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La audiencia pasa, las incertidumbres quedan

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Se realizó en Añelo la audiencia pública para habilitar el funcionamiento de una planta de tratamiento de residuos petroleros de la empresa Comarsa, actividad que actualmente realiza en Neuquén Capital. La decisión fue tomada tras reclamos de vecinos que se encuentran afectados por la contaminación que la empresa produce con su actividad. El Observatorio Petrolero Sur expuso sus críticas al proyecto.

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Por OPSur.

El 26 de septiembre se realizó en Añelo la audiencia pública en la que Comarsa presentó el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la planta de tratamiento de residuos petroleros que proyecta en las inmediaciones de la localidad, hoy denominada la “capital del shale”. Participaron funcionarios de la Subsecretaría de Ambiente de la provincia, representantes de la empresa, el intendente local y sus concejales. Un centenar de personas pobló la sala, entre ellas, miembros de la Asamblea Fuera Basureros Petroleros, colectivo que con sus denuncias puso el tema en debate y logró que la empresa cese su actividad en el Parque Industrial Neuquén.

La presentación de la empresa y del proyecto comenzó con las palabras de su dueño, Juan Manuel Luis, quien manifestó que Comarsa es “una empresa familiar”. “Soy el principal accionista y mis socias son mi madre y mi hermana. No hay otro socio por detrás de esta empresa”. Una aclaración pertinente, debido a que se asocia a la firma con el ex ministro de Energía neuquino, Guillermo Coco. También aseguró: “Mi intención es mantener los puestos de trabajo, y hacer las cosas bien, creo que lo hago, y puedo dormir bien todas las noches”.

Por su parte el director de la empresa, Héctor Basilotta, aseguró: “Comarsa es una empresa con capitales genuinos, no hemos tenido ningún tipo de asistencia y eso tiene un valor”. También reclamó que injustamente, en el último tiempo, los han etiquetado de “basurero petrolero”, como una empresa contaminante. “Qué lejos estamos de eso, qué contracara con nuestra misión”. Al cierre de su exposición subrayó:  “Trasladarnos de Neuquén a Añelo es un esfuerzo económico significativo para Comarsa. De nuevo venimos a cumplir un sueño y darle a la comunidad de Añelo lo que le dimos desde que nos instalamos, a la comunidad de Neuquén”.

Luego fue el turno de Fernando Cabrera, del Observatorio Petrolero Sur, quien se centró en la forma en que se realizan las audiencias públicas, las incertidumbres del proyecto del Ecoparque y las dudas que genera el nuevo proyecto de Comarsa. El investigador cuestionó  el carácter de la audiencia pública, “con poca información y de muy difícil acceso, y en horario laboral, es muy difícil que la población participe. Entendemos que entonces esta audiencia se convierte en un mero acto formal”. En cuanto al proyecto del Ecoparque, expresó que existe incertidumbre y que no está claro cuál es su futuro. “A finales de 2015 se creó por decreto 2341, a tan sólo unos meses de firmada esa normativa el devenir del proyecto es incierto, y esta audiencia pública prácticamente lo dejaría sin efecto. Este ejemplo deja expuesta la falta de seriedad y compromiso de parte del gobierno provincial en la planificación de políticas que garanticen el derecho a un ambiente sano de la población”.

Para Cabrera es preocupante que apenas iniciada la explotación de Vaca Muerta en la provincia exista esta situación crítica: “empresas tratadoras desbordadas, mal ubicadas, con irregularidades en su acopio, sin controles, con derrames en los traslados de los materiales de los residuos. O sea, un sinnúmero de deficiencias que tienen como responsables al Estado, a las empresas operadoras y a las empresas tratadoras. Esta realidad es consecuencia de un método de explotación tan agresivo y contaminante como es el fracking, y de que la oficina de Ambiente encargada de controlar, hace la vista gorda, única manera de que las operadoras puedan seguir extrayendo. Esto genera que las empresas Indarsa (Neuquén-Añelo), Treater (Añelo) y Real Work (Plaza Huincul) se encuentren en situación irregular y no haya perspectiva de que regularicen su situación”.

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A lo largo de su exposición analizó el nuevo proyecto de Comarsa y alertó que “el expediente deja a la vista la liviandad con la que las empresas presentan los estudios de impacto y la laxitud de los controles de la Subsecretaría de Ambiente. Tachones, escrituras aclaratorias, marcas de errores e informaciones contradictorias son algunas de las características con las que podemos describir el abultado expediente”. Cabrera también marcó que la ubicación del predio presenta poca claridad en la cesión y titularidad de las tierras, y expresó: “la relevancia de esa información está dada por la cantidad de puesteros y comunidades mapuche que viven en la zona, a quienes les pertenecen esas tierras pero que catastralmente aparecen como fiscales. Esta situación que se ve agravada por el decreto 2400/15, con el cual se crea un fondo fiduciario con las tierras fiscales de los departamentos de Añelo y Pehuenches”.

Para el Observatorio Petrolero Sur no queda claro en el EIA cómo la empresa accederá a los servicios que no existen en el lugar. Según Comarsa, se podría abastecer del agua subterránea con la realización de dos pozos, de convenios con otras empresas o con el Municipio para obtener servicios de red, o comprando y llevándola en camiones. Todas posibilidades, pero sin certezas de concreción inmediata. Mientras que la electricidad sería proporcionada por generadores. Según Cabrera lo más llamativo es el gas, “el Estudio de Impacto Ambiental no dice nada de un recurso que es básico. En el Estudio de Impacto Ambiental se indicaba que requeriría la provisión de 850 metros cúbicos por hora de gas”.

También enumeró inconsistencias en el expediente, piletas de cutting (lodo petrolero) que oscilan entre los 70 metros cúbicos y los 7000 metros cúbicos, una diferencia para hacer referencia a las misma infraestructura a montar. Según Cabrera, “lo mismo ocurre con las geomembrana de polietileno, que las tienen que aislar del suelo, debido a los tachones no se distingue si serán de 2000 o de 500 micrones”. durante la exposición también abordó las incertidumbres que dejan la ausencia de referencias a estudios de radioactividad, a sabiendas de que el flowback y los recortes de perforación pueden traer materiales radiactivos. Lo mismo respecto al tratamiento de los metales pesados.

Apenas concluyeron las exposiciones, el moderador de la Subsecretaría de Ambiente intentó cerrar la audiencia pública, pero tuvo que abrirla para dar lugar a las preguntas que se realizaron. La abogada Katia Escobar le consultó si la empresa recibe subsidios del Estado. La respuesta de inmediata del titular de empresa, Juan Manuel Luis, fue un categórico, no. Por su parte, Natalia Huilipan, de la Asamblea Fuera Basureros Petroleros, expresó que es urgente que “paren de quemar” residuos en la planta de Neuquén Capital. “Ustedes no viven en el lugar, no padecen todas las enfermedades respiratorias y la contaminación que Comarsa genera sobre nuestros barrios”.

En tanto Martín Álvarez, también del Observatorio Petrolero Sur, remarcó las preguntas que realizadas por Cabrera en la exposición, que no habían tenido respuesta hasta el momento. Eso generó enojo por parte del Subsecretario de Ambiente, Ricardo Esquivel, y del intendente de Añelo, Darío Díaz. El funcionario provincial reconoció que el futuro del Ecoparque es incierto y que no cuentan con los servicios, y negó la existencia de material radiactivo. Dijo que los hornos no tratan los metales pesados, aseguró que estos son enviados a rellenos de seguridad. Por su parte los técnicos y directivos de la empresa no respondieron sobre el sinnúmero de errores y dudas que les fue marcado al EIA.

Más allá que las autoridades provinciales toman a las audiencias como un mero trámite, en esta oportunidad no pudieron soslayar la falta de planificación y de control por parte del Estado y las displicencias, desidias y negligencias por parte de la empresa.

Lee la exposición completa del Observatorio Petrolero Sur

Vaca Muerta


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Anular el espacio a través del tiempo

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Infraestructuras extremas y expansión del capitalismo global
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Oleoducto Trans-Alaska / U.S. Geological Survey Employee

Por Nicholas Hildyard / The Corner House (Reino Unido)

No caben dudas de que la industria de los combustibles fósiles emplea métodos cada vez más extremos –tanto en términos tecnológicos como de opresión humana y ambiental– para asegurarse de que contará con el petróleo, el gas y el carbón necesarios para que sigan girando las ruedas de la acumulación de capital: de allí la expresión “energía extrema”. Sin embargo, ese tipo de “producción extrema” no es exclusiva del sector energético; para extraer los minerales que necesitan, también las compañías mineras se ven forzadas a ampliar las fronteras hacia áreas remotas, en las cuales la naturaleza es intransigente (el medioambiente tiene sus propias formas de rechazo, no cooperación y resistencia). Esto, a su vez, requiere de nuevas formas de “tecnología extrema” y “finanzas extremas” para arrebatarle los minerales al suelo. Los fabricantes no están menos atrapados: para explotar mano de obra barata, deben trasladar la producción a zonas cada vez más alejadas de los puntos de consumo, lo que supone una “infraestructura extrema” para acelerar el proceso de intercambio y, junto con él, la obtención de ganancias.

Nada de lo anterior sucede sin resistencia, tanto del ser humano como de la naturaleza. Aunque las formas extremas de producción señalan el rumbo que deben tomar las formas globalizadas del capital para expandirse, la trayectoria final no está escrita en planes maestros elaborados por los ejecutivos de la industria petrolera o minera ni se definirá en deliberaciones intergubernamentales; tampoco se inscribirá en una supuesta lógica aplanadora del capitalismo global, cuya coherencia nunca es tan coherente como proyectan sus teóricos. Esa trayectoria la determinarán los distintos modos de interacción que se den entre los planes mencionados y otros agentes, humanos y no humanos, en el presente y en el futuro. Por lo tanto, puede que una mejor comprensión de las fuerzas sistémicas y las alianzas políticas ad hoc que impulsan la “producción extrema” sea de utilidad para los activistas que luchan contra la “extracción extrema” en sus distintas formas, identificando vinculaciones potenciales con otras luchas y revelando algunas de las indudables vulnerabilidades que la extracción extrema en sí misma supone para el capital.

 

Corredores de infraestructura

Un área que tal vez valga la pena explorar es cómo en la actualidad el capital presiona por la creación de “corredores de infraestructura”; un motivo no menor para estudiar este aspecto es que allí confluyen para hacer causa común distintas vertientes de la “producción extrema”: desde compañías de petróleo y gas a conglomerados mineros y de agronegocios y fabricantes que deslocalizan su producción. Ningún continente (habitado) queda excluido. Desde África hasta Asia y desde el Ártico hasta América del Sur, se han diseñado planes maestros de infraestructura para reconfigurar masas terrestres enteras (y los mares que las conectan) y convertirlas en “centros de producción y distribución”, “zonas de tránsito”, “corredores de desarrollo”, “zonas de exportación”, “iniciativas de desarrollo espacial”, “interconectores” y “terminales logísticas intermodales”. Algunos de esos planes son de escala nacional, otros son regionales y los hay continentales e incluso en escala casi global.

En África se ha iniciado la construcción de más de 30 corredores, principalmente para permitir la extracción de productos agrícolas y minerales. La mayoría están “anclados” en proyectos mineros, pero muchos tienen como ramificaciones secundarias corredores agrícolas auxiliares o desarrollos turísticos. En el sur de África ha comenzado una carrera para construir las rutas que conformarán el corredor más corto posible hasta el mar, desde Copperbelt, en Zambia, y Katanga, una provincia de la República Democrática del Congo rica en minerales. Además, se prevén corredores para mineral de hierro, cobre, carbón, níquel y otros recursos en el norte y centro de Mozambique, Botsuana, Ghana, Liberia y Sierra Leona.

No son menos ambiciosos los planes que hay en el tablero para América del Sur. En la actualidad, se han identificado unos 579 proyectos, con un costo estimado de USD 163 000 millones, de los cuales el 89% incluye caminos, aeropuertos, puertos, vías navegables y esquemas de transporte “multimodales”; 9% son proyectos energéticos y el resto, infraestructura de comunicaciones. De ese total, se han completado 107 proyectos y 169 están en construcción; el resto se halla en etapa de planificación.

Todos los países asiáticos tienen planes similares. En Indonesia, se promueven seis corredores en el marco de un plan ambicioso de 15 años, por un monto de 1 billón de dólares: el Plan Maestro para la Aceleración y Expansión del Desarrollo Económico de Indonesia. Se prevén más de 1000 proyectos de infraestructura y logística, que incluyen caminos, vías férreas (sobre todo para transportar carbón), aeropuertos y puertos. Cada uno de los seis corredores de interconexión se centra en el desarrollo de industrias claves o recursos naturales (en especial, carbón y aceite de palma) mediante aglomerados industriales y Zonas Económicas Especiales (ZEE). También hay planes en marcha para corredores marinos que conectarían las islas del archipiélago indonesio. Se estima la militarización de las rutas marinas propuestas y la exclusión de pescadores locales.

Pero la estrella de estos intentos de anular tiempo y espacio (y, según sostienen algunos, de las luchas actuales por la hegemonía regional) es el programa chino “One Belt, One Road” (“Un cinturón, una ruta”, OBOR, por su sigla en inglés), anunciado oficialmente en 2013. El programa abarca 60 países (es decir, podría incluir a la mitad del mundo) y su propósito es crear una red de zonas de libre comercio conectadas por corredores terrestres y marinos que se extienden desde el Pacífico hasta el Mar Báltico. Su “cinturón” (según denominación oficial, “Nuevo Cinturón Económico de la Ruta de la Seda”) está compuesto por cuatro corredores terrestres; entre todos conectarían China con Asia Central, Rusia, Europa, el Golfo Pérsico, el Sudeste Asiático y el Océano Índico. La “ruta” es en realidad un corredor marino (la “Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI”) diseñado para unir la costa de China con Europa por vía del Océano Índico y el Pacífico Sur. El corredor no incluiría solamente el transporte sino, se supone, la explotación minera del lecho marino en el Océano Índico.

Eliminar espacio y tiempo

Existen múltiples dinámicas sociales, ecológicas y políticas que subyacen a este auge de los corredores, pero hay un conjunto de factores que se destaca. Estos se originan en un problema que en el mundo de las finanzas algunos llaman “desconexión producción-consumo”. Esta surge, en parte, de economías de escala que han posibilitado la extracción de depósitos de materias primas para la producción industrial que se encuentran en lugares remotos; en parte, de las distancias cada vez mayores entre esos depósitos y las industrias donde los recursos extraídos se transforman en bienes de consumo; y, en parte, de las distancias entre esos sitios de producción y los lugares donde habita la “clase consumidora global”.

El problema no es nuevo. Hace casi 150 años, Karl Marx reveló que cuanto más se expande el capital, mayor es su necesidad de mejorar la infraestructura para “la anulación del espacio por el tiempo”. Esa realidad continúa siendo un desafío central para la planificación de infraestructura en aquellos espacios que aspiran a ser politburós globales, como el Banco Mundial. Aunque en su emblemático Informe sobre el Desarrollo Mundial del año 2009, titulado Una nueva geografía económica, no se mencione a Marx (el resumen de su política es: “Ningún país ha alcanzado la riqueza sin transformar la distribución geográfica de su población y producción con fines de acceso al mercado”), “la anulación del espacio por el tiempo” es el leitmotiv que recorre sus 380 páginas.

La distancia es un tema clave, definido por el Banco, no en términos euclidianos sino como medida de tiempo y dinero, y, puntualmente, como “la facilidad o dificultad con que bienes, servicios, mano de obra, capital, información e ideas viajan a través del espacio”. La distancia es importante porque también lo es el tiempo. Y este es importante porque cuanto más rápido puedan producirse los productos básicos, mayores serán las ganancias para los capitalistas individuales y más marcada será su ventaja competitiva sobre los rivales.

Para superar las deseconomías del espacio, es necesario construir barcos, camiones, trenes, barcazas y aviones de carga más potentes y eficaces. A su vez, estos requieren de una “infraestructura extrema” en forma de sistemas ferroviarios y puertos ampliados o mejorados y caminos más anchos, puentes más grandes, canales más profundos, ríos más rectos y pistas de aterrizaje más largas. Las economías de escala en transporte que resultan de tales procesos estimulan más economías de escala en producción (y viceversa), así se reducen los costos de las materias primas y los productos terminados, se estimula la demanda y se desencadena otra serie de presiones para reducir los costos comprimiendo tiempo y distancia. De este modo, una ola de innovación genera presiones para que haya más innovación.

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Mapa del Eje Amazonas y Andino del Plan de Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA)

A medida que se desarrollan formas de transporte más grandes y veloces y los costos de mover los bienes disminuyen en comparación con otros costos, se reconfiguran las geografías de extracción de materias primas y de producción. Las compañías tienen más opciones a la hora de elegir dónde ubicar sus fábricas, y cada vez son más capaces de trasladarse a cualquier parte del mundo en búsqueda de mano de obra barata, regímenes impositivos favorables o entornos de escasa regulación. El capital puede fragmentar cada vez más los procesos productivos en un grado nunca antes visto, y trasladar la producción más y más lejos, a áreas que prometen mayores ganancias, aun si estas se encuentran a miles de kilómetros de los principales puntos de consumo.

De igual modo, existen fuentes de materias primas remotas que se vuelven comercialmente viables. Hasta la década de 1950, por ejemplo, los altos costos del transporte de mineral de hierro (por lo general, el 60% de los costos de producción) hacía que las plantas de acero tuvieran que situarse cerca del punto de extracción del mineral. Pero hacia los años 60, los desarrollos en el transporte permitieron que sea competitivo para la industria siderúrgica japonesa transportar enormes volúmenes de mineral de hierro desde Australia, a una distancia de 8000 kilómetros. Hacia los años 80 se fabricaron buques de carga que duplicaban en tamaño a los anteriores; esto permitió que Japón importara hierro desde la nueva mina de Carajas, en el Amazonas brasileño, a una distancia de 19 300 km, “por menos dinero del que necesitaba la US Steel para transportar su mineral de hierro por los Grandes Lagos” (Bunker y Ciccantell, 2005).

En la actualidad, las distancias entre puntos de producción y puntos de consumo suelen ser enormes, y suponen múltiples viajes y formas de transporte. Por ejemplo, para producir una computadora de escritorio estándar se ensamblan unos 4000 componentes fabricados por hasta 250 proveedores diferentes, cuyas variadas fábricas se encuentran, probablemente, esparcidas en áreas de mano de obra calificada barata, sobre todo, en Asia. Al mismo tiempo, esos componentes dependen de minerales extraídos por todo el mundo. Solo el revestimiento de un monitor común contiene componentes fabricados a partir de azufre, zinc, plata, bauxita, oro y una serie de minerales cuyos nombres los conocen únicamente los mineralogistas: alunita, azurita, boronita, enargita, cerargirita, rejalgar y tetraedrita; todos ellos extraídos o procesados en países que suelen estar a miles de kilómetros del lugar donde se ensamblará la computadora, y mucho más lejos de donde se va a comprar y utilizar.

Para exprimir ganancias de lugares de producción tan dispersos geográficamente, las compañías han venido adoptando con mayor frecuencia los sistemas de inventario “justo a tiempo”; un motivo no menor es reducir los costos de almacenamiento tradicionales. En lugar de ello, utilizan con eficacia camiones, trenes y barcos como depósitos móviles. Así, la menor demora en el transporte de componentes puede ocasionar grandes pérdidas económicas. De modo similar, las economías de escala que hacen que minas como la de Carajas en el Amazonas sean comercialmente viables necesitan “enormes depósitos de mineral de alta calidad para llenar los barcos con regularidad y con una demora mínima en puerto” (Bunker y Ciccantell, 2005). En los cálculos de las cadenas mundiales de fabricación, “cada día en viaje marítimo, en el que un país dista del importador, reduce la probabilidad de traer bienes manufacturados de ese país en un 1%” (Banco Mundial, 2009).

Finanzas extremas

En la actualidad, las presiones combinadas de las economías de escala, la deslocalización de la producción, la extracción de petróleo, gas y minerales de áreas cada vez más remotas, el crecimiento de la “clase consumidora global” y los sistemas de entrega “justo a tiempo” inciden en el auge de los corredores.

Pero la infraestructura extrema es costosa: necesita “finanzas extremas”. Muchos de los proyectos individuales y, ciertamente, los esquemas más amplios en su totalidad necesitan más recursos de los que pueden obtenerse mediante las formas clásicas de infraestructura financiera.

Tomemos por caso los proyectos mineros que se planifican como inversiones ancla para gran parte de los corredores en África. En el pasado, las compañías mineras, por lo general, financiaban la infraestructura especial que conectaba “de la mina al puerto” a partir de sus propios balances, si bien solían obtener garantías de bancos de desarrollo multilaterales y exenciones impositivas y otros subsidios de los estados. Pero eso ha dejado de ser una opción para la mayoría de las nuevas minas. Las rutas son demasiado extensas y la escala de la infraestructura, demasiado costosa, sobre todo para las minas pequeñas y medianas, como para que un único operador la financie por sí mismo. Un estudio de la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial detectó solo un proyecto minero “financiable” como proyecto puramente privado (di Borgo, 2012). Los costos también superan las posibilidades de muchos gobiernos nacionales y bancos privados, incluso cuando operan en conjunto. Si bien algunos proyectos podrían financiarse incluyendo fuentes de financiamiento multilaterales, como el Banco Mundial, estas no podrían cubrir todos los proyectos que necesita el capital para su “anulación del espacio por el tiempo”.

En el mundo existe una enorme brecha entre el financiamiento disponible para infraestructura nueva y los montos que supuestamente se necesitan. Algunos calculan que deberán recaudarse entre 50 y 70 billones de dólares hasta el año 2030, de los cuales el 37% sería para obras de infraestructura en países emergentes. Eso equivale a conseguir entre 0,5 y 1,5 billones por año, por encima de lo que se está gastando en la actualidad, y eso únicamente para caminos, vías férreas, puertos, aeropuertos, vías marítimas y telecomunicaciones. Escuelas, hospitales y otro tipo de infraestructura social se considera por separado. El déficit sólo en el sector de transporte se estima en USD 260 000 millones por año hasta 2030. El déficit en el sector energético es aun mayor: unos USD 530 000 millones por año (OCDE, 2015c). Un estudio realizado para la reunión de líderes del G20 en 2015 fue contundente: “Las fuentes tradicionales de financiamiento no serán suficientes para superar estos déficits de financiamiento” (Banco Mundial et.al., 2015).

Al igual que en el pasado, el capital no tiene muchas otras opciones más que tratar de extender los recursos de financiación de los que puede valerse. La sociedad por acciones, por ejemplo, surgió en parte para recaudar las grandes sumas de dinero necesarias para financiar la infraestructura en la década de 1860 (como señaló Marx, sin la sociedad por acciones “el mundo carecería todavía de ferrocarriles”, le hubiera llevado demasiado tiempo a cualquier capitalista individual acumular el capital necesario para su construcción). Así también surgieron los bancos multilaterales de desarrollo y los préstamos de consorcios bancarios para financiar la infraestructura poscolonial en el Sur Global.

Hoy, el capital debe moverse de manera similar para aprovechar nuevas fuentes de financiamiento -en esta instancia, mercados de capitales más amplios- si quiere evitarse su implosión. De allí las nuevas alianzas que construyen las compañías de petróleo y gas, las mineras y otras, con nuevos actores financieros, en especial, fondos de capital privado. De allí también que los gobiernos rediseñen la infraestructura financiera para hacerla más atractiva a los ojos de inversores privados garantizando flujos de ingresos, brindando compensaciones por nuevas leyes que pudieran afectar las ganancias, y otras medidas similares. Lo anterior también explica el auge de las alianzas público-privadas (centrales para cada uno de los corredores propuestos, y de hecho cada vez más importantes para el financiamiento de proyectos individuales de “energía extrema), que son al mismo tiempo un incentivo para los inversores privados y la piedra angular sobre la que pueden construirse otras formas extractivas de financiamiento[1].

La incapacidad de obtener las sumas necesarias por parte de los inversores genera una gran vulnerabilidad para los corredores que necesita el capital, y como tal, ha convertido al financiamiento de “infraestructura extrema” en un potente escenario de lucha incipiente. Esto podría ofrecer espacio para nuevas alianzas entre quienes cuestionan los corredores, los proyectos de “energía extrema” y otras formas de “extractivismo extremo”. Para las personas cuyos modos de vida no se organizan en torno a sistemas de distribución “justo a tiempo”, sino que se basan en el derecho colectivo de sobrevivir, no caben dudas de que vale la pena explorar más a fondo las vinculaciones mencionadas.

Traducción a cargo de Nancy Viviana Piñeiro.

Bibliografía:

Bunker, S. G. y Ciccantell, P. S. (2005) Globalization and the Race for Resources, Baltimore, The Johns Hopkins University Press.

di Borgo, P. (2012) Shared Mining Infrastructure: Too Good to be True? Trends, Challenges and Opportunities for Private Financing of Mining-Associated Transport Infrastructure in SSA, Washington, DC, IFC, 2 de febrero de 2012.

OCDE (2015c) Official Development Finance for Infrastructure: Support by Multilateral and Bilateral Development Partners: OECD Report to G20 Finance Ministers and Central Bank Governors, septiembre de 2015.

Banco Mundial (2009) Una nueva geografía económica, Informe sobre el Desarrollo Mundial 2009, Washington, DC, Banco Mundial.

Banco Mundial/FMI/OCDE (2015) Capital Market Instruments to Mobilize Institutional Investors to Infrastructure and SME Financing in Emerging Market Economies: Report for the G20.

Nicholas Hildyard es miembro de The Corner House, un grupo de investigación y solidaridad del Reino Unido. Es autor de Licensed Larceny: Infrastructure, financial extraction and the Global South, trabajo del que fue tomado este artículo. El libro está disponible en Manchester University Press: http://www.manchesteruniversitypress.co.uk/9781784994273/

[1] N. de la T.: El autor hace referencia a la creación de nuevos productos financieros para extraer ganancias, como los “bonos para proyectos” o los préstamos agrupados.


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Qué entendemos por energía extrema

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Incendio de la plataforma Deepwater Horizon,/ Nieznany – US Coast Guard

Por  Tatiana Roa Avendaño (Censat Agua Viva – Amigos de la Tierra Colombia) y Hernán Scandizzo (OPSur)

Aún están frescas las imágenes del incendio de la plataforma Deepwater Horizon, cuando perforaba el pozo Macondo en el Golfo de México, en abril de 2010. La explosión e incendio dejó once trabajadores muertos y, después de más de tres meses de intensas labores, la petrolera BP logró controlar la situación. Para entonces habían sido vertidos al mar Caribe más de 700 millones de litros de crudo y otros varios millones más de litros de agua de formación. La magnitud del desastre expresa los riesgos que conllevará la ampliación de la frontera extractiva y tecnológica, y es lo que algunos autores han denominado energía extrema.

Este concepto de energía extrema se refiere no sólo a las características de los hidrocarburos, sino también a un contexto en el que la explotación de gas, crudo y carbón entraña cada vez mayores riesgos geológicos, ambientales, laborales y sociales; además de una alta accidentalidad comparada con las explotaciones tradicionales. La era de los hidrocarburos fáciles de extraer está llegando a su fin, si no lo ha hecho ya. Los objetivos de empresas y gobiernos para sostener la matriz fósil son las formaciones sedimentarias compactas, los crudos pesados y extra-pesados, las arenas bituminosas e incluso desarrollos biotecnológicos para aplicar en procesos de recuperación mejorada de hidrocarburos en pozos agotados.

En el mismo combo aparecen los yacimientos en el mar, cada vez más alejados de la costa, en aguas más y más profundas, que son extraídos, en algunos casos, luego de atravesar gruesas capas de sal. También estos yacimientos están conociendo las delicias de la fracturación hidráulica, para revertir la caída de la producción. Y el carbón alojado en las profundidades de la tierra, inaccesible para la minería convencional, despierta el interés de gobiernos y empresas, del mismo modo que el gas allí contenido. Miles y miles de toneladas de carbono que serían lanzadas a la atmósfera si esos hidrocarburos son extraídos e inyectados al mercado energético y la industria petroquímica para extender la decadencia de la civilización fósil.

Otra característica de este modelo de extracción extrema es que en muchos casos se trata de gas, crudo y carbón a los que se accede ampliando la frontera extractiva sobre tierras campesinas y de pequeños productores, aguas de pescadores artesanales y territorios indígenas y afrodescendientes. Una expansión acompañada de conculcación de derechos, que da lugar a desplazamientos de población, desaparición de saberes y culturas, así como también la muerte de economías locales y regionales. Es decir, constituye una amenaza contra la soberanía alimentaria y territorial de los pueblos. Una violencia simbólica y material que es intrínseca a la energía extrema, y que significa además una profundización de la violencia sobre los cuerpos y la Naturaleza no humana. No sólo por la irrupción en ecosistemas frágiles y por profundizar la degradación de los ya impactados, sino también por el empecinamiento de seguir apostando a la matriz energética responsable de la crisis climática y el calentamiento global.

Esta ampliación de frontera hacia escenarios extremos implica además condiciones laborales de mayor riesgo. Quienes trabajan en esos proyectos no sólo están expuestos a condiciones meteorológicas rigurosas -como sucede en las operaciones en el Ártico o en alta mar- sino también a la toxicidad de los insumos químicos utilizados, por ejemplo, durante fracturación hidráulica, o a los desarrollos biotecnológicos diseñados para incrementar los niveles de extracción y los procesos de transformación de hidrocarburos pero también a riesgos más altos de accidentes laborales por ejemplo por explosiones.

Por otra parte, el gas y el crudo alojados en yacimientos profundos y/o compactos, o ubicados en lugares remotos, demandan más infraestructura y despliegue logístico, tanto para llevarlos hasta la boca del pozo como para inyectarlos al mercado. Esto se traduce en la perforación de cientos y miles de pozos, el tendido de ductos, la instalación de compresores, tanques, etc.; en síntesis, una mayor ocupación territorial e industrialización de áreas rurales y del paisaje en general, y la expulsión de las poblaciones que no son funcionales al nuevo uso del espacio.

A ello se suma que cada barril obtenido de estas explotaciones requirió un mayor consumo de energía, es decir, su rendimiento es menor. Además, demandó mayores recursos financieros que las explotaciones convencionales, que en muchos llegan a la compañía en forma de subsidios estatales, ventajas impositivas y precios sostén, que son transferidos desde los bolsillos de la población.

Baja del precio del crudo y continuidad de los proyectos extremos

La caída sostenida del precio de crudo muy por debajo de los 100 dólares no se ha traducido en un automático golpe de timón de los gobiernos de la región en sus políticas petroleras, ni ha significado la inmediata inviabilidad de los proyectos de energía extrema en América Latina. Sin duda hay una desaceleración, pero en la medida en que no exista la decisión política y el nivel de movilización para avanzar en la desfosilización de la matriz energética y del modelo productivo (los hidrocarburos como insumo no energético), estos proyectos representan la nueva frontera ante el agotamiento global de los grandes yacimientos convencionales.

Para seguir en carrera las empresas apuestan a reducir la cadena de costos, es decir, despedir o promover el retiro voluntario personal, bajar salarios, eliminar conquistas laborales -beneficios no financieros: descansos, calidad de la alimentación, etc.), eliminar intermediarios, desarrollar y aplicar innovaciones tecnológicas, entre otras variables. También desde el sector corporativo presionan para que los favorezcan con ‘políticas de incentivo’ como subsidios, ventajas impositivas, y precios internos superiores a la cotización internacional. De esta manera se transfieren los costos financieros -además de los sociales y ambientales- a los usuarios, que pagan la energía y combustible más caros, como ocurre en Argentina. Por otra parte hay que tomar en cuenta que países como Ecuador y Venezuela han tomado préstamos de China respaldados con su crudo, lo que también define la marcha sostenida tanto sobre la Amazonía como sobre la Faja del Orinoco. En el caso de la República Bolivariana de Venezuela, son más de U$D 46.000 millones en créditos.

Las fronteras extremas de América Latina

Si bien desde principios de la década y hasta entrado 2014 la mayoría de los países de la región, con más o menos intensidad y convicción, tenían a los hidrocarburos de lutitas y al fracking en sus agendas, esto no se ha plasmado en grandes avances en territorio. A nivel regional el fenómeno del shale sólo ha tenido impacto masivo, o relativamente masivo, en Argentina con Vaca Muerta, mientras que en México, el otro país estrella, ha sido menor, y en Colombia hay un firme interés de las autoridades en avanzar en esa dirección. Sin embargo, tampoco significa que haya desaparecido el interés por las formaciones compactas, el desarrollo de campos de tight sands ha cobrado impulso tanto en Argentina, como en México y el extremo sur de Chile. Los costos de producción en arenas compactas son considerablemente menores que los del shale, lo que las vuelve particularmente atractivas para las empresas.

Por otra parte, una frontera que no cesa de ampliarse en la región es la off shore. Brasil desde el descubrimiento del presal, hace una década, apuesta fuertemente a su explotación, incluso las autoridades no le han dado mayor importancia a los bloques con potencial en crudo y gas de lutitas. Éstos tampoco despertaron el interés de las empresas en las últimas rondas de concesiones petroleras. La impetuosa convicción de avanzar hacia el mar emerge también en el conflicto que se suscitó en 2015, cuando el gobierno federal intentó flexibilizar los sistemas de licenciamiento ambiental para las explotaciones costa afuera, una reforma que fue resistida por los trabajadores de las agencias de control ambiental. Hay que tener en cuenta que en el caso del presal los hidrocarburos se alojan a una profundidad cercana a los 7.000 metros; allí se concentraría el 90 % de las reservas petrolíferas probadas y el 77 % de las gasíferas.

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Plataforma 52 del Presal / Ricardo Stuckert – Agencia Brasil

Por otra parte la francesa Total comenzó este año la perforación un pozo en la plataforma marítima uruguaya, a 200 kilómetros de la costa. Atravesará 3.400 metros de “columna de agua” y otros 3.000 bajo el lecho oceánico en busca de hidrocarburos. Un proyecto extremo que marca un hito en la región, en un país que carece de antecedentes de explotación de hidrocarburos. También Colombia avanza sobre yacimientos en aguas profundas del Mar Caribe, al igual que Nicaragua y Honduras. Chile, por su parte, a raíz de perforaciones exitosas realizadas por la estatal ENAP, apunta a consolidar sus desarrollos offshore en el Estrecho de Magallanes, al igual que ampliar las explotaciones de bloques de tight gas en la isla de Tierra del Fuego.

En tanto los crudos pesados y extra pesados son centrales en países de la región como Venezuela, con la Faja del Orinoco, y Colombia, en la región de los llanos. Por otra parte, más allá de las características de los hidrocarburos y de las formaciones que los contienen, tanto la Amazonía como el Chaco Sudamericano constituyen la nueva frontera por excelencia para Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú, avances que se concretan, en muchos casos, sobre territorios de pueblos indígenas, comunidades campesinas y áreas naturales protegidas.

Detrás de los discursos de salvación o abundancia con que son promocionados los diferentes proyectos de energía extrema en nuestros países, están las otras realidades arriba mencionadas. Con estas líneas damos apertura a una serie de artículos sobre el carácter extremo no sólo de los proyectos energéticos sino también de las infraestructuras y finanzas que demanda la reproducción del capitalismo globalizado.


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Eurolat emite informe que permite avanzar en la prohibición al fracking en América Latina

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Declaración Pública
Logo Alianza contra el fracking FINAL

Reunidas en Montevideo, las organizaciones de la sociedad civil de ocho países del continente que componemos la Alianza Latinoamericana Frente al Fracking (ALFF), reafirmamos nuestra lucha en contra de esta técnica de explotación de hidrocarburos no convencionales. Esto es lo que le transmitimos a los parlamentarios de América Latina y Europa, que se encuentran en la reunión plenaria del Parlamento Euro Latinoamericano.

Consideramos que el informe aprobado por esta instancia es un reconocimiento trascendental de los altos riesgos que conlleva utilizar el fracking (fractura hidraúlica) y sus impactos al territorio y la vida. Celebramos que hayan hecho eco de nuestras propuestas al considerar derechos importantes como la autonomía y consentimiento de los pueblos indígenas, y la aplicación del principio precautorio. Desafortunadamente, este no incluyó un fuerte llamado a la prohibición de esta dañina técnica, lo que sería coherente de acuerdo a los derechos que el informe manifiesta reconocer: autonomía, libre determinación, consulta de los pueblos indígenas y principio precautorio..

A partir de nuestra investigación Ultima Frontera: Políticas públicas, impactos y resistencias al fracking en América Latina, instamos a nuestros gobiernos a la prohibición de esta técnica con base en los impactos ya comprobables en nuestros países

El fracking ha avanzado sobre comunidades indígenas, campesinas, barrios urbanos e incluso Áreas Naturales Protegidas ocasionando el desplazamiento de personas y de actividades productivas como la ganadería y agricultura, cuya convivencia con esta práctica es imposible. En paralelo, se multiplican las denuncias y daños ocasionados por el acaparamiento y contaminación por desechos tóxicos del agua, aire y tierra, pérdidas de sustancias radioactivas en los pozos y mal manejo de los residuos.

A pesar de estos impactos, el fracking avanza a ciegas en América Latina. Se está desarrollando sin que existan estudios integrales de largo plazo sobre los graves e irreversibles daños que esta técnica puede ocasionar en la salud de las personas y el ambiente. Por su parte, los gobiernos optan por omitir estas evidencias ampliamente documentadas por científicos y académicos en varios países del mundo.

Ante esto, organizaciones sociales, pueblos indígenas, campesinos y vecinales, entre otras, desarrollamos estrategias para generar información y promover el debate en torno a esta técnica. Esto ha posibilitado diversas acciones públicas, así como la movilización de distintas comunidades y la declaración de centenas de municipios y comunidades “libres de fracking”. Asimismo, se han dictado resoluciones judiciales que suspenden la ejecución de contratos petroleros o licitaciones para la realización de operaciones de fracking en Brasil y Argentina.

Nuestra exigencia por la prohibición del fracking no es un fin en sí mismo. Queremos contribuir a instalar la discusión sobre un urgente cambio en el modelo energético de nuestras regiones, hacia uno que sea sostenible y socialmente más justo. Consideramos que en las formas de producción, distribución y consumo de la energía se refleja el sistema de relaciones sociales injusto y profundamente desigual presente en nuestras regiones. Es ese el arreglo social, político y económico que la persistencia del fracking, entre otros factores, reproduce. Es eso lo que queremos cambiar.

Al mismo tiempo instamos a nuestros gobiernos a fortalecer una política de diversificación energética y de reducción-racionalización del consumo de energía priorizando inversión pública a estos fines, que contemple el impulso a las energías renovables justas y respetuosas de los derechos de las comunidades, y desincentive la extracción de combustibles fósiles. Tales políticas deben ser coherentes con los derechos humanos, como el derecho de acceso a la información,  a la participación, a la autodeterminación, la consulta, el consentimiento previo, libre e informado de los pueblos indígenas y campesinos, entre otros.

No al fracking. Ni en América Latina ni en ningún lugar del mundo.

Alianza Latinoamericana Frente al Fracking, Montevideo, 21 de septiembre de 2016


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Solidaridad con las comunidades colombianas contra el fracking

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Comunicado de solidaridad con las comunidades de San Martín (Cesar Colombia) y Cordatec que se oponen a proyectos de fracking en su territorio.

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Las organizaciones sociales y ambientalistas nacionales e internacionales abajo firmantes, defensoras de los derechos humanos, ambientales y de la naturaleza, alarmados por el avance de la frontera extractiva y tecnológica, en particular por el uso del fracking, expresamos nuestra preocupación frente a la situación de los últimos días, en el municipio colombiano de San Martín (Cesar).

Los hechos:

Desde hace varios meses, pobladores del municipio de San Martín y la Corporación Defensora del Agua, Territorio y Ecosistemas, han venido haciendo resistencia pacífica a la implementación de un proyecto de Fracking propiedad de la empresa Conoco Phillips, con el respaldo del Gobierno Nacional. De acuerdo a los pobladores locales, su actuación violaría los acuerdos de construir escenarios de diálogo en el marco de la Estrategia Territorial de Hidrocarburos – ETH de la ANH, el Ministerio del Interior y con el apoyo técnico del Programa de Naciones Unidad para el Desarrollo – PNUD.

La comunidad de Cuatro Bocas (San Martín) realiza un plantón pacífico desde el miércoles 7 de septiembre. Su objetivo es impedir la entrada de la maquinaria petrolera en su vereda. La comunidad viene siendo acompañada por la Corporación Defensora del Agua, Territorio y Ecosistemas – CORDATEC, constituida por miembros de la comunidad.

La semana anterior, en reiteradas ocasiones y apoyados por el Ejército Nacional y la Policía Nacional (los primeros días), la empresa Conoco Phillips buscó entrar la maquinaria al sitio donde se perforaría el pozo Picoplata1, intimidando con el uso del Escuadrón Móvil Anti-Distrubios ESMAD para reprimir la protesta, y sin posibilitar espacios de concertación con los miembros de la comunidad.

CORDATEC denunció el día 13 de septiembre acciones contra la vida e integridad del vocero de esta organización, Carlos Andrés Santiago, e intimidaciones hacia otros de los miembros de Cordatec por parte de trabajadores petroleros que aseguran interpondrán una demanda civil contra ellos por los supuestos daños y perjuicios que ha sufrido la empresa.

Por todo lo anterior, solicitamos:

Al gobierno colombiano:

Para que tomen medidas urgentes para la protección de la vida de los pobladores de San Martín, cesen los hostigamientos contra esta comunidad, no se envíe el Escuadrón Movil Anti-Disturbios ESMAD, y se otorguen garantías reales para el legítimo derecho a la protesta. Así mismo se inicie de inmediato un proceso de diálogo y concertación real con las comunidades, que conlleve a invocar el principio de Precaución para declarar la moratoria como primer paso de la prohibición del Fracking en Colombia.

A los entes del control:

Para que se tomen las acciones que sean necesarias para que se garantice el respeto a la vida y los DDHH de los pobladores de San Martín y el legítimo derecho a la protesta en el corregimiento de Cuatro Bocas.

A la empresa CONOCOPHILLIPS

Para que detenga toda operación en el municipio y se abstenga de solicitar el uso de la Fuerza Pública para reprimir las manifestaciones legítimas de los habitantes de San Martín.

A la comunidad nacional e internacional:

Para mantenernos vigilantes, acompañando y denunciando todos los hechos violentos contra la vida y la integridad de los pobladores de San Martín y los miembros de Cordatec.

Finalmente, saludamos la Segunda Jornada Internacional contra el Fracking que desarrollaran las organizaciones colombianas entre el 20 y 25 de septiembre. E invitamos a acompañar la Marcha Carnaval por el agua y la vida y contra el fracking que se realizará en San Martín el próximo 25 de septiembre.

Firman:

Organizaciones nacionales Asociación Ambiente y Sociedad Asociación Censat Agua Viva – Amigos de la Tierra Colombia Asociación Colombia Soy Yo – CSY Barranquilla + 20 Centro de Estudios para la Justicia Social – Tierra Digna Colectivo Ambiental William Barrios Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo Colectivo de Abogados Luis Carlos Pérez Colectivo en Defensa de la Provincia del Sogamuxi Comité Ambiental en defensa de la Vida del Tolima Comité Páramo Cruz Verde Corporacion para el Desarrollo de los Territorios – CORDESTE Corporación Humadea Fundación Eitawa y Colectivo Cerbatana Fundación Juventud Despierta Buenavista Fundación Mi Tierra Fundación Soy Pescador Grupo de Estudios Extractivistas y Ambientalista del Magdalena Medio – Geam Incorruptibles Colombia Mesa Hídrica del Piedemonte Llanero Movimiento Nacional en Defensa de los Territorios y de Afectados por Represas – Ríos Vivos Movimiento Social en Defensa de los Ríos Sogamoso y Chucurí Mujeres del Común – Santander Observatorio de Expansión Minero-energética y Re-Existencias Plataforma Red de Procesos Juveniles de Caldas Red por la Justicia Ambiental Red Colombiana de Jóvenes Ambientalistas – Redsistiendo Red de Comités Ambientales del Tolima Centro de Estudios para la Justicia Social – Tierra Digna

Organizaciones internacionales Abgefrackt Bündnis Weidener Becken gegen Fracking – Alemania Aida Alianza Internacional de Habitantes Alianza Mexicana contra el Fracking – México Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe – Atalc Amigos del Río San Rodrigo – México Amigos de la Tierra España Asociación de Protección del Medio Ambiente – APROMAC – Brasil Asociación de Protección del Medio Ambiente de Araucária – AMAR – Brasil Asociación de Salud Ambiental TOXISPHERA – Brasil BI lebenswertes Korbach e.V., Germany Coecoceiba – Amigos de la Tierra Costa Rica Collectif against fracking in south of France – Francia Collectif Causse Méjean – Gaz de Schiste NON! – Francia Collectif Florac Stop Gaz de schist – Francia COESUS – Coalizão Não Fracking Brasil COESUS Latinoamerica Ecologistas en Acción – España ECODESS – Perú Environmental Institute of Munich, Germany Food & Water Watch Food & Water Europe Freshwater Accountability Project – Estados Unidos Fundação Arayara – Brasil Fundar – Centro de Análisis e Investigación – México Gemeinnütziger Umweltschutzverein pro grün e. V. Paderborn – Alemania Global Power Shift Venezuela Juventud Unida en Acción – Venezuela No al Fracking Nuevo León – México No Fracking Tamaulipas – México Observatorio Petrolero del Sur – Argentina Parlamento Latinoamericano y Caribeño de Jóvenes por el Agua Pobladores AC – México Redes – Amigos de la Tierra Uruguay Red de Jóvenes de las Américas Regroupement vigilance hydrocarbures Québec – RVHQ -Canadá Residents Action on Fylde Fracking – RAFF – Reino Unido 350.org


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Fracking con dióxido de carbono

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Roberto Ochandio, Septiembre 2016

La revista Petroquímica (Petroquímica, 2016) informa que la compañía San Antonio Internacional fracturó otro pozo no convencional en Aguada del Cajon, Neuquén. La gran novedad es que esta vez en vez de usar agua se usó dióxido de carbono (CO₂) para fracturar la formación gasífera. De la mano de San Antonio Internacional este método llega ahora a la Argentina, siendo promocionado por esa publicación como el gran invento que ayudará a preservar el agua y mejorará la extracción cada vez más difícil de hidrocarburos.

Pero, para visualizar mejor el panorama que presenta este nuevo método, es necesario ahondar un poco en los detalles para entender los riesgos de fracturar con CO₂.

Descripción de la fractura hidráulica usando CO

En la fractura hidráulica tradicional se usa agua mezclada con una multitud de productos químicos más arena como agente de sostén. Este sirve para mantener abiertas las fracturas y permitir el paso del gas o petroleo a través de formaciones impermeables que normalmente impiden dicho flujo.

La fractura con CO₂ se realiza siguiendo los mismos pasos que durante la fractura con agua, aunque se usan distintos equipos para comprimir el CO₂ y mezclarlo con la arena y los necesarios productos químicos.

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Figura 1. Operación de fractura con CO. (Gentileza FloCO2 Ltd.)

Cuando se usa CO₂ en vez de agua, el problema es cómo hacer para que el CO₂ pueda transportar el agente de sostén hasta el fondo del pozo y dentro de las fracturas. Para solucionar este problema, se lleva al CO₂ al llamado estado súper crítico de presión y temperatura (*), lo cual lo convierte en una espuma con características tanto liquidas como gaseosas. La capacidad de transportar el agente de sostén depende de la viscosidad del CO₂ y su capacidad de permanecer en estado súper crítico.

La limitada experiencia actual indica que las fracturas hechas con CO₂ producen inicialmente más gas o petróleo porque desarrollan una red de fracturas más extensa y compleja que las hechas con agua. La bajísima viscosidad del CO₂ permite crear fracturas tridimensionales con una mayor extensión vertical y a mucha menor presión, mientras que las fracturas hechas con agua o hidrocarburos viscosos tienden a generar facturas planares (American Geophysical Union, 2016).

Problemas documentados de esta nueva tecnología

Sin embargo hay un límite a la presión que se pueda hacer durante la fractura, y ese límite está dado por la necesidad de controlar la extensión de la fractura. En otras palabras: si bien fracturar con CO₂ puede resultar en un aumento de la productividad inicial del pozo, todavía falta una evaluación más completa de los beneficios o problemas que puedan resultar de la aplicación de esta técnica.

Hace solo un par de años General Electric (GE) todavía estaba desarrollando este método pero lo consideraba en un estado muy primitivo. En ese momento no se creía que pudiera reemplazar al agua para las fracturas debido a los desafíos técnicos para conseguir la viscosidad adecuada del CO₂ y la infraestructura necesaria para implementarla (Reuters,2014). Al mismo tiempo GE fue cautelosa al indicar los probables riesgos ambientales resultantes de la captura, compresión, transporte y uso del CO₂ en estas operaciones. Entre

estos riesgos se menciona la imposibilidad de construir tuberías que transporten el CO₂ hasta cada uno de los pozos para su uso en fractura, indicando que el transporte de CO₂ requerirá un tránsito mucho mayor de camiones, con el consiguiente impacto en la red vial, la seguridad de las personas y el riesgo de pérdidas.

Problemas después de la fractura

Una vez completada la fractura le sigue un proceso de purga y venteo para eliminar subproductos indeseables del gas natural recuperado en superficie. Si bien el CO₂ se inyecta en estado súper crítico, después de la fractura el gas natural producido lo empuja a la superficie llegando no ya en estado súper crítico sino simplemente en su forma gaseosa normal.

Si no se lo captura queda librado a la atmósfera durante la purga posterior a la fractura, y, por ser más liviano que el aire, migra hacia la atmósfera superior contribuyendo al efecto invernadero. Sin embargo, capturar el CO₂ en la boca de pozo y separarlo del gas natural producido por el fracking no es una tarea fácil ni barata dado que se requieren altas inversiones en equipamiento especial para separar el CO₂ de los otros gases y luego transportarlo y almacenarlo en forma segura.

Una vez capturado al CO₂ se lo puede reusar en otra fractura o se lo puede inyectar bajo tierra según el procedimiento conocido como Captura y Almacenamiento de Carbón. La publicación de la Revista Petroquímica no menciona que se haya capturado el CO₂ resultante de esa fractura, lo cual implica que San Antonio liberó las 597 toneladas usadas de CO₂ a la atmósfera. Al contribuir a la liberación de gases de efecto invernadero, este experimento contradice los esfuerzos que se hacen a escala mundial para detener el calentamiento global.

Captura y Almacenamiento de Carbón

Para almacenar el carbón primero hay que perforar un pozo hasta encontrar una formación permeable rodeada por dos formaciones impermeables que impidan escapes del CO₂.

Luego se inyecta el dióxido de carbono llenando las porosidades de las rocas con este gas a gran presión. Como medida de seguridad se instalan válvulas de control en el pozo para prevenir posibles escapes del gas hacia la superficie.

Sin embargo, los pozos usados para almacenar el CO₂ tienen las mismas limitaciones de todo otro pozo usado en la industria petrolera, es decir fallas estructurales que impiden una buena aislación de las formaciones geológicas. Estudios independientes demuestran que las cementaciones usadas para aislar las cañerías de entubación desarrollan fallas que permiten el escape del CO₂ o cualquier otro gas que se quiera almacenar (SINTEF Petroleum Research, 2013).

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Figura 2. Posibles vías de escape de CO en un pozo entubado. Diagrama cortesía de Celia, M. A. et al, 2004. Quantitative estimation of CO leakage from geological storage: Analytical models, numerical models, and data needs.

En la provincia de Alberta, Canada, existen proyectos para inyectar el CO₂ en formaciones subterráneas. Los requerimientos para este proceso implican garantías de que no habrá pérdidas de CO₂ en el futuro previsible, típicamente 1000 años de sellado inviolable. Un estudio organizado por la Universidad de Calgary con fondos públicos y de compañías privadas (Wabamun, 2008) analiza las condiciones bajo las cuales los pozos inyectores de CO₂ pueden desarrollar pérdidas que impidan cumplir con estas previsiones (Well Design,

2010). Además de los problemas de diseño y construcción de los pozos se pone énfasis en dos fallas características comunes a todos los pozos, tanto productores como inyectores, por efecto del CO₂: un aumento de la permeabilidad del anillo de cemento y aumento de la corrosión del acero de las cañerías en presencia de agua. En otras palabras: no solo es

imposible garantizar la estabilidad de los sellos geológicos que contienen al CO₂, sino que las herramientas y métodos actuales son incapaces de asegurar la captura indefinida del CO₂ inyectado.

Desmintiendo las garantías que divulga la industria petrolera, la publicación Scientific American indica que las zonas aptas para almacenar el CO₂ no serían las mismas formaciones productivas sino las que se encuentran por debajo de formaciones impermeables de esquistos (Scientific American, 2012). Sin embargo, después de múltiples fracturas hidráulicas a gran escala estas rocas ya habrán perdido la impermeabilidad original y por lo tanto no podrán garantizar el sello efectivo de los depósitos de CO₂. En otras palabras, la fractura hidráulica y el almacenamiento de CO₂ en la misma zona no son compatibles.

Esto nos dice que manipular hoy el CO₂ esperando esconderlo indefinidamente bajo tierra no es realmente una opción viable. La Captura y Almacenamiento de Carbón es una técnica que todavía está en pañales. Nada ni nadie puede garantizar que los sellos formados por rocas impermeables puedan durar por toda la eternidad, por lo tanto inyectar el CO₂ bajo tierra por ahora es como esconder la basura bajo la alfombra y cruzar los dedos para que no se produzcan fugas de gases.

Si bien hay lugares en el mundo donde se ha inyectado el CO₂ bajo tierra en forma continuada por varios años (Sleipner, Noruega), no existen métodos que permitan asegurar esta captura a través del tiempo. Por ejemplo, nada puede garantizar la estabilidad de estas capturas ante un terremoto que sacuda los sellos geológicos originales. De la misma manera, nadie puede predecir el comportamiento del planeta en reacción a los cambios inducidos por el calentamiento global. Por ahora estos experimentos no pasan de ser un intento de los países y compañías privadas para cumplir con las cuotas de carbón estipuladas para cada país por el acuerdo de Kioto.

La evidencia indica que la sociedad está en condiciones de cuestionar la fractura experimental de San Antonio. Esta compañía es irresponsable al implementar esta técnica sin prever métodos para almacenar definitivamente el CO₂. Tambien son irresponsables los editores de la revista Petroquímica al anunciar solamente los éxitos de esta fractura sin mencionar las consecuencias ambientales graves a las que exponen a toda la humanidad.

Sobre todo se debe cuestionar a la Secretaría de Ambiente de Neuquén por permitir ese experimento sin evaluar todas las consecuencias del mismo.

(*) Estado Súper crítico del COEstado de este gas cuando se lo somete a temperaturas mayores a 31,1 grados Celsius y presiones mayores a 73 atmósferas.

 

 

Referencias

American Geophysical Union. Wiley Online Library, 2016.

Acoustic emission monitoring of hydraulic fracturing laboratory experiment with supercritical and liquid CO

http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1029/2012GL052788/full

Petroquímica Nº322, Julio/Agosto 2016

San Antonio realizó la mayor fractura con CO a nivel regional.

http://revistapetroquimica.com/san-antonio-realizo-la-mayor-fractura-con-co-a-nivel-regional/

Reuters, 2014: Fracking with CO to replace water a distant goal, GE says

http://www.reuters.com/article/generalelectric-fracking-carbon-idUSL1N0MT1HN20140407

Scientific American, 2012.

Can Fracking and Carbon Sequestration Coexist?

http://www.scientificamerican.com/article/can-fracking-and-carbon-sequestration-co-exist/

SINTEF Petroleum Research. ScienceDirect, 2013

Potential Leakage Paths along Cement-Formation Interfaces in Wellbores; Implications for CO

Storage

http://ac.els-cdn.com/S1876610214008698/1-s2.0-S1876610214008698-main.pdf?_tid=7242ccb4-73e7-

11e5-bafe-00000aacb360&acdnat=1444987539_d388314587f74e9678b5ac2b34ca16d9

Wabamun Area CO Sequestration Project (WASP), 2008

http://www.ucalgary.ca/wasp/

Well design and well integrity.

Wabamun area CO sequestration project (WASP). Pp 15 y 17.

http://ucalgary.ca/wasp/Well%20Integrity%20Analysis.pdf


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29|09 Mate-debate: Vaca Muerta. Construcción de una estrategia

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El Observatorio Petrolero Sur y la Fundación Rosa Luxemburgo invitan a la presentación del libro “Vaca muerta: Construcción de una estrategia. Políticas públicas ambiguas, empresas estatales corporatizadas y diversificación productiva a medida”, producción del mismo OPSur.

Pretendemos que, luego de una breve introducción por parte de los autores, aprovechar la oportunidad para realizar un Mate – Debate, dinámica donde se pueda compartir y debatir un diálogo con militantes, activistas, investigadores e investigadoras que desde distintos ángulos puedan aportar a pensar la construcción de estrategias frente a Vaca Muerta.

A modo de introducción, compartimos algunas palabras del prólogo de Pablo Bertinat, miembro de Taller Ecologista:

“El desarrollo de la sociedad moderna se sostiene en un modelo de uso intensivo de energía. A pesar del contexto global de emergencia y agotamiento de fuentes y sumideros, la imagen de progreso sigue anudada a la idea de un consumo creciente de energía.

En nuestro país una fuerte campaña de distintas dimensiones, instalada principalmente través de los medios,  propone la idea de Vaca Muerta como la salvación nacional en tanto futuro, progreso y…¿felicidad? La agenda energética local gira en torno a la pérdida del autoabastecimiento, los impactos sobre la balanza de pagos, la recuperación de YPF y los subsidios, sin embargo, estas temáticas ocultan otra agenda más compleja.

`Vaca muerta: Construcción de una estrategia. Políticas públicas ambiguas, empresas estatales corporatizadas y diversificación productiva a medida` asume que la energía no es solo un concepto físico, sino que también reúne aspectos sociales, políticos, económicos y culturales. Tiene una relación intrínseca con derechos adquiridos que se ven afectados y violentados por el modelo de extracción hidrocarburífera. A través de casos concretos se pone en evidencia que un sistema de producción de energía es un sistema de poder. ¿Energía para qué? ¿Para subsidiar un tipo de sociedad como la actual o como una herramienta para vivir mejor?”

La actividad se realizará el jueves 29 de septiembre a las 18 horas en la sede de la Fundación Rosa Luxemburgo, Santos Dumont 3721, Ciudad Autónoma de Buenos Aires-

 


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Diputados de América y Europa publican dura crítica al fracking

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Esta mañana en Montevideo la Asamblea Parlamentaria Eurolatinoamericana, Eurolat, aprobó un informe que desarrolla diversas críticas al fracking. El documento llama a la aplicación del principio precautorio y el derecho a consentimiento de los pueblos indígenas, la protección de áreas protegidas y alerta sobre el doble estándar de las petroleras europeas cuando operan en América Latina.

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El pleno del Eurolat, máximo órgano legislativo de ambas regiones, aprobó esta mañana el informe más crítico al fracking que haya emergido desde instancias internacionales. El espacio parlamentario discutió durante más de un año el documento, que tuvo una fuerte participación de organizaciones sociales que pedían que se llamara a prohibir esta técnica.

La Alianza Latinoamericana Frente al Fracking valoró la publicación del documento, señalando que es “un reconocimiento trascendental de los altos riesgos que conlleva utilizar el fracking (fractura hidraúlica) y sus impactos al territorio y la vida. Celebramos que hayan hecho eco de nuestras propuestas”. Sin embargo lamentaron que el documento no llame a una prohibición del fracking; “desafortunadamente, este no incluyó un fuerte llamado a la prohibición de esta dañina técnica, lo que sería coherente de acuerdo a los derechos que manifiesta: autonomía, consulta de los pueblos indígenas y principio precautorio”, señalaron las organizaciones en un comunicado publicado hoy.

“De una propuesta inicial muy favorable al uso del fracking, hemos conseguido limitar el impacto, poner algunas consideraciones que están bien, como la participación de los pueblos indígenas, que no se habrían podido introducir sin la participación de las organizaciones sociales”, señaló Ernest Urtasun, diputado del partido ecosocialista catalán ICV.

El documento, que se hará público en los próximos días, destaca que es vital que se aplique el principio de precaución, teniendo en consideración las repercusiones sociales y ambientales de la extracción de hidrocarburos no convencionales en todo su proceso. Al mismo tiempo insta a los estados miembros de la Asamblea que prohíban la explotación en áreas protegidas.

Otro elemento destacado es que el informe cita el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. En consecuencia “insta a los gobiernos a garantizar el consentimiento previo, libre e informado conforme a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas”.

El texto también considera que la extracción de no convencionales desincentiva el desarrollo de energías limpias y renovables. Finalmente llama la atención sobre el doble estándar con el que operan las petroleras europeas en América Latina. Es el caso de la francesa Total que en Argentina ha fracturado incluso dentro del Área Natural Protegida Auca Mahuida, mientras que en su país el fracking está prohibido.

El documento original, redactado por Pilar Ayuso de la derecha española y Mauricio Gómez del Partido Liberal colombiano, buscaba la promoción irrestricta del fracking para facilitar las inversiones europeas en América Latina. Ante esto, más de 200 organizaciones de ambos continentes entregaron un comunicado de recomendaciones con el objetivo de modificar el reporte. Esto motorizó la presentación de 177 enmiendas que modificaron por completo el texto, algunas de las cuales fueron aprobadas por los participantes del Eurolat. De este modo, se agregaron elementos como el respeto al consentimiento indígena y la aplicación del principio precautorio. Sin embargo no fue aprobado el sentido de fondo del documento que tenía como objeto la prohibición o moratoria al fracking.

El diputado Ernest Urtasun agregó que “en Europa tenemos el debate de si somos capaces de conseguir una moratoria a escala de toda la Unión Europea, algunos estados miembros lo han prohibido y esperamos que eso pueda hacerse en toda Europa. Es importante que sigamos con la lucha birregional, porque es un tema que nos afecta a ambos lados del Atlántico, entonces todo lo que podamos hacer, como ha sido el trabajo en conjunto para este informe, es importante”

Contacto Prensa

Felipe Gutiérrez, Observatorio Petrolero Sur +5491139032495

Más Información

Debate en el Eurolat: Un triunfo del movimiento antifracking

Declaración internacional contra acuerdo euro-latinoamericano pro fracking

Internacional


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“Si el sistema energético no mejora la calidad de vida, estamos en un problema”

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Pablo Bertinat, referente de Taller Ecologista, abordó distintas aristas de la crisis energética del país. Afirma que el modelo argentino es excluyente, liberalizado y poco democrático. Critica el sello mercantilizador que le ha dado el macrismo a las renovables y sostiene que ante este modelo utilizar menos energía tiene un contenido contra-sistémico. En esa línea, comparte algunos elementos claves para pensar en una transición pero advierte que “discutir energía sin discutir políticas de desarrollo tiene patas cortas”.

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Por: OPSur.-Coordinador del Área de Energía de Taller Ecologista, el ingeniero Pablo Bertinat es uno de los principales referentes nacionales que discute de manera crítica la energía. Es autor de diversos libros y artículos donde aborda el modelo, sus impactos y posibles alternativas. Los tarifazos y las continuidades y rupturas que significan las nuevas políticas del macrismo, nos impulsaron a entrevistarlo para poder desmenuzar la crisis energética. Bertinat aborda el desigual consumo, apunta sobre cierta industria electrointensiva, como la papelera, y discute algunos pasos mínimos para avanzar en una transición, pensando en una alternativa que permita discutir no solo una soberanía energética, sino cómo esta se encuentra con otras soberanías -como la alimentaria- y permite discutir las políticas de desarrollo.

 

-¿Consideras que hay una crisis energética en el país?

Sí, considero que hay una crisis, pero habría que discutir el concepto de crisis primero. Lo que sí sé es que hay una situación bastante compleja en torno a la cuestión energética en el país por diferentes razones. La preocupación por la matriz energética es una parte: al tener una matriz tan dependiente de los combustibles fósiles, es muy difícil de permear con otro tipo de fuente. Pero si hablamos de una crisis, es una crisis bastante amplia del sistema energético, que no tiene que ver solamente con las fuentes sino con muchos otros aspectos del sistema que son preocupantes.

Es un sector cuyo sistema está fuertemente mercantilizado, copado por un grupo de empresas bastante reducido, concentrado, y fuertemente liberalizado. Todo el sector energético, sea electricidad o hidrocarburos, tiene que ver con un marco de leyes que o bien se hicieron en período de dictadura o durante el neoliberalismo de los noventa en Argentina. Es un sistema energético excluyente, o sea, que no alcanza o no permite satisfacer necesidades energéticas de un gran conjunto de la población. Es fuertemente desigual o inequitativo,los sectores de menos recursos pagan más por la energía que los sectores de mayores recursos con respecto a su ingreso.Y también es muy antidemocrático, deciden muy pocas personas. Porque en definitiva si el sistema energético no mejora la calidad de vida de la gente, estamos en un problema.

-Pensando en las fuentes, ¿cuáles serían los primeros pasos para desfosilizar la matriz?

Todos los que han trabajado escenarios alternativos han encontrado que la primera forma de bajar el contenido de fósiles o de alterar en algo la matriz es trabajando en la eficiencia energética. El potencial mayor que tenemos hoy en día es éste, no solo considerando equipos que consumen menos energía para producir lo mismo sino revisando los usos que se hacen de esa energía, sobre todo en el sector transporte. Estas políticas en algunos casos son contra-sistémicas: en un modelo fuertemente mercantilizado y atado al crecimiento permanente del uso de energía, pensar en el objetivo de usar menos energía es bastante contra-sistémico y presenta algunas dificultades importantes para llevarlo adelante. Por algo han fracasado en América Latina casi todo los programas de eficiencia.

Después hay que pensar en un segundo paso, un proceso de transición que permita ir des-fosilizado la matriz desde los sectores en donde es más fácil: en primer lugar, el sector eléctrico, que es en donde las fuentes renovables están más maduras para ingresar, y por otro lado ir hacia una mayor electrificación de la matriz. También que la electricidad tenga mayor peso en la matriz en detrimento del gas y que esa electricidad sea generada con energías renovables, es un sendero deseable. Habría que pensar en un proceso de transición, que en un período corto, avance en tres pasos: primero eficiencia, segundo renovables para el sector eléctrico y, tercero, darle un mayor peso al sector eléctrico. Creo que ese es un camino de transición posible y deseable.

 

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Los tres grandes sectores de consumo

-Según el último balance del Ministerio de Energía, del año 2014,la industria consume el 24% de la energía del sistema,  ¿cómo se podría caracterizar a este sector?

En el sector industrial hay que poner la atención sobre las ramas de uso intensivo de energía y cuestionarnos para qué se subsidian y qué gana o pierde el país con subsidiar a estos sectores, comprendidos por grandes empresas que no producen mucha cantidad de mano de obra y que en general están destinadas a la exportación. Lo que ocurrió es que en el período 2007-2009 hubo un proceso de transferencia de industrias electrointensivas desde los países desarrollados a los países en vías de desarrollo. Estamos hablando de un conjunto de ramas industriales casi completas como la petroquímica, celulosa, cemento y aluminio, que son industrias que requieren mucha energía, que en general son bastantes contaminantes y que los países desarrollados prácticamente se sacaron de encima. Esa es la rama industrial que más consume energía en el país.

Algunos lo ven como una mejora en la competitividad externa del país, habría que ver cómo lo ubicamos, pero lo que sí está claro es queen Argentina no tenemos estudios claros de cuál es el peso de la energía, del costo de la energía en el valor bruto de producción, como para compararlo con otros países. Los estudios que hay son bastantes antiguos, tienen casi 20 años, y sería muy interesante poder conocer ese dato.Porque es muy probable que haya habido, en todos estos años, un proceso de transferencia muy grande de recursos, vía subsidios energéticos, a sectores que no lo necesitaban.

-Sin embargo el sector que más consume energía, sobre todo nafta y gasoil, es el transporte (28%)

En el caso de Argentina hay una estructura modal de transporte sumamente perversa, porque más del 70 % de las cargas la transportamos por camiones, que es el medio menos eficiente para este fin. Eso ya te da un piso de consumo muy alto. Entonces ahí hay que atacar ambos aspectos, por un lado, el sistema modal, y por otro lado, hay que pensar en el largo plazo en los sistemas de producción locales que permitan que las cosas den menos vueltas alrededor del país o del planeta.

-Y finalmente, el último sector de alto consumo es el residencial, que generalmente es el que más aparece atacado en los discursos de “eficiencia energética” del macrismo, aunque utiliza el 26% del sistema energético, menos que el transporte, por ejemplo.

En el sector residencial hay una gran desigualdad interna. Los dos insumos más importantes de este sector son electricidad y gas. Pero más del 40% de la población no tiene acceso al gas natural y son las poblaciones de menores ingresos, que además de no tener gas natural, pagan más por él, ya que consumen gas de garrafa.

En el sector eléctrico hoy hay una preocupación mayor debido al tarifazo, que aumentó la desigualdad, porque imprimió el mismo tipo de tarifa para casi todos lossectores, y aquellos que tienen ingresos bajos tienen un mayor costo de energía que los sectores de mayores ingresos, en términos relativos. Otro aspecto invisibilizado del sistema eléctrico es que los sectores más vulnerables ni siquiera pagan energía y tienen un acceso irregular, inseguro, precario. Deesos sectores no habla nadie, están conectados ilegalmente o no están conectados, ahí también hay una pata para trabajar muy fuerte.

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Renovables para otro modelo energético

-A partir de la crítica que se le hace al sistema energético, ¿cuál crees que podrían ser los puntos elementales para un sistema alternativo pensado, por ejemplo, como Soberanía Energética?

Es muy difícil pensar la soberanía energética al margen de otras soberanías, como la soberanía alimentaria, la soberanía territorial y de otros conjuntos de soberanías. En realidad uno lo que plantea es que la energía es solamente una herramienta que debería servir para mejorar la calidad de vida de la gente. Y a su vez uno sabe que las políticas energéticas son una política sectorial de las políticas de desarrollo, con lo cual discutir energía sin discutir políticas de desarrollo tiene patas cortas. A mí me da la impresión de que pensar en un proceso de soberanía energética, significa pensar cuál es el modelo productivo del país y qué rol juega la energía en ese modelo. Y por otro lado, significa discutir necesidades humanas y cómo satisfacerlas: cuánta energía necesito para mejorar la calidad de vida, qué sectores tienen que consumir más energía, cuáles menos, cómo satisfago necesidades, en definitiva.

 

-¿Cómo podría avanzarse en una transición hacia otro sistema energético?

Si el problema se enfoca desde la matriz exclusivamente, y mediante un  proceso de lobby político para que haya más energía renovable, probablemente lo que ocurra es lo que está ocurriendo actualmente: que esta energía sea generada por grandes empresas concentradas. Entonces debemos atacar todos los puntos débiles del sistema, contemplando no solo la inclusión de fuentes renovables sino que a su vez sea un sistema más democrático, más desconcentrado y descentralizado. Ese punto de vista ayuda a vincular la discusión energética con el desarrollode los espacios locales. Una transición deseable debería arrancar de esos espacios, generando alternativas de trabajo que permitan discutir realmente con la ciudadaníaqué es la energía, cómo se usa, cómo se puede usar de otra forma, y cuáles son nuestras necesidades energéticas. Y de esa manera poder garantizar acceso a la energía con  participación, descentralización, desconcentración, peleándolo desde abajo, como a través de las cooperativas o los municipios. Esto no quita que se deba operar por otros lados para mejorar las leyes, como, por ejemplo,para tener más fuentes renovables.

-¿Qué entiendes por energías renovables? ¿Renovables es sinónimo de sustentables?

Está claro que las fuentes o son renovables o no son renovables, medidas en términos generacionales. Eso dice algo de las fuentes, pero no todo, por eso habitualmente nosotros trabajamos con una doble caracterización de la fuentes energéticas: renovabilidad y sustentabilidad. Sustentable desde el punto de vista ambiental, económico, político, social. Sabemos que hay fuentes renovables que han producido impactos fuertes, es bueno tenerlo en cuenta para establecer una matriz de análisis que nos permita discernir qué opciones son deseables y qué opciones no son deseables. Eso hay que analizarlo caso por caso, es importante no quedarse con la idea de energías limpias o sucias, renovables o no renovables solamente, sino que hay que complementar el análisis para que dé cuenta de la problemática energética como sistema y no solamente como fuente física de generación.

¿Por qué el peso de las energías renovables es mucho más bajo en la Argentina en comparación con países como Brasil, Uruguay y Chile?

Yo creo que, a diferencia de otros países, en Argentina hay un conjunto de consensos, un lobby empresarial, académico y corporativo que sostiene a la matriz fósil y que no ve alternativas a esa matriz todavía, que además ve a las energías renovables como marginales. Es un consenso muy fuerte y son los que deciden.

Para tener una idea, el peso de las energías renovables, sacando la hidráulica grande, no llega al 2 % de la electricidad del país, y la electricidad es un porcentaje de la matriz muy bajo, por lo cual el peso es prácticamente insignificante aún de las fuentes renovables. El oficialismo, que hoy en día pareciera que tuviera impulsando algo renovable, licitó un porcentaje bajísimo al lado de lo que se podría hacer.Y mientras hizo la licitación de renovables, en mucho menor tiempo, hizo una licitación más grande por térmica orientado a satisfacer la demanda eléctrica.

 

¿Cuál crees que es la agenda del gobierno en torno a las renovables?

Yo creo que es una agenda de negocio en torno a las renovables. Hay un lobby empresarial muy grande para capturar líneas de negocio alrededor de las energías renovables y en algunos lugares se le está dando tiempo a la reconversión de sectores industriales para transformar lo renovable en un negocio. Esa es mi preocupación, que en definitiva el sector de las renovables sea totalmente capturado por las corporaciones internacionales energéticas, cosa que ya está pasando. Todas las grandes empresas, inclusive la petrolera BP (antes British Petroleum), se están mudando a sectores renovables porque está claro que de alguna manera es el futuro, que hay una perspectiva de negocio.

El Ministerio de Energía abrió la licitación para la generación de energía de fuentes renovables, ¿cómo se va conformando el tablero de actores en este nuevo sector?

Viendo la licitación, es claro que lo que primó fue el temor que tenía el Ministerio de que fracase. Por eso fue un pliego que prácticamente está destinado a las grandes corporaciones, ya que en función de las garantías que pide, yo diría que la mayoría de las empresas medianas y pequeñas nacionales que podían haberse presentado, no pudieron hacerlo. Por eso se están presentando las grandes corporaciones que ni siquiera trabajaban en renovables, sino que ven una oportunidad de negocio, como Pampa Energía y Dow Chemical.

Entonces, puede ser que el ingreso de fuentes renovables sea interesante, pero desde otro punto de vista, hay otros criterios para desarrollar el sistema energético y lo preocupante es que se podría haber encarado de otra manera.

Bertinat finaliza la conversación comentando un caso en particular, en Amstrong, Santa Fe, en el cual están trabajando junto a INTI,la Facultad Regional Rosario de UTN, la municipalidad y la Cooperativa de Provisión de Obras y Servicios Públicos y Crédito de Armstrongpara desarrollar un modelo de generación con participación ciudadana. “Lo que estamos encontrando es muy buena predisposición de la gente para poder avanzar, recién estamos empezando con talleres ciudadanos para discutir dónde se van a colocar las instalaciones solares y cómo se van a apropiar colectivamente de ellas a través de la cooperativa”. Pablo dice que es una experiencia piloto que pueda dar algunas puntas para pensar otro modelo; “esa es la idea, poder producir modos de relación que debiliten las formas capitalistas. Pero está claro que eso implica otro tipo de políticas, no alcanza con ir hacia renovables, hay que hacerlo de manera desconcentrada, descentralizada, en mano de la ciudadanía y ahí hay un proceso mucho más complejo que va más allá de las energías renovables”, sostiene.

Serie de artículos “Alternativas para la Soberanía Energética” producidos por el OPSur con el apoyo de la Fundacion Rosa Luxemburgo con fondos del BMZ.
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Foto// Martín Barzilai

EJES / septiembre 2016 – El fracking en debate

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Presentamos el tercer número de Boletín EJES – Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental

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Esta iniciativa motorizada por Taller Ecologista (Rosario) y Observatorio Petrolero Sur, (Buenos Aires y Neuquén) pretende ser una nueva articulación de organizaciones involucradas en el debate energético y socioambiental de la Argentina.

Teniendo en cuenta las políticas y territorios implicados abordará distintas aristas del megaproyecto Vaca Muerta. El foco está puesto sobre los ángulos económico‐financieros y de justicia socioambiental para exponer las implicancias ocultas de la obstinación hidrocarburífera.

Por esta razón, el boletín contiene información vinculada a grupos afectados, análisis económicos, datos sobre degradación ambiental y deterioro democrático. Además, le dedica una sección especial al desarrollo de YPF-Chevron en Neuquén y una ventana con vínculos externos que acercan recursos, materiales y noticias relacionadas a la temática.  También aporta un pequeño resumen en inglés.

En el tercer boletín contamos sobre la reunión de organizaciones sociales para compartir las diferentes experiencias de resistencia al extractivismo en norpatagonia. También cuestionamos la falla en los mecanismos de control de las medidas dispuestas para evitar la contaminación del aire por el venteo de gases en la industria petrolera. Desde la perspectiva económica, exponemos la ideología de fondo que impera en las políticas energéticas del ministro de Energía y Minería Juan José Aranguren. Además observamos los flamantes acuerdos con Estados Unidos por asesoramiento técnico y normativo de Vaca Muerta. Por último, el 28 de agosto se cumplieron tres años de la aprobación en la Legislatura de Neuquén del acuerdo YPF Chevron. Al no haber tenido una repercusión mediática masiva, proponemos algunas lecturas sobre el tema.

Ver Boletín EJES Nro 3 – Septiembre 2016

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