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Las inversiones petroleras retroceden en Chubut a niveles de 2008

Por Marcelo García (Exclusivo/El Extremo Sur).

Las inversiones de las operadoras en Chubut para este 2017 sumarán apenas unos 1.042 millones de dólares. Retrocedieron a niveles comparables con los de hace casi 10 años atrás. 

Aunque los anuncios de las compañías petroleras en los yacimientos chubutenses mostraron un leve aumento del 12% respecto del año pasado, las cifras que se concretarán en este año son 41% menores que las de 2015 y se asemejan a los flujos inversores de finales de la década pasada.

A través del Ministerio de Energía de la Nación se dieron a conocer las inversiones proyectadas para 2017 por parte de las operadoras en Chubut, alcanzando solamente 1.042 millones de dólares.

Dicho monto representa un aumento del 12% respecto de 2016, cuando solamente se invirtieron 924 millones de dólares, 118 millones más que el año anterior. Sin embargo, se traduce en una caída del 41% respecto de 2015, cuando se invirtieron en Chubut 1.769 millones de dólares. La baja comparativa es de U$S727 millones.

Aquel 2007

Los U$S1.042 millones que se concretarían este año representan volúmenes similares a los concretados por las operadoras en Chubut durante los años 2008 y 2010, es decir que se retornó a los niveles de inversión que se generaron tras la renegociación -anticipada y por 40 años- del yacimiento Cerro Dragón que se acordó en 2007 entre Pan American Energy y el gobernador Mario Das Neves; pero también muy por debajo de las adecuaciones a la Ley Provincial de Hidrocarburos.

Durante 2008 las operadoras invirtieron un total de 1.174 millones de dólares, y en 2010 volcaron en los yacimientos chubutenses un total de U$S1.022 millones. Los 1.042 millones previstos para este 2017 representan valores similares a aquellos años citados. La comparación arroja 132 millones menos que en 2008 y apenas 20 millones más que en 2010.

Durante la última década, las inversiones en Chubut promediaron los 1.230 millones de dólares anuales, reflejando para este año en curso una caída de 200 millones de dólares. Eso representa una baja del -15% respecto del promedio anual invertido en los últimos 10 años.

PAE, arriba pero con bajas

El mayor flujo inversor fue anunciado por PAE, que proyectó inyectar fondos por 678 millones de dólares en Chubut. Dicha cantidad representa un aumento del 21% respecto del año anterior, aunque presenta una caída del -40% sobre los U$S1.137 millones invertidos en 2015 y del -15% si se los compara con los 801 millones de 2008.

YPF, derrumbándose

En el caso de YPF la proyección para 2017 es de 206 millones de dólares para Chubut, transformándose en el valor más bajo desde la expropiación de Repsol en 2012. Respecto de 2016 la baja inversora es del -13% y del -51% respecto de 2015; y supera en 26% a los 163 millones invertidos en 2008.

CAPSA, en suba constante

Entre las operadoras que poseen concesiones en Chubut, CAPSA es la única que mantiene un aumento constante de sus inversiones en la última década, siempre dentro de su escala y lejos de las más grandes.

Para 2017 proyectó 78 millones de dólares, que representan su nivel más alto. Respecto a 2016 subió sus inversiones en un 16%. Al comparar los datos con los de 2015 el aumento es mínimo, ya que ascendieron a 76 millones. Con respecto a las de 2008 aumentará 76%, debido a que entonces aportó 44 millones de dólares.


Para continuar el debate pos jornadas ‘Cuerpo y territorio en contextos neodesarrollistas’

Jornada de reflexión, investigación y coproducción de saberes
Cuerpo y territorio en contextos neodesarrollistas

Documento Pos jornada para continuar con el debate

Este documento refleja los intercambios y las conversaciones desarrolladas a lo largo de la Jornada Cuerpo y Territorio en contextos neodesarrollistas, que tuvieron lugar en la Universidad Nacional del Comahue los días 16, 17 y 18 de marzo del corriente año. Esta posibilidad de encuentro entre grupos de investigación -de la Universidad Nacional de La Plata y de la Universidad Nacional del Comahue-, Organizaciones Sociales e integrantes del Pueblo Mapuce, habilitó un espacio de intercambio y circulación de saberes producidos a partir de diferentes concepciones y prácticas culturales y económicas acerca de (y en) los territorios. Los días de la Jornada se buscó articular posiciones entre concepciones críticas provenientes de disciplinas sociales y aquellas gestadas desde experiencias colectivas y conocimientos que no suelen tener espacio en los ámbitos académicos y políticos.

El extractivismo

Uno de los aportes centrales de los debates giró en torno a la caracterización de la actual etapa del capitalismo como extractivismo, etapa identificada como parte de la dinámica neodesarrollista presente en los últimos 50 años en los países latinoamericanos. Dicho proceso se identifica por el agotamiento de los recursos disponibles, por la transición de la etapa keynesiana hacia el neoliberalismo y por la emergencia de luchas sociales no sólo centradas en la lucha de clases, sino por la emergencia de luchas anticoloniales, de mujeres y de pueblos originarios.

Asimismo, en las exposiciones del panel de apertura y cierre se puso de manifiesto la aceleración y profundización del extractivismo como lógica de reproducción del capital, en el que los capitalismos nacionales están visiblemente dominados por las transnacionales, dado que lo que domina al actual capitalismo global son las grandes corporaciones internacionales. Se señala que los estados capitalistas en nuestros países operan en clave transnacional y de manera creciente, a pesar de los discursos en los que se pretenden instalar -desde los llamados gobiernos progresistas en estas últimas décadas-, cierta disputa entre el capital local y el capital transnacional. El Estado, como forma de la relación del capital con el trabajo, se está transformando en un Estado más transnacionalizado y eso es un problema para las luchas que tenemos en frente.

Se observa que el extractivismo se ha exacerbado así como la propia violencia capitalista. Asimismo, como parte de dichos procesos, se visibiliza el desarrollo de luchas vinculadas con el territorio en disputa con el extractivismo: de los movimientos originarios, campesinos, resisten contra el extractivismo de frontera en territorios antes no valorizados por el capital. A estas luchas que se caracterizan por tener una radicalidad novedosa se pliega el movimiento ecologista vinculado a la reproducción de la vida más en general.

Estado, Patriarcado y Racismo

Vivimos en un país presumiblemente blanco, estructurado sobre la negación de nuestra condición de pueblos originarios. La intención, desde la conformación de los Estados, fue la eliminación de estos pueblos; un genocidio que aún continua. El caso del Noroeste argentino, fue probablemente el genocidio perpetrado principalmente por el español, en el sur es el genocidio perpetrado ya por los criollos. Y la elite, la oligarquía criolla fue tanto o más brutal y violenta en sus procesos que el propio invasor español.

El año 1492 marca esa bifurcación trágica, donde empieza una senda de deshumanización. Se impuso una idea de modelo de desarrollo que nada tiene que ver con nuestra concepción de mundo, con nuestra proyección. La brutalidad de esa violencia inconmensurable se ejerce para destruir territorios, culturas, y con eso decimos lenguajes, pueblos, conocimientos, saberes. Cuando el colonialismo se transforma en colonialidad, es que el pueblo colonizado y conquistado empieza a ver el mundo con los esquemas del conquistador. La fantasía colonial del desarrollo, es eso: es una invención de que todos podemos llegar a tener ese modo de vida imperial, del varón, del conquistador. Se nos dice que esa es la cumbre de la humanidad cuando es la expresión más paradigmática de deshumanización.

En esa bifurcación histórica geológica, el sujeto moderno ya como científico, ya como burócrata estatal, se arrogó la disposición de los cuerpos y los territorios. Este varón conquistador se concibe como conquistador y no como cuidador. Es el productor de una relación de extractivismo con los territorios y con los cuerpos de los/as otros/as, los cuerpos de la población que vive en esos territorios otros. Con su habitus conquistador, cree que se hace más humano con la explotación de eso que llama naturaleza incluida la tierra, incluidas las mujeres, incluidos los pueblos originarios.

Hoy los conflictos ambientales constituyen grandes nudos de reproducción de estas desigualdades. Los cuerpos y los territorios no son una temática descubierta, creada, producida primero y principalmente por el mundo académico, ni siquiera el mundo académico crítico. Cuerpo y territorio son temas puestos en la agenda por sujetos históricamente expropiados de su condición de ser, son sujetos negados históricamente u originariamente como sujetos y sujetas.

El tema de los cuerpos es claramente puesto en la agenda por el movimiento de mujeres y por el movimiento feminista. En los últimos años en estos procesos las mujeres han tenido un lugar desigual, y los costos también son desiguales. A eso le sumamos toda la carga de trabajo reproductivo no remunerado y las externalidades que recaen sobre las mujeres, también en las tareas de cuidados, en la posibilidad de permanencia o no en los territorios. Desde la academia, no estamos produciendo conocimientos de o sobre los cuerpos y territorios, estamos sistematizando conocimientos de la experiencia histórica y política de lucha de los sujetos que ya están en existencia hace ya a 500 años. Porque ellos y ellas son las principales víctimas de una agresión colonial que no ha concluido. En ese sentido, el lugar de la academia es de disputa.

Llevamos más de 500 años de extractivismo, en el cual, todos los dispositivos institucionales que se crearon en esa cultura, en esa sociedad, fueron y son pensados por y para la depredación. Incluso los aparatos estatales están pensados por y para la depredación. Si nos preguntamos: por qué persiste tanta barbarie del capitalismo, del colonialismo y del patriarcado, la respuesta tiene que ver no con un falla de la razón sino con cómo el capital ha colonizado nuestros deseos, nuestras emociones, nuestras formas de percibir y sentir el mundo. Por eso somos incapaces de sentir la devastación que está aconteciendo. Los vínculos entre los cuerpos y los territorios hoy están mediados por la lógica del capital; y la lógica del capital implica un proceso de alienación de nuestro modo de vida, de nuestro sentido de la vida.

Las vidas en el territorio

La imposición del capitalismo y del sistema estatal sobre los territorios de los Pueblos Originarios, y en particular del Pueblo Mapuce, se hizo sobre la base del genocidio y la violencia hacia sus sistemas de vida, lo que implicó la ruptura de sus modos de relación con el territorio, a través de la imposición de un sistema ajeno y destructivo de desarrollo, situación que continúa y se profundiza en el momento actual. Es una agresión colonial que no ha concluido.

Para la cosmovisión mapuce, así como para otros pueblos originarios y preexistentes, la tierra no es un recurso, no es mercancía, una propiedad del que la usa. El territorio/ wajmapu lo es todo: es el espacio para la producción del alimento, para la revitalización, para la comunicación con todas las otras vidas/ ixofijmogen que lo conforman y se hayan organizadas y equilibradas en él. En este sentido, hablar de biodiversidad y de una utilización sostenible de lo que nos rodea, no es algo nuevo para el Pueblo Mapuce, sino que es su concepción de mundo entender que pu ce/personas son parte de ese conjunto de vidas y tienen la gran responsabilidad de proyectarse junto con y no a expensas de ellas. Por eso se habla de la puesta en práctica del kvme felen/ estar bien, como proyección, más allá de reconocer que “el territorio, nuestros cuerpos, el cuerpo de cada uno de los newen/ vidas está afectado, atravesado y violentado por un sistema capitalista, racista, colonial, y patriarcal”, por ello es fundamental la lucha por el territorio. De esta forma el tema de los territorios es claramente puesto en la agenda política y epistémica, por los pueblos originarios. El territorio es la base, la protección, los pueblos indígenas claman que no pueden ser pueblo sin territorio, pero no pueden vivir como pueblo sino ejercemos la libre determinación en los espacios. La base de la relación con el otro no mapuce es el respeto. En él, mientras tanto se llega al estado plurinacional, mientras se llega al ejercicio de la autonomía y control territorial, para ello se expresan varias respuestas: el comanejo en área de parques, la educación intercultural, el ejercicio cotidiano de la identidad.

El ‘desarrollo’ tal cual es entendido en términos del extractivismo capitalista, es un sistema estructurado sobre un régimen que se alimenta de la depredación de las energías vitales: se apropia del trabajo, que es energía social; se apropia de las energías primarias, ya sea que estemos hablando de recursos energéticos como los hidrocarburos, o de los cultivos, los bienes forestales, etc., y en vez de reconducirlos hacia la vida, los transforma en mercancía y los somete al valor abstracto de la lógica de la ganancia.

‘Cuando me corrieron de mi tierra yo sentí que me habían cortado una parte de mi cuerpo’: ésa es la vivencia que realmente tienen esos otros pueblos, esos grupos, esas culturas, esas territorialidades reexistentes. Por el contrario, la gran mayoría de la gente que vive en las ciudades está alienada de los vínculos materiales y espirituales que lo unen al territorio.

La exacerbación del modelo extractivista a través formas de explotación como el fracking, la megaminería, la industria del turismo, profundiza actualmente las heridas sobre los territorios y sobre los cuerpos. Esta situación ha aportado al desarrollo de luchas llevadas adelante por los pueblos originarios y otros colectivos, quienes colocaron la temática de los territorios en la agenda política y epistémica. Es imprescindible que la academia reconozca los conocimientos y la experiencia histórica y política de lucha de los sujetos que ya están en existencia hace 500 años, que habilite un debate y diálogo de saberes.

La construcción de hegemonía y resistencias

En los intercambios se reconocen una multiplicidad de luchas y resistencias que tanto por el volumen territorial, como por la cantidad de conflictos y organizaciones involucradas, llegan a poner en el centro cuestiones que estaban invisibilizadas.

Hoy las principales luchas emergentes contra el extractivismo son protagonizadas por aquellos sujetos que históricamente fueron expropiados de su condición, movimientos originarios, mujeres, campesinos, sujetos que reaccionan resistiendo al modelo civilizatorio impuesto. Son luchas trazadas con una radicalidad novedosa en tanto sostienen críticas de fondo al propio sistema capitalista.

Además, se conversó en torno al desafío descolonizador de construir un horizonte emancipatorio otro con una agenda distinta. Esto implica recuperar conciencia territorial y conectar condiciones materiales y simbólicas de autonomía, que incluye la producción comunal y autogestionaria de la soberanía alimentaria, hídrica y energética, como así también el movimiento de desterritorialización y reterritorialización para lograr salir de la territorialidad capitalista, colonial y patriarcal que genera un entorno inhóspito, deshumanizante e injusto.

Esta agenda significa buscar otras epistemes desde una profunda rebeldía que nos lleve a caminar hacia una “migración civilizatoria” para poder volver a sentir en nuestra propia piel las formas de agresión a la madre tierra. Las categorías del ecofeminismo aportan a los procesos de lucha y prácticas militantes a partir de un reposicionamiento sobre diferencias y desigualdades, y de poner en el centro la imperiosa necesidad de defender la vida, a partir de la centralidad de los conflictos socioambientales, como disputa de sentidos que movilizan estrategias de resistencia o lucha.

Como reflexión final se consideró a la lucha como una tarea colectiva, no de sujetos individuales ni de un sector particular. Lucha en la cual estamos tratando de aprender de la experiencia política, histórica de los/las sujetos/as expropiados de su propia condición. Tenemos mucho que aprender y tenemos poco tiempo. “Ojalá sigamos teniendo el coraje porque no nos queda otra.”


Aranguren anuncia otro tarifazo de gas pensando en la exportación

El ex CEO de Shell protagonizó hoy un nuevo capítulo en la saga de la mercantilización de la energía: anunció aumentos de tarifas de hasta un 37% para los hogares y anticipó una nueva suba en noviembre, que se transferirá de manera directa desde quienes consuman hacia las empresas del sector. El ministro explicitó sus objetivos a mediano plazo, como la posibilidad de volver a exportar gas y la búsqueda de que “sea el mismo mercado el que defina” el valor de los hidrocarburos.

Por Felipe Gutiérrez.- Reapareció Aranguren, volvieron los tarifazos. Esta mañana el Ministro de Energía anunció los nuevos cuadros tarifarios que incluyen mayores aumentos para los hogares que tienen menor consumo y anticipó otras alzas tras las elecciones, en noviembre de este año y en abril de 2018. Esta modificación en el cuadro tarifario persigue transferencia de montos millonarios desde las y los usuarios a las principales compañías del sector. Así, el precio pagado a la extracción de gas en boca de pozo aumentará en un 10% mientras que las compañías de distribución y transporte tendrán un aumento parcial del 30%.

Otra característica de este nuevo tarifazo, es que es más pronunciado en las casas que menos consumen. Por ejemplo en los hogares que consumen hasta 70 m3 (segmento conocido como R22) tendrán un ajuste de 37,6% mientras que el aumento será de 20,6% en las que consumen hasta 216 m3 (R34). Más allá de las diferencias entre hogares, en todos el alza será superior al doble del valor del invierno pasado, debido a que el primer tarifazo estuvo frenado por diversos amparos judiciales, y no se aplicó durante los meses más fríos.

Dos objetivos explícitos y dos implícitos

Durante la conferencia de prensa realizada el viernes 31 de marzo, Aranguren señaló cuáles son los principales objetivos de su cartera: bajar el costo de la generación energética y reducir los cortes, mejorando la confiabilidad del sistema. Los objetivos que subyacen a este discurso, sin embargo, son otros: el crecimiento exponencial de la extracción por medio del fracking en la cuenca Neuquina y la eliminación del sistema de subsidios para pasar a un esquema energético totalmente liberalizado.

En esa línea, durante la conferencia de prensa anunció que este año dejarán de tener vigencia los planes Gas Plus, que incentivaban la extracción, a una reducción progresiva de US$7,5 el millón de BTU en 2018 a US$ 6 en 2021, lo que justificó debido que espera una mayor competencia; “es natural que con la mayor producción, los precios en la Argentina tengan que bajar. Necesitamos más competencia, necesitamos que más empresas inviertan para que los precios bajen”.

El funcionario justificó esta nueva política en una preferencia del gobierno y en que “la misma Corte Suprema en su fallo dijo que cuando el mercado define cual es el precio, hasta no es necesario una audiencia pública. Queremos formular una propuesta de valor para las empresas productoras y las empresas consumidoras del gas natural que sea el mismo mercado el que las define”.

El fin de estas políticas no es otro que profundizar la mercantilización del modelo energético, cuestión que ha sido una de sus preocupaciones desde la primera hora. La obstinación del gobierno para que las y los diversos consumidores paguen un supuesto “precio real” de la energía no sólo oculta el hecho de que los valores de la extracción de gas son producto de acuerdos con las petroleras (unas de las más beneficiadas por este nuevo modelo) sino que explicita una concepción de la energía en tanto bien de consumo.

Sin embargo la energía, así como por ejemplo el agua, es un Derecho Humano y por lo tanto su acceso debiera estar garantizado por el Estado. Del mismo modo todos los subsectores de la energía (extracción, producción, generación y transporte) debieran ser declarados de utilidad pública y controlados por el Estado en tanto bien estratégico. Por esto es que la política de dejar los precios liberados al mercado termina confrontando con el cumplimiento de las necesidades básicas de las personas, en favor de un puñado de empresas concentradas.

Pero para Aranguren la energía es un bien de consumo tanto que el objetivo a mediano plazo es que pueda ser vendido, transformando al país de un importador de gas “a una situación de equilibrio o inclusive a volver a exportar por ejemplo en el verano. Y esto es lo que creemos que va a ocurrir”, señaló Aranguren nostálgico, quizás, de los noventa.

Si queres conocer más sobre la crisis del sistema energético argentino te recomendamos este video que realizamos junto con el Colectivo Vaca Bonsai

 

 

 

Nacional


Serie de videominutos “Alternativas para la Soberanía energética”

El 24 de noviembre realizamos el encuentro Alternativas para la Soberanía Energética.  Qué energía y para quién en el Centro Cultural de la Cooperación, en Buenos Aires. Esta iniciativa de encontrarnos con organizaciones sociales, sindicales, ecologistas y de izquierda; de generar condiciones para escucharnos y debatir, surge ante la necesidad de articular alternativas a la matriz fósil vigente, de iniciar una transición hacia un sistema energético limpio y renovable desde una perspectiva democrática, participativa, justa y socioambientalmente sustentable. Compartimos los videominutos de esas jornadas.

“Generar conciencia para que no seamos marionetas de las exigencias de las empresas”
“Saber de qué se trata para poder dar una respuesta desde el campo popular”
“Energía participativa y limpia para generar una vida digna”
 
“El acceso a la energía es un derecho indispensable”.
“Control obrero las fuentes alternativas y control popular de las cuestiones ambientales”
“Hay que democratizar la propiedad de las fuentes energéticas”


Contra el despojo de la comunidad Shuar. Respuesta a Emir Sader por Verónica Gago

La acusación de Emir Sader (ver acá) a quienes firmamos el manifiesto impulsado contra el despojo de la comunidad Shuar a manos de proyectos de minería megaextractiva y la persecución de lxs militantes de Acción Ecológica es útil: explicita muchas de las razones que contribuyen a lo que él dice querer evitar: la debilidad –envuelta en soberbia– de lo que fueron o son los llamados “gobiernos progresistas” y de muchos de los intelectuales que se consideran orgánicos a ellos. Veamos los puntos:

1)  El lugar en el que ubica a las luchas sociales por el territorio y por la vida. Él dice: “Más allá de la justicia o no del reclamo, más allá de la mayor o menor importancia del tema”. El menosprecio que implica ese “más allá de la justicia” y el lugar en el que intelectuales como Sader creen ocupar para marcar ese más allá, que no es más ni menos que el lugar del calendario electoral ubicado como instancia superior, reitera una vez más cómo los conflictos y las luchas concretas sólo son nombradas o convocadas cuando refrendan la legitimidad de un gobierno. Y cuando no contribuyen a tal propósito, además de poner en duda su “justicia” o de relativizar el peso de esa “justicia” con relación a una escena supuestamente “mayor”, son reducidas a un mero “tema”. De nuevo: el desprecio a las luchas concretas no es más que una pirueta para no discutir la articulación de los gobiernos con la trama de negocios con las multinacionales y el modo en que eso se traduce en violencias concretas para comunidades concretas. No se pide un purismo a los gobiernos llamados progresistas, sino un balance político sobre los efectos concretos que se esconden una y otra vez en nombre de la “soberanía nacional”.

2)  El tiempo en el que ubica a las luchas sociales por el territorio y por la vida. Dice Sader que en las inminentes elecciones presidenciales en Ecuador de lo que “se trata es del futuro del país”. ¿Debemos entender que las luchas que piden un acompañamiento y un pronunciamiento público complotan contra el futuro? La culpabilización a los movimientos y a las organizaciones que no se cuadran es bien jodido: justifica su criminalización en nombre de una soberanía abstracta y a futuro, justifica en el presente la avanzada neoextractiva depredadora. Pero aún de modo más irónico, Sader dice que la eventual victoria del candidato opositor al oficialismo representará “la devastación de la Amazonia y de los pueblos que la habitan”. Es llamativo cómo ese “tema” le interesa sólo a futuro y como argumento a favor del voto del candidato que apoya Correa (es gracioso incluso que advierta sobre la amenaza que viene con la palabra “desmonte” de todo lo conquistado).

3)  La acusación a la construcción de alianzas y redes de apoyo. Sader habla a los intelectuales (en masculino, por supuesto). Con eso, primero desprecia a las organizaciones y luchas que son las impulsoras del manifiesto. Luego, explica que lxs firmantes o estamos engañadxs o tenemos mala fé o somos hipócritas porque la ecuación es simple: apoyar a las luchas en los territorios es hacerle el juego a la derecha y debilitar al gobierno (a escala regional). En América latina, ese binarismo logró congelar durante bastantes años las posibilidades de discusión, imposibilitó a muchas luchas tener un lugar sin quedar subsumidas en si estaban a favor o en contra de los gobiernos. La ofensiva conservadora y neoliberal de la región que estamos presenciando se debe en parte al modo en que esos espacios de debate internos, de escucha a los movimientos, de crítica no canalla fueron desconocidos, despreciados y, en muchos casos, perseguidos. Al modo en que se disciplinó desde arriba toda crítica a las articulaciones problemáticas entre neodesarrollismo, neoliberalismo y neoextractivismo. Que ahora se insista de nuevo en culpabilizar a la crítica de las derrotas electorales es, ni más ni menos, lo que permite una vez más quedar a salvo y dejar intocado un modo de pensamiento político que ya mostró sus límites.

4)  La “ultraizquierda” como causa de la derrota progresista. Este argumento, que acusa de complot y de instrumentalismo a las alianzas entre movimientos e intelectuales críticxs, con el sólo propósito de una posición “aventurera” que busca conseguir un lugar en el campo político, no sólo es mezquina (se atribuye la famosa hegemonía del espacio político), sino que sobre todo pone a la crítica como “causante” de un amplio rechazo –que aun no se termina de discutir a fondo- de la legitimidad de los gobiernos progresistas, evitando así problematizar en serio las causas de las sucesivas “derrotas”. Esto implica no sólo la infantilización del electorado de distintas clases sociales, sino también el desconocimiento de cómo operan fuerzas bastante más complejas: las iglesias contra la llamada “ideología de género”, las finanzas como formas de explotación a las economías populares, las concesiones a las multinacionales como expropiaciones directas a las comunidades, etc.

5) Lo que Sader llama “la disputa mayor del continente” es claramente el modo retórico de defensa abstracta a algunos gobiernos. Que para hacerlo tenga que despreciar a las luchas concretas y atribuirse el “ser de izquierda” (en este caso como sinónimo de defender el oficialismo en Ecuador) revela uno de los mayores problemas del progresismo: el desprecio a las fuerzas sociales que no se encuadran y que cuestionan los cimientos neoliberales que el progresismo en el poder no se animó a confrontar. El texto de Sader revela un modo de argumentar más amplio que es incapaz de dar lugar a una verdadera discusión sobre los efectos perversos y violentos de las formas de articulación entre capital y Estado en el ciclo de los gobiernos llamados progresistas. Este cierre revela bastante de sus recientes derrotas.

Lobo Suelto!


Vaca Muerta, del boom al bum

Si el año no fue fácil para el nuevo gobierno nacional, mucho menos para los impulsores de Vaca Muerta. Ajustes, crisis, intereses contrapuestos, son parte de la nueva realidad que golpea al sector hidrocarburífero. La esperada lluvia de inversiones del segundo semestre se transformó en temporal de despidos, paros y conflictos para el cierre de año.

vaca-pozo

Por Martín Alvarez Mullally*

A días de concluir su primer año de gestión, el macrismo energético está golpeado por los tarifazos y preocupado ante la poca claridad de cómo afrontar la severa crisis energética que avizora. Este sector será clave para abordar el próximo año electoral. Además, los cortes eléctricos de verano afectarán tanto a los usuarios domiciliarios principalmente en su bastión porteño, como al sector industrial, porque en casos de urgencia le bajarán la térmica.

En cuanto a hidrocarburos, todo indicaba que, tras el triunfo de Cambiemos y el arribo de Juan José Aranguren al Ministerio de Energía, habría más continuidades que rupturas en estas políticas. Incluso hasta los primeros meses se habló de que Gallucio seguiría a cargo de YPF como CEO, sin embargo abandonó la torre de Puerto Madero. Subsidios y transferencias a las productoras de hidrocarburos, altos valores en el costo de los combustibles, precio sostén del barril, ajuste de costos operativos y salariales, exploraciones en nuevas áreas a cargo de YPF y la continuidad de la curva de aprendizaje sostenida por la empresa de bandera eran parte del combo de la gestión pasada. Pero el macrismo condimentó al sector a su paladar. Tarifazo en materia gasífera y eléctrica, amenaza de salida formal del precio sostén -informalmente ya se estaba pagando menos en el mercado local-, importaciones de crudo para beneficiar a las refinadoras, aumento de combustibles graduales y programados, retoques fiscales y un plan de ajuste severo en materia laboral fueron aportes de la nueva gestión.

La idea de recurso estratégico -que el gobierno anterior nunca cumplió- se fue rápidamente al tacho para retornar sin escalas hacia a lo más crudo del neoliberalismo energético. Menos Estado, más mercado: una fórmula neoliberal clásica y hasta un poco aggiornada para estos tiempos modernos. La asociación de capitales mixtos es una tendencia mundial al momento de explotar bienes comunes y los Estados son la pieza clave de garantías para las inversiones. Todos tiran de la pirinola pero nunca son las grandes compañías las que más arriesgan; el “todos ponen” es tan relativo como nombrar “inversiones” a los préstamos que Chevron le hizo a YPF a través de empresas offshore.

Este retorno al libre mercado generó nuevas controversias y la batalla del crudo puso en la trinchera contraria a provincias productoras, sobre todo a Neuquén alcanzada por el desacoplado barril criollo. La provincia gobernada desde hace cincuenta años por el Movimiento Popular Neuquino siempre mantuvo un buen vínculo con el poder central, incluso hasta en dictaduras, salvo en muy pocos momentos la relación fue tensa, como en el caso del gobierno de Jorge Sobisch y los Kirchner. Con un barril internacional bajo, la idea de Aranguren era impracticable, pero con un valor en alza, tras los acuerdos de la Organización de los países exportadores de petróleo (OPEP), quizás se pueda llegar al objetivo de que lo que pagan las refinadoras por la materia prima sea lo mismo que sale en el mercado internacional. Mientras tanto el Ministerio dio concesiones a las refinerías, tras la devaluación –donde ganaron las productoras que cobran en dólares- con permisos de compras al mercado internacional y un aumento escalonado del precio de los combustibles, que incluso con la contracción económica generada fue menor el consumo si lo comparamos con el año anterior.

Bajar costos para que el mercado mande, es según Cambiemos la receta para que las inversiones lleguen. Para que eso ocurra se deben dar condiciones de alcance en donde la franja de ganancia sea mayor. Para que el negocio cierre buscan generar nuevas reglas de juego: ajuste en los salarios petroleros, baja de costos operativos, menores valores de las prestadoras de servicios, infraestructura y hasta reducciones de la pequeña renta apropiada por los estados.

Esta receta puede cerrar en excel que circula entre Puerto Madero y Casa de Gobierno, pero cruzando el río Colorado las cosas se ponen feas, un retorno de desocupados cortando rutas, miles de despidos, suspensiones y jubilaciones inducidas son parte de una nueva coyuntura con la que se tiene que lidiar. Un presupuesto armado con un valor del barril a 63 dólares por el gobierno de la provincia de Neuquén, colisiona de frente con los 55 dólares que pretende el gobierno nacional, algo impensado teniendo en cuenta los augurios grandilocuentes de los más de cien dólares que esperaba el kirchnerismo al iniciar Vaca Muerta. Según el periodista Roberto Aguirre, por cada dólar de diferencia, la provincia pierde 6.5 millones mensuales de su presupuesto. Bajo este camino, a los piquetes de desocupados, se les sumarán prontamente los estatales, una combinación explosiva ya vista a fines de los noventa en la norpatagonia. Pasamos del boom de Vaca Muerta, a un explosivo bum! de la conflictividad social generada por una actividad extractiva y una economía enclave dependiente de los vaivenes del mercado internacional. Mientras el petróleo busca encontrar estabilidad el gas ha sido una alternativa en el mundo no convencional.

*Investigador del Observatorio Petrolero Sur. Miembro de Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (EJES).

La Izquierda Diario

Vaca Muerta


Transnacionales y Derechos Humanos

alai520El debate en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para la creación de un tratado sobre derechos humanos y empresas ofrece una gran oportunidad para enfrentar al actor central de la economía capitalista mundial: “el poder corporativo”.  Y contribuir a la reactivación del activismo anti-neoliberal, que, entre otras iniciativas, está impulsando la “Campaña Global para Desmantelar el poder Corporativo y poner fin a su impunidad”.  De esta temática se ocupa la presente entrega.

Por América Latina en Movimiento No. 520, diciembre 2016

Contenido

Golpes mortales al poder corporativo por Brid Brennan y Gonzalo Berrón

Naciones Unidas: Transnacionales y DD.HH. Avanza construcción de instrumento vinculante por María Fernanda Espinosa Garcés

 El escudo de las empresas transnacionales El régimen de comercio e inversión por Raffaele Morgantini

Un instrumento vinculante sobre empresas y DD.HH.: La pieza faltante del rompecabezas por Daniel Uribe Terán

El Tribunal Internacional para las ETNs y los DD.HH. por Juan Hernández Zubizarreta

TICs, Internet, DD.HH. y ETNs por Richard Hill, Parminder Jeet Singh

Estados y regulación a las empresas transnacionales por Rolf Zünnemann

De la tierra nacen semillas, pero también derechos por Tchenna Fernandes Maso

Vacío jurídico en el derecho internacional y abuso corporativo Caso Chevron por Pablo Fajardo Mendoza

Perspectiva sindical La lucha contra las transnacionales y el tratado vinculante por Iván González Alvarado

* Edición digital: descargar en pdf: http://www.alainet.org/es/revistas/520

Mas informacion: http://alainet.org FaceBook: http://facebook.com/America.Latina.en.Movimiento Twitter: http://twitter.com/ALAIinfo RSS: http://alainet.org/rss.phtml


El artículo de Fidel que critica el fracking y denuncia a Estados Unidos

fidel

En septiembre de 2011, José “Pincho” Chandía, militante del Partido Comunista de Cinco Saltos, accedió a la séptima banca del Concejo Deliberante. En su labor de concejal se dedicó a presentar proyectos que trascendieron en la historia del pueblo. Así, en 2012, impulsó una exitosa ordenanza que prohibió el fracking y lo convirtió el primer municipio de América Latina que se opuso a la práctica experimental en su ejido.

Tranquilo y pausado, Pincho Chandía nos explica que se enteró de la fractura hidráulica en el debate de la presentación del libro Los comunistas y la huelga del Chocón, cuando un camarada suyo citó a Fidel Castro en Marcha hacia el abismo (2012). En dicho artículo, el líder revolucionario caracterizó el descubrimiento del gas de lutitas y las nuevas técnicas de extracción de hidrocarburos en Estados Unidos. Los ejes del escrito son advertencias sobre las posibilidades de una nueva guerra nuclear y la importancia de dar un giro ante las drásticas consecuencias del cambio climático. Impactado, Pincho se vio convocado y se puso a trabajar en la ordenanza que logró prohibir el fracking en su pueblo. “El legado de la naturaleza, generado en cientos de miles de millones de años, es desperdiciado en menos de dos siglos” lamenta el texto de Fidel Castro.

Tras la muerte de este gran líder latinoamericano compartimos dicho artículo, cuya influencia llevó a que en nuestro país y todo el continente comenzaran a declararse territorios libres de fracking.

La Marcha hacia el abismo

 

Fidel Castro Ruz.- No es cuestión de optimismo o pesimismo, saber o ignorar cosas elementales, ser responsables o no de los acontecimientos. Los que pretenden considerarse políticos debieran ser lanzados al basurero de la historia cuando, como es norma, en esa actividad ignoran todo o casi todo lo que se relaciona con ella.

No hablo por supuesto de los que a lo largo de varios milenios convirtieron los asuntos públicos en instrumentos de poder y riquezas para las clases privilegiadas, actividad en la que verdaderos récords de crueldad han sido impuestos durante los últimos ocho o diez mil años sobre los que se tienen vestigios ciertos de la conducta social de nuestra especie, cuya existencia como seres pensantes, según los científicos, apenas rebasa los 180 mil años.

No es mi propósito enfrascarme en tales temas que seguramente aburrirían a casi el ciento por ciento de las personas continuamente bombardeadas con noticias a través de medios, que van desde la palabra escrita hasta las imágenes tridimensionales que comienzan a exhibirse en costosos cines, y no está lejano el día en que también predominen en la ya de por sí fabulosas imágenes de la televisión. No es casual que la llamada industria de la recreación tenga su sede en el corazón del imperio que a todos tiraniza.

Lo que pretendo es situarme en el punto de partida actual de nuestra especie para hablar de la marcha hacia el abismo. Podría incluso hablar de una marcha “inexorable” y estaría seguramente más cerca de la realidad. La idea de un juicio final está implícita en las doctrinas religiosas más extendidas entre los habitantes del planeta, sin que nadie las califique por ello de pesimistas. Considero, por el contrario, deber elemental de todas las personas serias y cuerdas, que son millones, luchar para posponer y, tal vez impedir, ese dramático y cercano acontecimiento en el mundo actual.

Numerosos peligros nos amenazan, pero dos de ellos, la guerra nuclear y el cambio climático, son decisivos y ambos están cada vez más lejos de aproximarse a una solución.

La palabrería demagógica, las declaraciones y los discursos de la tiranía impuesta al mundo por Estados Unidos y sus poderosos e incondicionales aliados, en ambos temas, no admiten la menor duda al respecto.

El primero de enero de 2012, año nuevo occidental y cristiano, coincide con el aniversario del triunfo de la Revolución en Cuba y el año en que se cumple el 50 Aniversario de la Crisis de Octubre de 1962, que puso al mundo al borde de la guerra mundial nuclear, lo que me obliga a escribir estas líneas.

Carecerían de sentido mis palabras si tuviesen como objetivo imputar alguna culpa al pueblo norteamericano, o al de cualquier otro país aliado de Estados Unidos en la insólita aventura; ellos, como los demás pueblos del mundo, serían las víctimas inevitables de la tragedia. Hechos recientes ocurridos en Europa y otros puntos muestran las indignaciones masivas de aquellos a los que el desempleo, la carestía, las reducciones de sus ingresos, las deudas, la discriminación, las mentiras y la politiquería, conducen a las protestas y a las brutales represiones de los guardianes del orden establecido.

Con frecuencia creciente se habla de tecnologías militares que afectan la totalidad del planeta, único satélite habitable conocido a cientos de años luz de otro que tal vez resulte adecuado si nos movemos a la velocidad de la luz, trescientos mil kilómetros por segundo.

No debemos ignorar que si nuestra maravillosa especie pensante desapareciera transcurrirían muchos millones de años antes de que surja nuevamente otra capaz de pensar, en virtud de los principios naturales que rigen como consecuencia de la evolución de las especies, descubierta por Darwin en 1859 y que hoy reconocen todos los científicos serios, creyentes o no creyentes.

Ninguna otra época de la historia del hombre conoció los actuales peligros que afronta la humanidad. Personas como yo, con 85 años cumplidos, habíamos arribado a los 18 con el título de bachiller antes de que concluyera la elaboración de la primera bomba atómica.

Hoy los artefactos de ese carácter listos para su empleo ─incomparablemente más poderosos que los que produjeron el calor del sol sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki─ suman miles.

Las armas de ese tipo que se guardan adicionalmente en los depósitos, añadidas a las ya desplegadas en virtud de acuerdos, alcanzan cifras que superan los veinte mil proyectiles nucleares.

El empleo de apenas un centenar de esas armas sería suficiente para crear un invierno nuclear que provocaría una muerte espantosa en breve tiempo a todos los seres humanos que habitan el planeta, como ha explicado brillantemente y con datos computarizados el científico norteamericano y profesor de la Universidad de Rutgers, New Jersey, Alan Robock.

Los que acostumbran a leer las noticias y análisis internacionales serios, conocen cómo los riesgos del estallido de una guerra con empleo de armas nucleares se incrementan a medida que la tensión crece en el Cercano Oriente, donde en manos del gobierno israelita se acumulan cientos de armas nucleares en plena disposición combativa, y cuyo carácter de fuerte potencia nuclear ni se admite ni se niega. Crece igualmente la tensión en torno a Rusia, país de incuestionable capacidad de respuesta, amenazada por un supuesto escudo nuclear europeo.

Mueve a risas la afirmación yanki de que el escudo nuclear europeo es para proteger también a Rusia de Irán y Corea del Norte. Tan endeble es la posición yanqui en este delicado asunto, que su aliado Israel ni siquiera se toma la molestia de garantizar consultas previas sobre medidas que puedan desatar la guerra.

La humanidad, en cambio, no goza de garantía alguna. El espacio cósmico, en las proximidades de nuestro planeta, está saturado de satélites de Estados Unidos destinados a espiar lo que ocurre hasta en las azoteas de las viviendas de cualquier nación del mundo. La vida y costumbres de cada persona o familia pasó a ser objeto de espionaje; la escucha de cientos de millones de celulares, y el tema de las conversaciones que aborde cualquier usuario en cualquier parte del mundo deja de ser privado para convertirse en material de información para los servicios secretos de Estados Unidos.

Ese es el derecho que va quedando a los ciudadanos de nuestro mundo en virtud de los actos de un gobierno cuya constitución, aprobada en el Congreso de Filadelfia en 1776, establecía que todavía los hombres nacían libres e iguales y a todos les concedía el Creador determinados derechos, de los cuales no les quedan ya, ni a los propios norteamericanos ni a ciudadano alguno del mundo siquiera el de comunicar por teléfono a familiares y amigos sus sentimientos más íntimos.

La guerra, sin embargo, es una tragedia que puede ocurrir, y es muy probable que ocurra; más, si la humanidad fuese capaz de retrasarla un tiempo indefinido, otro hecho igualmente dramático está ocurriendo ya con creciente ritmo: el cambio climático. Me limitaré a señalar lo que eminentes científicos y expositores de relieve mundial han explicado a través de documentos y filmes que nadie cuestiona.

Es bien conocido que el gobierno de Estados Unidos se opuso a los acuerdos de Kyoto sobre el medio ambiente, una línea de conducta que ni siquiera concilió con sus más cercanos aliados, cuyos territorios sufrirían tremendamente y algunos de los cuales, como Holanda, desaparecerían casi por entero.

El planeta marcha hoy sin política sobre este grave problema, mientras los niveles del mar se elevan, las enormes capas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia, donde se acumula más del 90% del agua dulce del mundo, se derriten con creciente ritmo, y ya la humanidad, el pasado 30 de noviembre de 2011, alcanzó oficialmente la cifra de 7 mil millones de habitantes que en las áreas más pobres del mundo crece de forma sostenida e inevitable. ¿Es que acaso los que se han dedicado a bombardear países y matar millones de personas durante los últimos 50 años se pueden preocupar por el destino de los demás pueblos?

Estados Unidos es hoy no solo el promotor de esas guerras, sino también el mayor productor y exportador de armas en el mundo.

Como es conocido, ese poderoso país ha suscrito un convenio para suministrar 60 mil millones de dólares en los próximos años al reino de Arabia Saudita, donde las transnacionales de Estados Unidos y sus aliados extraen cada día 10 millones de barriles de petróleo ligero, es decir, mil millones de dólares en combustible. ¿Qué será de ese país y de la región cuando esas reservas de energía se agoten? No es posible que nuestro mundo globalizado acepte sin chistar el colosal derroche de recursos energéticos que la naturaleza tardó cientos de millones de años en crear, y cuya dilapidación encarece los costos esenciales. No sería en absoluto digno del carácter inteligente atribuido a nuestra especie.

En los últimos 12 meses tal situación se agravó considerablemente a partir de nuevos avances tecnológicos que, lejos de aliviar la tragedia proveniente del derroche de los combustibles fósiles, la agrava considerablemente.

Científicos e investigadores de prestigio mundial venían señalando las consecuencias dramáticas del cambio climático.

En un excelente documental fílmico del director francés Yann Arthus-Bertrand,titulado Home, y elaborado con la colaboración de prestigiosas y bien informadas personalidades internacionales, publicado a mediados del año 2009, este advirtió al mundo con datos irrebatibles lo que estaba ocurriendo. Con sólidos argumentos exponía las consecuencias nefastas de consumir, en menos de dos siglos, los recursos energéticos creados por la naturaleza en cientos de millones de años; pero lo peor no era el colosal derroche, sino las consecuencias suicidas que para la especie humana tendría. Refiriéndose a la propia existencia de la vida, le reprochaba a la especie humana: “…Te beneficias de un fabuloso legado de 4 000 millones de años suministrado por la Tierra. Solamente tienes 200 000 años, pero ya has cambiado la faz del mundo.”

No culpaba ni podía culpar a nadie hasta ese minuto, señalaba simplemente una realidad objetiva. Sin embargo, hoy tenemos que culparnos todos de que lo sepamos y nada hagamos por tratar de remediarlo.

En sus imágenes y conceptos, los autores de esa obra incluyen memorias, datos e ideas que estamos en el deber de conocer y tomar en cuenta.

En meses recientes, otro fabuloso material fílmico exhibido fue Océanos, elaborado por dos realizadores franceses, considerado el mejor film del año en Cuba; tal vez, a mi juicio, el mejor de esta época.

Es un material que asombra por la precisión y belleza de las imágenes nunca antes filmadas por cámara alguna: 8 años y 50 millones de euros fueron invertidos en ella. La humanidad tendrá que agradecer esa prueba de la forma en que se expresan los principios de la naturaleza adulterados por el hombre. Los actores no son seres humanos: son los pobladores de los mares del mundo. ¡Un Oscar para ellos!

Lo que motivó para mí el deber de escribir estas líneas no surgió de los hechos referidos hasta aquí, que de una forma u otra he comentado anteriormente, sino de otros que, manejados por intereses de las transnacionales, han estado saliendo a la luz dosificadamente en los últimos meses y sirven a mi juicio como prueba definitiva de la confusión y el caos político que impera en el mundo.

Hace apenas unos meses leí por primera vez algunas noticias sobre la existencia del gas de esquisto. Se afirmaba que Estados Unidos disponía de reservas para suplir sus necesidades de este combustible durante 100 años. Como dispongo en la actualidad de tiempo para indagar sobre temas políticos, económicos y científicos que pueden ser realmente útiles a nuestros pueblos, me comuniqué discretamente con varias personas que residen en Cuba o en el exterior de nuestro país. Curiosamente, ninguna de ellas había escuchado una palabra sobre el asunto. No era desde luego la primera vez que eso sucedía. Uno se asombra de hechos importantes de por sí que se ocultan en un verdadero mar de informaciones, mezcladas con cientos o miles de noticias que circulan por el planeta.

Persistí, no obstante, en mi interés sobre el tema. Han transcurrido solo varios meses y el gas de esquisto no es ya noticia. En vísperas del nuevo año se conocían ya  suficientes datos para ver con toda claridad la marcha inexorable del mundo hacia el abismo, amenazado por  riesgos tan extremadamente graves como la guerra nuclear y el cambio climático. Del primero, ya hablé; del segundo, en aras de la brevedad, me limitaré a exponer datos conocidos y algunos por conocer que ningún cuadro político o persona sensata debe ignorar.

No vacilo en afirmar que observo ambos hechos con la serenidad de los años vividos, en esta espectacular fase de la historia humana, que han contribuido a la educación de nuestro pueblo valiente y heroico.

El gas se mide en TCF, los cuales pueden referirse a pies cúbicos o metros cúbicos  ─no siempre se explica si se trata de uno o de otro─ depende del sistema de medidas que se aplique en un determinado país. Por otro lado, cuando se habla de billones suelen referirse al billón español que significa un millón de millones; tal cifra en inglés se califica como trillón lo cual debe tenerse en cuenta cuando se analizan las referidas al gas que suelen ser voluminosas. Trataré de señalarlo cuando sea  necesario.

El analista norteamericano Daniel Yergin, autor de un voluminoso clásico de historia del petróleo afirmó, según la agencia de noticias IPS, que ya un tercio de todo el gas que se produce en Estados Unidos es gas de esquisto.

“…la explotación de una plataforma con seis pozos puede consumir 170.000 metros cúbicos de agua e incluso provocar efectos dañinos como influir en movimientos sísmicos, contaminar aguas subterráneas y superficiales, y afectar el paisaje.”

El grupo británico BP informa por su parte que “Las reservas probadas de gas convencional o tradicional en el planeta suman 6.608 billones -millón de millones- de pies cúbicos, unos 187 billones de metros cúbicos, […] y los depósitos más grandes están en Rusia (1.580 TCF), Irán (1.045), Qatar (894), y Arabia Saudita y Turkmenistán, con 283 TCF cada uno”. Se trata del gas que se venía produciendo y comercializando.

“Un estudio de la EIA -una agencia gubernamental de Estados Unidos sobre energía- publicado en abril de 2011 encontró prácticamente el mismo volumen (6.620 TCF o 187,4 billones de metros cúbicos) de shale gas recuperable en apenas 32 países, y los gigantes son: China (1.275 TCF), Estados Unidos (862), Argentina (774), México (681), Sudáfrica (485) y Australia (396 TCF)”. Shale gas es gas de esquisto. Obsérvese que de acuerdo a lo que se conoce Argentina y México poseen casi tanto como Estados Unidos. China, con los mayores yacimientos, posee reservas que equivalen a casi el doble de aquellos y un 40% más que Estados Unidos.

“…países secularmente dependientes de proveedores extranjeros contarían con una ingente base de recursos en relación con su consumo, como Francia y Polonia, que importan 98 y 64 por ciento, respectivamente, del gas que consumen, y que tendrían en rocas de esquistos o lutitas reservas superiores a 180 TCF cada uno”.

“Para extraerlo de las lutitas -señala IPS- se apela a un método bautizado ‘fracking’ (fractura hidráulica), con la inyección de grandes cantidades de agua más arenas y aditivos químicos. La huella de carbono (proporción de dióxido de carbono que libera a la atmósfera) es mucho mayor que la generada con la producción de gas convencional.

“Como se trata de bombardear capas de la corteza terrestre con agua y otras sustancias, se incrementa el riesgo de dañar subsuelo, suelos, napas hídricas subterráneas y superficiales, el paisaje y las vías de comunicación si las instalaciones para extraer y transportar la nueva riqueza presentan defectos o errores de manejo.”

Baste señalar que entre las numerosas sustancias químicas que se inyectan con el agua para extraer este gas se encuentran el benceno y el tolueno, que son sustancias terriblemente cancerígenas

La experta Lourdes Melgar, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, opina que:

“‘Es una tecnología que genera mucho debate y son recursos ubicados en zonas donde no hay agua’…”.

“Las lutitas gasíferas -expresa IPS- son canteras de hidrocarburos no convencionales, encalladas en rocas que las guarecen, por lo que se aplica la fractura hidráulica (conocida en inglés como ‘fracking’) para liberarlas a gran escala.”

“La generación de gas shale involucra altos volúmenes de agua y la excavación y fractura generan grandes cantidades de residuos líquidos, que pueden contener químicos disueltos y otros contaminantes que requieren tratamiento antes de su desecho.”

“La producción de esquisto saltó de 11.037 millones de metros cúbicos en 2000 a 135.840 millones en 2010. En caso de seguir a este ritmo la expansión, en 2035 llegará a cubrir 45 por ciento de la demanda de gas general, según la EIA.

“Investigaciones científicas recientes han alertado del perfil ambiental negativo del gas lutita.

“Los académicos Robert Howarth, Renee Santoro y Anthony Ingraffea, de la estadounidense Universidad de Cornell, concluyeron que ese hidrocarburo es más contaminante que el petróleo y el gas, según su estudio ‘Metano y la huella de gases de efecto invernadero del gas natural proveniente de formaciones de shale’, difundido en abril pasado en la revista Climatic Change.

“‘La huella carbónica es mayor que la del gas convencional o el petróleo, vistos en cualquier horizonte temporal, pero particularmente en un lapso de 20 años. Comparada con el carbón, es al menos 20 por ciento mayor y tal vez más del doble en 20 años’, resaltó el informe.”

“El metano es uno de los gases de efecto invernadero más contaminantes, responsables del aumento de la temperatura del planeta.”

“‘En áreas activas de extracción (uno o más pozos en un kilómetro), las concentraciones promedio y máximas de metano en pozos de agua potable se incrementaron con proximidad al pozo gasífero más cercano y fueron un peligro de explosión potencial’, cita el texto escrito por Stephen Osborn, Avner Vengosh, Nathaniel Warner y Robert Jackson, de la estatal Universidad de Duke.

“Estos indicadores cuestionan el argumento de la industria de que el esquisto puede sustituir al carbón en la generación eléctrica y, por lo tanto, un recurso para mitigar el cambio climático.

“‘Es una aventura demasiado prematura y riesgosa’.”

“En abril de 2010, el Departamento de Estado de Estados Unidos puso en marcha la Iniciativa Global de Gas Shale para ayudar a los países que buscan aprovechar ese recurso para identificarlo y desarrollarlo, con un eventual beneficio económico para las transnacionales de esa nación.”

He sido inevitablemente extenso, no tenía otra opción. Redacto estas líneas para el sitio web Cubadebate y para Telesur, una de las emisoras de noticias más serias y honestas de nuestro sufrido mundo.

Para abordar el tema dejé transcurrir los días festivos del viejo y el nuevo año.

Fidel Castro Ruz Enero 4 de 2012 9 y 15 p.m.


EJES / octubre 2016 – El fracking en debate

En octubre compartimos el cuarto número de Boletín EJES – Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental /

Vue du quartier defavorise de Valentina Norte Rural, en peripherie de la ville de Neuquen ou les maisons sont juxtaposees aux puits de petrole.

Como cada número, este boletín contiene información vinculada a grupos afectados, análisis económicos, datos sobre degradación ambiental y deterioro democrático. Además, le dedica una sección especial al desarrollo de YPF-Chevron en Neuquén y una ventana con vínculos externos que acercan recursos, materiales y noticias relacionadas a la temática.  También aporta un pequeño resumen en inglés.

Esta iniciativa motorizada por Taller Ecologista (Rosario) y Observatorio Petrolero Sur, (Buenos Aires y Neuquén) pretende ser una nueva articulación de organizaciones involucradas en el debate energético y socioambiental de la Argentina que, teniendo en cuenta las políticas y territorios implicados abordamos distintas aristas del megaproyecto Vaca Muerta. El foco está puesto sobre los ángulos económico‐financieros y de justicia socioambiental para exponer las implicancias ocultas de la obstinación hidrocarburífera.

PLANIFICACIÓN DEMOCRÁTICA PARA LA VIDA DIGNA A LARGO PLAZO

“La construcción diaria de justicia e igualdad en el plano energético debería tener entre sus puntos neurálgicos instancias de decisión colectiva, que sean debidamente informadas, procesos donde se puedan debatir las diversas opciones para tomar una decisión política sobre los pasos a seguir como sociedad. El camino beneficiaría y tendría impactos sobre la generación presente y futura, sobre poblaciones cercanas y distantes geográficamente, y, al mismo tiempo, en la relación con la naturaleza y el espacio biofísico.  A contramano de esta premisa, la opción de desarrollar los no convencionales y Vaca Muerta en la Argentina ha estado marcada por la improvisación, la falta de información y consenso, como se viene señalando, denunciando y resistiendo. Entre los puntos a debatir se debe explicitar que el shale es una aventura de corto plazo por sus bajos rendimientos productivos y expectativas sobreestimadas. Este punto cobra especial relevancia en la medida que el fin de pretendida abundancia justifica “sacrificios” económicos, políticos y socioambientales, consecuencias que sí se extenderán sobre nuestras espaldas en el largo plazo. Como si faltaran razones, el freno a Vaca Muerta y el necesario cambio drástico hacia una transición productiva y energética también encuentra eco en que es una aventura de pocas décadas. En otras palabras, una estrategia que por la enorme masa de fondos públicos en forma de subsidios, infraestructura y costos no internalizados, como los socioambientales, es una lisa y llana mala inversión. Bienvenida sea la difusión y sus comentarios”

Ver Boletín EJES Nro 4 – Octubre 2016

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///EJES invita a participar de las Jornadas Internacionales de Salud, Ambiente e Hidrocarburos no convencionales que se van a realizar en Buenos Aires y Neuquén del 25 al 31 de octubre. Más información: http://ejes.org.ar/frackingysalud/ ///

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