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El artículo de Fidel que critica el fracking y denuncia a Estados Unidos

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En septiembre de 2011, José “Pincho” Chandía, militante del Partido Comunista de Cinco Saltos, accedió a la séptima banca del Concejo Deliberante. En su labor de concejal se dedicó a presentar proyectos que trascendieron en la historia del pueblo. Así, en 2012, impulsó una exitosa ordenanza que prohibió el fracking y lo convirtió el primer municipio de América Latina que se opuso a la práctica experimental en su ejido.

Tranquilo y pausado, Pincho Chandía nos explica que se enteró de la fractura hidráulica en el debate de la presentación del libro Los comunistas y la huelga del Chocón, cuando un camarada suyo citó a Fidel Castro en Marcha hacia el abismo (2012). En dicho artículo, el líder revolucionario caracterizó el descubrimiento del gas de lutitas y las nuevas técnicas de extracción de hidrocarburos en Estados Unidos. Los ejes del escrito son advertencias sobre las posibilidades de una nueva guerra nuclear y la importancia de dar un giro ante las drásticas consecuencias del cambio climático. Impactado, Pincho se vio convocado y se puso a trabajar en la ordenanza que logró prohibir el fracking en su pueblo. “El legado de la naturaleza, generado en cientos de miles de millones de años, es desperdiciado en menos de dos siglos” lamenta el texto de Fidel Castro.

Tras la muerte de este gran líder latinoamericano compartimos dicho artículo, cuya influencia llevó a que en nuestro país y todo el continente comenzaran a declararse territorios libres de fracking.

La Marcha hacia el abismo

 

Fidel Castro Ruz.- No es cuestión de optimismo o pesimismo, saber o ignorar cosas elementales, ser responsables o no de los acontecimientos. Los que pretenden considerarse políticos debieran ser lanzados al basurero de la historia cuando, como es norma, en esa actividad ignoran todo o casi todo lo que se relaciona con ella.

No hablo por supuesto de los que a lo largo de varios milenios convirtieron los asuntos públicos en instrumentos de poder y riquezas para las clases privilegiadas, actividad en la que verdaderos récords de crueldad han sido impuestos durante los últimos ocho o diez mil años sobre los que se tienen vestigios ciertos de la conducta social de nuestra especie, cuya existencia como seres pensantes, según los científicos, apenas rebasa los 180 mil años.

No es mi propósito enfrascarme en tales temas que seguramente aburrirían a casi el ciento por ciento de las personas continuamente bombardeadas con noticias a través de medios, que van desde la palabra escrita hasta las imágenes tridimensionales que comienzan a exhibirse en costosos cines, y no está lejano el día en que también predominen en la ya de por sí fabulosas imágenes de la televisión. No es casual que la llamada industria de la recreación tenga su sede en el corazón del imperio que a todos tiraniza.

Lo que pretendo es situarme en el punto de partida actual de nuestra especie para hablar de la marcha hacia el abismo. Podría incluso hablar de una marcha “inexorable” y estaría seguramente más cerca de la realidad. La idea de un juicio final está implícita en las doctrinas religiosas más extendidas entre los habitantes del planeta, sin que nadie las califique por ello de pesimistas. Considero, por el contrario, deber elemental de todas las personas serias y cuerdas, que son millones, luchar para posponer y, tal vez impedir, ese dramático y cercano acontecimiento en el mundo actual.

Numerosos peligros nos amenazan, pero dos de ellos, la guerra nuclear y el cambio climático, son decisivos y ambos están cada vez más lejos de aproximarse a una solución.

La palabrería demagógica, las declaraciones y los discursos de la tiranía impuesta al mundo por Estados Unidos y sus poderosos e incondicionales aliados, en ambos temas, no admiten la menor duda al respecto.

El primero de enero de 2012, año nuevo occidental y cristiano, coincide con el aniversario del triunfo de la Revolución en Cuba y el año en que se cumple el 50 Aniversario de la Crisis de Octubre de 1962, que puso al mundo al borde de la guerra mundial nuclear, lo que me obliga a escribir estas líneas.

Carecerían de sentido mis palabras si tuviesen como objetivo imputar alguna culpa al pueblo norteamericano, o al de cualquier otro país aliado de Estados Unidos en la insólita aventura; ellos, como los demás pueblos del mundo, serían las víctimas inevitables de la tragedia. Hechos recientes ocurridos en Europa y otros puntos muestran las indignaciones masivas de aquellos a los que el desempleo, la carestía, las reducciones de sus ingresos, las deudas, la discriminación, las mentiras y la politiquería, conducen a las protestas y a las brutales represiones de los guardianes del orden establecido.

Con frecuencia creciente se habla de tecnologías militares que afectan la totalidad del planeta, único satélite habitable conocido a cientos de años luz de otro que tal vez resulte adecuado si nos movemos a la velocidad de la luz, trescientos mil kilómetros por segundo.

No debemos ignorar que si nuestra maravillosa especie pensante desapareciera transcurrirían muchos millones de años antes de que surja nuevamente otra capaz de pensar, en virtud de los principios naturales que rigen como consecuencia de la evolución de las especies, descubierta por Darwin en 1859 y que hoy reconocen todos los científicos serios, creyentes o no creyentes.

Ninguna otra época de la historia del hombre conoció los actuales peligros que afronta la humanidad. Personas como yo, con 85 años cumplidos, habíamos arribado a los 18 con el título de bachiller antes de que concluyera la elaboración de la primera bomba atómica.

Hoy los artefactos de ese carácter listos para su empleo ─incomparablemente más poderosos que los que produjeron el calor del sol sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki─ suman miles.

Las armas de ese tipo que se guardan adicionalmente en los depósitos, añadidas a las ya desplegadas en virtud de acuerdos, alcanzan cifras que superan los veinte mil proyectiles nucleares.

El empleo de apenas un centenar de esas armas sería suficiente para crear un invierno nuclear que provocaría una muerte espantosa en breve tiempo a todos los seres humanos que habitan el planeta, como ha explicado brillantemente y con datos computarizados el científico norteamericano y profesor de la Universidad de Rutgers, New Jersey, Alan Robock.

Los que acostumbran a leer las noticias y análisis internacionales serios, conocen cómo los riesgos del estallido de una guerra con empleo de armas nucleares se incrementan a medida que la tensión crece en el Cercano Oriente, donde en manos del gobierno israelita se acumulan cientos de armas nucleares en plena disposición combativa, y cuyo carácter de fuerte potencia nuclear ni se admite ni se niega. Crece igualmente la tensión en torno a Rusia, país de incuestionable capacidad de respuesta, amenazada por un supuesto escudo nuclear europeo.

Mueve a risas la afirmación yanki de que el escudo nuclear europeo es para proteger también a Rusia de Irán y Corea del Norte. Tan endeble es la posición yanqui en este delicado asunto, que su aliado Israel ni siquiera se toma la molestia de garantizar consultas previas sobre medidas que puedan desatar la guerra.

La humanidad, en cambio, no goza de garantía alguna. El espacio cósmico, en las proximidades de nuestro planeta, está saturado de satélites de Estados Unidos destinados a espiar lo que ocurre hasta en las azoteas de las viviendas de cualquier nación del mundo. La vida y costumbres de cada persona o familia pasó a ser objeto de espionaje; la escucha de cientos de millones de celulares, y el tema de las conversaciones que aborde cualquier usuario en cualquier parte del mundo deja de ser privado para convertirse en material de información para los servicios secretos de Estados Unidos.

Ese es el derecho que va quedando a los ciudadanos de nuestro mundo en virtud de los actos de un gobierno cuya constitución, aprobada en el Congreso de Filadelfia en 1776, establecía que todavía los hombres nacían libres e iguales y a todos les concedía el Creador determinados derechos, de los cuales no les quedan ya, ni a los propios norteamericanos ni a ciudadano alguno del mundo siquiera el de comunicar por teléfono a familiares y amigos sus sentimientos más íntimos.

La guerra, sin embargo, es una tragedia que puede ocurrir, y es muy probable que ocurra; más, si la humanidad fuese capaz de retrasarla un tiempo indefinido, otro hecho igualmente dramático está ocurriendo ya con creciente ritmo: el cambio climático. Me limitaré a señalar lo que eminentes científicos y expositores de relieve mundial han explicado a través de documentos y filmes que nadie cuestiona.

Es bien conocido que el gobierno de Estados Unidos se opuso a los acuerdos de Kyoto sobre el medio ambiente, una línea de conducta que ni siquiera concilió con sus más cercanos aliados, cuyos territorios sufrirían tremendamente y algunos de los cuales, como Holanda, desaparecerían casi por entero.

El planeta marcha hoy sin política sobre este grave problema, mientras los niveles del mar se elevan, las enormes capas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia, donde se acumula más del 90% del agua dulce del mundo, se derriten con creciente ritmo, y ya la humanidad, el pasado 30 de noviembre de 2011, alcanzó oficialmente la cifra de 7 mil millones de habitantes que en las áreas más pobres del mundo crece de forma sostenida e inevitable. ¿Es que acaso los que se han dedicado a bombardear países y matar millones de personas durante los últimos 50 años se pueden preocupar por el destino de los demás pueblos?

Estados Unidos es hoy no solo el promotor de esas guerras, sino también el mayor productor y exportador de armas en el mundo.

Como es conocido, ese poderoso país ha suscrito un convenio para suministrar 60 mil millones de dólares en los próximos años al reino de Arabia Saudita, donde las transnacionales de Estados Unidos y sus aliados extraen cada día 10 millones de barriles de petróleo ligero, es decir, mil millones de dólares en combustible. ¿Qué será de ese país y de la región cuando esas reservas de energía se agoten? No es posible que nuestro mundo globalizado acepte sin chistar el colosal derroche de recursos energéticos que la naturaleza tardó cientos de millones de años en crear, y cuya dilapidación encarece los costos esenciales. No sería en absoluto digno del carácter inteligente atribuido a nuestra especie.

En los últimos 12 meses tal situación se agravó considerablemente a partir de nuevos avances tecnológicos que, lejos de aliviar la tragedia proveniente del derroche de los combustibles fósiles, la agrava considerablemente.

Científicos e investigadores de prestigio mundial venían señalando las consecuencias dramáticas del cambio climático.

En un excelente documental fílmico del director francés Yann Arthus-Bertrand,titulado Home, y elaborado con la colaboración de prestigiosas y bien informadas personalidades internacionales, publicado a mediados del año 2009, este advirtió al mundo con datos irrebatibles lo que estaba ocurriendo. Con sólidos argumentos exponía las consecuencias nefastas de consumir, en menos de dos siglos, los recursos energéticos creados por la naturaleza en cientos de millones de años; pero lo peor no era el colosal derroche, sino las consecuencias suicidas que para la especie humana tendría. Refiriéndose a la propia existencia de la vida, le reprochaba a la especie humana: “…Te beneficias de un fabuloso legado de 4 000 millones de años suministrado por la Tierra. Solamente tienes 200 000 años, pero ya has cambiado la faz del mundo.”

No culpaba ni podía culpar a nadie hasta ese minuto, señalaba simplemente una realidad objetiva. Sin embargo, hoy tenemos que culparnos todos de que lo sepamos y nada hagamos por tratar de remediarlo.

En sus imágenes y conceptos, los autores de esa obra incluyen memorias, datos e ideas que estamos en el deber de conocer y tomar en cuenta.

En meses recientes, otro fabuloso material fílmico exhibido fue Océanos, elaborado por dos realizadores franceses, considerado el mejor film del año en Cuba; tal vez, a mi juicio, el mejor de esta época.

Es un material que asombra por la precisión y belleza de las imágenes nunca antes filmadas por cámara alguna: 8 años y 50 millones de euros fueron invertidos en ella. La humanidad tendrá que agradecer esa prueba de la forma en que se expresan los principios de la naturaleza adulterados por el hombre. Los actores no son seres humanos: son los pobladores de los mares del mundo. ¡Un Oscar para ellos!

Lo que motivó para mí el deber de escribir estas líneas no surgió de los hechos referidos hasta aquí, que de una forma u otra he comentado anteriormente, sino de otros que, manejados por intereses de las transnacionales, han estado saliendo a la luz dosificadamente en los últimos meses y sirven a mi juicio como prueba definitiva de la confusión y el caos político que impera en el mundo.

Hace apenas unos meses leí por primera vez algunas noticias sobre la existencia del gas de esquisto. Se afirmaba que Estados Unidos disponía de reservas para suplir sus necesidades de este combustible durante 100 años. Como dispongo en la actualidad de tiempo para indagar sobre temas políticos, económicos y científicos que pueden ser realmente útiles a nuestros pueblos, me comuniqué discretamente con varias personas que residen en Cuba o en el exterior de nuestro país. Curiosamente, ninguna de ellas había escuchado una palabra sobre el asunto. No era desde luego la primera vez que eso sucedía. Uno se asombra de hechos importantes de por sí que se ocultan en un verdadero mar de informaciones, mezcladas con cientos o miles de noticias que circulan por el planeta.

Persistí, no obstante, en mi interés sobre el tema. Han transcurrido solo varios meses y el gas de esquisto no es ya noticia. En vísperas del nuevo año se conocían ya  suficientes datos para ver con toda claridad la marcha inexorable del mundo hacia el abismo, amenazado por  riesgos tan extremadamente graves como la guerra nuclear y el cambio climático. Del primero, ya hablé; del segundo, en aras de la brevedad, me limitaré a exponer datos conocidos y algunos por conocer que ningún cuadro político o persona sensata debe ignorar.

No vacilo en afirmar que observo ambos hechos con la serenidad de los años vividos, en esta espectacular fase de la historia humana, que han contribuido a la educación de nuestro pueblo valiente y heroico.

El gas se mide en TCF, los cuales pueden referirse a pies cúbicos o metros cúbicos  ─no siempre se explica si se trata de uno o de otro─ depende del sistema de medidas que se aplique en un determinado país. Por otro lado, cuando se habla de billones suelen referirse al billón español que significa un millón de millones; tal cifra en inglés se califica como trillón lo cual debe tenerse en cuenta cuando se analizan las referidas al gas que suelen ser voluminosas. Trataré de señalarlo cuando sea  necesario.

El analista norteamericano Daniel Yergin, autor de un voluminoso clásico de historia del petróleo afirmó, según la agencia de noticias IPS, que ya un tercio de todo el gas que se produce en Estados Unidos es gas de esquisto.

“…la explotación de una plataforma con seis pozos puede consumir 170.000 metros cúbicos de agua e incluso provocar efectos dañinos como influir en movimientos sísmicos, contaminar aguas subterráneas y superficiales, y afectar el paisaje.”

El grupo británico BP informa por su parte que “Las reservas probadas de gas convencional o tradicional en el planeta suman 6.608 billones -millón de millones- de pies cúbicos, unos 187 billones de metros cúbicos, […] y los depósitos más grandes están en Rusia (1.580 TCF), Irán (1.045), Qatar (894), y Arabia Saudita y Turkmenistán, con 283 TCF cada uno”. Se trata del gas que se venía produciendo y comercializando.

“Un estudio de la EIA -una agencia gubernamental de Estados Unidos sobre energía- publicado en abril de 2011 encontró prácticamente el mismo volumen (6.620 TCF o 187,4 billones de metros cúbicos) de shale gas recuperable en apenas 32 países, y los gigantes son: China (1.275 TCF), Estados Unidos (862), Argentina (774), México (681), Sudáfrica (485) y Australia (396 TCF)”. Shale gas es gas de esquisto. Obsérvese que de acuerdo a lo que se conoce Argentina y México poseen casi tanto como Estados Unidos. China, con los mayores yacimientos, posee reservas que equivalen a casi el doble de aquellos y un 40% más que Estados Unidos.

“…países secularmente dependientes de proveedores extranjeros contarían con una ingente base de recursos en relación con su consumo, como Francia y Polonia, que importan 98 y 64 por ciento, respectivamente, del gas que consumen, y que tendrían en rocas de esquistos o lutitas reservas superiores a 180 TCF cada uno”.

“Para extraerlo de las lutitas -señala IPS- se apela a un método bautizado ‘fracking’ (fractura hidráulica), con la inyección de grandes cantidades de agua más arenas y aditivos químicos. La huella de carbono (proporción de dióxido de carbono que libera a la atmósfera) es mucho mayor que la generada con la producción de gas convencional.

“Como se trata de bombardear capas de la corteza terrestre con agua y otras sustancias, se incrementa el riesgo de dañar subsuelo, suelos, napas hídricas subterráneas y superficiales, el paisaje y las vías de comunicación si las instalaciones para extraer y transportar la nueva riqueza presentan defectos o errores de manejo.”

Baste señalar que entre las numerosas sustancias químicas que se inyectan con el agua para extraer este gas se encuentran el benceno y el tolueno, que son sustancias terriblemente cancerígenas

La experta Lourdes Melgar, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, opina que:

“‘Es una tecnología que genera mucho debate y son recursos ubicados en zonas donde no hay agua’…”.

“Las lutitas gasíferas -expresa IPS- son canteras de hidrocarburos no convencionales, encalladas en rocas que las guarecen, por lo que se aplica la fractura hidráulica (conocida en inglés como ‘fracking’) para liberarlas a gran escala.”

“La generación de gas shale involucra altos volúmenes de agua y la excavación y fractura generan grandes cantidades de residuos líquidos, que pueden contener químicos disueltos y otros contaminantes que requieren tratamiento antes de su desecho.”

“La producción de esquisto saltó de 11.037 millones de metros cúbicos en 2000 a 135.840 millones en 2010. En caso de seguir a este ritmo la expansión, en 2035 llegará a cubrir 45 por ciento de la demanda de gas general, según la EIA.

“Investigaciones científicas recientes han alertado del perfil ambiental negativo del gas lutita.

“Los académicos Robert Howarth, Renee Santoro y Anthony Ingraffea, de la estadounidense Universidad de Cornell, concluyeron que ese hidrocarburo es más contaminante que el petróleo y el gas, según su estudio ‘Metano y la huella de gases de efecto invernadero del gas natural proveniente de formaciones de shale’, difundido en abril pasado en la revista Climatic Change.

“‘La huella carbónica es mayor que la del gas convencional o el petróleo, vistos en cualquier horizonte temporal, pero particularmente en un lapso de 20 años. Comparada con el carbón, es al menos 20 por ciento mayor y tal vez más del doble en 20 años’, resaltó el informe.”

“El metano es uno de los gases de efecto invernadero más contaminantes, responsables del aumento de la temperatura del planeta.”

“‘En áreas activas de extracción (uno o más pozos en un kilómetro), las concentraciones promedio y máximas de metano en pozos de agua potable se incrementaron con proximidad al pozo gasífero más cercano y fueron un peligro de explosión potencial’, cita el texto escrito por Stephen Osborn, Avner Vengosh, Nathaniel Warner y Robert Jackson, de la estatal Universidad de Duke.

“Estos indicadores cuestionan el argumento de la industria de que el esquisto puede sustituir al carbón en la generación eléctrica y, por lo tanto, un recurso para mitigar el cambio climático.

“‘Es una aventura demasiado prematura y riesgosa’.”

“En abril de 2010, el Departamento de Estado de Estados Unidos puso en marcha la Iniciativa Global de Gas Shale para ayudar a los países que buscan aprovechar ese recurso para identificarlo y desarrollarlo, con un eventual beneficio económico para las transnacionales de esa nación.”

He sido inevitablemente extenso, no tenía otra opción. Redacto estas líneas para el sitio web Cubadebate y para Telesur, una de las emisoras de noticias más serias y honestas de nuestro sufrido mundo.

Para abordar el tema dejé transcurrir los días festivos del viejo y el nuevo año.

Fidel Castro Ruz Enero 4 de 2012 9 y 15 p.m.


Vue du quartier defavorise de Valentina Norte Rural, en peripherie de la ville de Neuquen ou les maisons sont juxtaposees aux puits de petrole.

EJES / octubre 2016 – El fracking en debate

En octubre compartimos el cuarto número de Boletín EJES – Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental /

Vue du quartier defavorise de Valentina Norte Rural, en peripherie de la ville de Neuquen ou les maisons sont juxtaposees aux puits de petrole.

Como cada número, este boletín contiene información vinculada a grupos afectados, análisis económicos, datos sobre degradación ambiental y deterioro democrático. Además, le dedica una sección especial al desarrollo de YPF-Chevron en Neuquén y una ventana con vínculos externos que acercan recursos, materiales y noticias relacionadas a la temática.  También aporta un pequeño resumen en inglés.

Esta iniciativa motorizada por Taller Ecologista (Rosario) y Observatorio Petrolero Sur, (Buenos Aires y Neuquén) pretende ser una nueva articulación de organizaciones involucradas en el debate energético y socioambiental de la Argentina que, teniendo en cuenta las políticas y territorios implicados abordamos distintas aristas del megaproyecto Vaca Muerta. El foco está puesto sobre los ángulos económico‐financieros y de justicia socioambiental para exponer las implicancias ocultas de la obstinación hidrocarburífera.

PLANIFICACIÓN DEMOCRÁTICA PARA LA VIDA DIGNA A LARGO PLAZO

“La construcción diaria de justicia e igualdad en el plano energético debería tener entre sus puntos neurálgicos instancias de decisión colectiva, que sean debidamente informadas, procesos donde se puedan debatir las diversas opciones para tomar una decisión política sobre los pasos a seguir como sociedad. El camino beneficiaría y tendría impactos sobre la generación presente y futura, sobre poblaciones cercanas y distantes geográficamente, y, al mismo tiempo, en la relación con la naturaleza y el espacio biofísico.  A contramano de esta premisa, la opción de desarrollar los no convencionales y Vaca Muerta en la Argentina ha estado marcada por la improvisación, la falta de información y consenso, como se viene señalando, denunciando y resistiendo. Entre los puntos a debatir se debe explicitar que el shale es una aventura de corto plazo por sus bajos rendimientos productivos y expectativas sobreestimadas. Este punto cobra especial relevancia en la medida que el fin de pretendida abundancia justifica “sacrificios” económicos, políticos y socioambientales, consecuencias que sí se extenderán sobre nuestras espaldas en el largo plazo. Como si faltaran razones, el freno a Vaca Muerta y el necesario cambio drástico hacia una transición productiva y energética también encuentra eco en que es una aventura de pocas décadas. En otras palabras, una estrategia que por la enorme masa de fondos públicos en forma de subsidios, infraestructura y costos no internalizados, como los socioambientales, es una lisa y llana mala inversión. Bienvenida sea la difusión y sus comentarios”

Ver Boletín EJES Nro 4 – Octubre 2016

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Vaca Muerta


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Aranguren, el fusible de los CEOs

El lunes 6 varios barrios de Buenos Aires amanecieron cubiertos de afiches con la cara del ministro de Energía, Juan José Aranguren, y un mensaje que decía: “Y tú te vas, te vas, te vas”. Los afiches, que no llevaban firma, fueron el punto más alto de una campaña que se había iniciado algunas semanas atrás,  fuertemente agitada por los medios hegemónicos. A través de estos se hablaba de un quiebre en el gabinete macrista, en donde el ex CEO de Shell habría quedado aislado -a tal punto que habría presentado su renuncia en dos ocasiones- debido a que desde el gobierno se lo culpaba de haber planificado mal las subas de gas y electricidad, volviendo a agitar el fantasma de la conflictividad social. El objetivo de ese discurso no era otro que desviar la atención sobre la mala política energética  hacia su principal responsable. Así, el tarifazo podía explicarse no como una política de Estado, sino como un mal cálculo de Excel del ministro Aranguren, convertido en un fusible que en el momento más conveniente puede saltar.

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Felipe Gutiérrez.- La cronología del tarifazo se inicia el 25 de enero, cuando a través de la Resolución 6/2016 se retoma un  definición de precios del Mercado Eléctrico Mayorista en base a criterios económicos, tomando como referencia el precio sin subsidio a $1.427 por megavatio/mes, lo que en la práctica significó un aumento del 345%. Esta medida fue acompañada de otras subas, como la de las naftas, que en mayo acumularon una alza de 31% en 5 meses. Si la implementación del aumento de los combustibles fue gradual (6% en enero, marzo y abril, más el 10% de mayo), con el gas la política fue directamente de shock. El gobernador chubutense Mario das Neves mostró boletas con un aumento de 1800% en su provincia, durante una reunión entre Aranguren, el ministro del Interior Rogelio Frigerio y los gobernadores patagónicos.

El objetivo de fondo del tarifazo es mantener los programas de estímulo a las empresas operadoras, a través de una transferencia de US$4 mil millones pagados por las y los usuarios y ya no por el Estado. En materia de precios la ruptura con la política de precios del kirchnerismo es evidente. A través de subsidios estatales las boletas de luz, agua y gas estuvieron virtualmente congeladas durante una década. Sin embargo, el plan macrista sostiene dos lineamientos del kirchnerismo.

El primero es el estímulo a las operadoras, que tuvo su inicio en 2008 con el Programa Gas Plus que posteriormente sería complementado con otros planes de incentivo a la extracción. En sintonía, el 18 de mayo el Ministerio de Energía creó el Programa de Estímulo a los Nuevos Proyectos de Gas Natural. En el texto de la resolución su objetivo es bastante explícito: “resulta necesario continuar con los programas impulsados con miras a incrementar en el corto plazo la producción de gas”, consigna. De este modo las empresas que no hubieran sido beneficiarias de los anteriores planes de estímulo, recibieron el compromiso del Estado de ser compensadas hasta alcanzar el valor de 7,5 dólares el millón de BTU “en el caso que el beneficiario no hubiera recibido dicho valor por la venta del gas en el mercado interno” (Resolución 74/2016). Este anuncio fue acompañado por un alza de los precios del “gas viejo” en boca de pozo [1].

Por otra parte, el sostenimiento de los valores pagados a las operadoras mediante el incremento a los y las usuarias fue la base de la política de precios de combustibles que sostuvo el Estado Nacional desde la renacionalización parcial de YPF en 2012. Entre mayo de ese año y diciembre de 2015 se aplicaron 24 aumentos de precios a los productos de YPF, lo que significó una suba de, por ejemplo, un 137% de la nafta super en Capital Federal, mientras que en Mendoza el aumento fue de un 154%[2]. Si bien la suba es similar a la del dólar, va totalmente en contra de los precios internacionales del barril de petróleo que, según el indicador de referencia WTI, era de US$106,1 en mayo de 2012 y de US$41,8 en diciembre de 2015, cuando asumió Macri. De este modo, el gobierno de Cristina Fernández desacopló el petróleo del valor internacional, creando el “barril criollo”, uno de los más caros del mundo[3]. Su objetivo era sostener el efímero “boom de Vaca Muerta” que se vio fuertemente amenazado por la baja del precio del petróleo. No solo los puestos de trabajo sino que la totalidad del proyecto -principal y casi única salida a la crisis energética que esbozó el kirchnerismo- estuvo en entredicho debido a que por sus fuertes costos es “marginalmente rentable” solo con un barril a US$84, en palabras de Galuccio. Según cálculos realizados por el diario Rio Negro, esta transferencia de los consumidores a las petroleras significará unos US$ 6 mil millones durante 2016 (Rio Negro, 17/01/2016).

“Es la política, pavote”

La reacción al tarifazo comenzó en los lugares más fríos del país. El 25 de mayo cerca de 3 mil personas marcharon bajo la lluvia en Bariloche para manifestarse en contra de las subas. Días antes habían presentado un amparo con más de 32 mil firmas, buscando retrotraer las tarifas al valor de marzo. Similares acciones legales se repitieron en todo el país. También reaccionaron otros sectores como el comercio y la industria, que según la Unión Industrial Argentina (UIA) perderían unos 200 mil puestos de trabajo producto de la suba de los servicios. Y aunque Aranguren sostuvo que este era un reajuste gradual y no un shock, a los trabajadores de la recuperada cerámica Zanon no les quedó tan claro eso cuando llegaron las facturas de gas (que aumentó de $ 700 mil a casi $ 8 millones en un mes) y electricidad, (de $ 360 a $ 800 mil) teniendo que destinar cerca de 9 millones de pesos a servicios; el triple de lo que la gestión obrera reparte como sueldos.

no al tarifazo - Marcelo Martinez - RIo Negro
Marcha en contra del tarifazo en Bariloche / Marcelo Martínez – Rio Negro

De manera tardía, a comienzos de mes, el gobierno retrocedió en algunas de las medidas: puso un tope de 400% a la suba en el sector residencial y 500% en el comercio. En el interin una serie de declaraciones públicas tanto desde el gobierno como de la oposición, así como la filtración de un supuesto acorralamiento del gabinete al ministro, buscaban situarlo a Aranguren como único responsable del tarifazo. A esto abonaban sus antecedentes: no sólo proviene de Shell, sino que es sinónimo de Shell Argentina. Luego de trabajar 37 años ahí, recibió $16 millones en acciones de la multinacional, que casualmente tuvo amplios beneficios con el nuevo gobierno. Primero porque su filial Shell Western se adjudicó siete de las ocho licitaciones de contratos de barcos de gasoil para este invierno; y luego por el contrato de compra de gas a Chile -que a su vez se lo compra a la British Gas, empresa de Shell- a US$ 6,9 el millón de BTU, un 128% más caro que el gas boliviano. Aranguren se defendió señalando que no hay incompatibilidad pues sus acciones son de Shell Internacional y no de su filial Argentina y que todas las decisiones que involucraron a operadoras, fueron firmadas por subalternos. A estos antecedentes se suma su particular estilo de afrontar el conflicto, como cuando justificó las subas frente al Intendente de San Martín, diciendo que “tenía una planilla de Excel que cumplir”.

En efecto la planilla fue llenada de manera particular. Arrojó subas similares en hogares de ingresos muy dispares sin considerar que este aumento golpea distinto a los presupuestos familiares, aún cuando porcentualmente sea lo mismo. De igual manera con las empresas, mientras las grandes pueden recomponer su presupuesto a partir de la suba de los servicios, el impacto sobre los empleos en las medianas y pequeñas es mucho mayor. Aún más gráfico es que no se hayan tenido consideraciones geográficas para limitar las subas, tomando en cuenta las grandes diferencias de temperatura en una punta del país y la otra. Sin embargo, el problema no pasa por una mala planificación -aunque el tarifazo demuestre los límites de la política de Excel- ni solo porque el ministro sea un representante de las empresas -aunque los riesgos están a la vista y siendo denunciados penalmente- si no que tiene que ver con una abierta política de beneficio (“estímulo”) a las grandes corporaciones con el objetivo de atraer capitales.

Ese proceso puede ser rastreado en las políticas de fomento al extractivismo, pilar económico de la gerencia macrista. La trilogía aumento de los subsidios a las petroleras + quita a las retenciones al campo[4] ($16 mil millones en 2015) y la minería ($3300 millones) + fin del cepo, evidencia una política orientada a asegurar la estabilidad financiera de los sectores concentrados que controlan las principales actividades extractivas del país, con particular énfasis en la exportación. En ese sentido hay una suma de decisiones que son ideológicas y que van más allá del problema de pesos más o pesos menos.

Esta concepción quedó en evidencia cuando el Ministerio de Energía lanzó los pliegos de lo que será la licitación de proyectos de energía renovables. El modelo elegido busca la construcción de megaproyectos y las condiciones entregadas solo pueden ser cumplidas por las grandes corporaciones internacionales de la materia. No solo el modelo extractivo del macrismo, sino el que lo sustenta, el energético, busca ser concentrado y de alto impacto socioambiental.

Volver al mundo

En esa misma línea está la importación de gas por Chile, que es un negocio caro y no demasiado relevante para el escenario energético nacional. Sin embargo sus razones se explican más allá del posible enriquecimiento indirecto que le puede generar a un ministro. El negocio no está solo en el gas sino en a quién se le está comprando, en este caso a Chile, país que es visto como modelo por la administración macrista, en particular por su apertura comercial[5]. El ministro de Energía chileno, Máximo Pacheco destacó que la firma del acuerdo es el “inicio de una nueva etapa en la integración energética entre Chile y Argentina”. Macri viajará a ese país durante la primera semana de julio para sumarse como observador en la reunión de la Alianza del Pacífico, instancia multilateral conformada por México, Colombia y Perú, además de Chile, que se ha transformado en el principal espacio regional de interlocución con EEUU. hasta el punto de sumarse al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) a través del cual Washington pretende aumentar su influencia en la región.

Aunque por el momento el Mercosur seguirá siendo la principal referencia continental de Argentina, remplazar gas boliviano por la importación desde Chile es una señal muy clara. En última instancia Macri pretende sumarse al TPP, para abrir una nueva época de acuerdos comerciales. Además, antes de ir a Chile, participará en un foro empresarial en Colombia, y después se embarcará a Bélgica para agilizar las negociaciones de un posible Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, gestiones que hasta antes de su victoria electoral estaban congeladas. La movida chilena, entonces, no es un abandono del espacio Mercosur, sino una diversificación de mercados (antes les llamábamos países).

Es este marco político el problema que se plantea hoy en materia energética, donde la permanencia de Aranguren no es anecdótica, pero su eventual destitución sí. En definitiva, el problema no es que Aranguren tenga poco tacto político, como dice Clarin, ni solo es problemática su incompatibilidad para ejercer cargos públicos. El fondo del asunto es la reorientación extractiva de Macri que, como escribió en su Facebook, se prepara para esa “Argentina que viene”, que “vuelve al mundo”.

 

Fuentes Consultadas:

Cepal (2015) La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe

Ministerio de Energía y Minería (18/05/2016)  Resolución 74/2016, Programa de Estímulo a los Nuevos Proyectos de Gas Natural. Creación

Río Negro, 17/01/2016 (Javier Lojo) Subsidios a petroleras suman más de u$s 6.000 millones

 

[1] Los programas estímulo durante el kirchnerismo estaban destinados a la perforación de nuevos pozos o la reactivación de los que estaban paralizados. Si bien el macrismo le da una continuidad a esa política, también subió los precios para los pozos que ya están en producción.

[2] Si bien el desacople de los precios es una política que viene desde el fin de la convertibilidad, la baja del precio del petróleo en 2014 revirtió su sentido: si hasta entonces mantenía a nivel interno precios inferiores al internacional, esta relación se ha invertido para asegurar rentabilidad a las operadoras e ingresos a gobiernos provinciales en tiempos de Vaca Muerta.

[3] Datos obtenidos de la página web de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines y del diario Los Andes

[4]Excepto la soja que tendrá una disminución progresiva hasta llegar a $0 en 2022

[5]Aunque la economía argentina es dos veces más grande que la chilena, recibe solo un 25% de los capitales extranjeros que ingresan en ese país (Cepal, 2015)

Nacional


PNCalilegua

Calilegua: claroscuros de la remediación y persistencia de los intereses extractivistas

Trabajadores y las trabajadoras del parque y la Asamblea de Organizaciones en Defensa del Parque Nacional Calilegua se movilizaron ante la llegada a la zona de autoridades de la Administración de Parques Nacionales (APN) con un petitorio que va desde los despidos y la contaminación petrolífera del parque hasta la continuada violación de leyes internacionales sobre consulta a los pueblos originarios.

PNCalilegua

Por Colectivo Radio Pueblo

[Escuchar audio de la entrevista]

Enterados los trabajadores y las trabajadoras del Parque Nacional Calilegua (PNC) y la Asamblea de Organizaciones en Defensa del PNC de la llegada a la zona de autoridades de la Administración de Parques Nacionales (APN) se movilizaron al sitio de reunión, a la que no fueron invitados pese a su conocida lucha, para expresarles sus reclamos en varios puntos que, aún con el cambio de autoridades, siguen sin respuesta desde las administraciones anteriores y que van desde los despidos y la contaminación petrolífera del parque hasta la continuada violación de leyes internacionales sobre consulta a los pueblos originarios.

Si bien en un principio el presidente de la APN, Eugenio Brèard, no se avino a entrevistarse con los integrantes de la asamblea por “estar ocupado”, en palabras del jefe de Gabinete, Santiago Montanaro, sin embargo la permanencia de los trabajadores y la asamblea logró la entrevista buscada y el planteo de algunos de los puntos principales del petitorio por el que vienen movilizando.

Uno de los varios puntos exigidos fue respecto de la situación laboral de una compañera del Parque Nacional Calilegua, Lucía Brunetto, que aún se encuentra despedida pese a las promesas que se vienen sucediendo. Lucía era quien administraba distintos proyectos sociales vinculados al parque para las comunidades colindantes tales como infraestructura y capacitación, labor social del PNC que queda así desatendida.

Sobre este particular cabe mencionar que la respuesta del presidente de la APN fue desconocer la existencia de despedidos de Parques Nacionales, argumento que fue rebatido in situ por la propia compañera despedida pero que, para no prolongar la nota, resultó un argumento reiterativo de las autoridades frente a casi todos los items planteados: el desconocimiento de situaciones debido a su novedad en el cargo. Vale aclarar que el presidente de directorio de Parques Nacionales fue designado por el decreto 236/2016 del 25 de enero de este año, hace más de 4 meses.

Otra exigencia de los trabajadores y trabajadoras del parque y de la asamblea fue la limitada e irregular designación de la comisión ad hoc para la remediación petrolera del PNC.

Limitada en el sentido que no cuenta esta comisión con participación de la parte civil, y por supuesto ninguno de los integrantes de la Asamblea de Organizaciones en Defensa del PNC ni de los trabajadores y trabajadoras de parques que la integran, quienes son precisamente los que han hecho conocer nacionalmente la crisis ambiental de la explotación petrolífera del parque.

En cuanto a lo irregular, pues tiene varias aristas. Por un lado varios de los pueblos originarios cuyos territorios históricos se superponen con el del PNC y que forman parte de la asamblea en defensa del mismo no fueron invitados a participar de la comisión, pese a la existencia de leyes internacionales que exigen la consulta previa, libre e informada de todos los pueblos afectados en su territorio. Por otro lado, los representantes de Parques Nacionales nombrados para la comisión, Julio Monguillot y Raúl Chiesa, no sólo no fueron elegidos bajo ningún proceso de consulta, sino que a Monguillot le fue abierto un sumario en 2013 por el entonces guardaparque del PNC y fiscalizador del yacimiento, Guillermo Nicolossi, por acciones que favorecían a las empresas petroleras a través de un proyecto de explotación que se extendía por 24 años; Chiesa, en ese momento vicepresidente de la Administración de Parques Nacionales, fue quien cajoneó la investigación mientras Carlos Corvalán, presidente de la APN, avalaba el proyecto extractivo; razón por la Nicolossi presentara en 2014 una denuncia administrativa ante la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas frente a las actuaciones de Chiesa y Corvalán. En febrero de 2016 la denuncia ante la citada fiscalía fue ampliada por Néstor Sucunza, Intendente del PNC.

Se llega de esta manera al absurdo actual donde los denunciantes del extractivismo vulnerante del PNC quedan como meros espectadores de un necesario proceso de remediación del parque nacional y donde los representantes de la APN en la comisión ad hoc que debe decidir y fiscalizar las acciones de saneamiento del PNC son nada más ni nada menos que los trabajadores de parques sospechados o denunciados por favorecer a las petroleras, cuyas secuelas ambientales son ahora los responsables (un eufemismo) de resolver.

Los claroscuros no paran allí, pues Chiesa y Monguillot fueron nominados a la comisión ad hoc por la funcionaria del área conservación de la APN, quien luego de nominarlos renunció a su puesto, quedando hasta ahora dos personas sospechadas nominadas por la anterior funcionaria y el área virtualmente desierta para nuevas actuaciones.

Las consecuencias de tal situación son insospechadas, pues así las cosas quedan algunas preguntas clave sin responder. En una entrevista a Moisés Corregidor, trabajador del PNC y miembro de la Asamblea de Organizaciones en Defensa del PNC, algunos de los alcances del gris pueden auscultarse: “como dato para la opinión pública, sellar uno de estos 32 pozos (petroleros abiertos en el Parque Nacional Calilegua) significa un gasto que ronda los 30 millones de pesos, millones más millones menos, y sellar el pozo 3, que ellos piensan como primera medida, es más caro, aproximadamente 5 veces lo que significan los otros pozos, o sea 150 millones de pesos para ese pozo que está colapsado”. Al preguntarle quien pagaría ese costo, la respuesta fue concisa y clara “es lo que no sabemos”. Acaso ese punto oscuro acabe arrojando en realidad más luz a los hechos.

La Asamblea de Organizaciones en Defensa del PNC exigió al presidente de la APN, quien alegó desconocer a fondo la situación, la impugnación de los designados a la comisión ad hoc y consecuentemente la designación de nuevos representantes a dicha comisión, donde también se debe tener en cuenta la participación de la parte civil, y en particular el respeto a las leyes internacionales que exigen la consulta previa, libre e informada de todos los pueblos originarios afectados.

Para finalizar al menos en los puntos centrales del petitorio, y rizando el rizo de esta nota, los trabajadores del PNC expresaron su apoyo a los trabajadores del Parque Nacional los Glaciares, que vienen denunciando violencia laboral consistentes en maltratos y amenazas de despidos en ese parque. El denunciado por ello es el actual intendente del Parque Nacional los Glaciares, anterior presidente de la APN y ya citado más arriba en esta mismo texto: Carlos Corvalán.

Red Eco Alternativo


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16/05 | Villa Regina: Charla-debate sobre fracking

Fracking, el avance de la actividad extractivista en nuestra zona

13221057_10154168568322485_2231508898092669956_nEste lunes 16 de mayo se realizará en la cuidad de Villa Regina una charla- debate sobre el preocupante avance de la explotación hidrocarburífera con el cuestionado método de fractura hidráulica (fracking). La misma es organizada por la seccional local de la Unión de Trabajadores/as de la Educación de Río Negro (UnTER) y contará con la presencia de Diego Rodil, trabajador de INTA, que analizará la pérdida de las tierras productivas en el Alto Valle; y de los investigadores del Observatorio Petrolero Sur Fernando Cabrera, Martín Álvarez y Hernán Scandizzo.

Durante la charla se proyectará Territorio Crudo, material audiovisual realizado en conjunto con el Colectivo Vaca Bonsai, y se exhibirá la muestra fotográfica Cicatrices de la Tierra, que reúne registros de Alexis Vichich y Martín Barzilai.

La cita es el lunes 16 de mayo a las 19 hs, en la sede de la UnTER Villa Regina (Guaraní y José Hernández).

Teléfonos de contacto

Silvana Inostroza , UnTER Villa Regina /  (0298) 446275 · cel. 2984272140

Martín Álvarez, investigador del Observatorio Petrolero Sur / cel. 2995040213


Arcodel-Orinoco

Los peligros del Arco Minero del Orinoco: un breve análisis desde la economía ecológica

En numerosas ocasiones se ha invocado la “irreversibilidad” de la revolución. Pero si había algo más esencial y fundamental que invocar, era la sostenibilidad del proceso. Es decir, que los medios básicos para reproducir la vida cotidiana, el agua, la energía, los alimentos, entre otros, puedan estar en un mínimo equilibrio respecto a los seres humanos que habitamos el país, y con las generaciones venideras. Sin esto, la utopía revolucionaria sencillamente no subsiste.

Arcodel-OrinocoFoto: Últimas Noticias

Por Emiliano Terán Mantovani

La situación que vivimos en la actualidad no es sólo consecuencia de un conflicto político a escala nacional, con sus respectivas injerencias imperiales. Es también el reflejo de la inviabilidad del capitalismo rentístico venezolano, de su crisis histórica, de su reformulación en la Revolución Bolivariana, y del desborde de la notable vulnerabilidad alimenticia, hídrica y energética que este modelo produce.

Como respuesta a esta crisis, el gobierno nacional está promoviendo un megaproyecto de minería sin precedentes en el país, el llamado Arco Minero del Orinoco (AMO). En realidad esta propuesta es un salto al vacío, que no solo nos atornillaría al rentismo y al extractivismo, sino que nos enrumbaría a un terrible camino de insostenibilidad, deteriorando enormemente las condiciones para la reproducción de la vida cotidiana de millones de venezolanos.

Numerosos artículos han ya circulado mencionando las características y perjuicios que provocaría el AMO. En este artículo, les propondremos un breve análisis crítico desde la economía ecológica, para plantear una re-lectura de las diferentes valoraciones económicas que están en juego, resaltando no sólo las nefastas consecuencias que este mega-proyecto tendrá con la naturaleza y los pueblos indígenas del sur del Orinoco, sino también la afectación de la vida integral del país, incluyendo las enormes poblaciones urbanas venezolanas. Presentaremos a continuación algunos de estos aspectos, profundamente interrelacionados, los cuales consideramos de gran relevancia:

a.Contabilidad ecológica en déficit: la vida se vuelve precaria

El lenguaje que ha prevalecido en la economía contemporánea ha sido expresado constantemente en dinero (con una orientación crematística). El valor que se impone es el monetario, las contabilidades de la “riqueza de las naciones” están monetarizadas –ej. PIB–, y hace que prevalezca un sistema económico metafísico que pretende explicarse a sí mismo a partir del dinero. De esta manera se invisibilizan otros valores esenciales para la vida (ecológicos, culturales, afectivos). Esto nos ha creado una ilusión de riqueza, o la esperanza de resolverlo todo con dinero, que ha sido muy perjudicial.

Pero la economía –la “administración de la casa”, según su etimología– es más que eso. Desde una visión integral de la vida, se trata no sólo de lo que se encuentra dentro del “mercado”, sino también, y en esencia, de la distribución de flujos de energía y materia, los cuales nos mantienen vivos. La economía es fundamentalmente un ámbito de la vida ecológica, un sistema de abierto muy complejo.

La histórica promesa de “sembrar el petróleo” se ha centrado en la riqueza monetaria. En la actualidad, el gobierno nacional ha justificado reiteradamente el enorme sacrificio para la población y la naturaleza que supondría el AMO, en nombre de obtener más divisas, ocultando con dinero el extraordinario empobrecimiento socio-ecológico que éste conllevará.

Si valuáramos las 7.000 toneladas de oro que podría poseer Venezuela en sus reservas, tendríamos dos valores para contrastar: por un lado, unos 280.000 millones US$ en ganancia para el Estado, y por el otro, unos 3,1 a 7,4 billones de litros de agua que serían usados y potencialmente contaminados para extraer todo ese oro (entre 1 millón 240 mil a 2 millones 960 mil piscinas olímpicas, que puestas una seguida de la otra podrían darle casi 4 vueltas a la Tierra).

¿Vale toda esta agua, toda esta vida, 280.000 millones US$? Este monto es casi igual a los ingresos totales de PDVSA sólo en 2012 y 2013, y actualmente lo que tenemos es un país endeudado y en severa crisis económica ¿Qué podría hacer un multimillonario sin agua? Si acabáramos con la principal fuente de agua del país (la cuenca del Orinoco), ¿qué haríamos con ese dinero obtenido?

¿Si reformuláramos la contabilidad económica dándole valor a los bienes comunes para la vida? ¿Si reflejáramos que esta destrucción de vida es una destrucción de riqueza, es producción de pobreza? Si hiciéramos en un ejercicio crematístico, planteando que cada litro de agua vale 1 US$, ¿sería éste un proyecto económicamente viable?

Una cosa es el déficit fiscal –que en Venezuela sigue creciendo notablemente–, el cual podría resolverse con nuevos préstamos, la emisión de bonos y/o devaluaciones de la moneda. Otra cosa muy diferente es un déficit físico, y mucho más cuando se trata de “recursos” imprescindibles para la vida, recursos no renovables o que su capacidad de regeneración está siendo superada por los niveles de consumo. Estos déficits pueden producirse por degradación de los bienes comunes naturales en grandes cantidades, degradación de su productividad, o bien por la incapacidad o insuficiencia para su suministro.

Los déficits físicos (biodiversidad, agua, energía, etc.) suelen ser reflejo de un sistema insostenible. Resolverlos es mucho más complicado (no bastan préstamos o emisión de dinero). Las consecuencias suelen ser drásticas y plantean escenarios de colapso sistémico, lo cual es imperiosamente necesario evitar.

b. El metabolismo social crece

El metabolismo entre la naturaleza y la sociedad, es decir, el régimen social específico que sintetiza los procesos de apropiación, procesamiento, circulación, consumo y desecho de los recursos, energías, materias, o los llamados “servicios ambientales”, ha crecido en Venezuela a la par de su desarrollo capitalista/rentista. Una de las consecuencias históricas de este desarrollo es la configuración de un sistema de consumo intensivo por la vía de la distribución (siempre desigual) de la renta petrolera. Esto se expresa en la actualidad en diversos indicadores, como por ejemplo el hecho de que somos el segundo país de América Latina (sin contar el Caribe) que consume más electricidad per cápita, según la CAV y CEPAL; o el país que más CO2 per cápita emite en toda la región (exceptuando el Caribe), según el Banco Mundial.

El desarrollo de este metabolismo social nos ha llevado a la situación de “translimitación ecológica”. Según el “Informe Planeta Vivo” de la WWF, Venezuela tiene una de las dos huellas ecológicas más altas de Latinoamérica y es uno de los dos países de la región que han superado el límite de su capacidad eco-regenerativa, es decir, que consume más naturaleza de la que sus ecosistemas son capaces de regenerar, por lo que nos encontramos en situación de “déficit ecológico”. En este sentido, cabría reconocer por ejemplo que, además de otros factores, la crisis de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, conocida como el Guri, se debe también al aumento de la demanda de energía en Venezuela en los últimos años.

Conviene pues, evaluar tres elementos: el primero, la transformación del metabolismo social en el sur del Orinoco que va a provocar la depredadora megaminería del AMO –se estima que en general de 4 a 1 toneladas de materiales son removida para obtener un gramo de oro, a lo que se suma la enorme cantidad de energía empleada y disipada–, lo cual a su vez va a impactar en todo el metabolismo social venezolano.

El segundo elemento tiene que ver con los patrones de consumo. Es importante resaltar que cuando la inclusión social está representada en el consumo masivo vinculado al american way of life (teléfonos inteligentes, aires acondicionados, automóviles y motos, junto a otros electrodomésticos), se produce una paradoja entre el “bienestar” y la sostenibilidad socioambiental. Las rentas mineras suelen orientarse, como forma de compensación social y de domesticación de la población, a este tipo de consumos. Los profundos daños del AMO tratarían de ser endulzados con este tipo de gasto, reproduciendo estos patrones metabólicos. Una política de ahorro energético para enfrentar la crisis de este sector entra en conflicto con este largo proceso de incorporación masiva al consumo –y de cambios en las expectativas en los modo de vida–, tomando además en cuenta la gran incidencia que tiene el sector residencial en el consumo eléctrico nacional (más de un tercio del total, según informe MPPEE 2013).

El tercer elemento tiene que ver con el marco socioeconómico de este creciente metabolismo: el extractivismo. Esto implica que toda la energía consumida no se dirigirá a un proceso productivo y de soberanía energética, sino al incremento de la disipación de la misma (entropía) y la dependencia ecológica.

c. Afectación de la fertilidad de la tierra y de la productividad de los ecosistemas

Cuando Marx analizó en El Capital la renta de la tierra, hizo alusiones a la afectación de la productividad de la misma a raíz de los métodos depredadores de producción agrícola. De esta forma, se producía no sólo un empobrecimiento del proletariado, sino también de la tierra. Este ha sido uno de los principales argumentos de John Bellamy Foster para reivindicar la faceta ecológica de Marx (y las bases de un marxismo ecológico).

Nosotros planteamos aquí el análisis no solo de la tierra, sino de los ecosistemas y sus ciclos. Las depredadoras consecuencias de la megaminería en el AMO, no sólo afectaría la riqueza de la vida en términos cuantitativos –avance en el número de hectáreas devastadas, especies afectadas, cantidades de agua o partículas de aire contaminadas– sino también cualitativos.

Daños ambientales irreversibles podrían afectar la productividad ecológica y por ende comprometer aún más las condiciones generales de la vida. Esto puede ser especialmente dramático en relación a los suelos del Escudo Guayanés, que dada su notable fragilidad, podría pasar muchas décadas para que pudieran recuperarse, para recobrar sus ciclos vitales, si acaso alcanzaran a hacerlo.

Un buen ejemplo de las consecuencias económicas de la merma de la productividad ecológica está en el agua. En las discusiones y análisis sobre el actual déficit energético en Venezuela, normalmente prevalecen argumentos sobre las fallas en la capacidad instalada (hidroeléctrica y termoeléctrica), o bien los efectos del fenómeno del Niño. Aunque estos factores hacen parte del problema, también cabría reconocer que se ha venido produciendo un déficit (en términos de falta o escasez) en el caudal del río Caroní –curvas generales en descenso–, el cual alimenta la represa del Guri. Una de las razones de este decrecimiento ha sido la deforestación que se ha producido en la zona. Se trata de una expresión del déficit ecológico que tiene su proyección en la economía, en la medida en la que este caudal tiene una importancia estratégica para la producción hidroeléctrica en el país, y por tanto para la vida en las ciudades y los sectores industrial y comercial. Todo este fenómeno de merma de la productividad ecológica, si lo pensamos desde la sostenibilidad, pone en riesgo también los medios de vida de generaciones futuras.

d. Déficit físico en el comercio internacional

Las economías extractivistas latinoamericanas como la venezolana, usualmente se caracterizan por exportar cantidades desproporcionadamente mayores de naturaleza (general pero no únicamente medida en toneladas) de las que se importan, sin que esto garantice ganancias comparables a las de los países centrales de la economía global, o bien permita que nuestras economías puedan salir de la dependencia del extractivismo. Esto en cambio, se traduce en un balance ecológico negativo, que tiene repercusiones domésticas.

Más allá del déficit de la balanza comercial de Venezuela (para el tercer trimestre de 2015 según el BCV), la expansión del megaproyecto del AMO supondría una mayor cantidad de exportación neta de naturaleza. Si a esto se suma que los recursos podrían exportarse mucho más baratos que en años anteriores (dadas las bajas expectativas de repunte de los precios de las commodities), lo que afecta notablemente las importaciones a la baja, tendremos también un incremento del déficit ecológico nacional.

El relanzamiento del extractivismo por parte del gobierno nacional se basa en una propuesta presente en varias de las declaraciones oficiales: el impulso a las exportaciones (no solo minería, sino gas, pesca, entre otras). Esto en realidad indica que la economía nacional será relanzada con orientación al mercado global, marcado claramente por los patrones de acumulación neoliberal.

Toda esta “fuga de naturaleza” hacia el mercado internacional no sólo no resuelve los problemas de fondo, sino también canaliza un saqueo de recursos que compromete los medios de reproducción de la vida de numerosas venezolanas y venezolanos. En los períodos de recesión o depresión económica, el capital internacional buscará ajustar los procesos de acumulación en el AMO, para evitar afectar la tasa de ganancia. Este ajuste se cargará progresivamente sobre el país, sus ecosistemas, recursos y población.

e. Después de la devastación ambiental, ¿quién se queda con la renta?

La expansión del extractivismo suele justificarse con la idea de que necesitamos más divisas, rehuyéndole normalmente al debate sobre la distribución de la riqueza y activos existentes y del manejo de los excedentes monetarios. Ahora que el país se encuentra muy mermado económicamente, y ante el terrible relanzamiento del AMO, cabría preguntarse donde están los dineros públicos provenientes de la devastación ambiental de los últimos años –de ahí la relación entre extractivismo y endeudamiento público, y la importancia actual de una auditoría de todas las cuentas nacionales.

No tiene sentido hablar de “expansión” y “crecimiento” sin analizar la distribución de la riqueza existente. Por ejemplo, ¿cuál es la capacidad instalada industrial y cuánto de ella se utiliza? ¿Cuánto de ella no, y por qué? A la luz de esta crisis, ¿qué hacer con el 40% de las tierras nacionales que han sido declaradas improductivas? ¿Qué otros tipos de uso de la tierra podría dársele a los territorios del AMO, sin que esto tenga que conllevar a la devastación ambiental y la insostenibilidad social? Muchos más ejemplos como estos podrían darse. Queda claro que hay varias alternativas a ser estudiadas antes que entregar nuestros territorios a la voracidad del capital foráneo.

Por último, con un poco de suspicacia surge la pregunta: ¿qué se hará con la renta minera obtenida? La ampliación de la cuenta corriente tiene entre sus principales asignaciones el pago de la deuda y la compra de productos importados. Y si hubiese algún excedente, ¿quién lo va a manejar? ¿Para qué será usado? ¿Qué poder de decisión tiene la gente común sobre esa administración? Los patrones capitalistas de apropiación de la riqueza plantean serias amenazas de empobrecimiento a la población.

f. Buen Vivir y debates sobre el consumo

Queda para otro espacio y ocasión, planteamientos más definidos sobre alternativas a este terrible proyecto minero. Sin embargo, es importante recalcar, ante los desafíos de un déficit ecológico, la importancia de nuevos paradigmas sociales, nuevas escalas de valoración, nuevos patrones culturales que interpelen nuestras concepciones sobre la riqueza y sobre la pobreza, tomando en cuenta que esta última está vinculada, en primera instancia, a la indisponibilidad e incapacidad social para el acceso a los bienes comunes para la vida.

Al menos tres interrogantes se nos plantean al respecto: ¿hasta qué medida es posible un cambio radical de la política de “los de arriba” que revierta este tránsito hacia la acentuación de la inviabilidad del modelo? ¿Qué grupos sociales y políticos deben impulsar una transformación cultural como la mencionada? Y, ¿qué estrategias deben ser propuestas para transformar patrones culturales tan vinculados históricamente al “american way of life” sin sufrir amplio rechazo social por algunas medidas “impopulares”?

Por último, creemos importante que en los debates sobre bienestar social, o Buen Vivir, no sólo se reivindique un ideal abstracto de lo que consideramos deseable, sino también referentes que se adecúen a la crisis ambiental global, y a las potenciales consecuencias que esto tendrá. En este sentido, parece que un verdadero objetivo revolucionario es incrementar nuestra resiliencia, es decir, nuestra capacidad de soportar y recuperarnos ante perturbaciones significativas de los entornos y ecosistemas en los cuales habitamos. Nuevos tiempos suponen nuevos desafíos, y por tanto, nuevas maneras de pensarnos y organizarnos.


Emiliano Teran Mantovani es sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, mención honorífica del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2015 y hace parte de la Red Oilwatch Latinoamérica.


ALAI – Agencia Latinoamericana de Información.


Foto// María Pía Borja. Comarsa en la Comisión de Medio Ambiente de Legislatura de Neuquén

Un basureo político

Comarsa es dueña de la planta de tratamiento de residuos petroleros más grande de la Patagonia norte. Ubicada en el oeste de la ciudad de Neuquén, la planta es señalada por la población de los barrios aledaños como altamente nociva para la salud de los vecinos. Por esta razón la empresa fue interpelada en la Comisión de Ambiente de la Legislatura neuquina. Ella debía dar respuestas sobre su situación actual y explicar el plan de cierre definitivo. Al contrario de lo esperado, los directivos de la compañía explicaron que no habrá cierre definitivo y que no tienen un lugar concreto donde mudarse.

Foto// Martín Bazilai. Basurero Comarsa en Neuquén Capital

Por OPSur- En la mañana del 4 de mayo la Comisión de Ambiente de la Legislatura, presidida por el diputado del Movimiento Popular Neuquino Claudio Domínguez, recibió a los directivos de la empresa Comarsa. Héctor Basilotta, director de compañía, Federico Ponce, ingeniero y gerente general, y  Pablo Sily, gerente de Relaciones Humanas, expusieron durante casi dos horas sobre la situación de la planta ubicada en el oeste de la capital provincial. Las preguntas de los diputados realizaron estaban orientadas a conocer el plan de trabajo para el retiro definitivo del basurero petrolero de la ciudad, pero las respuestas fueron evasivas.

El tridente empresarial se ubicó en la cabecera de la mesa, donde generalmente se ubica quien preside la Comisión, tal vez haya sido un hecho casual, pero el correr de la reunión dejó un gran margen de duda, por momentos llevaron el control de los tiempos. Quienes deberían haber sido  interpelados, interpelaron al poder político por la falta de un lugar donde mudarse, mientras que vecinos y trabajadores se retiraron con más incertidumbres que con las que llegaron. En sala se encontraba el secretario de Ambiente de la Provincia, Ricardo Esquivel, quien también fue objeto de reclamos y críticas; para sorpresa del auditorio, al presentarse el funcionario sostuvo: “no sé si quedarme, ahora me entero que no estaba invitado, me confundí”.

Foto// María Pía Borja. Comarsa en la Comisión de Medio Ambiente de Legislatura de Neuquén

“Somos una empresa nacional, podemos decir, hasta familiar, que nos asentamos en Neuquén a partir de junio del 2008”, comenzó Basilotta el relato. “Cuando nos radicamos esto era prácticamente un desierto, no había nada, la nada misma, y claramente las tierras estaban destinadas a fomentar este tipo de industrias, destinadas a estas industrias”, subrayó emulando a a los emprendedores que conquistaron el desierto tras el genocidio armado perpetrado por el Estado a fines del siglo XIX. Contrariamente los barrios aledaños al “desierto” de Basilotta, cuentan de muchos años de radicación, ejemplo de ello es el barrio Parque Industrial, hoy llamado Jaime de Nevares, fundado en 1972.

Los ejecutivos de Comarsa llegaron acompañados al recinto por trabajadores de la empresa, quienes fueron activos participantes de la jornada, reafirmando los dichos de la empresa y confrontando a vecinos y diputados opositores. Basilotta expresó la inocuidad de la actividad en estos términos: “Tenemos en la empresa 120 trabajadores directos y 60 puestos indirectos, de todo ese personal el 32 % reside en la proximidad de la planta. Ellos tienen contacto directo e indirecto, es decir, son los verdaderos actores de todas las tareas que se llevan a cabo, los que manejan los hornos, manipulan, trasladan, llevan. Todo el plantel convivimos dentro de este microclima que está objetado. Nosotros mismos nos iríamos a suicidar cualquier día del año yendo a trabajar a Comarsa si tomamos lo dicho por aquellos que nos acusan de que contaminamos”. El gerente de la empresa aseguró que desde la puesta en funcionamiento de la planta no se registran enfermedades vinculadas al manejo de sustancias tóxicas. “Nos parece, y no quiero usar palabras que no estén a tono, una injusticia aquello de lo que se nos acusa, acompañamos los certificados de la doctora Mónica Glorioso que es nuestra médica laboral”, aseveró.

Basilotta también mencionó como elemento probatorio de que la empresa no contamina el fallo judicial favorable dictado en 2011 en la causa Fernández Genaro contra Comarsa, expediente 449828. “No existe evidencia ni prueba médica objetiva que acredite que los procesos industriales controlados por el Municipio y la Provincia generen infección, problemas respiratorios, gastroenteritis, como son señaladas en declaraciones periodísticas por parte de algunos diputados y vecinos”, desafió. Cabe destacar que el fallo presentado como prueba del directivo es previo al crecimiento exponencial de la planta, producto del aumento de actividad generada por Vaca Muerta.

Para Basilotta, en cambio, el verdadero problema de la contaminación es el basurero clandestino existente en las inmediaciones. “El principal flagelo que amenaza día a día a la salud de la gente que habita, que es aledaña al Parque (Industrial), y que nos afecta también a Comarsa, es el basural en donde la gente arroja de todo, y todo esto es quemado a diario. Ahí sí yo haría foco y diría que son una fuente de enfermedades”, enfatizó. “Les puedo asegurar que Comarsa se va a ir de ahí, y van a seguir teniendo infecciones, gastroenteritis, todo tipo de enfermedades que genera este flagelo”, sostuvo en defensa de la compañía.

Foto// Martín Barzilai. Vista aérea de Comarsa

No nos vamos nada

Para Comarsa irse era un objetivo, según el directivo. “Nosotros decidimos trasladarnos a Añelo, de donde provienen estos residuos, porque necesitamos ser más competitivos, minimizar riesgos y costos en el traslado, porque la competencia ya estaba establecida allá”, señaló. “Adoptando la política de crecer, de ser competitivos y de querer seguir liderando, adquirimos 20 hectáreas en Añelo, fuimos bien recibidos y alentados por el Municipio, agregamos 4 hectáreas más en el parque industrial. Todo esto al final no sucedió, por indefiniciones, porque hacia fin de año apareció un decreto que regulaba nuevamente a las tratadoras con distancias a los ejidos municipales, apareció la idea de un ecoparque, fuimos los primeros en ir, junto a la Secretaría de Ambiente, a la Secretaría de Industria a ver a dónde nos tocaba, dónde teníamos que ir a invertir. Fuimos también los primeros en enterarnos que esto era inviable, que no tenía masterplan, que no tenía estudio de impacto ambiental, que no tenía los servicios esenciales. En ese contexto retrocedimos un casillero”, relató Basilotta.

Según el empresario el reclamo de los vecinos, que tiene a Comarsa en el centro de la discordia, no es por sus actos. “(La empresa) nunca tuvo una mala praxis, nada de que se la pueda acusar, de ningún evento, sin embargo el derrame ocurrido en el Parque Industrial (en referencia al registrado en la planta de Indarsa en octubre de 2014) fue un coletazo que nos pegó duro. Mirá dónde hoy estamos sentados”, sostuvo. Una vez más Basilotta pateaba la pelota fuera de la cancha.

Lo más gráfico en la alocución fue el cierre, al confundir a la provincia con una empresa. “Hay otras provincias que manejan la economía, que manejan otros sectores, pero Neuquén es una empresa que permanentemente está prometiendo mayor actividad. Más allá de lo que nos toca vivir hoy, que es un escenario deprimido, que pareciera que el tema de Vaca Muerta se allanó y que entró en meseta, entiendo que Neuquén va a seguir proporcionando gas, que tiene en vista represas y que tiene una economía latente. Neuquén es sinónimo de hidrocarburos, y les puedo asegurar que no hay actividad hidrocarburífera sin las tratadoras de los residuos que genera esa actividad, no puede existir una de la otra.”

Foto// Ike Teuling. Basurero petrolero Comarsa. Pileta de cutting a cielo abierto en Neuquén Capital.

Inmediatamente el diputado de Libres del Sur, Santiago Nogueira, comenzó con la interpelación. “Hemos presentado un pedido de informes sobre el cierre definitivo que no ha sido respondido por la Secretaría de Medio Ambiente, por eso le preguntamos a usted -dirigiéndose a Basilotta-, ¿cuál es el plan de cierre definitivo?”. Simultánemente el legislador intentó poner la discusión en su eje, recordádole al representante de la empresa el motivo de la interpelación; en el mismo sentido la diputada Patricia Jure, del Frente de Izquierda y los Trabajadores, le pidió al diputado Claudio Domínguez que presida la comisión, en lugar de dejar que lo haga el director de Comarsa.

“Ustedes están acá para discutir sobre ese eje (el cierre definitivo) y no, si la empresa contamina o no contamina. Ya hay un consenso definitivo, Comarsa e Indarsa no pueden estar en el ejido y deben hacer un traslado. Nosotros queremos saber: ¿cómo va lo van a hacer, cómo lo tienen previsto y si lo han presentado? Por ley tienen que presentarlo al inicio de la actividad y reactualizarlo tiempo antes de irse, me preocupa escuchar que no lo tienen presentado”, destacó Nogueira. Basilotta salió al cruce remarcando la diferencia entre trasladar la actividad y cerrar la empresa: “Que quede claro, que se tome nota de esto, que Comarsa no se va a cerrar. Se puede relocalizar la actividad, pero no el cierre definitivo de Comarsa, podemos tener otra actividad que no sea tratar barros empetrolados”.

El legislador de Libres del Sur insistió en conocer en qué plazo se pondría fin al tratamiento de residuos petroleros. “Es fundamental saber los tiempos, no vaya a ser que le digamos a la comunidad que se van a ir y estén después dos años más quemando”. A lo que el Basilotta respondió que “es difícil poner un plazo sin tener un lugar de destino”. “En este momento y en este lugar no puedo comprometerme a decir me voy tal día y cierro tal día, cuando no sé a dónde me tengo que ir”, afirmó. “No podemos poner un tiempo, será el tiempo posible y necesario para remediar un pasivo que no es nuestro, que es de las operadoras y de la Provincia, pero que está radicado ahí”, añadió, cargando una vez más las responsabilidades sobre terceros. “Nosotros queremos entregarlo de la mejor manera, pero no es una carrera contra el tiempo, es tener la eficacia y la eficiencia de disponer de ese residuo de la mejor manera”, concluyó.

Según el secretario de Ambiente, el plan implica el traslado del material tratado y el tratamiento del que está en bruto, para luego ser trasladado a otro destino. “En treinta días tiene que salir uno de los hornos pirolíticos a Añelo”, aclaró Esquivel, dando por hecho la radicación de la empresa en esa localidad, más allá de lo expresado por Basilotta. “Allá se tienen que preparar las instalaciones para que estén adecuadas para preliminares, preparación de suelos, elaboración de piletas, la instalación de cada uno de los hornos y a partir de ese momento, en sesenta días más, se cierra el portón (de la planta de Comarsa en el Parque Industrial Neuquén), la recepción de residuos. El segundo horno sigue tratando el material industrial que va quedando y sigue unos seis u ocho meses más. Una vez que tratan todo el material se traslada este segundo horno a Añelo y ya queda de manera permanente. Los hornos de absorción que tratan el cutting tienen que seguir trabajando, a lo mejor un año, a lo mejor dos, hasta agotar el material que está acumulado. Una vez que está tratado todo ese perímetro, comienza el plan de cierre y abandono. El plan que mencionaba Santiago (Nogueira) es la remediación de todo ese sitio hasta la extinción de todos los residuos contaminantes que pueda haber y la realización de estudios físicos-químicos para verificarlo. En ese momento se determina la satisfacción del cierre de la actividad, no del predio, sobre ese lugar puede montarse a futuro cualquier otra actividad.”

A pesar de las evasivas, Daniel Fernández, vecino del basurero, señaló como un hecho positivo la interpelación realizada por la Comisión de Ambiente y subrayó que eso era fruto de la movilización de los vecinos. “Ni la provincia, ni las empresas se preocuparon por  estar en un lugar donde no tienen que estar. Yo quiero poner en la mesa que nosotros como vecinos nos juntamos con la empresa y llegamos a tres acuerdos, primero, que se tenían que ir; segundo, que no iban a despedir a ningún trabajador; y tercero, que se iba a hacer una comisión de seguimiento donde los vecinos seamos parte, que vea cómo se hace la remediación y la empresa estuvo de acuerdo.” En tanto enfatizó: “Acá hay que decir que la responsabilidad ha sido del gobierno, de la Secretaría de Ambiente, en algún punto de la empresa, pero no de los trabajadores y los vecinos”.

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El conflicto petrolero y el contexto socio ambiental de Chubut

El viernes 6 de mayo cerca de 60 mil personas se movilizaron en defensa de los puestos laborales de los trabajadores del petróleo. Un acto multitudinario reunió en el cruce de las rutas 3 y 26 un amplio arco político y sindical.

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El conflicto empezó a comienzos de este año cuando las empresas petroleras se negaron a retomar la actividad después de haber otorgado vacaciones por adelantado a los trabajadores.

YPF, Panamerican Energy, Tecpetrol y Sicpetrol, aducían falta de actividad extractiva y exigían una compensación por los barriles de petróleo exportado. Luego de días de intensas negociaciones, el Sindicato de Petroleros Privados de Chubut, confirmó que los equipos comenzarán a subir paulatinamente a “Cerro Dragón”.

El apoyo en defensa de los puestos de trabajo de los petroleros también fue respaldado por el Foro Ambiental Social de la Patagonia. Zulma Usqueda, integrante de Foro, señalaba la importancia de defender los puestos de trabajo, pero destacaba las consecuencias socio ambientales de la industria extractiva petrolera.

    La mar en coche –  FM La Tribu 88.7  


CONGRESO PROGRMA

Primer Congreso Socioambiental UnTER

UnTER realizará en Roca – Fiske Menuco los días 5 y 6 de mayo, el Primer Congreso Socioambiental, con el objetivo de generar un espacio de debate y reflexión sobre las problemáticas socioambientales, desde una mirada crítica y comprometida, orientada a la acción y transformación.
 CONGRESO PROGRMA
Pueden participar hasta el triple de delegados/as por Seccional. Está destinados a afiliados/as: delegadas y delegados de escuela; integrantes de Departamentos Socioambiental Chico Mendes de Seccionales; Integrantes de Comisión Directiva de Seccionales. Organizaciones socioambientales invitadas. Fue declarado de Interés Educativo Provincial por Resolución Nº 1192/16. La inscripción tiene un costo de 100 pesos que incluye traslado y materiales.
Se espera la asistencia de más de 600 docentes de toda la provincia. En el Congreso, que sesionará en la Asociación Española de Roca – Fiske Menuco, habrá exposiciones, mesas debate y siete talleres: Modelo Agropecuario, Minería, Energía, Contaminación industrial. Legislación Educación Ambiental. Residuos.
Acompañarán las dos jornadas de trabajo como panelistas: Enrique Viale, Asociación de Abogados Ambientalistas; Maristella Svampa,Investigadora Principal del CONICET, socióloga y escritoraDarío Aranda, Periodista y escritor; Marta Maffei, Profesora, exsecretaria general de CTERA y diputada nacional entre el 2003 y 2007; Silvana Buján, Periodista. Dirige la Asociación Civil para la Defensa del Ambiente BIOS y forma parte de RENACE; Marco Arana, Movimiento Tierra y Libertad de Perú; Moira Millán, Marcha de Mujeres Originarias por el Buen Vivir; Carlos Vicente, GRAIN, Revista Biodiversidad LA; Hernán Scandizzo, Observatorio Petrolero Sur (OPSur); Ramón Gómez Mederos Espacio por el Agua de San Juan; Vicente Zito Lema, Periodista, escritor, abogado, psicólogo social, docente. Director Honorífico de la Escuela “Rodolfo Walsh” de UnTER;Cecilia Bianco, Taller Ecologista; Damián Verzeñassi, Médico, docente universitario, Co-responsable académico de la materia Salud Socioambiental, Facultad de Cs. Médicas de la UNR; Escuela de Educación y Formación Chico Mendes de Rosario; Claudia Gotta, Docente e investigadora de la Universidad Nacional de Rosario, Especialista en Educación Ambiental para el Desarrollo Sustentable UNCo; Nahuel Nissegi, Asamblea de Esquel;Carlos Ibarbe, Asamblea Jachal no se toca; Vladimir Iván Moskat (”Mirko” Moskat), taller ecologista; Andrea Burucua, ECOSUR; Ingrid Kossman,Biodiversidad LA; Representantes de: APCA, Multisectorial Fracking y Multisectorial Plomo.
Lo ambiental es parte de la política sindical de la UnTER prácticamente desde su nacimiento pues los conflictos territoriales-ambientales forman parte de las reivindicaciones del campo popular. En los 42 años de historia se ha denunciado el avance de la industria petrolera sobre los territorios, el avasallamiento de derechos de los pueblos originarios y comunidades, la promoción de lo nuclear, la apropiación de la tierra y de los bienes comunes, la fragmentación y represamiento de los ríos, la contaminación del suelo y los reservorios de agua, la falta de protección de los bosques.
Desde la organización sindical se sostiene que es imprescindible construir una política militante de compromiso socioambiental en defensa de las condiciones de vida de la comunidad educativa, actuando tanto desde la formación docente y la transformación curricular, como en la denuncia de la vulneración de derechos y en el acompañamiento de las luchas en contra de cualquier proyecto contaminante, tales como la sojización, la megaminería o el fracking. Desde esta perspectiva, se avanza en la lucha territorial y sindical con la conformación del Departamento Socioambiental Chico Mendes a nivel provincial y en las seccionales de Cinco Saltos, Jacobacci, Roca – Fiske Menuco, San Antonio Oeste, Valle Medio , Regina y Valcheta
¿Por qué un Congreso Socioambiental?
Tenemos la firme convicción de que nuestro Sindicato debe practicar un modelo sindical que además de lo reivindicativo, como el salario o las condiciones de trabajo, debe buscar otras formas de ampliar la lucha y propiciar el debate sobre las distintas problemáticas socioambientales. Con el Congreso nos proponemos dar espacio a este debate. Buscamos mejorar la comprensión y facilitar el intercambio sobre las diversas problemáticas; dar visibilidad a las distintas experiencias de lucha; problematizar y motivar la lectura crítica sobre los proyectos que intentan imponerse en la región; alentar a la acción desde todos los ámbitos: el sindicato, la escuela, el barrio, los espacios de participación social, los medios de comunicación
Necesitamos encontrarnos, profundizar el debate y la discusión, construir espacios para la unión en la acción, fortalecernos individual y colectivamente para hacer frente a esta lucha, que no es otra que la lucha por la vida.