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PENSAMIENTO CRÍTICO, DIFERENCIA LATINOAMERICANA Y REARTICULACIÓN EPISTÉMICA Héctor Alimonda, Catalina Toro Pérez, Facundo Martín (Coordinadores)

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ÍNDICE Dedicado a la memoria de Héctor Alimonda, quien amaba la poesía 11

Catalina Toro Pérez, Facundo Martín Presentación 13

Catalina Toro Pérez Homenaje a Héctor Alimonda 21

Gabriela Merlinsky Héctor Alimonda, el enlazador de mundos 29

PENSAMIENTO CRÍTICO E IDENTIDADES GEO-HISTÓRICAS

Héctor Alimonda En clave de sur: la Ecología Política Latinoamericana y el pensamiento crítico 33

Arturo Escobar Desde abajo, por la izquierda, y con la tierra: la diferencia de Abya Yala/ Afro/ Latino/ América 51

Ana Patricia Noguera de Echeverri, Omar Felipe Giraldo ¿Para qué poetas en tiempos de extractivismo ambiental? 69

Guillermo Castro Herrera Nuestra América : los tiempos del tiempo 95

Germán A. Palacio Castañeda ¿Hay algo de “latino” en la Historia Ambiental Latinoamericana? Nuevos desafíos para la consolidación de una comunidad intelectual regional 103

REPENSAR EL MUNDO DE(SDE) LA ECOLOGÍA POLÍTICA

Enrique Leff Las relaciones de poder del conocimiento en el campo de la Ecología Política: una mirada desde el sur 129

Gian Carlo Delgado Ramos Hacia la conformación de nuevas perspectivas socio-ecológicas: una lectura desde el caso de la Ecología Política 167

Melissa Moreano, Francisco Molina, Raymond Bryant Hacia una Ecología Política Global: aportes desde el sur 197

Leonardo Boff O desafio ecológico à luz da Laudato si’ do Papa Francisco e da COP21 de Paris 213

Henri Acselrad Génesis y configuración de las luchas por justicia ambiental en Brasil 231

CRISIS, RESISTENCIAS Y DESAFÍOS GEO-POLÍTICOS

Carlos Walter Porto-Gonçalves Dimensión geopolítica de la crisis brasileña: una perspectiva desde los grupos sociales en condición de subalteridad 259

Felipe Milanez Pereira A aceleração do crescimento e a resistência descolonial no Brasil 287

Carlos Bittencourt Política da Ecologia e Ecologia Política. As relações institucionais da Samarco e do estado no desastre em Mariana 303

María Cecilia Roa García, Tatiana Roa Avendaño, Alberto Acosta La democratización ambiental, pieza clave en el post-conflicto colombiano 319

Mario Pérez-Rincón, Zulma Crespo-Marín, Julieth Vargas-Morales Dinámica económica, especialización productiva y conflictos ambientales en países andinos 351

Luis Humberto Hernández Segunda asamblea colombiana por la paz: “territorios con energía construyendo paz para la nación” 411


Los cortes de luz reavivan el debate sobre el futuro de la política energética

A diferencia de otros países de la región, la Argentina tiene una matriz que depende mayormente de recursos cada vez más escasos, costosos y contaminantes, como el petróleo y el gas. Especialistas opinan sobre la necesidad de apuntar a las fuentes renovables

En distintos sectores de la Provincia y la Capital Federal se volvieron a vivir cortes de luz en pleno verano. La realidad no dista demasiado de la que viven otras provincias del país. De hecho, un estudio realizado por la exdiputada nacional Liliana Schwindt, quien hasta fines del año pasado era presidenta de la comisión de Defensa de Derechos de Usuarios y Consumidores de la Cámara Baja, reveló que las interrupciones de energía eléctrica crecieron un 60% en el último año, comparando diciembre de 2017 con el mismo período de 2016.

A su vez, el aumento sostenido de las tarifas de estos servicios, que se viene implementando en los últimos dos años, junto a la posible venta de acciones que el Estado tiene en empresas energéticas (ver aparte), vuelve a poner en el centro de la escena el debate sobre el presente y el futuro de la producción y el consumo de energía en la Argentina.

El grupo de estudio especializado en el tema, Observatorio Petrolero Sur (OPSur), indica que el país tiene una dificultad primaria en la escasa diversificación de su matriz energética. “El principal problema, que no es exclusivo de este Gobierno, es la alta fosilización de la matriz. Si bien 2017 se consideró el año de las energías renovables y se habían anunciado mayores beneficios para ese sector, poco se ha hecho en poner límites a la extracción de hidrocarburos, que es lo necesario hoy en día por cuestiones de clima y de diversificación de la matriz energética”, afirmó a este medio el investigador Diego Di Risio, coordinador de dicha organización.

En efecto, más del 85% de la energía que consumen los argentinos se origina en la combustión de petróleo y gas, mientras que el 72% de la electricidad que se utiliza proviene de hidrocarburos que alimentan centrales térmicas. Además, solo el 0,22% de las fuentes primarias de energía son renovables.

Esto va a contramano de lo que sucede en otros países de la región que, al igual que el nuestro, no se especializan en la producción de esos recursos. “La Argentina tiene un peso igual de hidrocarburos que el de los países productores de petróleo, como Venezuela, Ecuador, Colombia. Es decir, la matriz energética no se condice con el nivel de incidencia económica y productiva que tienen los hidrocarburos en nuestro país. En cambio, Perú, Uruguay, Chile o Brasil tienen un porcentaje mucho menor”, señaló el especialista.

A su vez, el uso y la distribución de la energía es otra pata del problema. La mayor parte de la misma es consumida por el transporte, un 29%. De acuerdo a lo que indican desde OPSur, esto se debe a que el transporte de larga distancia tanto de pasajeros como de mercancías es mayormente automotor. “El consumo energético que implica transportar una tonelada de carga en camión es entre 3 y 4 veces mayor que hacerlo en tren diesel. La diferencia sería aún mayor si se utilizaran trenes eléctricos”, señalan.

Luego, el consumo en los hogares representa un 27,5% del total del uso de la energía, pero no todas las familias gastan lo mismo: casi la mitad de los argentinos no cuenta con conexión a una red de gas. Después, aparece el sector industrial, con un 23,2%, donde se destacan actividades como la megaminería que ostenta un nivel de utilización alarmante. Así, por ejemplo, en su período de mayor actividad, la minera Bajo la Alumbrera consumía el equivalente al 170% de la electricidad de la provincia de Catamarca.

Energías renovables

Hay otros puntos que cruzan el debate estratégico sobre la política energética, como la regulación y el control de las inversiones de las empresas privadas que intervienen en el mercado energético (ver aparte), la política tarifaria, el rol del Estado y la forma de apostar a otro tipo de energías.

Sobre este último punto, Di Risio señaló: “Vemos preocupante la envergadura y la prioridad que tiene Vaca Muerta dentro de la estrategia energética del Gobierno, no solo en lo referido al abastecimiento nacional sino también en lo que el Gobierno está pensando como polo exportador en un mediano y largo plazo”.

Como contrapartida, remarcó que en el sector de las energías renovables “tienen que participar una diversidad mayor de jugadores y de instituciones; no solamente grandes empresas a través de fondos de inversión. Todavía queda un gran debate por dar sobre cómo en este tema juega más fuerte la participación de la industria nacional, los municipios y pequeñas organizaciones”.

Radiografía del sector energético

Producción de Energía

-Alrededor del 85% de la energía que consumimos se origina en la combustión de petróleo y gas

-El 72% de la electricidad del país proviene de hidrocarburos que alimentan centrales térmicas

-Solo el 0,22% de las fuentes primarias de energía son renovables

Distribución del consumo

-El 29% lo consume el transporte

-El 27,5% lo utilizan los hogares *

-El 23,2% es para el sector industrial (tanto las pequeñas empresas como aquellas de uso intensivo de energía)

-El 8,4% corresponde al sector comercial y público

-El 6,2% refiere a la maquinaria agrícola

-El 5,7% es para otros usos

Destacan mejoramiento en la región

La calidad del suministro de electricidad en la región ha tenido un mejoramiento en el último año, de acuerdo a Edelap.

La empresa informó que al comparar 2017 con 2016, los cortes de luz se redujeron un 25% y que la restitución del suministro eléctrico bajó su duración en un 56%.

Edelap distribuye energía eléctrica en  La Plata, Berisso, Ensenada, Brandsen, Magdalena y Punta Indio, y destacaron que el mejoramiento descripto obedece a una inversión de 420 millones de pesos realizada en 2017.

Desde la entidad, en diálogo con diario Hoy, explicaron que para este año se proyectó una inversión de 920 millones de pesos. Con esos recursos se llevarán a cabo obras en la Subestación Ensenada de Barragán; en la Subestación Villa Elisa con capacidad para abastecer a 40.000 hogares; en la Subestación City Bell para brindar suministro en dicha delegación y en Arturo Seguí.

También habrá mejoras en Los Hornos, Tolosa, Ringuelet, Gonnet, Hernández, Gorina, Melchor Romero, Olmos, Abasto y zona norte del casco histórico de La Plata.

Polémica por la venta de acciones del Estado en empresas energéticas 

La noticia de que el Gobierno avanzaría con la venta de las acciones que tiene el Estado en algunas empresas energéticas generó rispideces dentro del propio armado de Cambiemos, ya que las máximas autoridades de la UCR salieron a cuestionar la iniciativa, particularmente en lo referido a la compañía Transporte de Energía Eléctrica en Alta Tensión (Transener).

A través de una carta al ministro de Energía, Juan José Aranguren, los radicales manifestaron que los resultados económicos de la compra de aquellas acciones “fueron altamente convenientes para el Estado argentino y, para Enarsa, la mejor operación económica de toda su historia”.

“Desde la compra de Enarsa en 2016, Transener ha mejorado su performance económica y técnica, ya que el abandono de las políticas de congelamiento tarifario impuestas por la administración de los presidentes Kirchner desde la salida de la convertibilidad sacó a la empresa de la situación de crónico quebranto a la que fue sometida en los últimos tres lustros”, remarcaron.

En ese sentido, concluyen que “mientras se garantice que la intervención del Estado no va en desmedro del correcto funcionamiento y la eficiencia de la empresa, ¿por qué el Estado debería retirarse en un momento en que los resultados de dichas acertadas intervenciones comienzan a dar frutos?”.

Palabras autorizadas

“Se necesita crear una agencia nacional para controlar inversiones”

El exsecretario de Energía de la Nación, Alieto Guadagni, se refirió a la situación del sistema energético en diálogo con diario Hoy. “Hace 15 años teníamos más reservas de petróleo y de gas que ahora. Estamos en niveles mínimos. En el horizonte es probable que la producción de gas comience a reflotar, sobre todo en Neuquén por el shale gas, pero probablemente siga cayendo la producción petrolera, lo cual puede llevar a aumentar las importaciones”.

En ese sentido, afirmó: “En primer lugar, es necesario garantizar la seguridad en cuanto al horizonte de inversiones y lograr que las áreas petroleras y gasíferas otorgadas a las empresas privadas sean debidamente explotadas y hagan las suficientes inversiones. Esa es una responsabilidad primaria de las provincias. Yo creo que se necesita crear una agencia nacional para hacer control de reservas y nivel de evolución de las inversiones”.

A su vez, se refirió a la importancia de las energías renovables: “Es crucial para abatir las emisiones contaminantes propias de los combustibles fósiles, como son el petróleo, el carbón o el gas”.

“Hay que ir al concepto de abastecimiento seguro y económico”

Con una visión más favorable hacia las políticas gubernamentales, tanto en términos tarifarios como en la orientación hacia la explotación de hidrocarburos no convencionales, el exsecretario de Energía, Emilio Apud, afirmó a diario Hoy que “el sector energético va a estar a punto otra vez desde la perspectiva económica más o menos para el año 2020 o 2021. En dos o tres años las tarifas que va a pagar el usuario son las que reflejan los costos”.

Además, polemizó con el concepto de autoabastecimiento energético, al asegurar: “Hay que ir al concepto de abastecimiento seguro y económico, más que al autoabastecimiento a cualquier precio”. En ese sentido, explicó que hay momentos del año en los cuales “hay gas de sobra, como en verano, y otros en los que la capacidad está al máximo”. “Lo mejor es hacer un sistema inteligente tal vez con Chile, con swap (intercambio) entre invierno y verano, entregarle gas cuando nos sobra y que ellos nos devuelvan en invierno”.

“Hoy tenemos el disparate de que todavía estamos importando el 20% de nuestras necesidades de gas, eso en breve va a desaparecer y vamos a tener que salir a buscar demanda. No solo tenemos gas para nosotros y para nuestros vecinos, sino para exportar a nivel mundial, porque lo de Vaca Muerta es una cosa seria”, señaló.

“Estamos cambiando de la era petrolera a la era energética”

El abogado y economista especializado en energía, Félix Herrero, señaló en diálogo con diario Hoy que se está viviendo en el mundo una crisis de los hidrocarburos. “Estamos cambiando de la era petrolera a la era energética. Una prueba es que las empresas que más cotizan en Nueva York y en Europa ahora son las tecnológicas. Por ejemplo, en el caso de las petroleras, Exxon Mobile está número 11 en Estados Unidos en este momento, cuando hasta hace diez años era la primera”.

En ese marco, criticó la orientación de la política energética al asegurar que “este Gobierno la implementa a través de los CEO o presidentes de empresas que son funcionarios y están en competencia con intereses públicos. Se hace una política favorable a las empresas y no necesariamente al interés general. Por eso continúan con inversiones en Vaca Muerta, se sigue importando gas natural licuado a precios elevados y sufriendo los cortes de electricidad a pesar de que habían asegurado que iban a ser menores. Es que no hay inversión suficiente”.

Herrero remarcó la necesidad de cambiar el rumbo estratégico: “Nosotros tenemos que apostar a muchas energías: la eólica, sin negociados de por medio; la solar, la térmica y la eléctrica. Esto se tiene que agregar a la tradicional energía petrolera y gasífera, pero tratando de desarrollar nuestras propias fuentes antes de que tengan menor valor porque están siendo abandonadas en muchos países del mundo”.

Hoy


¿Y dónde está Rafael Nahuel?

Casi medio millón de personas se movilizaron al mes de la desaparición forzada de Santiago Maldonado. ¿Cuántas se movilizarán este 25 de diciembre cuando se cumpla un mes del asesinato de Rafael Nahuel? ¿En cuántas localidades habrá marchas este lunes de Navidad para exigir justicia? ¿Por qué algunas muertes movilizan más que otras?

Por Luciana Mignoli (*). Sí, ya lo sé. Son casos distintos. Una desaparición forzada y un “muerto en un enfrentamiento”. Una persona que permanece desaparecida 78 días y otra que muere a los dos días. Santiago y Rafael. Maldonado y Nahuel. Dos víctimas de las fuerzas represivas del Estado. Dos personas que pusieron el cuerpo en la lucha por el territorio indígena. Y dos caras de un muy disímil efecto de empatía y movilización.

Viernes 1º de septiembre de 2017. Al mes de la represión en el Lof en Resistencia Cushamen, en Chubut, no había cuerpo. La figura del “desaparecido” reactivó -con sobrados argumentos- uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente de nuestro país. Y una multitud desbordó la Plaza de Mayo para preguntar “¿Dónde está Santiago Maldonado?”. Se calcula que sólo ahí asistieron más de 300 mil personas. Al finalizar, hubo una feroz represión y una veintena de detenidos y detenidas.

Foto: Diario Clarín

Localidades de todo el territorio nacional se unieron al reclamo. Hubo marchas y concentraciones en La Plata, Mar del Plata, Rosario, Santa Fe, Paraná, Gualeguaychú, Colón, Concordia, Córdoba, Posadas, Resistencia, Corrientes, San Miguel de Tucumán, Santiago del Estero, Mendoza, San Rafael, San Martín de los Andes, Viedma, El Bolsón, Bariloche, Río Turbio y Ushuaia, entre otros lugares. Y el pedido de justicia trascendió las fronteras y se hizo oír en otros países de Latinoamérica y Europa.

Las fotos y videos de esas movilizaciones se viralizaron en Facebook y Twitter. Sus profundos ojos celestes y su barba profusa se replicaron en una fértil y variada producción artística que acompañó su búsqueda: canciones, banderas, caricaturas, dibujos, pinturas, historietas, grafittis, etc.; que se sumaron a las formas creativas de reclamar por su vida.

Un amplio arco de organismos de derechos humanos y partidos políticos respaldó a esa familia que con claridad y entereza encabezó la búsqueda. Una familia que también supo dar cátedra de humanidad a una inconmensurable cantidad de medios de comunicación (tanto nacionales como internacionales) que insaciables de detalles transmitían sobre el tema en cadena nacional sin chequear, sin respetar la intimidad, sin un mínimo de ética y profesionalismo. Víctima de las fuerzas represivas y de innumerables discursos de odio.

Otro que desaparece

25 de diciembre de 2017. Lunes feriado por las fiestas cristianas de Navidad. La mayoría de la gente reunida con sus afectos, los negocios cerrados. Pan dulce, sidra y los odiosos petardos. En la televisión seguramente habrá alguna película yankee sobre las fiestas o algún compendio de “lo mejor del año”. Pocos canales transmitirán en vivo. Las redes sociales empalagan de fotos de encuentros, comidas y abrazos. Y también se cumple un mes de una muerte impune. ¿Y dónde está Rafael Nahuel?

El 25 de noviembre, en el contexto de una nueva represión en Lof Lafken Winkul Mapu en Lago Mascardi, Bariloche, una bala de plomo –de las mismas que usa el Grupo Albatros de Prefectura- le ingresó por el glúteo, se alojó en el tórax y le generó una gran hemorragia interna. Murió a los pocos minutos de recibir el balazo por detrás. Cuando llegaron sus lamguen desde la montaña a la ruta, ya estaba muerto.

Un mes se cumple de su asesinato. Y “Rafita” desaparece de la agenda mediática, de la vida pública y de la empatía social, donde no sé si alguna vez realmente estuvo. Por supuesto lo recordará su familia, su comunidad, su compañeros y compañeras de Al Margen, personas que lo conocieron y muchas otras comprometidas con la lucha mapuche e indígena.

Pero ya sabemos que la emblemática Plaza de Mayo no va a desbordar en su memoria ni tampoco habrá marchas en distintos puntos del país y del exterior. ¿Qué es lo que hace identificarnos socialmente con un dolor y no con otro? ¿Por qué algunas víctimas movilizan más que otras? ¿Cómo podemos rastrear históricamente la fundamentación de estas diferencias?

Repito: “Sí, ya sé. Son casos distintos”. Y las respuestas pueden provenir de distintas disciplinas y cruzar muchas variables de análisis. Pero tanto Santiago Maldonado como Rafael Nahuel murieron a manos de la misma violencia desenfrenada de las fuerzas represivas del aparato estatal. Ambos le pusieron el cuerpo a una recuperación territorial mapuche. Ambos, con recorridos bien distintos, se involucraron con la lucha de una comunidad. Y ambos pagaron con sus vidas.

Foto: Eugenia Neme, Colectivo al Margen

¿Por qué no habrá tantas marchas por Nahuel? ¿Por qué no se viralizarán exponencialmente fotos, videos y posteos que recuerden su vida? ¿Qué es lo que hizo que se crearan muchas menos producciones artísticas sobre él?

Hay distintas herramientas que analizan la cantidad de menciones de un tema en redes sociales y páginas webs. Más allá de los niveles de imprecisión, todas las consultadas marcaron lo mismo: comparando la aparición de una y otra víctima durante el primer mes, las menciones de Santiago Maldonado superan en diez veces a las menciones de Rafael Nahuel. Aunque sean positivas, negativas, o pretendidamente “neutras”, hay temas que se instalan y otros que pasan más rápidamente al olvido.

Víctimas ideales

Si Maldonado fuera indígena lo ignorarían”, sintetizó el referente qom Félix Díaz.

¿Usted cree que si Maldonado no fuese blanco no se lo buscaría de esta manera?”, le preguntó la Revista Noticias en septiembre de este año y él respondió: “Exactamente. Porque todos hablan: en las escuelas, en las canchas, en los medios, en todas partes. Y eso nos ayuda a buscarlo, porque el impacto social es impresionante. Si fuera un indígena no pasaría: fíjese en mi nieto Marcelino Olaire, desapareció en noviembre del año pasado en Formosa”.

En nuestro país se comete en promedio un femicidio por día, a veces un poco más y a veces un poco menos. Pero esa es la constante. Las “víctimas ideales” para la prensa y para la sociedad tienen que ser buenas mujeres, blancas, de clase media o alta, con una familia “como Dios manda” y que estudien o trabajen, por favor. Por eso los casos que toman una enorme repercusión pública nunca suelen ser de mujeres, lesbianas, trans y travestis muy pobres, con familias vulneradas. Y mucho menos, indígenas.

De las cientos de detenciones que se sucedieron en la escalada represiva de diciembre de 2017 las cercanías del Congreso de la Nación, la de Damiana Negrín fue una de las más conocidas. Un video muestra claramente la arbitrariedad del operativo que llevaron a cabo las fuerzas de seguridad donde fue agredida, abusada y detenida.

Su caso acaparó rápidamente la atención de los medios. Cuando aún permanecía detenida, su padre, Hugo Negrín, le dijo a Telefé Noticias: “Lo que me pone mal es que me están haciendo la entrevista porque es una chica de blanco que se la llevaron. Cuando hay 14 detenidos más acá y hay cuarenta y pico detenidos más. También vi que alguien dijo ‘voté a Macri pero qué horrible cómo se llevan a esa chica de blanco’. Es tremendo. No importa si está de blanco, si venía de trabajar. Podía estar manifestando, que tampoco está bien que se la lleven”.

Racismo originario

El 18 de septiembre pasado, más de 300 efectivos de distintas fuerzas ingresaron al Pu Lof en Resistencia a las 5 de la madrugada en un allanamiento ordenado por Guido Otranto -entonces juez interviniente en la causa- que no había sido debidamente informado a la familia de Santiago Maldonado. Sin causa clara, detuvieron algunas horas a una integrante de la comunidad, Elizabeth Loncopan, que luego fue liberada. Una de las imágenes que se difundieron de ese suceso, se puede ver que en la Comisaría Primera de Esquel se expone el cuadro de Juan Manuel Blanes conocido como “La Conquista del Desierto”.

Captura de video realizada por el fotógrafo Rodolfo Luna

¿Podríamos permitir que una dependencia pública expusiera cualquier imagen que rememorara la última dictadura cívico militar? ¿Por qué una escuela se puede llamar Roca, Rostagno o Victorica y no podría llamarse jamás Jorge Rafael Videla?

La comunidad de Esquel se movilizó varias veces para exigir que no se exhibiera allí esa obra pictórica que rememora la violeta anexión de territorios indígenas para conformar el entonces incipiente Estado Nación. Pero no tuvieron éxito. Esas imágenes que heredamos de las campañas cívico-militares pueden ser evocadas sin prurito alguno. Aquel genocidio originario no es tal. O, en en el mejor de los casos, es un genocidio de segunda.

Durante todo este tiempo, los medios de comunicación dijeron tantas barbaridades del Pueblo Mapuche que es difícil sintetizar. Terroristas, chilenos, sionistas, etarras, marxistas… Relatos hegemónicos que demarcan al Pueblo Mapuche y al sujeto indígena como una amenaza al “orden social”. Una construcción de un “Otro” que generalmente responde a un estereotipo, es decir, a una representación del mundo que es fija e incuestionable. Es así como aún perduran en el imaginario social –reproducidas también por la prensa hegemónica- adjetivaciones y connotaciones extranjerizantes que fueron y son instaladas para fundamentar el genocidio.

Básicamente la función de la prensa fue regar los discursos de odio y fomentar el racismo. Si bien se trata de discursos sociales que se mantienen históricamente, en 2017 crecieron exponencialmente en cantidad y voracidad. El clima político otorga una supuesta “habilitación” a decir cosas que antes al menos eran “políticamente incorrectas”. Basta con leer los comentarios que dejan lectores y lectoras de grandes medios que bajo la sombra del anonimato sienten la soltura para desear la muerte y exigir “mano dura” a viva voz.

¿Racista yo?

Pero quizás, lo más peligroso de la hegemonía es que participamos de ella sin siquiera darnos cuenta. De una u otra manera, sostenemos dinámicas de circulación y de consolidación de estos discursos racistas. Decimos que un niño es un “indio” si juega de forma salvaje; o no reparamos que el único personaje indígena del exitoso programa infantil Zamba, del hoy casi desmantelado Canal Paka Paka, tiene todo el tiempo gesto adusto y se llama nada más y nada menos que “Malón”.

Un racismo sútil, imperceptibe, que hace que no nos moleste obligar a chicos y chicas a disfrazarse de un estereotipo de “indiecito” con plumas y cara pintada -como mostraban las revistas Billiken de los años 70- en los actos escolares, desconociendo la treintena de etnias que habitan nuestro país y sin ningún atisbo de abordaje intercultural y respeto por la diversidad cultural. O mirando sin denunciar esos museos o libros de historia donde los pueblos originarios aparecen como exterminados, sólo al inicio de la línea histórica y se utilizan verbos en pasado para describir la vida de estos habitantes (“eran”, “vestían”, “recolectaban”, etc.).

Un racismo que en principio negamos tener, pero si nos interpelamos podemos reconocer que hay muertes que nos conmueven más que otras. Que hay dolores que nos quiebran el alma y otros que se van más rápidamente. Y que, muchas veces, esa identificación tendrá que ver con sentir profundamente que esa víctima se me parece. Su mirada, su color de piel, sus costumbres…

Santiago Maldonado y Rafael Nahuel son dos víctimas fatales de la lucha por el territorio indígena. Los medios y la sociedad toda prefirieron dedicarle más tiempo al no indígena que al joven que se reconocía mapuche. Y -aunque sea incómodo decirlo- también hubo menor movilización de organismos y militantes de derechos humanos en uno y otro caso. Sin embargo, ambos corren igual riesgo de quedar impunes.

Reconocerse tanto en los ojos de Santiago como en los de Nahuel es un acto reparatorio. Entender cómo nos cruza ese genocidio indígena que nunca fue reconocido por el Estado. Y exigir con la misma furiosa rebeldía memoria, verdad y justicia tanto para muertes no indígenas como indígenas.

¿Podremos alguna vez empatizar como sociedad con la muerte de Rafael? ¿Nos conmueve su tez trigueña y su búsqueda de identidad? ¿Desbordaremos la Plaza de Mayo para pedir justicia por él? Desbordar, honestamente, no creo.

Si el Estado y la sociedad no reconocen el genocidio indígena en el que se fundó esta Nación, si no podemos comprender por qué hay dolores y víctimas que nos afectan y comprometen más que otras, si no podemos mirar hacia atrás y hacia adentro para poder cambiar lo que sigue; no hay igualdad, diversidad, interculturalidad ni reparación histórica real posible.

(*) Periodista. Integrante de la Red de Investigadorxs en Genocidio y Política Indígena en Argentina

Esta nota es de libre reproducción, total o parcial; con la debida cita de fuente.

Al Margen


El agua, un derecho humano

La propuesta original fue enriquecida con los debates de la comisión de Medio Ambiente

Por Rubén Giustiniani / Diputado de “Igualdad y Participación”

La Legislatura de la provincia de Santa Fe sancionó la ley de aguas que regula la gestión integral de los recursos hídricos en la provincia sobre la base de un histórico proyecto de la senadora Cristina Berra. La propuesta original fue enriquecida con los debates de la comisión de Medio Ambiente presidida por el diputado Santiago Mascheroni y por los aportes del informe elaborado por la Universidad Nacional del Litoral.

Esta ley significa un gran avance que sitúa a Santa Fe entre las provincias que regulan con mayor claridad el uso del agua. Queremos resaltar dos temas que incorporamos al proyecto original como iniciativas nuestras: el agua como derecho humano y la prohibición del fracking.

Alcanzar la sostenibilidad en el uso del agua es un desafío del siglo XXI. Según la OMS y Unicef, 2.600 millones de personas carecen de acceso a saneamiento básico y 884 millones de personas en el mundo carecen de un acceso seguro al agua potable. La comunidad científica sostiene que para el año 2025 entre 3.500 y 7 mil millones de personas padecerán escasez de agua potable. En muchos lugares del mundo la situación es crítica. El continente americano encierra casi la mitad de las reservas de agua potable del mundo; sin embargo, en muchos países de América la mayoría de la población no tiene acceso al recurso.

Resulta preciso señalar que el acceso al agua potable y al saneamiento, ambos vinculados al derecho a la salud, ha sido considerado como derecho humano por la comunidad internacional. El 28 de julio de 2010, a través de la resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos.

En sintonía con las normativas y recomendaciones internacionales, la ley sancionada reconoce el derecho humano al agua en su artículo 8: “El estado provincial debe garantizar el derecho humano de acceso al agua potable, el cual implica contar con agua suficiente, físicamente accesible y de calidad apta para ingesta humana y usos domésticos, de conformidad con los criterios generales que surgen del derecho internacional de los derechos humanos”.

La ley, por su parte, prohíbe el fracking, que significa una gran amenaza para nuestras reservas de agua. La fractura hidráulica es una técnica de extracción no convencional de gas o petróleo mediante perforaciones en las rocas que contienen hidrocarburos en su interior, acompañadas de inyecciones de agua, arena y químicos altamente contaminantes, a fin de generar fracturas que permitan la extracción del recurso.

La explotación de hidrocarburos no convencionales se caracteriza por ser técnicamente más difícil, económicamente más costosa y con mayores riesgos de contaminación.

Uno de los principales impactos que trae aparejado el fracking es el alto consumo de agua: un pozo requiere entre 9 mil a 29 mil toneladas de agua y una plataforma de 6 pozos de media necesita unos 54 mil a 174 mil millones de litros de agua en una sola fractura. Además del uso intensivo de agua, el fracking produce la contaminación de las aguas tanto superficiales como subterráneas. Se han dado casos de contaminación por la ruptura de conductos, accidentes de camiones y el desbordamiento de las balsas residuales que contienen químicos, metales pesados y elementos radiactivos. La contaminación del agua se produce por la cantidad de productos químicos contaminantes que conlleva la actividad. En estudios internacionales se han identificado entre 260 y 360 sustancias químicas dañinas para la salud.

El fracking ha sido prohibido en casi toda Europa y en la mayoría de los estados de Estados Unidos, que es donde más se lo ha impulsado y donde más se han sufrido sus efectos. En Argentina más de 54 localidades han sancionado ordenanzas contra la fractura hidráulica, y con esta ley Santa Fe se sitúa como la segunda provincia del país en prohibir el fracking, después de Entre Ríos.

Dando cumplimiento al artículo 41 de la Constitución Nacional, que insta a las autoridades a proveer a la protección del derecho a un ambiente sano y a la utilización racional de los recursos naturales, y a las recomendaciones internacionales sobre el acceso al agua potable como derecho humano, aprobamos una ley que regula el recurso hídrico desde un enfoque de derechos, fundamentalmente para garantizar el suministro a las vecinas y vecinos de los barrios más humildes de las grandes ciudades de la provincia y de las localidades del interior donde el acceso al agua es limitado.

La Capital


El tarifazo de gas golpeará más a los pobres

El gas subirá más para los pobres, que destinan casi el 9% de su consumo a pagar la boleta.

por Ezequiel Orlando

El ministro de Energía, Juan José Aranguren, reveló su interés de aumentar las tarifas de gas discriminando por el nivel de consumo. Los que menos gastan, los pobres, sufrirán las mayores subas

Los sectores más vulnerables son los que menos gas pueden utilizar. A los usuarios enmarcados dentro de la categoría R1 (de cero a 500 metros cúbicos anuales) el Gobierno les aplicará un alza del 58%; es decir, más de la mitad de lo que pagan hoy.

Los menos pudientes no poseen capacidad de ahorro, por lo que deberán reprimir aún más sus consumos de alimentos y vestimenta. El 10% más pobre de la población (decil 1) destinan el 8,6% de su gasto al pago de la tarifa energética, mientras que en 2015 era el 4% en el promedio del país.

El decil 2 usa el 3,8% de sus erogaciones para este servicio básico, cuando era sólo el 1,8% dos años atrás. Así lo reveló un trabajo conjunto de Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (EJES), el Taller Ecologista y el Observatorio Petróleo Sur.

El sector más rico de la sociedad (decil 10) gasta poco más del 1% en la boleta. A estos grandes consumidores residenciales el Gobierno les incrementará sólo el 40%.

LEER MÁS: Empresa de Macri se beneficiará con el congelamiento de salarios

En la actualidad, el 45% de la boleta de gas está subvencionado. El ex presidente de Shell quiere que con este aumento las transferencias directas del Estado se reduzcan al 37%.

El destape web


El petrolero, prisionero de la virilidad

La construcción de la imagen de un trabajador capaz de resistir en el yacimiento el clima adverso, el dolor y el desarraigo lo entrampan a los objetivos de productividad y rentabilidad de las empresas. El antropólogo Hernán Palermo analiza el tema con el caso de Comodoro Rivadavia en su más reciente libro.

Por David Mottura

El antropólogo Hernán Palermo cuenta que cada vez que entrevista a un petrolero lo primero que le mira son las manos. Curtidas por el viento, las herramientas y el tiempo, las manos de los petroleros muestran heridas que nunca fueron registradas como accidentes. Y eso resulta positivo para que la productividad en los yacimientos no tenga cortes y beneficia más la rentabilildad empresarial que la salud del trabajador. Porque el petrolero “se la aguanta” y “transpira la camiseta”, puesto que no cualquiera puede estar en el campo y resistir.

La idea de una masculinidad maximizada acorde a los objetivos de productividad es la tesis de Hernán Palermo, quien considera la “masculinidad” como una herramienta más de evaluación por parte de las empresas además de los conocimientos técnicos propios de la industria. Así lo detectó luego de analizar las preguntas que hacen los supervisores y las respuestas de los operarios para llegar al trabajador ideal.

Cuando indago cómo se dan los ascensos, noté que evalúan saberes y aptitudes, y esas aptitudes tienen que ver con esa idea de la masculinidad. Hay situaciones de riesgo que se producen a través de ese imperativo de la masculinidad que es bancarse los golpes, los cortes y demás accidentes que no están denunciados”, cuenta el científico, becario del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y docente universitario, entrevistado por Dom.

Palermo estudia la autopercepción de los petroleros y las representaciones de la sociedad sobre ellos hace más de 15 años, con continuos viajes a Comodoro Rivadavia. El jueves 14 de septiembre estuvo en la ciudad, esta vez para presentar su libro “La producción de la masculinidad en el trabajo petrolero”, en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), donde muestra sus primeras conclusiones sobre este tema. Es poner la mirada de género en los varones que se desarrollan en una industria muy compleja, demandante y sacrificada.

La construcción de la masculinidad dentro de este orden patriarcal constituye parte de la sociedad capitalista. Cuando uno entra al universo del petróleo en Argentina, hay un proceso de maximización de masculinidad. Se potencia esa masculinidad. Yo intenté pensar cómo las políticas empresarias tienen la necesidad de construir un sujeto petrolero, con disciplina fabril y acorde a los intereses de la producción. Esa disciplina fabril demanda saberes técnico-profesionales, pero también se entronca con la idea de la masculinidad. Es decir, la masculinidad es una herramienta más”, describe.

Los accidentes invisibles

Uno de los entrevistados por Palermo le dijo: “las estadísticas están todas inventadas, acá ocurren accidentes todos los días”. La construcción de masculinidad está orientada a cumplir con los criterios de productividad y que luego tienen consecuencias directas sobre el cuerpo de los trabajadores. Las entrevistas que realizó Hernán Palermo con trabajadores del sector, y que plasmó en diversas investigaciones e incluidas en su reciente libro, son reveladoras.

Un boca de pozo cuenta que se cayó de espalda y se dio un golpe fuerte en la nuca, pero que fue al trailer a tomar agua y volvió al trabajo a los pocos minutos. Un encargado de turno recuerda con gracia cómo se fracturó un dedo y se lo tuvieron que reconstruir en una clínica de Buenos Aires, aunque ahora lo muestra con orgullo. Otro jefe dice que no contrató a un chico muy capaz en su currículum porque lo vio “débil” para el trabajo en el yacimiento.

“Mientras más se arraigue la idea de una masculinidad exacerbada -indica Palermo- a más peligros se expone el hombre. La flexibilidad laboral se monta sobre eso. Ahí hay que hacer un trabajo de reflexión y repensar estos temas, porque no es un trabajador ‘que se la aguanta’ sino que se expone al peligro. Yo entrevisté a muchos petroleros y en el cuerpo se les ven las marcas de este trabajo difícil”.

“Claramente, a las empresas petroleras les da un rédito económico. Un operador de boca de pozo o un enganchador pueden exponerse a mayores riesgos en pos de la masculinidad y así pueden firmarse acuerdos de flexibilización”, remarca el antropólogo. “Ni hablar del consumo de drogas para ser más productivo, un secreto a voces en los yacimientos”.

Para resumir, un fragmento del libro, en la página 97: “la masculinidad contribuye a una ética laboral, a un ideal imposible de trabajador viril y disciplinado que no hace más que aumentar la inmensa vulnerabilidad de los trabajadores frente a la hegemonía empresarial. La virilidad construye un sujeto prisionero de un ethos que los expone a aceptar ritmos acelerados a ocultar accidentes a fin de sostener una actitud que termina siendo una carga”.

Un concepto de Bourdieu

El autor retoma a Pierre Bourdieu en “La dominación masculina” al entender que los hombres son exhortados a ser viriles y fuertes. Todo el tiempo, en especial en el trabajo. Esas aptitudes son modeladas y aumentadas con una disciplina fabril, por lo tanto el supuesto privilegio de la masculinidad resulta en una trampa para caer en los intereses de productividad de las empresas. Terminan siendo prisioneros de la virilidad.

YPF construyó una masculinidad heroica, una masculinidad asociada a la grandeza de la Nación. El hombre que trabajaba en YPF engrandecía a la Nación, y el hombre que moría en YPF quedaba en los anales del bronce como está el monumento a los caídos, como un soldado”, explica Palermo.

Aquella mirada heroica del operario que “hace patria” fue importante para la historia de YPF desde su fundación en 1922. Los monumentos a la masculinidad petrolera pueden encontrarse en cualquiera de las ciudades donde la gigante estatal tuvo presencia, siendo uno muy particular el Gorosito en la localidad santacruceña de Caleta Olivia. “Es un monumento que muestra a un operador de campo que da cuenta de fortaleza, de virilidad, de hombría”.

Posprivatización, esta masculinidad heroica cambia porque la idea del trabajo deja de tener esta connotación vinculada a la Nación sino que pasa al managment privado”, añade Palermo. Algunas premisas cambian con luego de la privatización de YPF y el nuevo rol preponderante del sector privado, pero la masculinidad maximizada sigue siendo una clave para la lógica empresarial.

La disciplina fabril en la casa

Lo que sufre el petrolero no es exclusivo, sino que puede verse en otros ámbitos laborales, pero tiene sus características que lo diferencian y una de ellas es los largos periodos fuera de casa. Palermo habla de la “cotidianeidad discontínua” al respecto de las extensas jornadas laborales o los periodos lejos de sus casas y familias. Cuando vuelve a la ciudad, se sienten ajenos. “Llegan al punto de que sus hijos y esposas los retan, se quejan de sus acciones. Por ejemplo, los que trabajan en perforación y tienen problemas auditivos suben el volumen de la televisión y los hijos les dicen ‘papá, molestás’”, comenta Palermo.

“La masculinidad no es una sola, son muchas de acuerdo al contexto donde se sitúen. Una es la masculinidad en el pozo de petróleo, en un mundo de varones en donde se maximizan los códigos vinculados a la resistencia, la fortaleza y la virilidad. Y cuando vuelven a sus casas tienen una masculinidad infantilizada”, plantea el antropólogo. La identidad que forjó en el campo no la puede mostrar igual en el hogar o la ciudad. Algunos entrevistados dijeron que se sentían “sapos de otro pozo”.

Más allá de los problemas personales y de identidad que puede pasar el trabajador, la lógica empresaria se inmiscuye en la vida familiar. Todos los integrantes saben que ese varón viene cansado, que debe reponer energías y despertarse temprano, por lo que ayudan para que descanse y vuelva al campo. Sus compañeras, además, tienen el rol de administradoras de la economía familiar y llevan un registro de los gastos.

Una división sexual del trabajo. Mientras los hombres producen dinero, las mujeres lo administran. Esto es producto de la simplificación de la sexualidad que hace la sociedad occidental y el capitalismo, donde lo binario domina y culturalmente existirían sólo hombres y mujeres cumpliendo estereotipos.

Laboratorio Comodoro

Hernán Palermo es antropólogo y en los años 2000 y 2001 empezó a escuchar sobre lo que significaba YPF en Comodoro Rivadavia y toda la cuenca del Golfo San Jorge. A partir de ahí, Palermo empezó a estudiar la memoria de YPF y cómo la empresa estatal ocupó el territorio, impuso códigos y colaboraba con el desarrollo con una mirada paternalista. Luego, volcó su mirada a la cuestión de género desde la perspectiva de la masculinidad y qué significaba ser hombre para los petroleros.

La relación de Palermo con la ciudad y sus investigadores hacen de Comodoro Rivadavia un laboratorio para las ciencias sociales sobre temas de trabajadores. Las distintas disciplinas que abordan el complejo mundo de los petroleros explican temas profundos, como la desigualdad.

“Esta investigación me hizo revisar mi propia construcción de la masculinidad. Hace dos años tuve una hija y mis amigos me dicen ‘vas a andar con la escopeta echando hombres’, y la verdad es que uno va a buscar las herramientas para que ella pueda cuidarse, elegir y defenderse. De hecho, mi compañera está embarazada de otra nena, y lo que escucho es ‘te van a volver loco’. Es una idea de que muchas mujeres atentan contra el varón”, dice Palermo.

Durante la presentación del libro, el antropólogo Palermo consideró que la masculinidad y sus vertientes tienen que ser discutidas en las organizaciones sindicales. La masculinidad tiene que ser reflexionada para que no sea contraproducente para los petroleros con el recorte de derechos, algunos vinculados a la seguridad en el trabajo, y que una imagen de “operario resistente a todo” termine por beneficiar únicamente a las empresas.

Petroleros Jerárquicos: “Ningún trabajador se la va a jugar jamás por parecer más macho”

David Klappenbach es secretario de prensa del Sindicato del Personal Jerárquico del Petróleo y Gas de la Patagonia Austral, con una trayectoria laboral en el sector con enfoque en recursos humanos y seguridad laboral. ¿Qué opina de la tesis del antropólogo Hernán Palermo acerca de que una autopercepción de virilidad maximizada expone a los trabajadores a peligros en los yacimientos? “La idea de ‘machito petrolero’ no existe, hoy en el campo lo que prima es la seguridad. Jamás alguien va a resignar aspectos de seguridad”, le dice a Dom.

La actividad petrolera está sumamente tecnificada, hay que estar permanentemente capacitado. Hay mucha capacitación y el trabajador tiene que tener eso incorporado porque maneja equipos que no sólo valen millones de dólares, sino que potencialmente pueden ocasionar consecuencias ambientales y de salud. No obstante, es bajísimo el índice de accidente en la cuenca del Golfo”, describe el responsable de prensa del sindicato a cargo de José Llugdar.

Esto no es el servicio militar, acá no hay que demostrar ni subordinación ni valor, ni convertirse en un kamikaze para sacar más caños. Hace más de diez años que murió esa mirada por la concientización de todos los gremios y de explicarle al trabajador de que debe lealtad laboral al empleador dentro de lo que marca la legalidad”, menciona.

Bajo ningún punto de vista los trabajadores somos accionistas de la empresa, ningún trabajador se la va a jugar jamás por parecer más macho, por la masculinidad para demostrar frente a sus compañeros. Al contrario, y voy a usar lenguaje vulgar, pero son los mismos compañeros los que le advierten ‘qué hacés pelotudo, qué hacés que no estás enganchado’ o ‘qué mierda hacés laburando con ese viento’. No sólo de los Jerárquicos, sino de los gremios hermanos que por suerte tiene cada vez más gente metida en temas de seguridad”, detalla.

“La actividad petrolera, y me refiero al tipo que está en el campo, en el equipo, en la plataforma, tiene sus dificultades y tenés que tener un perfil físico, un perfil psicológico ¿No es para cualquiera? Y no. Son más los que entran y después se van, que los que entran y permanecen. Hay gente que no respetó los procedimientos laborales o faltaron a trabajar, esos no duran mucho”, comenta Klappenbach. Además, destaca los controles a nivel de salud laboral y la concientización sobre el consumo problemático de drogas o alcohol.

Edda Crespo: “Se abre una línea de estudio muy necesaria”

Dom consultó a la historiadora Edda Crespo sobre el impacto que tendrá la obra del antropólogo Hernán Palermo, puesto que el tema toca áreas naturalizadas por el universo petrolero. En consonancia con Palermo, Crespo considera que esta reflexión tiene que llegar a todos los ámbitos de trabajo, no sólo a los yacimientos.

Hay que prestar atención que cuando los hombres hablan de su masculinidad están metidos en un universo exclusivamente masculino. Una homosociabilidad, dice Hernán. Los hombres tienen incorporada esta noción de que las mujeres están subordinadas y que no hacen nada relevante de lo que valga la pena hablar. En el mundo de las petroleras, protagonismo femenino no hay entonces es referencia obligada hablar de los compañeros, de los jefes”, explica.

Ahora cuando los petroleros salen a la esfera doméstica empiezan sus complicaciones porque ahí son ellos rodeados de un entorno familiar donde hay integrantes femeninas. No tienen forma hacia el interior del hogar de hacer referencia de su vida cotidiana en el mundo del trabajo, donde mayoritariamente son hombres”, subraya.

No sólo una mirada configurada donde las mujeres son subordinadas tiende a consolidarse, también una jerarquización que subordina a unos varones sobre otros aparece con fuerza en los trabajos antropológicos sobre el mundo del trabajo. Justamente, las bromas entre compañeros, “el derecho de piso” o la violencia laboral a veces pasan límites shockeantes.

“Ya desde el siglo XIX -comenta Crespo- investigadores se habían preocupado en cómo dentro de los términos del capitalismo se pensaba la lógica del productor en términos sexuales: será más productivo el que demuestre mayor virilidad. En la versión de la historiografía francesa ‘virilidad’ es el equivalente de ‘masculinidad’ en la tradición antropológica anglosajona, pero el fenómeno es el mismo”.

“Las condiciones de trabajo son excesivamente riesgosas, y particularmente creo que tienen que estar bien pagas porque son extremas, pero eso lleva a una reproducción en la esfera doméstica porque se dice ‘si no lo cuidamos, no sobrevivimos’. Es un bienestar que en otras áreas económicas quizás no se tiene”, comenta la historiadora, docente e investigadora de la UNPSJB.

“Me parece que abre una línea de investigación muy necesaria de desarrollo, y daría cuenta que no está presente sólo en el mundo vinculado al petróleo sino que en cualquier otra actividad tienen una lógica bastante similar”, agrega.

[Publicada originalmente en la revista DOM, del diario Crónica, de Comodoro Rivadavia, el domingo 8 de octubre de 2017]


Petróleo y medioambiente, el caso de Argentina

por Hernán Scandizzo*

La creación del Observatorio Petrolero Sur (OPSur), en 2008, está estrechamente vinculada con el eje de intervención que nos proponen. Surgimos con el objetivo de incorporar el abordaje socioambiental a la lucha de movimientos sociales, organizaciones sindicales y políticas por la estatización de YPF, el control público de los hidrocarburos y la apropiación social de la renta. Si bien por esos años las movilizaciones contra la megaminería y el agronegocio, entre otras, habían puesto la perspectiva socioambiental en la agenda pública, la crítica no alcanzaba a los hidrocarburos y la matriz energética dependiente, casi en su totalidad, de los combustibles fósiles. Eso a pesar de que desde mediados de la década de 1990 el Pueblo Mapuche en la provincia de Neuquén batallaba para frenar el avance de la explotación de hidrocarburos sobre sus territorios; y de que las comunidades kolla de Orán se habían movilizado -por esos mismos años- contra el tendido del gasoducto NorAndino.

Las comunidades del Pueblo Kolla planteaban la defensa de sus territorios y la protección de las selvas de yungas, y por esos años se dio una articulación con una organización ecologista internacional, que también había incorporado a su agenda la lucha para cambiar la traza del gasoducto, aunque ponía el foco en el impacto sobre el hábitat los yaguareté, una especie amenazada. El foco en el impacto de la actividad hidrocarburífera sobre la vida silvestre no se dio sólo en ese caso, sino que era el enfoque habitual, por ejemplo, en las coberturas periodísticas de los primeros años ’90. Lo verde, lo ambiental, lo eco, ocupaba un lugar en la grilla de los medios masivos o, por lo menos, de la prensa porteña. Otro caso más emblemático que el de los yaguareté de las yungas, es el de la aparición masiva de pingüinos empetrolados en las costas del Atlántico Sur, por el vertido de crudo al mar. También estuvo en discusión el impacto de las piletas de purga, cavadas junto a los pozos, que se transformaban en trampas mortales para la fauna, principalmente las aves que las confundían con espejos de agua en sus rutas migratorias.

Los cuestionamientos a prácticas muy extendidas, como el vertido de restos de crudo al mar al preparar las bodegas de los buques para la carga de petróleo, el uso de piletas de purga sin protección o la irrupción en los territorios para desplegar la infraestructura demandada por la actividad hidrocarburífera, logran masividad / centralidad en la agenda periodística por esos años, principalmente, en función de las afectaciones a la vida silvestre. Sin embargo la aparición de pingüinos empetrolados no era una novedad para los habitantes de las localidades del litoral atlántico, aunque sí la masividad. Pero no sólo los pingüinos se empetrolaban sino también las personas que se zambullían en el mar en las playas de Comodoro Rivadavia. El crudo en los cuerpos estaba naturalizado, se quitaba con aceite de cocina. El contacto con el petróleo, “empetrolarse”, no era percibido como riesgoso para las personas. La imagen de los pingüinos empetrolados funcionó como la carta de presentación de un hecho no sólo noticiable sino también novedoso: “el petróleo afecta a la Naturaleza”; pero, cabe destacar, era una Naturaleza que no incluía a los seres humanos. Una percepción bastante extendida aún hoy.

Pingüinos y liberalización del sector

Vale la pena hacer un paréntesis en la referencia a los pingüinos empetrolados y poner de relieve un dato que, tal vez no ocupa un lugar central en la memoria de aquellos sucesos. Qué expresaba la aparición masiva de pingüinos en esas condiciones, dado que en la memoria de las poblaciones costeras, la aparición de pingüinos empetrolados o de personas manchadas de crudo luego de un baño en el mar eran parte del cotidiano. Según investigaciones posteriores, eran un emergente del proceso de privatizaciones y liberalización del mercado hidrocarburífero. Según una investigación realizada por el biólogo Pablo García Borboroglu, del Centro Nacional Patagónico —dependiente del Conicet— y su colega Dee Boersma, de la Universidad de Washington, al analizar los relevamientos de 26 instituciones que registran y/o rehabilitan aves marinas empetroladas, desde Fortaleza (Brasil) hasta San Antonio Oeste (Argentina), a la luz de los datos de explotación y comercio de crudo, los autores observaron “un dramático incremento [de pingüinos empetrolados] a mediados de los 90, coincidente con el crecimiento exponencial de exportaciones de petróleo en Argentina”.1

Pueblos empetrolados

Por esos mismos años también tomaron estado público dos casos de “poblaciones empetroladas”, que no son tan recordados como los pingüinos: se trata de las comunidades mapuche Kaxipayiñ y Paynemil, en Loma La Lata (Neuquén), y de la localidad santacruceña de Koluel Kaike; en ambos se denunció la contaminación con hidrocarburos de las aguas subterráneas utilizadas para consumo. Quizá esos olvidos -o mejor dicho, que los casos de las poblaciones empetroladas no sean tan recordados como el de los pingüinos, a pesar de que también tuvieron cobertura mediática-, de alguna manera habilitan a que se repitan situaciones similares, como las denunciadas por vecinos de Caleta Córdova tras el derrame de crudo de diciembre de 2007, e incluso también se cuestione la legitimidad de las personas empetroladas que demandan que se garanticen sus derechos.

  • Loma La Lata

Loma La Lata (LLL) dista 100 km al norte de Neuquén capital, allí se explota el yacimiento gasífero más importante del país. Su descubrimiento y puesta en explotación, a cargo de YPF estatal en 1978, fue punto de inflexión para la economía neuquina, marcó la preeminencia de la provincia en el sector.

Este yacimiento abarca 8 mil hectáreas de las comunidades mapuche Paynemil y Kaxipayiñ. En 1995 los Paynemil constataron que el agua de las napas que extraían para consumo tenía una particularidad: era inflamable -luego se confirmó una alta presencia de hidrocarburos. Al año siguiente el Estado provincial constató que los pobladores tenían 17 tipos metales pesados en sus cuerpos, principalmente plomo, cadmio y mercurio.

En 1997 la Defensora del Niño y el Adolescente de Neuquén, Nara Osés, denunció al Estado provincial por no garantizar un medioambiente sano y la salud de la población. Obtuvo un fallo favorable del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén, pero la inacción del Ejecutivo local hizo que el caso llegara a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos –instancia que aceptó la denuncia e intimó a la provincia y Repsol-YPF a tomar medidas concretas: garantizar la provisión de agua segura. Mientras tanto, en la Justicia sigue abierta la causa por la remediación ambiental.2

Las demandas contra la provincia y la principal operadora del yacimiento no impidieron que en el 2000 se prorrogara por 10 años a Repsol-YPF la concesión de LLL, que vencía en 2017. Dos años más tarde, en 2002, se registró en la comunidad Kaxipayiñ un caso de anencefalia.3

A pesar de la exposición crónica al riesgo tóxico que implica vivir en un yacimiento en explotación, los denuncias de la comunidad Kaxipayiñ y particularmente la figura de su werken (vocero político), Gabriel Cherqui, están instalado en el imaginario neuquino como el paradigma del mapuche que realiza denuncias ambientales y demandas territoriales para obtener réditos económicos.4 Un estigma que se viene abonando desde hace casi dos décadas y que fue reafirmado recientemente en el programa televisivo del periodista Jorge Lanata,5 y al que también echaron mano funcionarios kirchneristas para descalificar la posición mapuche durante el debate por el pago de la indemnización a Repsol, tras la expropiación de YPF.6 Del deterioro de la salud de los comuneros y la degradación de su territorio casi no hay memoria, como si se tratara de un dato poco relevante.

  • Koluel Kaike

En 1999, a partir de una causa judicial iniciada por un estudio jurídico de Buenos Aires en el juzgado federal de Comodoro Rivadavia (Chubut), tomó estado público la situación ambiental de Koluel Kaike, derivada de la explotación del área Piedra Clavada por parte de la empresa PAE.7 A partir de una serie de pericias ordenadas por la justicia se determinó que la población de la localidad del norte de Santa Cruz estaba expuesta a compuestos tóxicos acumulados en el suelo y aguas subterráneas. El caso se instaló en la agenda pública y desde el Senado de la Nación en dos oportunidades se presentaron pedidos de informes al Poder Ejecutivo Nacional. La causa judicial no prosperó, no por falta de elementos sino porque en 2006 quedó paralizada por trabas burocráticas. La empresa denunció que detrás de la acción judicial había un intento de extorsión, pero a pesar de ello, finalmente instaló una planta de ósmosis inversa para tratar el agua con que se abastece a la localidad.8

Luego de esa primera denuncia se sucedieron otras más, la última en 2013, en todas se destaca la lentitud de la operadora para remediar daños ambientales y adoptar normas de protección del ambiente.9 La contaminación en Piedra Clavada fue tomada en 2007 como elemento para cuestionar la prórroga anticipada del contrato de concesión a PAE, que finalmente fue aprobado. Casi dos décadas más tarde el recuerdo de Koluel Kaike se vuelve difuso.

  • Caleta Córdova (queremos ser pingüinos)

El 26 de diciembre de 2007 fue descubierto un derrame de hidrocarburos en Caleta Córdova, 20 km al norte del centro de Comodoro Rivadavia: 300 m3 de petróleo tiñeron de negro siete kilómetros de playas, acantilados, pesquerías, flora y fauna. El crudo provenía de un buque propiedad de la empresa Antares Naviera, que tuvo un derrame durante la maniobra de carga en la monoboya de la empresa Termap S.A.

Vecinos de Caleta Córdova denunciaron que tras el derrame comenzaron a registrarse enfermedades crónicas entre los pobladores y las adjudicaban a los diluyentes utilizados en la limpieza del crudo. A mediados de 2011 fue entregada a la Oficina de Protección de Derechos y Garantías de la Niñez, la Adultez y la Familia de Comodoro una lista de niños que sufrían afecciones en la piel y las vías respiratorias. La dependencia convocó a autoridades del sistema de salud municipal y provincial, y al Foro Ambiental y Social de la Patagonia a integrar una mesa de trabajo.

No hay una mirada desde el Estado sobre cómo impacta el derrame de petróleo en la salud de la población que está en contacto directo. Sí hubo una mirada hacia los pingüinos, porque no solamente hay una contaminación de la vida de ese animal sino que hay una contaminación visual. Pero en mí o en mis hijos el petróleo no va a dejar una contaminación visual, seguramente va a dejar una contaminación residual, que puede llegar a provocar un cáncer”. Rosa Montecino, vecina de Caleta Córdova.10

“Eran 18 niñitos con cuestiones respiratorias, alergias y cuadros dermatológicos varios. Cuando vinieron los vecinos a la Oficina de Derechos y Garantías empezamos a reunirnos con distintos profesionales para que nos dijeran qué pasaba. Lo que queríamos era que se hiciera un diagnóstico de esos chicos, pero no el Centro de Salud del barrio, dependiente de la Municipalidad, sino por un dermatólogo infantil. Logramos en ese momento que se acordara el traslado de esos chicos al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, que fueran vistos por un dermatólogo y un perito de parte. Habíamos acordado todo con la firma de la directora del Hospital. ¿Y qué pasó? Nos enteramos que hicieron ese traslado, revisaron a los chicos y no convocaron a la Oficina de Derechos y Garantías ni al perito de parte, y luego dijeron que no había ningún tipo de problema. Lamentablemente no pudimos avanzar de ahí.” Liliana Murgas, jubilada de la Oficina de Protección de Derechos y Garantías de Comodoro Rivadavia.11

Estos son algunos ejemplos de daños ambientales que tenían o podían tener impacto directo en la salud de la población, donde no eran pingüinos sino “personas empetroladas”, ninguno de ellos motivó dio lugar a investigaciones sobre la relación entre la actividad hidrocarburífera y las consecuencias sociosanitarias por la exposición crónica a ambientes tóxicos. A dos décadas de las primeras denuncias la invisibilización de estas problemáticas alimentan en la población de ciudades yacimiento percepciones sobre mayor prevalencia de cáncer o de las llamadas enfermedades poco frecuentes (EPF) respecto de otras regiones del país. Una percepción también instalada entre profesionales de la salud. Se crean territorios de incertidumbre, como sucede en Comodoro Rividavia y la vecina Caleta Olivia.12

Emergencia y muerte de la cuestión ambiental

Si bien afirmábamos que los daños y pasivos ambientales de la actividad petrolera han sido permanentemente invisibilizados desde diferentes instancias de gobierno (municipal, provincial y nacional); hay que subrayar que se han dado particulares momentos en que en el discurso estatal se asumen los impactos ambientales de la actividad petrolera. Lamentablemente todos tienen en común que fueron fugaces y, en la mayoría de los casos, la “cuestión ambiental” fue utilizada como variable de presión en negociaciones con operadoras privadas.

  • Neuquén, planes de diversificacion productiva

En 1997 Felipe Sapag, en su quinto y último gobierno, lanzó el Plan Neuquén 2020. La provincia atravesaba un escenario contradictorio, por un lado se habían consolidado los hidrocarburos como el sector dominante del PGB, el Neuquén Petrolero; por el otro, se registraba una baja del precio de barril de crudo, las reservas estaban en caída y se presagiaba un cercano “fin del petróleo”. Como telón de fondo, la alta conflictividad social producto de la implementación de políticas neoliberales de ajuste fiscal, tanto a nivel nacional y como subnacional. La alternativa que el Plan proponía era diversificar la matriz productiva, apostar fuertemente al desarrollo agroindustrial.

En ese proceso el Gobierno neuquino también advirtió, por primera vez, que la degradación del territorio por la explotación de hidrocarburos podía convertirse en un condicionante del desarrollo productivo. A esa conclusión había arribado el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), convocado por el Ejecutivo provincial, tras evaluar los daños ambientales producidos por la actividad hidrocarburífera en Rincón de los Sauces, luego de una serie de derrames que habían afectado la cuenca del río Colorado. Los pasivos ambientales y económicos de tres áreas petroleras de Rincón de los Sauces, aproximadamente 555 mil hectáreas, fueron valuados en 949 millones pesos/dólares, eran años de paridad 1 a 1, que la Provincia reclamó sin suerte a las petroleras YPF, Pérez Companc y San Jorge13.

Una década más tarde, el primer avance del informe El riesgo de desastres en la planificación del territorio del PNUD, realizado en el marco del Programa Nacional de prevención y reducción del riesgo de desastres y desarrollo territorial del Ministerio de Planificación de Federal de la Nación, advertía:

“Los procesos de degradación que afectan la base productiva (sobre todo el recurso suelo) son de importancia central, si se tiene en cuenta que el modelo deseado territorial planteado por Neuquén propone un cambio en la matriz productiva, pasando de una economía basada en la actividad hidrocarburífera a otra más diversificada e integrada verticalmente, con predominio de la actividad agroindustrial. Este cambio también supone, hacia el futuro, una acción sobre los problemas de contaminación ligados a la explotación de hidrocarburos”.14

Diagnósticos similares fueron realizados por el Concejo de Planificiación y Acción para el Desarrollo, organismo provincial.15

Sin embargo los planes de diversificación productiva y la preocupación por los procesos de degradación de los suelos perdieron lugar en las prioridades de la agenda gubernamental a medida que el potencial de yacimientos no convencionales de gas y petróleo adjudicado a Neuquén auspiciaban años de bonanza.

“Ese parece ser el destino de Neuquén [proveer de energía al país], marcado por una historia petrolera de un siglo y por oportunidades de sus cuantiosos recursos hidrocarburíferos, hidráulicos, eólicos, solares y de biomasa. Pueden plantearse otros derroteros, pero no han aparecido propuestas viables y sustentables, capaces de dar trabajo a quienes habitan y habitarán la provincia a la par de suministrar al país la energía que necesita para su desarrollo”, escribió el ingeniero y diputado provincial (2011-2019) Luis Sapag, en su libro Volver al Neuquén que viene, en pleno auge de Vaca Muerta (2013: 137-138).

La mejor síntesis del espíritu de euforia que embargaba (y embriagaba) a la clase dirigente local, hasta que la caída del precio de barril de crudo en 2014 los puso nuevamente en tierra.

  • Expropiación de YPF

Los pasivos ambientales acumulados por la actividad hidrocarburífera reaparecieron en la agenda pública en los años 2012/2013, como una variable de presión, en el período que va de la expropiación del 51% de la acciones de YPF a Repsol al cierre de la negociación con la petrolera española por el monto de la indemnización a pagar. En ese lapso, desde las mismas instancias del Estado que sistemáticamente habían negado los impactos de esta actividad extractiva se denunciaban los pasivos ambientales de la empresa, al tiempo que invisibilizaban sus responsabilidades. Dado que diferentes estamentos del Estado tienen por función controlar actividad y obligar a remediar daños, si había pasivos es porque los daños no habían sido remediados oportunamente.16

  • Vaca Muerta

Como advertíamos, al ponerse en marcha el proceso de legitimación de Vaca Muerta se desestimaron las advertencias en torno a la huella petrolera, los procesos de degradación de suelos y de agua advertidos por el PNUD en 1996 y 2010. En los planes de desarrollo estratégico de la región Vaca Muerta, elaborados por el Ministerio de Planificación Federal y los gobiernos de Neuquén, Río Negro, Mendoza y La Pampa, no hay referencia al impacto ambiental de la actividad hidrocarburífera. Tampoco se plantea como problemática la ampliación de la frontera petrolera sobre tierras dedicadas a la producción frutícola; la única objeción se refiere a la aceleración de los procesos de urbanización de esas tierras a partir de la explosión demográfica dinamizada por la explotación de yacimientos no convencionales.

Ante escenarios como estos se abona la desconfianza de la población sobre el compromiso de las autoridades estatales con el cuidado del ambiente. En tiempos de Vaca Muerta, plantear en Neuquén objeciones a la ampliación de la frontera petrolera, en sintonía con las advertencias hechas por el PNUD o el mismo COPADE, era considerado por el gobernador Jorge Sapag y la vicegobernadora Ana Pechén como campañas de terrorismo ambiental.17 No había lugar a criticar al fracking, en sintonía con los postulados de autoridades nacionales y representantes del sector empresarial, para el cual esta técnica acarrearía algo similar al “riesgo cero”.

Los discursos en torno a la pretendida inocuidad del fracking, la técnica aplicada para la explotación de yacimientos no convencionales, no son patrimonio de las autoridades argentinas sino que también los reproducen los gobiernos de Colombia y México, donde hay proyectos similares en puerta. Por el contrario, funcionarios del gobierno de Bolivia sostuvieron que de ninguna manera permitirían el aplicación de la técnica en su país porque constituia un atentado contra la Madre Tierra, mientras que técnicos del sistema de licenciamiento ambiental de Brasil también plantearon serias objeciones a la explotación de yacimientos no convencionales por el alto riesgo ambiental que esto implica; cabe aclarar que en estos dos países el fracking es un horizonte lejano.18

Anotaciones al margen

Anoche [4 oct.] el ministro de Ambiente, Ignacio Agulleiro, afirmo que “el poder político siempre definió que lo principal era la producción y no la remediación de los pasivos”. Luego manifestó que el objetivo de fondo de la Ley de Pasivos, más dar respuesta a los daños ambientales, era evitar la caída de puestos de trabajo a partir de las obras de remediación.

Agulleiro además señaló que necesita de la participación ciudadana, y particularmente de los gremios, para monitorear la sustentabilidad de los proyectos hidrocarburíferos. Una declaración que puede ser tomada como una invitación al involucramiento de toda la sociedad en el cuidado del ambiente, o un reconocimiento de los límites de los controles que desde el Estado provincial pueden ejercer sobre la actividad.

El ministro también dejó de manifiesto que más allá de los marcos regulatorio, las buenas prácticas empresarias están determinadas por los costos. Lo sostuvo cuando se estaba debatiendo sobre el uso de agua dulce en las operaciones petroleras, el funcionario señaló que la garantía de que las petroleras no usan agua dulce en tareas de recuperación secundaria está dada no por la prohibición sino porque le resulta más económico usar agua de producción. Esta situación también fue subrayada por la concejal y responsable de la secretaría de la Mujer del Sindicato de Petroleros Privados de Chubut, Sirley García: “Se recortan las normas de seguridad en tiempos de baja del precio del barril de petróleo para garantizar la rentabilidad”. También en su intervención reconocía “que no está internalizado en los trabajadores y la ciudadanía el derecho a un ambiente sano”; lo planteó como una asignatura pendiente de los gremios del sector.

A modo de cierre

Han pasado más de dos décadas desde la aparición de los pingüinos empetrolados y de las primeras denuncias de los pueblos empetrolados, y aún se siguen naturalizando los riesgos sanitarios a los que están expuestos tanto las poblaciones urbanas, campesinas e indígenas que conviven directamente con la actividad como también los trabajadores y trabajadoras del petróleo (quizá el sector más invisibilizado) y la Naturaleza no humana. En el presente aún no hay condiciones para que se dé un debate honesto sobre petróleo y medioambiente, debemos seguir trabajando para alcanzar ese escenario.

* Periodista e investigador del OPSur. Este artículo fue pensado como apunte para intervenir en la mesa Petróleo y protección ambiental, en el marco del Taller Internacional Recursos naturales y desarrollo local: Sostenibilidad, cohesión social y resiliencia, organizado por la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y la Universidad de Kassel. Comodoro Rivadavia, 3 al 5 de octubre de 2017.

Notas:

1Clarín, 06/03/2006. Dicen que hay más pingüinos empetrolados. Disponible https://www.clarin.com/ediciones-anteriores/dicen-pinguinos-empetrolados_0_H1vI0SyAYg.html [Visto 02/10/2017]. Respecto al incremento de las exportaciones durante ese período puede consultarse el informe Hidrocarburos en Argentina (2016), realizado por el Observatorio de Economía de los Recursos Naturales de la Patagonia Sur, disponible en https://screencast-o-matic.com/watch/cbevol6sDy [Visto 10/10/2017]

2OPSur, 27/01/2010. “Era un apriete permanente, llevar adelante ese juicio contra Repsol nos costó mucho”. Disponible en http://www.opsur.org.ar/blog/2010/01/27/era-un-apriete-permanente-llevar-adelante-ese-juicio-contra-repsol-nos-costo-mucho/ [Visto 02/10/2017]. OPSur, 02/11/2011. Gabriel Cherqui: “Estamos cansados de ver cómo vienen matando nuestro Wallmapu”. Disponible en http://www.opsur.org.ar/blog/2011/11/02/estamos-cansados-de-ver-como-vienen-matando-nuestro-wallmapu/ [Visto 10/10/2017]

3La Nación, 20/06/2002. Autorizan a interrumpir un embarazo en Neuquén. Disponible en http://www.lanacion.com.ar/406743-autorizan-a-interrumpir-un-embarazo-en-neuquen [Visto 02/10/2002]

4La Nación, 13/11/2000. Mapuches que usan celular y 4×4 en Loma de la Lata. Disponible en http://www.lanacion.com.ar/40779-mapuches-que-usan-celular-y-4×4-en-loma-de-la-lata [Visto 02/10/2017]. Sobre esta ídea del rédito económico puede consultarse Scandizzo, H., Hidrocarburos y diversificación productiva en tiempos de Vaca Muerta, en Pérez Roig, D., Scandizzo, H. y di Risio, D. (2016).Vaca Muerta. Construcción de una estrategia. Buenos Aires, Observatorio Petrolero Sur – Ediciones del Jinete Insomne, pp. 117-126. Disponible en http://www.opsur.org.ar/blog/2016/11/29/vaca-muerta-construccion-de-una-estrategia/ [Visto 02/10/2017]

5Clarín, 28/08/2017. PPT 2017: todo lo que pasó anoche en el programa de Jorge Lanata. Disponible en https://www.clarin.com/politica/ppt-2017-paso-anoche-programa-jorge-lanata_0_rkfa5aWKW.html [Visto 02/10/2017]

6Parlamentario.com, 18/03/2014. Pichetto descalificó a la comunidad mapuche, que impugnó el acuerdo con Repsol. Disponible en http://www.parlamentario.com/noticia-70345.html [Visto 02/10/2017]

7La Nación, 07/07/1999. Cuestionan a firmas petroleras por contaminar aguas en el Sur. Disponible en http://www.lanacion.com.ar/144885-cuestionan-a-firmas-petroleras-por-contaminar-aguas-en-el-sur [Visto 02/10/2017]

8OPI Santa Cruz, 17/03/2008. Pan American Energy habló sobre el acuerdo petrolero. Disponible en http://opisantacruz.com.ar/home/2008/03/17/pan-american-energy-hablo-sobre-el-acuerdo-petrolero/556. [Visto 02/10/2017]

9La Opinión Austral, 02/11/2013. Clausuraron repositorio en yacimiento Piedra Clavada. Disponible en http://laopinionaustral.com.ar/diario.asp?Modo=Noticia&NId=26222&texto=&A=2013&M=11&D=2 [Visto 02/10/2017]. Tiempo Sur, 03/09/2009. Detectaron contaminación en más de 150 acuíferos. Disponible en http://www.tiemposur.com.ar/nota/5989-detectaron-contaminaci%C3%B3n-en-m%C3%A1s-de-150-acu%C3%ADferos-.html [Visto 02/10/2017]
10Scandizzo, Hernán (2012). Mar prohibido, en Crisis Nº 8, Buenos Aires, febrero – marzo. Disponible en http://argentina.indymedia.org/news/2012/07/817155.php [Vista 02/10/2017]

11Entrevista del autor, Comodoro Rivadavia, 21/07/2016.

12Al respecto se pueden consultar los artículos: Cuenca del Golfo San Jorge: cáncer en un territorio de incertidumbre (OPSur, 26/07/2017), disponible en http://www.opsur.org.ar/blog/2017/07/26/cuenca-del-golfo-san-jorge-cancer-en-un-territorio-de-incertidumbre/, y Consumir agua de red es casi una cuestión de fe en Caleta Olivia (OPSur, 27/03/2017), disponible en http://www.opsur.org.ar/blog/2017/03/27/consumir-agua-de-red-es-casi-una-cuestion-de-fe-en-caleta-olivia/.
13 Programa Naciones Unidas para el Desarrollo y Provincia del Neuquén (1998). Proyecto ARG/97/024 Emergencia Ambiental, Hidrocarburos -Compensación y Desarrollo Sustentable de la Provincia de Neuquén. Resumen Ejecutivo, p. 54.

14Programa Naciones Unidas para el Desarrollo-PNUD- (2010). El riesgo de desastres en la planificación del territorio: primer avance. Programa Nacional de prevención y reducción del riesgo de desastres y desarrollo territorial. 1ra Edición. Buenos Aires: PNUD Subsecretaría de Planificación Territorial de la Inversión Pública – Minplan, p. 313.

15Copade. Dirección General de Programas y Proyectos. Secretaría de Estado General de la Gobernación del Neuquén (2006). Plan Estratégico Territorial, Argentina 2016, Provincia del Neuquén.

16OPSur, 04/12/2013. El acuerdo con Repsol y la impunidad ambiental. Disponible en http://www.opsur.org.ar/blog/2013/12/04/el-acuerdo-con-repsol-y-la-impunidad-ambiental/ [Visto 02/10/2017]

17El extractivismo pide represión. Comunicado en repudio a las declaraciones de la vicegobernadora de Neuquén, Ana Pechén (19/12/2013). Disponible en http://www.opsur.org.ar/blog/2013/12/19/el-extractivismo-pide-represion/ [Visto 02/10/2010]

18Las diversas posiciones de los gobiernos latinoamericanos frente al fracking puede verificarse en el informe Última Frontera, publicado en 2016 por la Alianza Latinoamericana Frente al Fracking (disponible en http://www.opsur.org.ar/blog/2016/11/03/75042/).


Petróleo, trabajo y sociedad en la Patagonia Argentina

por Natalia Barrionuevo / Stefan Peters

Los recursos naturales están nuevamente en el centro del debate público latinoamericano. Con base en la expansión e intensificación de un modelo de desarrollo basado en la explotación de recursos naturales, la región vivió entre 2003 y 2013/14 una bonanza económica con altas tasas de crecimiento y -muchas veces bajo gobiernos progresistas– reducciones importantes de las tasas de pobreza así como mejoras palpables de la distribución del ingreso. El llamado (neo)extractivismo se convirtió –hasta su colapso rápido en el contexto de la fuerte caída de los precios de los commodities a partir de 2013/2014– en un modelo políticamente exitoso que a su vez causó un sinnúmero de reflexiones en foros de movimientos sociales, conferencias y publicaciones de índole académico-político e investigaciones académicas. Estos debates se concentran mayoritariamente en dos líneas: i) las consecuencias socio-económicas del modelo reflejadas en índices de desarrollo, así como ii) los pasivos ambientales de la extracción de materias primas y los conflictos socio-ambientales relacionados a los proyectos extractivistas. El presente dossier, por un lado, retoma estas discusiones en el análisis de diferentes casos de la extracción de hidrocarburos en la Patagonia Argentina. Por otro, busca ampliar el debate hacia dos temas que en las reflexiones recientes sobre el (neo)extractivismo en América Latina han tenido menos envergadura: las consecuencias socio-culturales de la extracción de materias primas a nivel local, y las particularidades del trabajo y de las relaciones laborales en los enclaves extractivos. Además, los artículos reunidos en este dossier tienen en común que no se restringen al análisis de la coyuntura sino que buscan interpretar los fenómenos actuales a nivel económico, social, político y cultural a la luz de la larga tradición e historia de la explotación de materias primas en la región.

La Patagonia Argentina ofrece una variedad de casos emblemáticos para discutir empíricamente los diferentes nexos entre petróleo, trabajo y sociedad. Si bien es cierto que la Patagonia es mucho más que petróleo y recursos naturales, cabe destacar que buena parte de los recursos hidrocarburíferos de la Argentina se extraen de tierras patagónicas y que buena parte de la Patagonia está claramente marcada por la extracción del ‘oro negro’. Aunque en contraste a países como Ecuador o Venezuela, Argentina no es un país petrolero, no hay que subestimar la importancia del recurso para la economía, la sociedad y la política del país. La entonces presidenta de la República Cristina Fernández de Kirchner lo dejó en claro al responder a demandas de pueblos originarios y afirmar que “no podemos dejar […] de sacar el petróleo porque lo necesitamos para poder desarrollarnos, para poder vivir” (cit. p. Scribano y Machado Araoz, 2013: 15). No obstante, la misma extracción y especialmente la explotación de hidrocarburos no convencionales a través del fracking también han causado fuertes polémicas y resistencias por parte de movimientos sociales, indígenas y ambientalistas. En términos generales, podemos constatar que hay una extraña tensión entre un amplio apoyo a la extracción del petróleo, la defensa de la industria y las fuentes laborales en tiempos de crisis como los que atraviesa el sector petróleo en la actualidad, e incluso la construcción de un orgullo y una identidad local en torno a la extracción del petróleo por un lado; y la denuncia de una serie de consecuencias negativas relacionadas con la presencia de la industria extractiva a nivel local, junto a fuertes resistencias especialmente en contra el fracking como podemos observar en el caso de Vaca Muerta o de la comunidad mapuche de GelayKo, ambos ubicados en la provincia de Neuquén (Savino, 2016; véase también la contribución de Bernáldez a este dossier).

El presente dossier se plantea contribuir a una radiografía de las interrelaciones entre petróleo y sociedad en la Patagonia. El proyecto nació a lo largo de 2015 en el marco de cooperaciones académicas entre el Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Patagoniade la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco en Comodoro Rivadavia, y su Programa de investigación Petróleo y desigualdades sociales en la Cuenca del Golfo San Jorge, el Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín y la Universidad de Kassel. En esta última institución, el dossier se enmarca en el International Center for Development and Decent Work y su línea de investigación sobre extractivismo, que puso en relieve una serie de intereses y preocupaciones compartidas y complementarias en torno a la comprensión de las relaciones entre el petróleo y los vínculos sociales en sociedades marcadas por la extracción de hidrocarburos. En base a estos puntos de partida, se hizo una convocatoria abierta a artículos que dio múltiples respuestas, hecho que demuestra el fuerte interés académico en el tema.

Como primer resultado de esta cooperación ofrecemos en el presente dossier ocho artículos que abordan desde múltiples perspectivas y con diferentes entradas teóricoconceptuales el tema petróleo, trabajo y sociedad en la Patagonia Argentina en clave subnacional, enfocándose en las ciudades de Comodoro Rivadavia (Chubut) y Catriel (Río Negro), y las provincias de Neuquén y Chubut. A partir de abordajes multi e interdisciplinarios, se proponen análisis teórico-empíricos tanto desde la perspectiva de las estructuras sociales como desde los actores y grupos involucrados, que vinculan tradiciones teórico-metodológicas cualitativas y cuantitativas. Los artículos que lo componen se preguntan por las diversas interrelaciones entre el petróleo y las dinámicas sociales en contextos urbanos de la Patagonia bajo los ejes de problemáticas medioambientales, acceso y apropiación de la tierra y el hábitat, relaciones de género, y particularidades regionales del rentismo. Pero las propuestas que aquí presentamos no sólo responden interrogantes a la vez que formulan nuevos, también dialogan entre sí en torno a los sentidos en que el petróleo moldea las relaciones sociales y las relaciones naturaleza/ sociedad generando diversas desigualdades (ambientales, de género, de clase, en la distribución de la renta) que implican relaciones de poder particulares. Con el foco en procesos de identificación, dominación, resignificación y resistencia, los autores dan cuenta de mundos complejos en los que intervienen el Estado, el mercado, las empresas y los trabajadores como actores destacados. La pregunta por la construcción de consensos en torno a una cultura del petróleo sobrevuela –de manera más o menos explícita aunque no por ello menos evidente- los diferentes escritos, lo que interpela a pensar en formas de desafiarla en pos de garantizar derechos sociales y ejercicios plenos de la ciudadanía a la vez que la construcción de sociedades más sustentables.

Luego de esta presentación, los artículos se inician con la contribución de Brígida Baeza y Magali Chanampa que analizan cómo los problemas medioambientales que conlleva la actividad petrolera son naturalizados por la población comodorense. En base a ejemplos históricos y actuales demuestran cómo la contaminación causada por el petróleo forma parte de la cotidianeidad de los habitantes de la principal ciudad de la provincia del Chubut. El punto central del artículo de Baeza y Chanampa es el tema de la contaminación del hábitat en relación con las desigualdades socio-espaciales. Las autoras discuten especialmente las consecuencias de la contaminación en los barrios caracterizados por ‘tomas de tierra’ y, a partir de esos casos empíricos, desarrollan las dificultades para desnaturalizar los daños ambientales y el proceso de sacralización del petróleo como barrera a la conciencia sobre los problemas ambientales en la sociedad petrolera de Comodoro.

A continuación Joaquín Bernáldez discute, desde una perspectiva de la ecología política, las consecuencias socio-ambientales de la extracción de hidrocarburos en la provincia de Neuquén. El artículo debate los principales planteamientos de la ecología política haciendo hincapié en tres puntos clave: la interdependencia entre naturaleza y sociedad; la politización de las relaciones naturaleza-sociedad; y el compromiso académico con la reapropiación de la naturaleza. Basándose en estas categorías analíticas Bernáldez se acerca al análisis de sociedades extractivistas en general, para luego presentar entradas más concretas a líneas de investigación en torno a la ecología política de los conflictos sobre el fracking en la provincia de Neuquén.

Posteriormente el artículo de Laura Mombello nos lleva a otra localidad petrolera de la Patagonia: la ciudad petrolera de Catriel, en la Provincia no-petrolera de Río Negro. Sin embargo, su artículo no se restringe a la investigación de las consecuencias de la larga historia de explotación petrolera en la ciudad, sino que ofrece un análisis multiescalar. Esta perspectiva metodológica-conceptual le permite discutir los procesos sociales de la ciudad de Catriel en relación con factores a nivel provincial, nacional e internacional. Mombello debate estas interrelaciones y tensiones entre las diferentes escalas con un enfoque en los derechos (adquiridos y naturalizados) a la explotación y al usufructo de las riquezas de la naturaleza.

El siguiente artículo de Santiago Bachiller presenta resultados de un trabajo etnográfico en los asentamientos conformados por tomas de tierras en Comodoro Rivadavia, reparando en las particularidades del caso a la vez que enmarcando el fenómeno en formas latinoamericanas de producir espacio urbano. El autor sostiene que ese fue el modo histórico de conformación de la ciudad, marcado por la extracción de petróleo. A lo largo del texto rastrea las dificultades históricas de los sectores populares locales en el acceso legal a la tierra, repara en la gestión gubernamental de acceso al suelo y analiza el rol del mercado inmobiliario/ constructor en tanto agente expulsor. Finalmente retoma algunos discursos de los protagonistas de las tomas vistas como alternativa, y reflexiona en torno a la necesidad de imaginar nuevas políticas urbanas.

También basado en investigaciones empíricas en Comodoro Rivadavia, el artículo de Natalia Barrionuevo busca reconstruir, a partir de un estudio etnográfico, algunas formas de legitimación de las desigualdades de género en un contexto de desigualdad de clase signado el trabajo petrolero. La autora repara en las formas en que esas desigualdades se actualizan en contextos recientes de post-privatización de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), y persisten –a la vez que son resistidas- en una configuración particular que articula determinación (una comunidad patagónica históricamente petrolera y masculina) y contingencia (el boom y las nuevas formas de pensar el trabajo, las relaciones de clase y las construcciones de género).

Después Hernán Palermo se propone reconstruir históricamente las identificaciones de los trabajadores del sector para luego reparar en las formas en que representan el género según el lugar que ocupan en el proceso de cooperación capitalista. Allí, sostiene el autor, convergen saberes técnicos y formas de producción de la masculinidad históricamente situadas, redundantes en una determinada disciplina fabril. A partir de una investigación cualitativa, el autor considera cómo la pérdida del trabajo en YPF –a partir del proceso de privatización de la empresa en la década de los ’90- produjo masculinidades devaluadas. En el posterior contexto de tercerización, surgen los “petroleros” en tanto “nuevos varones del petróleo”, no sin diferenciaciones internas.

El próximo texto de Paolo Paris considera las relaciones de género que permanecen a pesar de la reestructuración del mundo petrolero en los últimos veinticinco años, dada por contextos de post-privatización y post-convertibilidad, y se pregunta si esa formación puede ser erosionada por la contemporaneidad. El autor también reflexiona sobre la relación entre “petroleros” y “no petroleros”, y la “parte maldita” que fascina a la vez que genera rechazo. En ese camino retoma la propuesta de Georges Bataille y cierta producción académica local, para concluir presentando las prohibiciones y transgresiones que vinculan trabajo, empresa y género en la “boca del pozo”.

Por último, el artículo de Stefan Peters analiza la provincia del Chubut y, especialmente, la ciudad de Comodoro Rivadavia desde una perspectiva de la teoría rentista. En su texto describe a Chubut y su principal centro urbano como una sociedad rentista fuertemente caracterizada por los ingresos rentísticos. El texto se centra en indagar la (re-)producción de patrones político-territoriales y desigualdades sociales a través de la distribución de la renta petrolera, así como en la naturalización de la extracción petrolera en Comodoro. Peters afirma que el caso de estudio arroja luz a las limitaciones de la dicotomía bendición vs. maldición de los recursos naturales que domina buena parte del debate sobre renta (petrolera) y desarrollo, y propone una reorientación teórica-conceptual hacia el estudio de sociedades rentistas.

Consideramos que los artículos reunidos ofrecen un amplio y muy valioso panorama que nos permite un mejor entendimiento de los procesos sociales en la Patagonia Argentina y sus interrelaciones con la extracción de hidrocarburos. Sin embargo, más que un proyecto culminado, concebimos al presente dossier como un comienzo que abre nuevos interrogantes académicos a la vez que replantea otros y que, por lo tanto, esperamos que represente un punto de partida de futuras investigaciones. Además de la profundización de los debates aquí planteados, queremos señalar -sin ambiciones de ser exhaustivos– cuatro líneas de investigación adicionales para ilustrar posibles caminos en ese sentido. En primer lugar, cabe subrayar que este dossier se limita al análisis de casos de la Patagonia Argentina. No obstante, en un próximo paso sería importante abrir el espacio a comparaciones sistemáticas con otros casos de explotación minera e hidrocarburífera en Argentina, América Latina y otras partes del mundo. En este sentido, resultaría de especial interés académico llevar adelante un análisis comparativo de las dinámicas presentes en la Patagonia Argentina con otros casos de sociedades petroleras a nivel subnacional en países no-petroleros.

En segundo lugar, varios de los artículos reunidos en este dossier hicieron hincapié en la complejidad de las relaciones laborales en la industria petrolera. Si bien es cierto que las remuneraciones de los trabajadores petroleros son relativamente altas, otros factores como la estabilidad laboral, la reducción de las horas de trabajo, las mejoras en la seguridad y la prevención de accidentes laborales, junto a la lucha contra las desigualdades de género(s), van ganando importancia para los trabajadores y sus gremios. Dicho con otras palabras, se trata de discutir y plantear estrategias que aseguren que los trabajadores tengan acceso a un trabajo decente en una amplia perspectiva (ILO, 2012). Sin embargo, cabe señalar que el desafío de mejorar las condiciones laborales no se restringe a los trabajadores petroleros. Especialmente en sociedades con una fuerte presencia de economías de enclaves –como es el petróleo– también hace falta desarrollar estrategias para mejorar las condiciones laborales de los y las trabajadores-as cuya vida está estrechamente vinculada a la actividad extractiva, aunque no trabajen en la industria.

En tercer lugar, cabe señalar que uno de los desafíos más importantes para todas las sociedades mono-dependientes de recursos naturales no renovables consiste en fortalecer los sectores no-extractivos y contribuir a la diversificación de la economía para reducir la dependencia de los recursos naturales y llegar a un modelo de desarrollo económica, social y ecológicamente más sostenible. Aunque existe un amplio consenso sobre los beneficios de ampliar la matriz productiva y una serie de ejemplos actuales e históricos de planes para salir de la dependencia de recursos naturales, los resultados de estas iniciativas suelen ser –en el mejor de los casos– mediocres. Por consiguiente, y con mucha más urgencia en el actual contexto de crisis, la academia, las instituciones de representación política, pero sobre todo la sociedad en su conjunto, se confrontan con la urgencia de analizar los factores que obstaculizan o inhiben mayores éxitos en la diversificación de la matriz productiva en sociedades extractivas. Ese análisis es la base para discutir, formular e implementar iniciativas políticas, económicas y sociales concretas que permitan reducir la dependencia de los commodities y construir sociedades post-extractivistas.

En cuarto lugar, no cabe duda que en las ciudades petroleras de la Patagonia Argentina se han establecido y se siguen reproduciendo “culturas del petróleo” que se destacan por una serie de particularidades en las relaciones sociales, los patrones de consumo y el uso del tiempo libre, relaciones Estado-sociedad, perspectivas hacia el futuro, relaciones entre la sociedad y la naturaleza, etc. que las distinguen claramente de otras formaciones sociales del país. Sin embargo, hay pocos trabajos académicos abocados al análisis empírico de las características comunes (también en perspectiva comparada) de las culturas petroleras locales.

Discutir las interrelaciones entre petróleo, sociedad y trabajo, por lo tanto, abre espacios para una serie de interrogaciones con alta importancia política y social para las sociedades petroleras por un lado, pero también para la reflexión académica y especialmente para el debate de las Ciencias Sociales. Con este dossier queremos contribuir a esas discusiones, y de esa manera incentivar el estudio empírico de las sociedades petroleras en la Patagonia Argentina, pero también en otros lugares del mundo.

Bibliografía ILO (2012) Decent Work Indicators: Concepts and Definitions. Geneva, ILO. Savino, L. (2016) “Landscapes of contrast: The neo-extractivist state and indigenous people in ‘post-neoliberal’ Argentina”, en The Extractive Industries and Society, vol. 3, 404-415. Scribano, A. y Machado Araoz, H. (2013) “Presumidamente blanca… Notas para entender la violencia racializante”, en: Boletín Onteaiken, N° 15, 1-21.

 
Dossier completo

Presentación Natalia Barrionuevo & Stefan Peters | 01

La naturalización de las problemáticas medioambientales en torno a la explotación petrolera en Comodoro Rivadavia Brígida Baeza & Magali Chanampa | 07

Hacia una ecología política del fracking en la Patagonia Argentina Joaquín M. Bernáldez | 32

Derecho, tierra y petróleo. Una aproximación analítica multiescalar desde el norte rionegrino Laura Mombello | 49

Petróleo, dificultades del acceso al suelo urbano y toma de tierras: un problema recurrente en la historia comodorense Santiago Bachiller | 71

Trabajo petrolero y desigualdades de género en Comodoro Rivadavia: reactualizaciones históricas Natalia Barrionuevo | 88

La construcción social de la(s) masculindad(es). Un análisis etnográfico del universo laboral de los trabajadores petroleros Hernán M. Palermo | 110

El pozo maldito: Trabajo petrolero, heteronormatividad y goce en la Cuenca del Golfo San Jorge Paolo Paris | 128

Petróleo, política y sociedad en Chubut: reflexiones teórico-conceptuales en torno al rentismo Stefan Peters | 144

La sopa del albañil y el viento sonando entre las hendijas de la ventana César Barrientos | 165

Revista Identidades del Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Patagonia (UNPSJB)


EJES N°13 – El fracking en debate

En este número desde EJES nos propusimos advertir que el daño que genera la arena de sílice a la salud no es tenido en cuenta al momento evaluar el rendimiento económico del fracking. Además, informamos que YPF realizó una acción judicial contra la ordenanza que prohíbe el fracking en Fernandez Oro. Reducción de costos y optimización de la información para la perforación de pozos son dos objetivos en la mira de las empresas de la industria extractiva que motivan las últimas megafusiones. Entre el tarifazo, el Presupuesto nacional y Vaca Muerta analizamos las características de los subsidios energéticos y señalamos las políticas públicas orientadas a la exportación de gas a través de la cordillera.

— Boletín EJES Nº 13  – Septiembre 2017 —

Foto: Fabián Ceballos.

El 28 de agosto de 2013 la Legislatura neuquina aprobó el acuerdo de la provincia con YPF que constituyó el área Loma Campana y el inicio de la explotación de Vaca Muerta con Chevron. Aquel día la protesta popular sufrió un represión que duró más de seis horas. A cuatro años de aquel hito, el megaproyecto Vaca Muerta sigue demandando condiciones. Los órganos judiciales provinciales responden y dejan rápidamente en suspenso las prohibiciones municipales, sin sufrir el costo de político de declararlas inconstitucionales.

Al mismo tiempo se erige un nuevo proceso de criminalización de las organizaciones mapuche, sumado a la negativa de la prórroga de la Ley 26.160 que obliga al relevamiento de territorios indígenas y suspende los desalojos. Mientras tanto somos muchos y muchas quienes nos seguimos preguntando ¿Dónde está Santiago Maldonado?

El Ejecutivo también responde a las demandas corporativas. Por eso, los subsidios continúan, gran parte de ellos trasladados a los usuarios tras el tarifazo. Mientras el estado adeuda pagos a las operadoras. El objetivo es desarrollar Vaca Muerta con la mira puesta en la exportación y siguen apareciendo anuncios: Exxon invertirá U$S 200 millones para perforar siete pozos en el área Los Toldos Sur 1 en unión con Tecpetrol y Gyp.

La novedad empresaria más destacada de este período fue la fusión de la operadora Pan American Energy y la refinadora Axion Energy. Lo que la convierte en la petrolera integrada privada más grande del país y reconstituye parcialmente el tablero empresario. Su apuesta sería una importante ampliación y modernización de la refinería ubicada en la localidad de Campana, provincia de Buenos Aires, y en el expendio de combustible.

Bienvenidos sus comentarios y sugerencias.

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Vaca Muerta


[Re]configuraciones neoliberales de la cuestión ambiental

La audaz y profunda reflexión sobre la problemática ambiental que propone este libro parte de la identificación de una verdadera paradoja contemporánea: la contradicción existente entre la prolífica atención e intervención que sobre dicha cuestión llevan adelante científicos, gobiernos, instituciones internacionales y corporaciones desde los años ´70; y el simultáneo, creciente y progresivo deterioro y destrucción del ambiente, los ecosistemas y las condiciones de existencia de la vida humana y no humana. Para responder a ello, el texto refiere y examina con detalle el despliegue de las racionalidades neoliberales y su concepción, reconfiguración y tratamiento de la llamada cuestión ambiental en una serie de mutaciones que atraviesan los cuarenta años que median entre la primera conferencia de Naciones Unidas sobre el tema en 1972 y la quinta realizada en 2012. Analiza así la emergencia y características del desarrollo sostenible, el medio ambiente, la economía verde, la contabilidad ambiental, el capital natural, los servicios ecosistémicos y los mercados ambientales globales sobre el cambio climático, entre otros temas. Pero, a lo largo de este tránsito, el autor propone también una aguda revisión crítica del campo de los estudios ambientales y de sus tradiciones progresistas así como de las significaciones y efectos de la actualmente promovida reformulación de las relaciones entre sociedad y naturaleza o entre economía y ambiente. Es, por ello y a todas luces, un libro de lectura obligada para todos los estudiosos o interesados en la problemática ambiental.
“La labor pacientemente documental que sustenta el trabajo de José Seoane confluye en una brillante analítica de las relaciones de poder propias del arte neoliberal de gobernar. Esta analítica, en el sentido dado por Michel Foucault a este término, persigue la construcción de un objeto muy poco frecuentado en nuestro medio académico. Se trata de la escisión ontológica y epistemológica entre naturaleza y cultura. A primera vista puede parecer que tal temática no es nueva. Sin embargo, el autor problematiza un foco de experiencias, con un modo de abordaje y una posición de quien escribe, que efectivamente hacen que su tarea venga a cubrir un área de vacancia en el campo de las investigaciones de Nuestra América”.
Del Prólogo de Susana Murillo

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