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Aranguren anuncia otro tarifazo de gas pensando en la exportación

El ex CEO de Shell protagonizó hoy un nuevo capítulo en la saga de la mercantilización de la energía: anunció aumentos de tarifas de hasta un 37% para los hogares y anticipó una nueva suba en noviembre, que se transferirá de manera directa desde quienes consuman hacia las empresas del sector. El ministro explicitó sus objetivos a mediano plazo, como la posibilidad de volver a exportar gas y la búsqueda de que “sea el mismo mercado el que defina” el valor de los hidrocarburos.

Por Felipe Gutiérrez.- Reapareció Aranguren, volvieron los tarifazos. Esta mañana el Ministro de Energía anunció los nuevos cuadros tarifarios que incluyen mayores aumentos para los hogares que tienen menor consumo y anticipó otras alzas tras las elecciones, en noviembre de este año y en abril de 2018. Esta modificación en el cuadro tarifario persigue transferencia de montos millonarios desde las y los usuarios a las principales compañías del sector. Así, el precio pagado a la extracción de gas en boca de pozo aumentará en un 10% mientras que las compañías de distribución y transporte tendrán un aumento parcial del 30%.

Otra característica de este nuevo tarifazo, es que es más pronunciado en las casas que menos consumen. Por ejemplo en los hogares que consumen hasta 70 m3 (segmento conocido como R22) tendrán un ajuste de 37,6% mientras que el aumento será de 20,6% en las que consumen hasta 216 m3 (R34). Más allá de las diferencias entre hogares, en todos el alza será superior al doble del valor del invierno pasado, debido a que el primer tarifazo estuvo frenado por diversos amparos judiciales, y no se aplicó durante los meses más fríos.

Dos objetivos explícitos y dos implícitos

Durante la conferencia de prensa realizada el viernes 31 de marzo, Aranguren señaló cuáles son los principales objetivos de su cartera: bajar el costo de la generación energética y reducir los cortes, mejorando la confiabilidad del sistema. Los objetivos que subyacen a este discurso, sin embargo, son otros: el crecimiento exponencial de la extracción por medio del fracking en la cuenca Neuquina y la eliminación del sistema de subsidios para pasar a un esquema energético totalmente liberalizado.

En esa línea, durante la conferencia de prensa anunció que este año dejarán de tener vigencia los planes Gas Plus, que incentivaban la extracción, a una reducción progresiva de US$7,5 el millón de BTU en 2018 a US$ 6 en 2021, lo que justificó debido que espera una mayor competencia; “es natural que con la mayor producción, los precios en la Argentina tengan que bajar. Necesitamos más competencia, necesitamos que más empresas inviertan para que los precios bajen”.

El funcionario justificó esta nueva política en una preferencia del gobierno y en que “la misma Corte Suprema en su fallo dijo que cuando el mercado define cual es el precio, hasta no es necesario una audiencia pública. Queremos formular una propuesta de valor para las empresas productoras y las empresas consumidoras del gas natural que sea el mismo mercado el que las define”.

El fin de estas políticas no es otro que profundizar la mercantilización del modelo energético, cuestión que ha sido una de sus preocupaciones desde la primera hora. La obstinación del gobierno para que las y los diversos consumidores paguen un supuesto “precio real” de la energía no sólo oculta el hecho de que los valores de la extracción de gas son producto de acuerdos con las petroleras (unas de las más beneficiadas por este nuevo modelo) sino que explicita una concepción de la energía en tanto bien de consumo.

Sin embargo la energía, así como por ejemplo el agua, es un Derecho Humano y por lo tanto su acceso debiera estar garantizado por el Estado. Del mismo modo todos los subsectores de la energía (extracción, producción, generación y transporte) debieran ser declarados de utilidad pública y controlados por el Estado en tanto bien estratégico. Por esto es que la política de dejar los precios liberados al mercado termina confrontando con el cumplimiento de las necesidades básicas de las personas, en favor de un puñado de empresas concentradas.

Pero para Aranguren la energía es un bien de consumo tanto que el objetivo a mediano plazo es que pueda ser vendido, transformando al país de un importador de gas “a una situación de equilibrio o inclusive a volver a exportar por ejemplo en el verano. Y esto es lo que creemos que va a ocurrir”, señaló Aranguren nostálgico, quizás, de los noventa.

Si queres conocer más sobre la crisis del sistema energético argentino te recomendamos este video que realizamos junto con el Colectivo Vaca Bonsai

 

 

 

Nacional


Serie de videominutos “Alternativas para la Soberanía energética”

El 24 de noviembre realizamos el encuentro Alternativas para la Soberanía Energética.  Qué energía y para quién en el Centro Cultural de la Cooperación, en Buenos Aires. Esta iniciativa de encontrarnos con organizaciones sociales, sindicales, ecologistas y de izquierda; de generar condiciones para escucharnos y debatir, surge ante la necesidad de articular alternativas a la matriz fósil vigente, de iniciar una transición hacia un sistema energético limpio y renovable desde una perspectiva democrática, participativa, justa y socioambientalmente sustentable. Compartimos los videominutos de esas jornadas.

“Generar conciencia para que no seamos marionetas de las exigencias de las empresas”
“Saber de qué se trata para poder dar una respuesta desde el campo popular”
“Energía participativa y limpia para generar una vida digna”
 
“El acceso a la energía es un derecho indispensable”.
“Control obrero las fuentes alternativas y control popular de las cuestiones ambientales”
“Hay que democratizar la propiedad de las fuentes energéticas”


Contra el despojo de la comunidad Shuar. Respuesta a Emir Sader por Verónica Gago

La acusación de Emir Sader (ver acá) a quienes firmamos el manifiesto impulsado contra el despojo de la comunidad Shuar a manos de proyectos de minería megaextractiva y la persecución de lxs militantes de Acción Ecológica es útil: explicita muchas de las razones que contribuyen a lo que él dice querer evitar: la debilidad –envuelta en soberbia– de lo que fueron o son los llamados “gobiernos progresistas” y de muchos de los intelectuales que se consideran orgánicos a ellos. Veamos los puntos:

1)  El lugar en el que ubica a las luchas sociales por el territorio y por la vida. Él dice: “Más allá de la justicia o no del reclamo, más allá de la mayor o menor importancia del tema”. El menosprecio que implica ese “más allá de la justicia” y el lugar en el que intelectuales como Sader creen ocupar para marcar ese más allá, que no es más ni menos que el lugar del calendario electoral ubicado como instancia superior, reitera una vez más cómo los conflictos y las luchas concretas sólo son nombradas o convocadas cuando refrendan la legitimidad de un gobierno. Y cuando no contribuyen a tal propósito, además de poner en duda su “justicia” o de relativizar el peso de esa “justicia” con relación a una escena supuestamente “mayor”, son reducidas a un mero “tema”. De nuevo: el desprecio a las luchas concretas no es más que una pirueta para no discutir la articulación de los gobiernos con la trama de negocios con las multinacionales y el modo en que eso se traduce en violencias concretas para comunidades concretas. No se pide un purismo a los gobiernos llamados progresistas, sino un balance político sobre los efectos concretos que se esconden una y otra vez en nombre de la “soberanía nacional”.

2)  El tiempo en el que ubica a las luchas sociales por el territorio y por la vida. Dice Sader que en las inminentes elecciones presidenciales en Ecuador de lo que “se trata es del futuro del país”. ¿Debemos entender que las luchas que piden un acompañamiento y un pronunciamiento público complotan contra el futuro? La culpabilización a los movimientos y a las organizaciones que no se cuadran es bien jodido: justifica su criminalización en nombre de una soberanía abstracta y a futuro, justifica en el presente la avanzada neoextractiva depredadora. Pero aún de modo más irónico, Sader dice que la eventual victoria del candidato opositor al oficialismo representará “la devastación de la Amazonia y de los pueblos que la habitan”. Es llamativo cómo ese “tema” le interesa sólo a futuro y como argumento a favor del voto del candidato que apoya Correa (es gracioso incluso que advierta sobre la amenaza que viene con la palabra “desmonte” de todo lo conquistado).

3)  La acusación a la construcción de alianzas y redes de apoyo. Sader habla a los intelectuales (en masculino, por supuesto). Con eso, primero desprecia a las organizaciones y luchas que son las impulsoras del manifiesto. Luego, explica que lxs firmantes o estamos engañadxs o tenemos mala fé o somos hipócritas porque la ecuación es simple: apoyar a las luchas en los territorios es hacerle el juego a la derecha y debilitar al gobierno (a escala regional). En América latina, ese binarismo logró congelar durante bastantes años las posibilidades de discusión, imposibilitó a muchas luchas tener un lugar sin quedar subsumidas en si estaban a favor o en contra de los gobiernos. La ofensiva conservadora y neoliberal de la región que estamos presenciando se debe en parte al modo en que esos espacios de debate internos, de escucha a los movimientos, de crítica no canalla fueron desconocidos, despreciados y, en muchos casos, perseguidos. Al modo en que se disciplinó desde arriba toda crítica a las articulaciones problemáticas entre neodesarrollismo, neoliberalismo y neoextractivismo. Que ahora se insista de nuevo en culpabilizar a la crítica de las derrotas electorales es, ni más ni menos, lo que permite una vez más quedar a salvo y dejar intocado un modo de pensamiento político que ya mostró sus límites.

4)  La “ultraizquierda” como causa de la derrota progresista. Este argumento, que acusa de complot y de instrumentalismo a las alianzas entre movimientos e intelectuales críticxs, con el sólo propósito de una posición “aventurera” que busca conseguir un lugar en el campo político, no sólo es mezquina (se atribuye la famosa hegemonía del espacio político), sino que sobre todo pone a la crítica como “causante” de un amplio rechazo –que aun no se termina de discutir a fondo- de la legitimidad de los gobiernos progresistas, evitando así problematizar en serio las causas de las sucesivas “derrotas”. Esto implica no sólo la infantilización del electorado de distintas clases sociales, sino también el desconocimiento de cómo operan fuerzas bastante más complejas: las iglesias contra la llamada “ideología de género”, las finanzas como formas de explotación a las economías populares, las concesiones a las multinacionales como expropiaciones directas a las comunidades, etc.

5) Lo que Sader llama “la disputa mayor del continente” es claramente el modo retórico de defensa abstracta a algunos gobiernos. Que para hacerlo tenga que despreciar a las luchas concretas y atribuirse el “ser de izquierda” (en este caso como sinónimo de defender el oficialismo en Ecuador) revela uno de los mayores problemas del progresismo: el desprecio a las fuerzas sociales que no se encuadran y que cuestionan los cimientos neoliberales que el progresismo en el poder no se animó a confrontar. El texto de Sader revela un modo de argumentar más amplio que es incapaz de dar lugar a una verdadera discusión sobre los efectos perversos y violentos de las formas de articulación entre capital y Estado en el ciclo de los gobiernos llamados progresistas. Este cierre revela bastante de sus recientes derrotas.

Lobo Suelto!


Vaca Muerta, del boom al bum

Si el año no fue fácil para el nuevo gobierno nacional, mucho menos para los impulsores de Vaca Muerta. Ajustes, crisis, intereses contrapuestos, son parte de la nueva realidad que golpea al sector hidrocarburífero. La esperada lluvia de inversiones del segundo semestre se transformó en temporal de despidos, paros y conflictos para el cierre de año.

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Por Martín Alvarez Mullally*

A días de concluir su primer año de gestión, el macrismo energético está golpeado por los tarifazos y preocupado ante la poca claridad de cómo afrontar la severa crisis energética que avizora. Este sector será clave para abordar el próximo año electoral. Además, los cortes eléctricos de verano afectarán tanto a los usuarios domiciliarios principalmente en su bastión porteño, como al sector industrial, porque en casos de urgencia le bajarán la térmica.

En cuanto a hidrocarburos, todo indicaba que, tras el triunfo de Cambiemos y el arribo de Juan José Aranguren al Ministerio de Energía, habría más continuidades que rupturas en estas políticas. Incluso hasta los primeros meses se habló de que Gallucio seguiría a cargo de YPF como CEO, sin embargo abandonó la torre de Puerto Madero. Subsidios y transferencias a las productoras de hidrocarburos, altos valores en el costo de los combustibles, precio sostén del barril, ajuste de costos operativos y salariales, exploraciones en nuevas áreas a cargo de YPF y la continuidad de la curva de aprendizaje sostenida por la empresa de bandera eran parte del combo de la gestión pasada. Pero el macrismo condimentó al sector a su paladar. Tarifazo en materia gasífera y eléctrica, amenaza de salida formal del precio sostén -informalmente ya se estaba pagando menos en el mercado local-, importaciones de crudo para beneficiar a las refinadoras, aumento de combustibles graduales y programados, retoques fiscales y un plan de ajuste severo en materia laboral fueron aportes de la nueva gestión.

La idea de recurso estratégico -que el gobierno anterior nunca cumplió- se fue rápidamente al tacho para retornar sin escalas hacia a lo más crudo del neoliberalismo energético. Menos Estado, más mercado: una fórmula neoliberal clásica y hasta un poco aggiornada para estos tiempos modernos. La asociación de capitales mixtos es una tendencia mundial al momento de explotar bienes comunes y los Estados son la pieza clave de garantías para las inversiones. Todos tiran de la pirinola pero nunca son las grandes compañías las que más arriesgan; el “todos ponen” es tan relativo como nombrar “inversiones” a los préstamos que Chevron le hizo a YPF a través de empresas offshore.

Este retorno al libre mercado generó nuevas controversias y la batalla del crudo puso en la trinchera contraria a provincias productoras, sobre todo a Neuquén alcanzada por el desacoplado barril criollo. La provincia gobernada desde hace cincuenta años por el Movimiento Popular Neuquino siempre mantuvo un buen vínculo con el poder central, incluso hasta en dictaduras, salvo en muy pocos momentos la relación fue tensa, como en el caso del gobierno de Jorge Sobisch y los Kirchner. Con un barril internacional bajo, la idea de Aranguren era impracticable, pero con un valor en alza, tras los acuerdos de la Organización de los países exportadores de petróleo (OPEP), quizás se pueda llegar al objetivo de que lo que pagan las refinadoras por la materia prima sea lo mismo que sale en el mercado internacional. Mientras tanto el Ministerio dio concesiones a las refinerías, tras la devaluación –donde ganaron las productoras que cobran en dólares- con permisos de compras al mercado internacional y un aumento escalonado del precio de los combustibles, que incluso con la contracción económica generada fue menor el consumo si lo comparamos con el año anterior.

Bajar costos para que el mercado mande, es según Cambiemos la receta para que las inversiones lleguen. Para que eso ocurra se deben dar condiciones de alcance en donde la franja de ganancia sea mayor. Para que el negocio cierre buscan generar nuevas reglas de juego: ajuste en los salarios petroleros, baja de costos operativos, menores valores de las prestadoras de servicios, infraestructura y hasta reducciones de la pequeña renta apropiada por los estados.

Esta receta puede cerrar en excel que circula entre Puerto Madero y Casa de Gobierno, pero cruzando el río Colorado las cosas se ponen feas, un retorno de desocupados cortando rutas, miles de despidos, suspensiones y jubilaciones inducidas son parte de una nueva coyuntura con la que se tiene que lidiar. Un presupuesto armado con un valor del barril a 63 dólares por el gobierno de la provincia de Neuquén, colisiona de frente con los 55 dólares que pretende el gobierno nacional, algo impensado teniendo en cuenta los augurios grandilocuentes de los más de cien dólares que esperaba el kirchnerismo al iniciar Vaca Muerta. Según el periodista Roberto Aguirre, por cada dólar de diferencia, la provincia pierde 6.5 millones mensuales de su presupuesto. Bajo este camino, a los piquetes de desocupados, se les sumarán prontamente los estatales, una combinación explosiva ya vista a fines de los noventa en la norpatagonia. Pasamos del boom de Vaca Muerta, a un explosivo bum! de la conflictividad social generada por una actividad extractiva y una economía enclave dependiente de los vaivenes del mercado internacional. Mientras el petróleo busca encontrar estabilidad el gas ha sido una alternativa en el mundo no convencional.

*Investigador del Observatorio Petrolero Sur. Miembro de Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (EJES).

La Izquierda Diario

Vaca Muerta


Transnacionales y Derechos Humanos

alai520El debate en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para la creación de un tratado sobre derechos humanos y empresas ofrece una gran oportunidad para enfrentar al actor central de la economía capitalista mundial: “el poder corporativo”.  Y contribuir a la reactivación del activismo anti-neoliberal, que, entre otras iniciativas, está impulsando la “Campaña Global para Desmantelar el poder Corporativo y poner fin a su impunidad”.  De esta temática se ocupa la presente entrega.

Por América Latina en Movimiento No. 520, diciembre 2016

Contenido

Golpes mortales al poder corporativo por Brid Brennan y Gonzalo Berrón

Naciones Unidas: Transnacionales y DD.HH. Avanza construcción de instrumento vinculante por María Fernanda Espinosa Garcés

 El escudo de las empresas transnacionales El régimen de comercio e inversión por Raffaele Morgantini

Un instrumento vinculante sobre empresas y DD.HH.: La pieza faltante del rompecabezas por Daniel Uribe Terán

El Tribunal Internacional para las ETNs y los DD.HH. por Juan Hernández Zubizarreta

TICs, Internet, DD.HH. y ETNs por Richard Hill, Parminder Jeet Singh

Estados y regulación a las empresas transnacionales por Rolf Zünnemann

De la tierra nacen semillas, pero también derechos por Tchenna Fernandes Maso

Vacío jurídico en el derecho internacional y abuso corporativo Caso Chevron por Pablo Fajardo Mendoza

Perspectiva sindical La lucha contra las transnacionales y el tratado vinculante por Iván González Alvarado

* Edición digital: descargar en pdf: http://www.alainet.org/es/revistas/520

Mas informacion: http://alainet.org FaceBook: http://facebook.com/America.Latina.en.Movimiento Twitter: http://twitter.com/ALAIinfo RSS: http://alainet.org/rss.phtml


El artículo de Fidel que critica el fracking y denuncia a Estados Unidos

fidel

En septiembre de 2011, José “Pincho” Chandía, militante del Partido Comunista de Cinco Saltos, accedió a la séptima banca del Concejo Deliberante. En su labor de concejal se dedicó a presentar proyectos que trascendieron en la historia del pueblo. Así, en 2012, impulsó una exitosa ordenanza que prohibió el fracking y lo convirtió el primer municipio de América Latina que se opuso a la práctica experimental en su ejido.

Tranquilo y pausado, Pincho Chandía nos explica que se enteró de la fractura hidráulica en el debate de la presentación del libro Los comunistas y la huelga del Chocón, cuando un camarada suyo citó a Fidel Castro en Marcha hacia el abismo (2012). En dicho artículo, el líder revolucionario caracterizó el descubrimiento del gas de lutitas y las nuevas técnicas de extracción de hidrocarburos en Estados Unidos. Los ejes del escrito son advertencias sobre las posibilidades de una nueva guerra nuclear y la importancia de dar un giro ante las drásticas consecuencias del cambio climático. Impactado, Pincho se vio convocado y se puso a trabajar en la ordenanza que logró prohibir el fracking en su pueblo. “El legado de la naturaleza, generado en cientos de miles de millones de años, es desperdiciado en menos de dos siglos” lamenta el texto de Fidel Castro.

Tras la muerte de este gran líder latinoamericano compartimos dicho artículo, cuya influencia llevó a que en nuestro país y todo el continente comenzaran a declararse territorios libres de fracking.

La Marcha hacia el abismo

 

Fidel Castro Ruz.- No es cuestión de optimismo o pesimismo, saber o ignorar cosas elementales, ser responsables o no de los acontecimientos. Los que pretenden considerarse políticos debieran ser lanzados al basurero de la historia cuando, como es norma, en esa actividad ignoran todo o casi todo lo que se relaciona con ella.

No hablo por supuesto de los que a lo largo de varios milenios convirtieron los asuntos públicos en instrumentos de poder y riquezas para las clases privilegiadas, actividad en la que verdaderos récords de crueldad han sido impuestos durante los últimos ocho o diez mil años sobre los que se tienen vestigios ciertos de la conducta social de nuestra especie, cuya existencia como seres pensantes, según los científicos, apenas rebasa los 180 mil años.

No es mi propósito enfrascarme en tales temas que seguramente aburrirían a casi el ciento por ciento de las personas continuamente bombardeadas con noticias a través de medios, que van desde la palabra escrita hasta las imágenes tridimensionales que comienzan a exhibirse en costosos cines, y no está lejano el día en que también predominen en la ya de por sí fabulosas imágenes de la televisión. No es casual que la llamada industria de la recreación tenga su sede en el corazón del imperio que a todos tiraniza.

Lo que pretendo es situarme en el punto de partida actual de nuestra especie para hablar de la marcha hacia el abismo. Podría incluso hablar de una marcha “inexorable” y estaría seguramente más cerca de la realidad. La idea de un juicio final está implícita en las doctrinas religiosas más extendidas entre los habitantes del planeta, sin que nadie las califique por ello de pesimistas. Considero, por el contrario, deber elemental de todas las personas serias y cuerdas, que son millones, luchar para posponer y, tal vez impedir, ese dramático y cercano acontecimiento en el mundo actual.

Numerosos peligros nos amenazan, pero dos de ellos, la guerra nuclear y el cambio climático, son decisivos y ambos están cada vez más lejos de aproximarse a una solución.

La palabrería demagógica, las declaraciones y los discursos de la tiranía impuesta al mundo por Estados Unidos y sus poderosos e incondicionales aliados, en ambos temas, no admiten la menor duda al respecto.

El primero de enero de 2012, año nuevo occidental y cristiano, coincide con el aniversario del triunfo de la Revolución en Cuba y el año en que se cumple el 50 Aniversario de la Crisis de Octubre de 1962, que puso al mundo al borde de la guerra mundial nuclear, lo que me obliga a escribir estas líneas.

Carecerían de sentido mis palabras si tuviesen como objetivo imputar alguna culpa al pueblo norteamericano, o al de cualquier otro país aliado de Estados Unidos en la insólita aventura; ellos, como los demás pueblos del mundo, serían las víctimas inevitables de la tragedia. Hechos recientes ocurridos en Europa y otros puntos muestran las indignaciones masivas de aquellos a los que el desempleo, la carestía, las reducciones de sus ingresos, las deudas, la discriminación, las mentiras y la politiquería, conducen a las protestas y a las brutales represiones de los guardianes del orden establecido.

Con frecuencia creciente se habla de tecnologías militares que afectan la totalidad del planeta, único satélite habitable conocido a cientos de años luz de otro que tal vez resulte adecuado si nos movemos a la velocidad de la luz, trescientos mil kilómetros por segundo.

No debemos ignorar que si nuestra maravillosa especie pensante desapareciera transcurrirían muchos millones de años antes de que surja nuevamente otra capaz de pensar, en virtud de los principios naturales que rigen como consecuencia de la evolución de las especies, descubierta por Darwin en 1859 y que hoy reconocen todos los científicos serios, creyentes o no creyentes.

Ninguna otra época de la historia del hombre conoció los actuales peligros que afronta la humanidad. Personas como yo, con 85 años cumplidos, habíamos arribado a los 18 con el título de bachiller antes de que concluyera la elaboración de la primera bomba atómica.

Hoy los artefactos de ese carácter listos para su empleo ─incomparablemente más poderosos que los que produjeron el calor del sol sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki─ suman miles.

Las armas de ese tipo que se guardan adicionalmente en los depósitos, añadidas a las ya desplegadas en virtud de acuerdos, alcanzan cifras que superan los veinte mil proyectiles nucleares.

El empleo de apenas un centenar de esas armas sería suficiente para crear un invierno nuclear que provocaría una muerte espantosa en breve tiempo a todos los seres humanos que habitan el planeta, como ha explicado brillantemente y con datos computarizados el científico norteamericano y profesor de la Universidad de Rutgers, New Jersey, Alan Robock.

Los que acostumbran a leer las noticias y análisis internacionales serios, conocen cómo los riesgos del estallido de una guerra con empleo de armas nucleares se incrementan a medida que la tensión crece en el Cercano Oriente, donde en manos del gobierno israelita se acumulan cientos de armas nucleares en plena disposición combativa, y cuyo carácter de fuerte potencia nuclear ni se admite ni se niega. Crece igualmente la tensión en torno a Rusia, país de incuestionable capacidad de respuesta, amenazada por un supuesto escudo nuclear europeo.

Mueve a risas la afirmación yanki de que el escudo nuclear europeo es para proteger también a Rusia de Irán y Corea del Norte. Tan endeble es la posición yanqui en este delicado asunto, que su aliado Israel ni siquiera se toma la molestia de garantizar consultas previas sobre medidas que puedan desatar la guerra.

La humanidad, en cambio, no goza de garantía alguna. El espacio cósmico, en las proximidades de nuestro planeta, está saturado de satélites de Estados Unidos destinados a espiar lo que ocurre hasta en las azoteas de las viviendas de cualquier nación del mundo. La vida y costumbres de cada persona o familia pasó a ser objeto de espionaje; la escucha de cientos de millones de celulares, y el tema de las conversaciones que aborde cualquier usuario en cualquier parte del mundo deja de ser privado para convertirse en material de información para los servicios secretos de Estados Unidos.

Ese es el derecho que va quedando a los ciudadanos de nuestro mundo en virtud de los actos de un gobierno cuya constitución, aprobada en el Congreso de Filadelfia en 1776, establecía que todavía los hombres nacían libres e iguales y a todos les concedía el Creador determinados derechos, de los cuales no les quedan ya, ni a los propios norteamericanos ni a ciudadano alguno del mundo siquiera el de comunicar por teléfono a familiares y amigos sus sentimientos más íntimos.

La guerra, sin embargo, es una tragedia que puede ocurrir, y es muy probable que ocurra; más, si la humanidad fuese capaz de retrasarla un tiempo indefinido, otro hecho igualmente dramático está ocurriendo ya con creciente ritmo: el cambio climático. Me limitaré a señalar lo que eminentes científicos y expositores de relieve mundial han explicado a través de documentos y filmes que nadie cuestiona.

Es bien conocido que el gobierno de Estados Unidos se opuso a los acuerdos de Kyoto sobre el medio ambiente, una línea de conducta que ni siquiera concilió con sus más cercanos aliados, cuyos territorios sufrirían tremendamente y algunos de los cuales, como Holanda, desaparecerían casi por entero.

El planeta marcha hoy sin política sobre este grave problema, mientras los niveles del mar se elevan, las enormes capas de hielo que cubren la Antártida y Groenlandia, donde se acumula más del 90% del agua dulce del mundo, se derriten con creciente ritmo, y ya la humanidad, el pasado 30 de noviembre de 2011, alcanzó oficialmente la cifra de 7 mil millones de habitantes que en las áreas más pobres del mundo crece de forma sostenida e inevitable. ¿Es que acaso los que se han dedicado a bombardear países y matar millones de personas durante los últimos 50 años se pueden preocupar por el destino de los demás pueblos?

Estados Unidos es hoy no solo el promotor de esas guerras, sino también el mayor productor y exportador de armas en el mundo.

Como es conocido, ese poderoso país ha suscrito un convenio para suministrar 60 mil millones de dólares en los próximos años al reino de Arabia Saudita, donde las transnacionales de Estados Unidos y sus aliados extraen cada día 10 millones de barriles de petróleo ligero, es decir, mil millones de dólares en combustible. ¿Qué será de ese país y de la región cuando esas reservas de energía se agoten? No es posible que nuestro mundo globalizado acepte sin chistar el colosal derroche de recursos energéticos que la naturaleza tardó cientos de millones de años en crear, y cuya dilapidación encarece los costos esenciales. No sería en absoluto digno del carácter inteligente atribuido a nuestra especie.

En los últimos 12 meses tal situación se agravó considerablemente a partir de nuevos avances tecnológicos que, lejos de aliviar la tragedia proveniente del derroche de los combustibles fósiles, la agrava considerablemente.

Científicos e investigadores de prestigio mundial venían señalando las consecuencias dramáticas del cambio climático.

En un excelente documental fílmico del director francés Yann Arthus-Bertrand,titulado Home, y elaborado con la colaboración de prestigiosas y bien informadas personalidades internacionales, publicado a mediados del año 2009, este advirtió al mundo con datos irrebatibles lo que estaba ocurriendo. Con sólidos argumentos exponía las consecuencias nefastas de consumir, en menos de dos siglos, los recursos energéticos creados por la naturaleza en cientos de millones de años; pero lo peor no era el colosal derroche, sino las consecuencias suicidas que para la especie humana tendría. Refiriéndose a la propia existencia de la vida, le reprochaba a la especie humana: “…Te beneficias de un fabuloso legado de 4 000 millones de años suministrado por la Tierra. Solamente tienes 200 000 años, pero ya has cambiado la faz del mundo.”

No culpaba ni podía culpar a nadie hasta ese minuto, señalaba simplemente una realidad objetiva. Sin embargo, hoy tenemos que culparnos todos de que lo sepamos y nada hagamos por tratar de remediarlo.

En sus imágenes y conceptos, los autores de esa obra incluyen memorias, datos e ideas que estamos en el deber de conocer y tomar en cuenta.

En meses recientes, otro fabuloso material fílmico exhibido fue Océanos, elaborado por dos realizadores franceses, considerado el mejor film del año en Cuba; tal vez, a mi juicio, el mejor de esta época.

Es un material que asombra por la precisión y belleza de las imágenes nunca antes filmadas por cámara alguna: 8 años y 50 millones de euros fueron invertidos en ella. La humanidad tendrá que agradecer esa prueba de la forma en que se expresan los principios de la naturaleza adulterados por el hombre. Los actores no son seres humanos: son los pobladores de los mares del mundo. ¡Un Oscar para ellos!

Lo que motivó para mí el deber de escribir estas líneas no surgió de los hechos referidos hasta aquí, que de una forma u otra he comentado anteriormente, sino de otros que, manejados por intereses de las transnacionales, han estado saliendo a la luz dosificadamente en los últimos meses y sirven a mi juicio como prueba definitiva de la confusión y el caos político que impera en el mundo.

Hace apenas unos meses leí por primera vez algunas noticias sobre la existencia del gas de esquisto. Se afirmaba que Estados Unidos disponía de reservas para suplir sus necesidades de este combustible durante 100 años. Como dispongo en la actualidad de tiempo para indagar sobre temas políticos, económicos y científicos que pueden ser realmente útiles a nuestros pueblos, me comuniqué discretamente con varias personas que residen en Cuba o en el exterior de nuestro país. Curiosamente, ninguna de ellas había escuchado una palabra sobre el asunto. No era desde luego la primera vez que eso sucedía. Uno se asombra de hechos importantes de por sí que se ocultan en un verdadero mar de informaciones, mezcladas con cientos o miles de noticias que circulan por el planeta.

Persistí, no obstante, en mi interés sobre el tema. Han transcurrido solo varios meses y el gas de esquisto no es ya noticia. En vísperas del nuevo año se conocían ya  suficientes datos para ver con toda claridad la marcha inexorable del mundo hacia el abismo, amenazado por  riesgos tan extremadamente graves como la guerra nuclear y el cambio climático. Del primero, ya hablé; del segundo, en aras de la brevedad, me limitaré a exponer datos conocidos y algunos por conocer que ningún cuadro político o persona sensata debe ignorar.

No vacilo en afirmar que observo ambos hechos con la serenidad de los años vividos, en esta espectacular fase de la historia humana, que han contribuido a la educación de nuestro pueblo valiente y heroico.

El gas se mide en TCF, los cuales pueden referirse a pies cúbicos o metros cúbicos  ─no siempre se explica si se trata de uno o de otro─ depende del sistema de medidas que se aplique en un determinado país. Por otro lado, cuando se habla de billones suelen referirse al billón español que significa un millón de millones; tal cifra en inglés se califica como trillón lo cual debe tenerse en cuenta cuando se analizan las referidas al gas que suelen ser voluminosas. Trataré de señalarlo cuando sea  necesario.

El analista norteamericano Daniel Yergin, autor de un voluminoso clásico de historia del petróleo afirmó, según la agencia de noticias IPS, que ya un tercio de todo el gas que se produce en Estados Unidos es gas de esquisto.

“…la explotación de una plataforma con seis pozos puede consumir 170.000 metros cúbicos de agua e incluso provocar efectos dañinos como influir en movimientos sísmicos, contaminar aguas subterráneas y superficiales, y afectar el paisaje.”

El grupo británico BP informa por su parte que “Las reservas probadas de gas convencional o tradicional en el planeta suman 6.608 billones -millón de millones- de pies cúbicos, unos 187 billones de metros cúbicos, […] y los depósitos más grandes están en Rusia (1.580 TCF), Irán (1.045), Qatar (894), y Arabia Saudita y Turkmenistán, con 283 TCF cada uno”. Se trata del gas que se venía produciendo y comercializando.

“Un estudio de la EIA -una agencia gubernamental de Estados Unidos sobre energía- publicado en abril de 2011 encontró prácticamente el mismo volumen (6.620 TCF o 187,4 billones de metros cúbicos) de shale gas recuperable en apenas 32 países, y los gigantes son: China (1.275 TCF), Estados Unidos (862), Argentina (774), México (681), Sudáfrica (485) y Australia (396 TCF)”. Shale gas es gas de esquisto. Obsérvese que de acuerdo a lo que se conoce Argentina y México poseen casi tanto como Estados Unidos. China, con los mayores yacimientos, posee reservas que equivalen a casi el doble de aquellos y un 40% más que Estados Unidos.

“…países secularmente dependientes de proveedores extranjeros contarían con una ingente base de recursos en relación con su consumo, como Francia y Polonia, que importan 98 y 64 por ciento, respectivamente, del gas que consumen, y que tendrían en rocas de esquistos o lutitas reservas superiores a 180 TCF cada uno”.

“Para extraerlo de las lutitas -señala IPS- se apela a un método bautizado ‘fracking’ (fractura hidráulica), con la inyección de grandes cantidades de agua más arenas y aditivos químicos. La huella de carbono (proporción de dióxido de carbono que libera a la atmósfera) es mucho mayor que la generada con la producción de gas convencional.

“Como se trata de bombardear capas de la corteza terrestre con agua y otras sustancias, se incrementa el riesgo de dañar subsuelo, suelos, napas hídricas subterráneas y superficiales, el paisaje y las vías de comunicación si las instalaciones para extraer y transportar la nueva riqueza presentan defectos o errores de manejo.”

Baste señalar que entre las numerosas sustancias químicas que se inyectan con el agua para extraer este gas se encuentran el benceno y el tolueno, que son sustancias terriblemente cancerígenas

La experta Lourdes Melgar, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, opina que:

“‘Es una tecnología que genera mucho debate y son recursos ubicados en zonas donde no hay agua’…”.

“Las lutitas gasíferas -expresa IPS- son canteras de hidrocarburos no convencionales, encalladas en rocas que las guarecen, por lo que se aplica la fractura hidráulica (conocida en inglés como ‘fracking’) para liberarlas a gran escala.”

“La generación de gas shale involucra altos volúmenes de agua y la excavación y fractura generan grandes cantidades de residuos líquidos, que pueden contener químicos disueltos y otros contaminantes que requieren tratamiento antes de su desecho.”

“La producción de esquisto saltó de 11.037 millones de metros cúbicos en 2000 a 135.840 millones en 2010. En caso de seguir a este ritmo la expansión, en 2035 llegará a cubrir 45 por ciento de la demanda de gas general, según la EIA.

“Investigaciones científicas recientes han alertado del perfil ambiental negativo del gas lutita.

“Los académicos Robert Howarth, Renee Santoro y Anthony Ingraffea, de la estadounidense Universidad de Cornell, concluyeron que ese hidrocarburo es más contaminante que el petróleo y el gas, según su estudio ‘Metano y la huella de gases de efecto invernadero del gas natural proveniente de formaciones de shale’, difundido en abril pasado en la revista Climatic Change.

“‘La huella carbónica es mayor que la del gas convencional o el petróleo, vistos en cualquier horizonte temporal, pero particularmente en un lapso de 20 años. Comparada con el carbón, es al menos 20 por ciento mayor y tal vez más del doble en 20 años’, resaltó el informe.”

“El metano es uno de los gases de efecto invernadero más contaminantes, responsables del aumento de la temperatura del planeta.”

“‘En áreas activas de extracción (uno o más pozos en un kilómetro), las concentraciones promedio y máximas de metano en pozos de agua potable se incrementaron con proximidad al pozo gasífero más cercano y fueron un peligro de explosión potencial’, cita el texto escrito por Stephen Osborn, Avner Vengosh, Nathaniel Warner y Robert Jackson, de la estatal Universidad de Duke.

“Estos indicadores cuestionan el argumento de la industria de que el esquisto puede sustituir al carbón en la generación eléctrica y, por lo tanto, un recurso para mitigar el cambio climático.

“‘Es una aventura demasiado prematura y riesgosa’.”

“En abril de 2010, el Departamento de Estado de Estados Unidos puso en marcha la Iniciativa Global de Gas Shale para ayudar a los países que buscan aprovechar ese recurso para identificarlo y desarrollarlo, con un eventual beneficio económico para las transnacionales de esa nación.”

He sido inevitablemente extenso, no tenía otra opción. Redacto estas líneas para el sitio web Cubadebate y para Telesur, una de las emisoras de noticias más serias y honestas de nuestro sufrido mundo.

Para abordar el tema dejé transcurrir los días festivos del viejo y el nuevo año.

Fidel Castro Ruz Enero 4 de 2012 9 y 15 p.m.


EJES / octubre 2016 – El fracking en debate

En octubre compartimos el cuarto número de Boletín EJES – Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental /

Vue du quartier defavorise de Valentina Norte Rural, en peripherie de la ville de Neuquen ou les maisons sont juxtaposees aux puits de petrole.

Como cada número, este boletín contiene información vinculada a grupos afectados, análisis económicos, datos sobre degradación ambiental y deterioro democrático. Además, le dedica una sección especial al desarrollo de YPF-Chevron en Neuquén y una ventana con vínculos externos que acercan recursos, materiales y noticias relacionadas a la temática.  También aporta un pequeño resumen en inglés.

Esta iniciativa motorizada por Taller Ecologista (Rosario) y Observatorio Petrolero Sur, (Buenos Aires y Neuquén) pretende ser una nueva articulación de organizaciones involucradas en el debate energético y socioambiental de la Argentina que, teniendo en cuenta las políticas y territorios implicados abordamos distintas aristas del megaproyecto Vaca Muerta. El foco está puesto sobre los ángulos económico‐financieros y de justicia socioambiental para exponer las implicancias ocultas de la obstinación hidrocarburífera.

PLANIFICACIÓN DEMOCRÁTICA PARA LA VIDA DIGNA A LARGO PLAZO

“La construcción diaria de justicia e igualdad en el plano energético debería tener entre sus puntos neurálgicos instancias de decisión colectiva, que sean debidamente informadas, procesos donde se puedan debatir las diversas opciones para tomar una decisión política sobre los pasos a seguir como sociedad. El camino beneficiaría y tendría impactos sobre la generación presente y futura, sobre poblaciones cercanas y distantes geográficamente, y, al mismo tiempo, en la relación con la naturaleza y el espacio biofísico.  A contramano de esta premisa, la opción de desarrollar los no convencionales y Vaca Muerta en la Argentina ha estado marcada por la improvisación, la falta de información y consenso, como se viene señalando, denunciando y resistiendo. Entre los puntos a debatir se debe explicitar que el shale es una aventura de corto plazo por sus bajos rendimientos productivos y expectativas sobreestimadas. Este punto cobra especial relevancia en la medida que el fin de pretendida abundancia justifica “sacrificios” económicos, políticos y socioambientales, consecuencias que sí se extenderán sobre nuestras espaldas en el largo plazo. Como si faltaran razones, el freno a Vaca Muerta y el necesario cambio drástico hacia una transición productiva y energética también encuentra eco en que es una aventura de pocas décadas. En otras palabras, una estrategia que por la enorme masa de fondos públicos en forma de subsidios, infraestructura y costos no internalizados, como los socioambientales, es una lisa y llana mala inversión. Bienvenida sea la difusión y sus comentarios”

Ver Boletín EJES Nro 4 – Octubre 2016

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///EJES invita a participar de las Jornadas Internacionales de Salud, Ambiente e Hidrocarburos no convencionales que se van a realizar en Buenos Aires y Neuquén del 25 al 31 de octubre. Más información: http://ejes.org.ar/frackingysalud/ ///

Vaca Muerta


Aranguren, el fusible de los CEOs

El lunes 6 varios barrios de Buenos Aires amanecieron cubiertos de afiches con la cara del ministro de Energía, Juan José Aranguren, y un mensaje que decía: “Y tú te vas, te vas, te vas”. Los afiches, que no llevaban firma, fueron el punto más alto de una campaña que se había iniciado algunas semanas atrás,  fuertemente agitada por los medios hegemónicos. A través de estos se hablaba de un quiebre en el gabinete macrista, en donde el ex CEO de Shell habría quedado aislado -a tal punto que habría presentado su renuncia en dos ocasiones- debido a que desde el gobierno se lo culpaba de haber planificado mal las subas de gas y electricidad, volviendo a agitar el fantasma de la conflictividad social. El objetivo de ese discurso no era otro que desviar la atención sobre la mala política energética  hacia su principal responsable. Así, el tarifazo podía explicarse no como una política de Estado, sino como un mal cálculo de Excel del ministro Aranguren, convertido en un fusible que en el momento más conveniente puede saltar.

aranguren

Felipe Gutiérrez.- La cronología del tarifazo se inicia el 25 de enero, cuando a través de la Resolución 6/2016 se retoma un  definición de precios del Mercado Eléctrico Mayorista en base a criterios económicos, tomando como referencia el precio sin subsidio a $1.427 por megavatio/mes, lo que en la práctica significó un aumento del 345%. Esta medida fue acompañada de otras subas, como la de las naftas, que en mayo acumularon una alza de 31% en 5 meses. Si la implementación del aumento de los combustibles fue gradual (6% en enero, marzo y abril, más el 10% de mayo), con el gas la política fue directamente de shock. El gobernador chubutense Mario das Neves mostró boletas con un aumento de 1800% en su provincia, durante una reunión entre Aranguren, el ministro del Interior Rogelio Frigerio y los gobernadores patagónicos.

El objetivo de fondo del tarifazo es mantener los programas de estímulo a las empresas operadoras, a través de una transferencia de US$4 mil millones pagados por las y los usuarios y ya no por el Estado. En materia de precios la ruptura con la política de precios del kirchnerismo es evidente. A través de subsidios estatales las boletas de luz, agua y gas estuvieron virtualmente congeladas durante una década. Sin embargo, el plan macrista sostiene dos lineamientos del kirchnerismo.

El primero es el estímulo a las operadoras, que tuvo su inicio en 2008 con el Programa Gas Plus que posteriormente sería complementado con otros planes de incentivo a la extracción. En sintonía, el 18 de mayo el Ministerio de Energía creó el Programa de Estímulo a los Nuevos Proyectos de Gas Natural. En el texto de la resolución su objetivo es bastante explícito: “resulta necesario continuar con los programas impulsados con miras a incrementar en el corto plazo la producción de gas”, consigna. De este modo las empresas que no hubieran sido beneficiarias de los anteriores planes de estímulo, recibieron el compromiso del Estado de ser compensadas hasta alcanzar el valor de 7,5 dólares el millón de BTU “en el caso que el beneficiario no hubiera recibido dicho valor por la venta del gas en el mercado interno” (Resolución 74/2016). Este anuncio fue acompañado por un alza de los precios del “gas viejo” en boca de pozo [1].

Por otra parte, el sostenimiento de los valores pagados a las operadoras mediante el incremento a los y las usuarias fue la base de la política de precios de combustibles que sostuvo el Estado Nacional desde la renacionalización parcial de YPF en 2012. Entre mayo de ese año y diciembre de 2015 se aplicaron 24 aumentos de precios a los productos de YPF, lo que significó una suba de, por ejemplo, un 137% de la nafta super en Capital Federal, mientras que en Mendoza el aumento fue de un 154%[2]. Si bien la suba es similar a la del dólar, va totalmente en contra de los precios internacionales del barril de petróleo que, según el indicador de referencia WTI, era de US$106,1 en mayo de 2012 y de US$41,8 en diciembre de 2015, cuando asumió Macri. De este modo, el gobierno de Cristina Fernández desacopló el petróleo del valor internacional, creando el “barril criollo”, uno de los más caros del mundo[3]. Su objetivo era sostener el efímero “boom de Vaca Muerta” que se vio fuertemente amenazado por la baja del precio del petróleo. No solo los puestos de trabajo sino que la totalidad del proyecto -principal y casi única salida a la crisis energética que esbozó el kirchnerismo- estuvo en entredicho debido a que por sus fuertes costos es “marginalmente rentable” solo con un barril a US$84, en palabras de Galuccio. Según cálculos realizados por el diario Rio Negro, esta transferencia de los consumidores a las petroleras significará unos US$ 6 mil millones durante 2016 (Rio Negro, 17/01/2016).

“Es la política, pavote”

La reacción al tarifazo comenzó en los lugares más fríos del país. El 25 de mayo cerca de 3 mil personas marcharon bajo la lluvia en Bariloche para manifestarse en contra de las subas. Días antes habían presentado un amparo con más de 32 mil firmas, buscando retrotraer las tarifas al valor de marzo. Similares acciones legales se repitieron en todo el país. También reaccionaron otros sectores como el comercio y la industria, que según la Unión Industrial Argentina (UIA) perderían unos 200 mil puestos de trabajo producto de la suba de los servicios. Y aunque Aranguren sostuvo que este era un reajuste gradual y no un shock, a los trabajadores de la recuperada cerámica Zanon no les quedó tan claro eso cuando llegaron las facturas de gas (que aumentó de $ 700 mil a casi $ 8 millones en un mes) y electricidad, (de $ 360 a $ 800 mil) teniendo que destinar cerca de 9 millones de pesos a servicios; el triple de lo que la gestión obrera reparte como sueldos.

no al tarifazo - Marcelo Martinez - RIo Negro
Marcha en contra del tarifazo en Bariloche / Marcelo Martínez – Rio Negro

De manera tardía, a comienzos de mes, el gobierno retrocedió en algunas de las medidas: puso un tope de 400% a la suba en el sector residencial y 500% en el comercio. En el interin una serie de declaraciones públicas tanto desde el gobierno como de la oposición, así como la filtración de un supuesto acorralamiento del gabinete al ministro, buscaban situarlo a Aranguren como único responsable del tarifazo. A esto abonaban sus antecedentes: no sólo proviene de Shell, sino que es sinónimo de Shell Argentina. Luego de trabajar 37 años ahí, recibió $16 millones en acciones de la multinacional, que casualmente tuvo amplios beneficios con el nuevo gobierno. Primero porque su filial Shell Western se adjudicó siete de las ocho licitaciones de contratos de barcos de gasoil para este invierno; y luego por el contrato de compra de gas a Chile -que a su vez se lo compra a la British Gas, empresa de Shell- a US$ 6,9 el millón de BTU, un 128% más caro que el gas boliviano. Aranguren se defendió señalando que no hay incompatibilidad pues sus acciones son de Shell Internacional y no de su filial Argentina y que todas las decisiones que involucraron a operadoras, fueron firmadas por subalternos. A estos antecedentes se suma su particular estilo de afrontar el conflicto, como cuando justificó las subas frente al Intendente de San Martín, diciendo que “tenía una planilla de Excel que cumplir”.

En efecto la planilla fue llenada de manera particular. Arrojó subas similares en hogares de ingresos muy dispares sin considerar que este aumento golpea distinto a los presupuestos familiares, aún cuando porcentualmente sea lo mismo. De igual manera con las empresas, mientras las grandes pueden recomponer su presupuesto a partir de la suba de los servicios, el impacto sobre los empleos en las medianas y pequeñas es mucho mayor. Aún más gráfico es que no se hayan tenido consideraciones geográficas para limitar las subas, tomando en cuenta las grandes diferencias de temperatura en una punta del país y la otra. Sin embargo, el problema no pasa por una mala planificación -aunque el tarifazo demuestre los límites de la política de Excel- ni solo porque el ministro sea un representante de las empresas -aunque los riesgos están a la vista y siendo denunciados penalmente- si no que tiene que ver con una abierta política de beneficio (“estímulo”) a las grandes corporaciones con el objetivo de atraer capitales.

Ese proceso puede ser rastreado en las políticas de fomento al extractivismo, pilar económico de la gerencia macrista. La trilogía aumento de los subsidios a las petroleras + quita a las retenciones al campo[4] ($16 mil millones en 2015) y la minería ($3300 millones) + fin del cepo, evidencia una política orientada a asegurar la estabilidad financiera de los sectores concentrados que controlan las principales actividades extractivas del país, con particular énfasis en la exportación. En ese sentido hay una suma de decisiones que son ideológicas y que van más allá del problema de pesos más o pesos menos.

Esta concepción quedó en evidencia cuando el Ministerio de Energía lanzó los pliegos de lo que será la licitación de proyectos de energía renovables. El modelo elegido busca la construcción de megaproyectos y las condiciones entregadas solo pueden ser cumplidas por las grandes corporaciones internacionales de la materia. No solo el modelo extractivo del macrismo, sino el que lo sustenta, el energético, busca ser concentrado y de alto impacto socioambiental.

Volver al mundo

En esa misma línea está la importación de gas por Chile, que es un negocio caro y no demasiado relevante para el escenario energético nacional. Sin embargo sus razones se explican más allá del posible enriquecimiento indirecto que le puede generar a un ministro. El negocio no está solo en el gas sino en a quién se le está comprando, en este caso a Chile, país que es visto como modelo por la administración macrista, en particular por su apertura comercial[5]. El ministro de Energía chileno, Máximo Pacheco destacó que la firma del acuerdo es el “inicio de una nueva etapa en la integración energética entre Chile y Argentina”. Macri viajará a ese país durante la primera semana de julio para sumarse como observador en la reunión de la Alianza del Pacífico, instancia multilateral conformada por México, Colombia y Perú, además de Chile, que se ha transformado en el principal espacio regional de interlocución con EEUU. hasta el punto de sumarse al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) a través del cual Washington pretende aumentar su influencia en la región.

Aunque por el momento el Mercosur seguirá siendo la principal referencia continental de Argentina, remplazar gas boliviano por la importación desde Chile es una señal muy clara. En última instancia Macri pretende sumarse al TPP, para abrir una nueva época de acuerdos comerciales. Además, antes de ir a Chile, participará en un foro empresarial en Colombia, y después se embarcará a Bélgica para agilizar las negociaciones de un posible Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, gestiones que hasta antes de su victoria electoral estaban congeladas. La movida chilena, entonces, no es un abandono del espacio Mercosur, sino una diversificación de mercados (antes les llamábamos países).

Es este marco político el problema que se plantea hoy en materia energética, donde la permanencia de Aranguren no es anecdótica, pero su eventual destitución sí. En definitiva, el problema no es que Aranguren tenga poco tacto político, como dice Clarin, ni solo es problemática su incompatibilidad para ejercer cargos públicos. El fondo del asunto es la reorientación extractiva de Macri que, como escribió en su Facebook, se prepara para esa “Argentina que viene”, que “vuelve al mundo”.

 

Fuentes Consultadas:

Cepal (2015) La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe

Ministerio de Energía y Minería (18/05/2016)  Resolución 74/2016, Programa de Estímulo a los Nuevos Proyectos de Gas Natural. Creación

Río Negro, 17/01/2016 (Javier Lojo) Subsidios a petroleras suman más de u$s 6.000 millones

 

[1] Los programas estímulo durante el kirchnerismo estaban destinados a la perforación de nuevos pozos o la reactivación de los que estaban paralizados. Si bien el macrismo le da una continuidad a esa política, también subió los precios para los pozos que ya están en producción.

[2] Si bien el desacople de los precios es una política que viene desde el fin de la convertibilidad, la baja del precio del petróleo en 2014 revirtió su sentido: si hasta entonces mantenía a nivel interno precios inferiores al internacional, esta relación se ha invertido para asegurar rentabilidad a las operadoras e ingresos a gobiernos provinciales en tiempos de Vaca Muerta.

[3] Datos obtenidos de la página web de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines y del diario Los Andes

[4]Excepto la soja que tendrá una disminución progresiva hasta llegar a $0 en 2022

[5]Aunque la economía argentina es dos veces más grande que la chilena, recibe solo un 25% de los capitales extranjeros que ingresan en ese país (Cepal, 2015)

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