusieron la meta de adoptar en París 2015 un nuevo acuerdo global sobre cambio climático. La retórica dice que será para evitar que el planeta sobrepase el límite de 2°C de calentamiento en relación con la temperatura preindustrial. Este límite supuestamente marca la línea entre un clima cambiante al que podemos adaptarnos y un desajuste climático de consecuencias imprevisibles e irreversibles.

Para llegar a esta cifra, tanto la UNFCC como los expertos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) han usado siempre las concentraciones de dióxido de Carbono como una medida estándar, señalando la reducción de emisiones más no la cantidad de hidrocarburos fósiles que no se deberían extraer. Esto ha estado en línea con el interés oficial de evitar hablar del problema real que es la quema de combustibles fósiles. Hablar de cantidades de petróleo, gas o carbón permitiría visualizar las responsabilidades, y las acciones necesarias, para evitar la crisis del clima.

De acuerdo a las cifras oficiales se puede desprender que para alcanzar un máximo de 2°C de temperatura (escenario RCP2.6 del IPCC), hacia el año 2100, habría que dejar en el subsuelo al menos las 2/3 partes de las reservas conocidas de petróleo, gas y carbón. Así, de los 1’700.000 millones de barriles de petróleo que están aún bajo tierra, 1’190.000 millones deberán permanecer allí; de los 187 millones de millones de metros cúbicos de gas natural, 131 millones de millones no se deberán extraer; y, de los 892.000 millones de toneladas de carbón, 624.000 deben permanecer en su lugar. El objetivo ahora es decidir dónde y cómo empezar a dejarlos en el subsuelo. Al usar estas cifras no pretendemos una cuantificación mercantilizable ni que se deriven equivalencias nefastas en el mercado de servicios ambientales u otras formas de compensación mercantil, sino como una manera de visibilizar las magnitudes de los esfuerzos necesarios hacia una civilización pospetrolera.

Esto implica pasar de un modelo energético de producción centralizado y a gran escala a modelos con energías limpias, renovables, descentralizadas, diversas, soberanas y ecológicas. Para esto, una necesidad es un cambio de concepción sobre la energía, lo que incluye saber qué tipo, cuánta y para quién se la necesita y una reflexión sobre las energías en los territorios y para los pueblos.

Protección, reconocimiento e incentivos para los países, naciones,  espacios subnacionales, localidades y territorios del Anexo 0

Las iniciativas calificadas como parte del Anexo 0 deben ser protegidas y apoyadas con una serie de incentivos y reconocimientos internacionales basados en la solidaridad, el intercambio tecnológico sin ataduras y la existencia de una deuda ecológica asociada al clima. La creación del Anexo 0 además incentivará nuevos compromisos y esfuerzos concretos enfocados en enfrentar las causas determinantes del cambio climático.

Los indicadores de estas iniciativas serán:

1.Hidrocarburos fósiles conservados en el subsuelo.

2.Formas de vida basadas en una relación de respeto y diálogo con las naturalezas.

3.Luchas frente a la minería de carbón y de otro tipo por su impacto en el clima, y por ser altamente consumidoras de combustibles fósiles.

4.Pasos firmes hacia un debate sobre el tipo de energías que se requiere, para qué, para quién, cuánta y sobre el ejercicio de la soberanía de los pueblos y territorios.

5.Rechazo a los mecanismos como el mercado de Carbono, REDD+ y otros, ya que son falsas soluciones al cambio climático.

6. Compromisos clarosla no extracción y emancipación de combustibles fósiles por parte de los pueblos.

HERRAMIENTAS DE AVANCE

Protección de pueblos y territorios:

  • Detener la criminalización de quienes promueven el dejar el petróleo, el gas o el carbón en el subsuelo, y de quienes son activos defensores de las tierras y territorios frente a la extracción de hidrocarburos fósiles.
  • Detener la intervención de corporaciones, de los sistemas de represión de los Estados y la ocupación e invasión de territorios para la extracción de hidrocarburos fósiles en lugares en donde la población local la rechace, áreas designadas como reservas naturales o de alta fragilidad. 

Reconocimiento a través del establecimiento de un premio internacional:

  • Para quienes dan pasos firmes para no extraer hidrocarburos de sus tierras y territorios.
  • Para quienes mantengan modelos de soberanía energética y alimentaria no dependientes de los hidrocarburos fósiles y respetuosos de la naturaleza.

Incentivos tales como:

  • Intercambios tecnológicos
  • Formas de contribución y apoyo directos, respetando las soberanías, con diálogos de  buena fe y sin traslado de responsabilidades.

Desincentivos tales como:

  • Retiro de subsidios estatales a la industria relacionada con los combustibles fósiles
  • Retiro de inversiones (divest en inglés) en acciones, bonos o fondos de inversión vinculados al petróleo. 

LLAMADO INTERNACIONAL

¡ES EL TIEMPO DE LOS COMPROMISOS DESDE LOS PUEBLOS!

OILWATCH sostiene que ningún país realmente está listo para soportar un cambio climático catastrófico. Además, las naciones que sufren las peores consecuencias son las que contribuyen menos al calentamiento global, pero a menudo si son las que más toman medidas para frenar el mismo. Creemos que ha llegado el momento para que las Naciones Unidas enfrenten la crisis climática creando, en el seno de la Convención de Cambio Climático, el Anexo 0 como grupo de pueblos o naciones que son reconocidas por sus contribuciones y como un incentivo para que otros se unan a la tarea de dejar en el subsuelo los hidrocarburos fósiles.

Basta de hablar de cosas abstractas como emisiones de CO2, hablemos de petróleo, de gas o de carbón. Sumémonos a los compromisos de los pueblos de no extraer más hidrocarburos fósiles y hagamos esfuerzos en nuestras organizaciones apoyando estas iniciativas y luchas de resistencia.

Demandamos a las Naciones Unidas, a los gobiernos nacionales y a las organizaciones y movimientos sociales elreconocimiento, protección y difusión de los compromisos y esfuerzos verdaderos que contribuyen certeramente para evitar el desastre climático.

OILWATCH Julio de 2015

20 Mitos y realidades del fracking

Descargá el libro gratis en formato pdf fracking_mitosyrealidades Prefacio

Las advertencias sobre los riesgos e incertidumbres causados por la dinámica industrial y la opción por un crecimiento económico exponencial e ilimitado, durante décadas desestimadas en nuestro país, actualmente ocupan un lugar en la agenda de amplios movimientos sociales y políticos. Así, aquellos megaproyectos que antes eran aceptados sin discusión por la población, hoy comienzan a convertirse en motivos de problematización y de intensos debates sociales. Los daños sistemáticos en el ecosistema –en algunos casos irreversibles–, que afectan y amenazan cada vez más el desarrollo y la reproducción de la vida, han volcado el tablero.

Los debates y decisiones que antes estaban reservados exclusivamente a los técnicos y las burocracias especializadas de las metrópolis hoy son disputados por la participación ciudadana, que en más de una oportunidad crece desde pueblos y parajes olvidados de la extensa geografía del país. Así ha sucedido con la megaminería a cielo abierto en nuestro país, alrededor de la cual, desde 2003, se han venido desarrollando fuertes resistencias y cuestionamientos. Asimismo, comienza a avizorarse con respecto al modelo sojero, sobre todo relacionado a sus impactos socio-sanitarios, al desplazamiento y criminalización de poblaciones campesinas e indígenas, al avance del desmonte y la tendencia al monocultivo.

La extracción de los hidrocarburos no convencionales, con la metodología de la fracturación hidráulica o fracking se inserta en este registro controversial, aún así posee rasgos propios que le dan un carácter más amplio y complejo. Los cuestionamientos científicos, las resistencias y los graves conflictos que está suscitando la imposición del fracking en diversas regiones del planeta, más aún, el horizonte civilizatorio que implica la consolidación de una determinada matriz energética, hacen necesaria la producción y divulgación de información plural, interdisciplinaria y crítica sobre el tema, así como la apertura de un debate verdaderamente democrático en nuestra sociedad.

Desde nuestra perspectiva, tres son los ejes esenciales en dicho debate colectivo. Uno, el eje que sostiene la necesidad de construir un enfoque integral y multidisciplinario; dos, el eje que defiende la pluralidad del saber científico y su independencia respecto de los diferentes poderes (económico, político, mediático, religioso); tres, el eje que conecta la discusión con la cuestión de la democracia y sus fronteras, esto es, que construye un abordaje complejo e interdisciplinario, en convergencia con una visión participativa de la democracia.

Así, el primer eje está vinculado a la multidisciplinariedad. Dada la complejidad del tema, así como el carácter controversial ya evocado, el debate sobre el fracking exige desarrollar un enfoque integral y multidisciplinario, que dé cuenta de las múltiples dimensiones que atraviesan la problemática, desde las más generales (la cuestión geopolítica, la cuestión de la matriz energética, la normativa especial que ésta genera, el rol de las empresas nacionales y las trasnacionales), pasando por aquellas estrictamente técnicas (si el fracking es una técnica segura o no; qué implicaciones puede tener en su carácter de técnica experimental, el impacto ambiental sobre el agua, sobre el territorio, sobre la salud de las personas y animales, sobre el cambio climático), hasta aquellas más políticas y sociales (qué sucede con las economías regionales; qué configuraciones urbanas y sociales aparecen asociadas a esta matriz, porqué se niega la participación de las poblaciones afectadas, qué cuestiones involucra la criminalización de las luchas, entre otros).

El segundo eje inserta esta discusión en un escenario de fuertes asimetrías de poder. Por un lado, es conocida la capacidad de lobby de las grandes corporaciones trasnacionales ligadas a la extracción de hidrocarburos, así como el lugar cada vez mayor que el fracking, de la mano de Estados Unidos, tiene en la agenda global. Por otro lado, hay que destacar el interés del gobierno argentino por identificar la explotación de hidrocarburos no convencionales con soberanía energética, en un contexto de fuerte déficit, lo cual lleva a descalificar o minimizar los diferentes argumentos que colocan el fracking en un campo de importantes riesgos e incertidumbres, negando así los impactos que este tipo de extracción pueda provocar en los ecosistemas y la salud de las poblaciones. A esto se suma que cualquier cuestionamiento sobre el fracking, conlleva también una discusión sobre la matriz energética, la cual en el caso argentino es fuertemente dependiente de los hidrocarburos. Y en este campo, antes que la apuesta por una transición en dirección hacia energías limpias y renovables, resulta claro que el gobierno nacional y los oficialismos provinciales han decidido profundizar la actual matriz energética, descalificando cualquier discusión o alternativa como “irrealista”, o producto de visiones “fundamentalistas”, ligadas a los movimientos y asambleas socioambientales y las organizaciones indígenas.

Todo ello torna aún más difícil y espinosa la cuestión, insertando el debate en una escena asimétrica, donde sólo unos pocos (los que avalan el fracking) tienen voz y difusión. En este sentido, es importante destacar que la aprobación del convenio entre YPF-Chevron-provincia del Neuquén (28 de agosto de 2013), habilitó el ingreso a gran escala del fracking en nuestro país. A través de una fuerte campaña publicitaria, que no ha escatimado medios económicos ni simbólicos, el gobierno nacional y sus socios provinciales han buscado establecer una suerte de consenso sobre el fracking, dando a entender que la discusión ya fue saldada y que las dudas han sido evacuadas. La defensa del fracking aparece, además, avalada por técnicos y expertos, mayormente ligados al mundo de las empresas petroleras, que creen detentar el monopolio del saber, y se escudan detrás de una concepción monolítica y cerrada de la ciencia. Muchas de esas voces expertas tienen intereses económicos claros o, en su defecto, han naturalizado la actual matriz energética y el desarrollo de la industria hidrocarburífera, a la cual aceptan sin cuestionamientos. Así, muchas de esas voces, interesadamente o no, piensan que no existe otra alternativa que la que propone el gobierno, a través de la YPF modelo 2012 y sus socios transnacionales, y tienden a acantonarse en una defensa acérrima del actual modelo energético.

Es por esta razón que en un contexto cada vez más unilateral –y monocromático– de avasallamiento y de cierre de los canales de discusión sobre el tema, la producción de un saber experto independiente tanto del poder económico como del poder político, se hace imprescindible. Se trata de producir y sistematizar información y conocimiento de manera clara, veraz y fundada, en gran medida muy poco accesible al público que está o puede estar interesado en el tema, así como a las comunidades que cuestionan el fracking y desconfían de las fórmulas triunfalistas de los gobiernos y empresas.

Es por esta razón también que consideramos necesario incorporar los más diversos saberes y disciplinas científicas, a fin de problematizar aquello que algunos expertos y políticos buscan acotar y redefinir como una cuestión estrictamente técnica, como si la temática fuera monopolio exclusivo de los especialistas del campo del petróleo. Ante esa mirada acotada, proponemos la conjunción de diversos saberes y disciplinas científicas: el equipo así conformado para la elaboración de este libro está constituido por un ingeniero especialista en petróleo (Eduardo D´Elía), un geógrafo y técnico con trayectoria en el campo del petróleo (Roberto Ochandio), un ingeniero especialista en temas de energía (Pablo Bertinat), un abogado especialista en cuestiones ambientales (Enrique Viale), un periodista y un especialista en ciencias políticas (Hernán Scandizzo y Diego di Risio, de Observatorio Petrolero Sur) y una doctora en sociología (Maristella Svampa).

En tercer lugar, estamos convencidos que además de ser un debate colectivo, en el mismo tienen un rol fundamental las comunidades afectadas. En nuestro país, son cada vez más las voces de los pueblos originarios, organizaciones multisectoriales y asambleas ciudadanas, que reivindican su derecho a decidir respecto de la sustentabilidad o no de megaproyectos que ponen en vilo formas de vida y horizontes colectivos. Como hemos señalado en este prefacio, creemos que no sólo está en cuestión lo que entendemos por modelo de desarrollo y su relación con la problemática ambiental; sino también lo que entendemos por democracia, quiénes tienen derecho a decidir y porqué. Más simple, se trata de abrir la discusión sobre la cuestión de la democratización de las decisiones colectivas. Así, esta es una disputa que nos coloca en las fronteras mismas de la democracia, que habla acerca de su posibilidad y de su alcance.

20 mitos y realidades del fracking en Argentina tiene por objetivo proporcionar información veraz y documentada, apoyada en una argumentación pluridisciplinar, sobre este tema tan complejo y controversial.

Tal como lo habíamos hecho respecto de la megaminería, por esta vía, apuntamos a deconstruir el discurso hegemónico y los lugares comunes sobre el fracking, desmontando y desactivando los “mitos” que sobre la explotación de los hidrocarburos no convencionales y a gran escala repiten con total impunidad sus actuales defensores (corporaciones petroleras, representantes del gobierno nacional y de las diferentes provincias petroleras, voceros periodísticos y cierto saber experto, como institutos ligados a la industria petrolera), amparados en la escasa información y conocimiento que el argentino medio tiene sobre estos temas.

Finalmente, el libro que presentamos aquí es tanto la conjunción de diferentes disciplinas como el producto de un intenso trabajo colectivo. Y aunque hayamos optado por señalar quienes han contribuido de modo fundamental en la elaboración de cada mito, cabe aclarar que el libro es producto del trabajo y la discusión colectiva, que ha llevado varios meses de reuniones y múltiples escrituras, hasta llegar a esta versión consensuada que hoy ofrecemos al público. Pero por sobre todas las cosas, es un libro que apunta a romper con la visión monolítica que hoy se impone sobre el fracking a partir de la producción de un saber experto independiente. Una tarea necesaria y cada vez más difícil en un contexto de invisibilización de las críticas y de los cuestionamientos que colectivos de ciudadanos y miembros de la comunidad científica hacen actualmente sobre el fracking.

Agradecemos a la editorial El Colectivo, vinculada al Frente Popular Darío Santillán, por el compromiso asumido con estos temas, no siempre visibles desde las grandes urbes. Asimismo, nuestro agradecimiento a la Fundación Rosa Luxemburgo por el apoyo económico en la coedición de este libro. Y nuestra dedicatoria a aquellos y aquellas personas que desde las asambleas, organizaciones mutisectoriales y pueblos originarios reclaman la necesidad de un debate acerca de los modelos de desarrollo, el respeto del ambiente y las formas de participación.

Aunque somos conscientes del debate desigual en el que se inserta este trabajo, esperamos poder contribuir a pensar una sociedad mejor, más respetuosa del futuro de las próximas generaciones, más crítica y plural en su concepción de la vida y la democracia.

Los autores, Julio del 2014.

Desde Buenos Aires, Esquel, Morón, Río Gallegos y Rosario.

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8/5 | Mar del Plata: Cátedra Abierta “Soberanía energética”

10422531_1106023182746666_7138539260789718546_n   El viernes 8 de Mayo y sábado 9 de Mayo se dará inicio a la tercera edición de la Cátedra Abierta de Soberanía Alimentaria. La Cátedra es un proyecto de extensión de la Facultad de Ciencias de la Salud y Trabajo Social de la Universidad Nacional de Mar del Plata, impulsada por la Corriente Universitaria Amaranto, junto a distintos sectores y organizaciones. La Cátedra, desde su origen, aborda a la soberanía alimentaria como el derecho de los pueblos a definir no sólo sus propias políticas y estrategias de producción, distribución y consumo de alimento, que garanticen una alimentación cultural y nutricionalmente apropiada y suficiente para toda la población; sino también decidir qué tipos actividades económico- productivas se desarrollan en los territorios, en tanto éstas no atenten contra el desarrollo de la vida misma. Esta propuesta educativa apunta a generar un espacio inter-transdisciplinario y comunitario que busque respuestas concretas a la complejidad de los problemas existentes, tomando las diferentes experiencias organizativas mediante la reflexión crítica, el debate sobre la realidad y la construcción grupal. Este año el proyecto incluirá una serie de módulos, que a lo largo de todo el año, intentarán abarcar un abanico de temas que nos incumben e interesan como pueblo. El módulo inicial será sobre Soberanía energética. El 8 de mayo, a las 18hs. en el Aula Magna Coca Maggi, el Lic. Felipe Gutiérrez Ríos del Observatorio Petrolero Sur planteará el debate sobre Hidrocarburos: breve historia, contexto mundial actual, crisis energética. Fracking. Resistencia social. Soberanía energética. El 9 de Mayo, a las 9hs. en el Aula Pablo Neruda, la Lic. Silvana Buján (BIOS- RENACE) realizará el taller LA TRAMA DE LA ENERGIA: Energía para qué? energía para quién? energía de qué modo? Caso testigo: energía nuclear. Reflexionando sobre las sombras en las matrices energéticas La cátedra continuará tratando temas como Marco Político – Económico, Salud socioambiental, Energías alternativas y permacultura, Nutrición, El derecho a la ciudad, Bienes comunes y acceso a la tierra, Psicología social. Los interesados en inscribirse deben escribir a catedrasoberaniaalimentaria@gmail.com o bien consultar el Facebook: Cátedra Soberanía Alimentaria Mar del Plata. El programa de la Cátedra Abierta puede consultarse en http://casamdp.wordpress.com/, donde también está disponible el material bibliográfico y el registro en video de los encuentros realizados en años anteriores. spot con toda la información: https://www.youtube.com/watch?v=hMXVELm7Eeg&feature=youtu.be Contactos para entrevistas: Ana: 223-5012437 Jimena: 223- 6020469 Luciano: 223- 4371788 Tomás: 223- 6019970

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Libro “Resistencia Global al Fracking”

Ver/Descargar el libro  “Resistencia Global al Fracking – el despertar ciudadano ante la crisis climática y democrática” portada-resistencia-fracking  

En este libro se presentan una selección de quince luchas icónicas a niveles muy diversos. En la mayoría de los casos las cuentan sus protagonistas, en primera persona, como no podría ser de otro modo. Hay luchas personales en los tribunales como las de la familia de Lisa Parr en Texas, o la de Diana Daunheimer en Canadá. Batallas a nivel local por obtener el derecho a prohibir la técnica, como la acontecida en el municipio de Dryden en el estado de Nueva York. Rumanía o Polonia por su parte nos inspiran con la lucha estoica de campesinos pacíficos frente al poder corporativo defendido por un Gobierno represor. Encontramos también campañas que buscaron la alianza de diversos sectores para hacer frente común, como el caso de la Multisectorial contra la Hidrofractura de Neuquén, en Argentina, o la exitosa alianza de Neoyorquinos Contra El Fracking. O iniciativas que se extendieron como la pólvora, como la decisión de «cerrar la puerta» a los perforadores en Australia, los municipios «libres de fracking» en el Estado español o la Resolución de Korbach en Alemania. Estas y otras luchas icónicas e inspiradoras son la principal aportación de este libro a la resistencia global al fracking.

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Declaración de la Cumbre de los Pueblos Frente al Cambio Climático

DECLARACIÓN DE LIMA
Cumbre de los Pueblos Frente al Cambio Climático
Lima, 11 de diciembre de 2014
La Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático, realizada en Lima del 8 al 11 de diciembre de 2014, es expresión de los procesos de movilización y resistencia emprendidos por una diversidad de organizaciones, movimientos, plataformas, redes y colectivos sociales, sindicales, de mujeres, campesinos, indígenas, juveniles, ambientalistas, religiosos, artísticos y culturales peruanos e internacionales. Nos reunimos para seguir debatiendo y compartiendo las múltiples formas de lucha y resistencia, por la construcción de la justicia social, contra el sistema capitalista patriarcal, racista y homofóbico, por el respeto de las diversas formas de vida, sin explotación ni expoliación de los bienes de la naturaleza, por la capacidad de los pueblos de decidir sobre sus fuentes de energía, comunitaria, por la reducción de las desigualdades sociales así como promover el Buen Vivir como modelo de vida en armonía con la Naturaleza y la Madre Tierra.
El capital busca hacer frente a su crisis sistémica imponiendo la captura el agua, el saqueo de los territorios y el patrimonio natural, la depredación, la producción de combustibles fósiles, la mayor explotación de los trabajadores y trabajadoras, la represión de los movimientos sociales y la violencia física y psicológica, aumenta múltiples formas de criminalización de las luchas, de los pueblos, de militarización y control territorial. Todo esto es alentado por las corporaciones mediáticas. Además, a esta realidad hay que sumarle la captura de los Estados y de sus burocracias por el poder económico, el pago de las deudas injustas y corruptas, y una diversidad de hechos que benefician exclusivamente a los verdaderos poderes tras los gobiernos de turno, dóciles al mandato de las empresas nacionales y las grandes corporaciones transnacionales y sus operadores políticos.
En esta coyuntura la Cumbre de los Pueblos representa la voz de los sectores explotados y oprimidos del mundo, de los marginados por un sistema económico y cultural que los subordina a los sectores racistas, fundamentalistas, machistas y patronales que se benefician del modelo capitalista. En este momento crucial que atraviesa la humanidad, en el que el gravísimo cambio climático que sufrimos exige acciones urgentes de parte de la sociedad global, demandamos a los Gobiernos y al Sistema de Naciones Unidas reunido en la COP 20 la adopción de acuerdos que respeten y valoricen la vida de los pueblos originarios, campesinos y urbanos, y que promuevan la preservación de la biodiversidad global. Rechazamos cualquier mecanismo de mercado que se plantee como solución a los problemas climáticos y ambientales.
Quienes nos reunimos en esta cumbre, recogemos y hacemos parte de procesos de luchas anteriores que se han tejido en nuestros pueblos, y llegamos a este momento con esa fuerza y construcción colectiva. A partir de ello expresamos y demandamos:
A los Gobiernos del mundo que respeten nuestros territorios, derechos y modos de vida, nuestras culturas, costumbres y cosmovisiones sobre la vida y el mundo que habitamos. Denunciamos la explotación de nuestros recursos naturales y territorios por parte de las industrias extractivas, que afectan nuestras formas de sustento, nuestra fuente de identidad y la relación armoniosa de nuestras comunidades con la Madre Tierra. Demandamos el reconocimiento de la propiedad territorial de las comunidades que tradicionalmente han vivido en sus tierras. No aceptamos el control externo de los territorios, ni los procesos de negociación e implementación de las falsas soluciones al clima. Los Gobiernos deben tener como eje central el respeto de nuestras formas de vida ancestrales y el reconocimiento a nuestra autodeterminación como naciones y pueblos originarios.
Demandamos a los Estados abrir un debate con la sociedad civil sobre el concepto de emisiones netas evitadas, que permita un acuerdo climático 2015 que compense a países no industrializados por no explotar fuentes de energía fósiles y así puedan financiar la transformación de sus matrices energéticas. Exhortamos a que se adopte un impuesto global a las transacciones financieras internacionales, que brinde fondos suficientes para garantizar una transición justa hacia un modelo inclusivo de justicia social.
Asimismo, aclaramos que el conjunto de iniciativas orientadas a revertir la destructiva tendencia climática hacia la que ha sido conducido nuestro planeta, deben considerar las responsabilidades históricas de los países desarrollados y el reconocimiento y reparación de la deuda histórica y ecológica que tienen con el Sur global. En particular, las corporaciones transnacionales de capital privado de los países desarrollados deben ser responsabilizadas por sus acciones y prácticas a nivel global. Exigimos plena justicia en los casos de contaminación por parte de Newmont,  Doeran en Perú, y la Chevron-Texaco, entre otras, la cual en su paso por la Amazonía dejó como legado uno de los mayores ecocidios de la historia del planeta.
A los Gobiernos y empresas les exigimos aceptar y respetar nuestro derecho humano a un trabajo digno, con pleno ejercicio de los derechos individuales y colectivos, y que se garantice un proceso de transición justa en un mundo que nos permita mejorar la calidad de vida. Demandamos garantías al acceso universal a los sistemas de protección y seguridad social, el respeto de nuestra libertad sindical y a una repartición justa y equitativa de la riqueza producida con nuestro trabajo y conocimientos.
Consideramos que ninguna acción para enfrentar el cambio climático será eficiente o viable si no se promueve con políticas públicas efectivas a favor de la pequeña agricultura familiar y campesina, la reforma agraria, la soberanía y seguridad alimentaria de nuestros pueblos, la producción auto sustentable, con base agroecológica, autóctona y libre de transgénicos y agrotóxicos, orientada al consumo humano y a la preservación de nuestra biodiversidad. Creemos que para avanzar hacia un mundo justo y una economía local, solidaria, cooperativa, feminista y comunal, es fundamental reconocer el derecho humano a la alimentación, así como el gran aporte de la agricultura familiar campesina, que contribuye con más del 70% de la alimentación del mundo. Exigimos frenar la producción y expansión de los agrocombustibles, que promueven la deforestación, erosión de las tierras, contaminación de las fuentes del agua y aire, y significan una forma de recolonización territorial.
Como expresión de esta estrategia del capital, en los últimos años se han agudizado los procesos de privatización, mercantilización y financiarización de la naturaleza, expresados en los principios de la economía verde, que nos presenta las falsas soluciones a la crisis climática. Algunas de ellas son: Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), proyectos de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques (REDD), transgénicos, agrocombustibles, geoingeniería, megaproyectos hidroeléctricos, centrales nucleares, fractura hidráulica (“fracking”), agricultura climáticamente inteligente.
La estrategia del capital pasa también por lo que llamamos arquitectura de la impunidad de las corporaciones transnacionales y gobiernos, a través de los tratados de libre comercio y protección de inversiones, entre otros, que pretenden privatizar servicios esenciales como el agua, la educación, salud y vivienda, y atentan contra los derechos humanos de trabajadores y de los pueblos. La Cumbre de los Pueblos rechaza todas estas estrategias del capital.
Como expresamos antes, denunciamos el sistema capitalista-patriarcal que sostiene la opresión y control sobre el cuerpo, el trabajo y la vida de las mujeres, promueve la violencia sexual y la trata, las margina de diversos ámbitos de la vida social y pública. Es necesario transitar hacia otra división social del trabajo, que elimine la subordinación del trabajo femenino, que no invisibilice el trabajo del cuidado que hace posible la reproducción social ni lo subordine a los mandatos del mercado. Exigimos un cambio radical que reconozca el trabajo reproductivo como la base de la sustentabilidad humana y de las relaciones entre las personas y comunidades. Todas las alternativas deben incorporar la perspectiva feminista y promover una relación más justa entre hombres y mujeres.
Abogamos por la promoción de un consumo responsable y no alienado, basado en la adopción de hábitos y pautas de consumo saludables, y de acuerdo con la necesidad humana, no sujeta a la ambición del capital. Un consumo que no contribuya a la contaminación ambiental ni al cambio climático. Alentamos el uso responsable de los recursos vitales, el reciclado y el manejo sustentable de los residuos sólidos. Nos comprometemos a promover la conciencia ciudadana respecto a las acciones que podemos llevar adelante individual y colectivamente para avanzar hacia un mundo más justo.
Los Estados deben tomar decisiones y medidas inmediatas de protección, conservación o restauración de las cuencas, los ecosistemas, las altas montañas, bofedales, humedales, páramos, estepas, bosques, acuíferos, lagos, ríos, manantiales, zonas marinas costeras, que alimentan a la Madre Tierra. Esos ecosistemas y fuentes de agua son afectados por las actividades de las industrias extractivas, como la minera, petrolera, carbonífera y gasífera, por las talas de árboles y el arrojo de desechos, entre otras causas. Se debe garantizar el derecho humano al agua y al saneamiento, en igualdad de condiciones, acceso y salubridad. Esto sólo se puede garantizar con empresas públicas en manos públicas.
La Cumbre de los Pueblos cuestiona la incoherencia del Gobierno peruano en su calidad de presidente de la COP 20. Por las políticas ambientales, laborales y tributarias adoptadas recientemente a favor de la inversión privada rebajando estándares y regulaciones que afectan derechos colectivos, ambientales y culturales. Denunciamos la represión que sufren representantes indígenas, dirigentes sindicales y campesinos, activistas ambientales, así como los hostigamientos a delegaciones que arribaron a la Cumbre de los Pueblos desde diversas regiones del país y el exterior.
La Cumbre de los Pueblos cuestiona la captura corporativa de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Las grandes corporaciones transnacionales “a compañan” a los gobiernos en las negociaciones globales para acordar medidas que tienen por único fin limpiar de responsabilidades a los países industrializados por sus emisiones de gases de efecto invernadero y por ser los principales responsables del cambio climático. Exigimos que los pagos por servicios de la deuda externa e interna – que ahogan a los pueblos y limitan la capacidad de los Estados para atender necesidades básicas de las poblaciones –, se destinen a hacer frente a la crisis ambiental y climática, porque de ello depende la sobrevivencia de la Humanidad y todas las especies vivas del planeta.
La Cumbre de los Pueblos saluda la movilización comprometida y entusiasta de las decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo que participaron de la Gran Marcha Global en Defensa de la Madre Tierra (10/Dic) en Lima y en otras ciudades del planeta. Esta gran concentración de organizaciones, movimientos y delegaciones del Perú y numerosísimos países es la expresión más clara de la posición de los pueblos a favor de un mundo justo y democrático, que garantice la armonía entre la existencia humana y los derechos de la Naturaleza y la Madre Tierra.
Seguiremos fortaleciendo la articulación de nuestras luchas, de forma activa y permanente en las múltiples movilizaciones del 2015, con un especial momento de activismo en París, Francia, donde se llevará a cabo la COP 21. Desde ya los movimientos sociales del mundo nos preparamos para dar continuidad a las luchas desde nuestros territorios en defensa de la vida, hasta que nuestras exigencias sean atendidas. Seguiremos en lucha hasta cambiar el sistema… No el Clima.
Cumbre de los Pueblos
 Lima 11 de diciembre 2014.
 (Versión actualizada 15/12/2014)
Foto: Alfredo Acedo/UNORCA

http://alainet.org/active/79433

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8-11/12 | Lima: Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático

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Solidariamente, convocamos a organizaciones de la sociedad civil, redes, movimientos sociales, centros de investigación y los ciudadanos y ciudadanas en general, a participar en la “Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático.”, a desarrollarse del 8 al 11 de diciembre de 2014, como magno evento alternativo a la 20ª. Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (COP 20, por sus siglas en inglés) a realizarse durante la primera quincena de diciembre en la ciudad de Lima, en la república del Perú.

Los acuerdos que adoptemos en ambos eventos serán de suma importancia para el futuro del planeta y la humanidad. Nos encontramos ante una situación de emergencia planetaria, con cada vez mayores efectos negativos sobre la vida de las personas y los ecosistemas, con eventos climáticos extremos que ocasionan cuantiosas pérdidas y daños, muchas veces irreversibles, que profundizan la vulnerabilidad y la pobreza.

Es urgente promover, ejecutar y garantizar acciones ante la crisis climática. Sumemos nuestras voces, nuestras manos, nuestros corazones, nuestro talento y nuestra capacidad creadora para evitar que la irresponsabilidad de quienes colocan en primer lugar sus intereses particulares e inmediatos por sobre los de la humanidad entera, nos conduzca a la destrucción de la biodiversidad y posibilidades de vida en el Planeta.

Demandamos un mundo habitable para nuestros hijos y nietos y para todo el conjunto de seres vivos que poblamos la Tierra. Los científicos advierten que si no se detiene drásticamente la emisión de gases de efecto invernadero, causantes del Calentamiento Global y todos sus efectos adversos, llegaremos a un escenario más crítico todavía, la temperatura atmosférica promedio se elevará en más de 2º Celsius, con consecuencias catastróficas que afectarían de manera irreversible las formas de vida en el Planeta.

El actual modelo de desarrollo ha mercantilizado la vida humana, poniendo en peligro a millones de personas. Prioriza la acumulación desmedida y el consumismo; se basa en una extracción acelerada e irracional de los bienes naturales, sin tomar en cuenta los límites planetarios; ha generado una crisis civilizatoria con diversas dimensiones (climática, ambiental, financiera, energética, alimentaria) que corresponde enfrentar.

En la COP 21, a desarrollarse el 2015 en París, se suscribirá un nuevo acuerdo global sobre el cambio climático; que deberá ser ambicioso, justo, equitativo y vinculante, para lograr reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero en no menos del 50%, en base a los principios de equidad y responsabilidades comunes pero diferenciadas, con justicia climática para los más vulnerables. De no suscribirse el mismo, la vida de las futuras generaciones está en riesgo.

La COP 20 (a realizarse en Lima) debe avanzar en la construcción del borrador de dicho nuevo acuerdo a suscribirse en París. Además, es una gran oportunidad para hacer visible ante el mundo la urgencia de proteger la Madre Tierra, sus bosques, glaciares y sistemas de alta montaña, acuíferos, diversidad biológica, zonas marino costeras y poblaciones altamente vulnerables ante los actuales y futuros efectos devastadores del Cambio Climático, como condición fundamental para el mantenimiento de la vida.

Quizás este proceso sea nuestra última oportunidad gestar una vía alternativa de desarrollo que respete los límites y capacidades regenerativas de la Madre Tierra y que enfrente las causas estructurales del Cambio Climático. No es posible postergar más la aprobación e implementación global de un programa de transición justa -social, energética, productiva y de estilo de consumo- necesario para evitar el trastorno total e irreversible del sistema climático.

El diálogo en la “Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático” nos permitirá compartir iniciativas, propuestas y experiencias, asimismo articularnos para definir agendas y ejercer presión ante los tomadores de decisión en la COP 20, exigiendo que negociadores oficiales tomen en cuenta el clamor de los ciudadanos/as y los pueblos del mundo

La Comisión Organizadora

Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP)

Central Unitaria de Trabajadores (CUT)

Confederación Campesina del Perú (CCP)

Confederación Nacional Agraria (CNA)

Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú. – ONAMIAP

UNCA

Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas,  Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú – FEMUCARINAP

Federación de Trabajadores del Agua Potable y Alcantarillado del Perú – FENTAP

Asociación Nacional de Productores Ecológicos (ANPE)

Central Autónoma de Trabajadores del Perú (CATP)

Coordinadora Andina de Organizaciones Indigenas (CAOI)

Marcha Mundial de Mujeres (MMM)

Grupo PERU COP 20

Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático (MOCICC)

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Brooklyn panel to focus on effects of fracking

Anti-fracking activists in New York last week congregated where Gov. Andrew Cuomo voted in the gubernatorial primary.

Panel part of events leading to People’s Climate March

Brooklyn Daily Eagle

People from across the U.S. and Latin America will give firsthand accounts of how the negative impacts of fracking in their local communities and countries have harmed them at a panel on Sept. 18 at 7 p.m. in the MayDay/People’s Climate March Arts Space at 214 Starr Street, 3rd floor in Brooklyn. The panel is one of discussions and events leading up to the People’s Climate March. Speakers will include Madeline Stano, the Luke Cole Memorial Fellow for the Center on Race, Poverty, and the Environment; Jenny Lisak, co-founder of the Pennsylvania Alliance for Clean Water and Air; Asha Canalos, co-founder and co-director of Minisink Matters, We The People Matter, and Neighbors United for the Facts; Martin Guillermo Mullally, member, Observatorio Petrolero Sur and the People’s Climate Watch Global Climate Ambassador from Argentina. Brooklyneagle, EEUU