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Clausura total y definitiva del proyecto Pasca Lama

Declaración OLCA

EL PODER DE LA CONVICCIÓN Y LA PORFIA

 Durante más de 17 años la comunidad del Valle del Huasco le insistió al mundo que el proyecto binacional Pascua Lama era un despropósito, era inviable; contra los estudios, estadísticas y lobby a todo nivel de la entonces mayor minera de oro del planeta. Hoy la autoridad lo reconoce y se clausura definitivamente la faena minera que nunca debió haber sido aprobado e iniciada su  construcción.

Desde las primeras reuniones de participación ciudadana en que los arrieros dijeron que en la zona que querían hacer el proyecto estaban los glaciares y nada de eso hablaban los estudios, se desató, en condiciones de brutal asimetría, y ante el descrédito del sentido común impuesto que establece que nada se puede hacer contra una minera transnacional, uno de los conflictos socioambientales más relevantes de nuestro país: el caso Pascua Lama.

Como OLCA acompañamos el proceso desde sus inicios, fuimos testigos de todas las estrategias de división, cooptación, intervención, hostigamiento, desprestigio, servilismo funcionario (incluido el financiamiento de las campañas de alcaldes y diputados de parte de Barrick), retroceso estatal para que la minera se hiciera indispensable en el cotidiano local (becas, ambulancias, Junji, Prodesal, por nombrar algunos ejemplos), todas cuestiones que a su debido tiempo se fueron denunciando y neutralizando en sus alcances, pero que produjeron procesos de desgaste, cansancio, vulnerabilidad de hondos impactos en el territorio.

Sin embargo, el carácter colectivo del proceso de defensa, permitió que cuando algunos se replegaran, surgieran otros y otras que fueran tomando el relevo e implementando las estrategias que más se ajustaban a las nuevas capacidades, pero siempre con la voz de doña Tina de fondo que hablaba de la necesidad de proteger los bancos perpetuos, el amor a la tranquilidad y a la vida que enseñaron los abuelos, y la certeza de que un proyecto de esta naturaleza solo podía ser aprobado mediante corrupción y violación de derechos humanos y eso había que demostrarlo para que se restableciera el respeto y el estado de derecho en este valle transversal de la región de Atacama, que entre otras funciones ecosistémicas imprescindibles, ayude a frenar el avance de la desertificación.

Los científicos pagados por la empresa, porque así lo estable el sistema de Evaluación de Impacto Ambiental en Chile, no supieron escuchar a la naturaleza, y entonces ella habló más fuerte, como la comunidad del Valle sabe que a veces sucede, y se sucedieron aluviones que arrasaron con todo valle abajo, y aquí lo que no había querido ser atendido, tuvo que considerarse. 5 años de investigación en los que se acumularon más de  30 denuncias comunitarias de violación de la Resolución de Calificación Ambiental RCA, dieron como resultado este fallo hoy en la Superintendencia de Medio Ambiente: Clausura Definitiva del proyecto Pascua Lama.

Si se hubiera oído desde un comienzo a los arrieros, a las campesinas, a las voces locales, toda la división, el daño, la pérdida patrimonial, la afectación ecosistémica, no se hubiera producido, pero gracias a la convicción y la porfía del territorio, y las múltiples muestras de solidaridad en todo Chile y desde muchos otros lugares del mundo, hoy se cuenta con un fallo histórico, que reivindica la voz local como fuente imprescindible, e impele a las comunidades a creer en sus saberes y capacidades y defenderlos, pese a la asimetría reinante.

Para que esta resolución fuera posible, tuvieron que converger cientos de miles de voluntades, desde el primer correo electrónico que alertó de la situación, las diversas intervenciones callejeras, las marchas y carnavales, las misas, los procesos rigurosos de fiscalización comunitaria, la difusión por todos los medios, las tesis, documentales, libros, creaciones, las campañas internacionales, las denuncias que provocaron el bloqueo de financiamientos al proyecto, las denuncias a los servicios con competencia ambiental, los procesos judiciales, el trabajo de funcionarios probos, pero sobre todo, la existencia de una comunidad que ama tanto su territorio y su forma de vida, que logró movilizar todas estas voluntades en defensa del bien común.

La lucha sigue, sin duda, el extractivismo minero galopa sobre nuestra cordillera con botas de siete leguas, pero digan lo que digan, mientras existan comunidades dispuestas a valorarse a sí mismas y a defender ese valor ante cualquier precio, el poder de la vida seguirá gestando maravillas en nuestro suelo,  y contará con la solidaridad y apoyo de muchas comunidades de Chile y el mundo. Gracias Valle del Huasco.

Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales – OLCA

Fono Contacto: Lucio Cuenca Berger +56 9 9240 27 06

Comunicaciones OLCA

Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales

Alonso Ovalle 1618 A, Santiago, Chile.


Descarga el libro “Ecología política latinoamericana I”

PENSAMIENTO CRÍTICO, DIFERENCIA LATINOAMERICANA Y REARTICULACIÓN EPISTÉMICA Héctor Alimonda, Catalina Toro Pérez, Facundo Martín (Coordinadores)

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ÍNDICE Dedicado a la memoria de Héctor Alimonda, quien amaba la poesía 11

Catalina Toro Pérez, Facundo Martín Presentación 13

Catalina Toro Pérez Homenaje a Héctor Alimonda 21

Gabriela Merlinsky Héctor Alimonda, el enlazador de mundos 29

PENSAMIENTO CRÍTICO E IDENTIDADES GEO-HISTÓRICAS

Héctor Alimonda En clave de sur: la Ecología Política Latinoamericana y el pensamiento crítico 33

Arturo Escobar Desde abajo, por la izquierda, y con la tierra: la diferencia de Abya Yala/ Afro/ Latino/ América 51

Ana Patricia Noguera de Echeverri, Omar Felipe Giraldo ¿Para qué poetas en tiempos de extractivismo ambiental? 69

Guillermo Castro Herrera Nuestra América : los tiempos del tiempo 95

Germán A. Palacio Castañeda ¿Hay algo de “latino” en la Historia Ambiental Latinoamericana? Nuevos desafíos para la consolidación de una comunidad intelectual regional 103

REPENSAR EL MUNDO DE(SDE) LA ECOLOGÍA POLÍTICA

Enrique Leff Las relaciones de poder del conocimiento en el campo de la Ecología Política: una mirada desde el sur 129

Gian Carlo Delgado Ramos Hacia la conformación de nuevas perspectivas socio-ecológicas: una lectura desde el caso de la Ecología Política 167

Melissa Moreano, Francisco Molina, Raymond Bryant Hacia una Ecología Política Global: aportes desde el sur 197

Leonardo Boff O desafio ecológico à luz da Laudato si’ do Papa Francisco e da COP21 de Paris 213

Henri Acselrad Génesis y configuración de las luchas por justicia ambiental en Brasil 231

CRISIS, RESISTENCIAS Y DESAFÍOS GEO-POLÍTICOS

Carlos Walter Porto-Gonçalves Dimensión geopolítica de la crisis brasileña: una perspectiva desde los grupos sociales en condición de subalteridad 259

Felipe Milanez Pereira A aceleração do crescimento e a resistência descolonial no Brasil 287

Carlos Bittencourt Política da Ecologia e Ecologia Política. As relações institucionais da Samarco e do estado no desastre em Mariana 303

María Cecilia Roa García, Tatiana Roa Avendaño, Alberto Acosta La democratización ambiental, pieza clave en el post-conflicto colombiano 319

Mario Pérez-Rincón, Zulma Crespo-Marín, Julieth Vargas-Morales Dinámica económica, especialización productiva y conflictos ambientales en países andinos 351

Luis Humberto Hernández Segunda asamblea colombiana por la paz: “territorios con energía construyendo paz para la nación” 411


Video: Vista Alegre en defensa del río Neuquén

Nos movilizamos, cantamos, escuchamos el candombe, una vez más nos abrazaron las aguas del río, éste que tanto amamos, éste que le ha dado vida a este valle histórico y que hoy está siendo tan pero tan lastimado!!! Compartimos unas torta fritas con la gente que estaba ayer disfrutando la tarde, entregamos calcos, hicimos juegos para chicos y grandes y nos reímos mucho! te invitamos a que te sumes a esta defensa de las cosas más simples y más valiosas que tenemos! el agua! el árbol! el río y la vida de todas las personas que amamos!!! seguiremos juntando fuerzas para decirle al gobierno provincial y nacional que no queremos nada que atente contra nuestra vida!!! por el derecho a un ambiente sano y libre de contaminación!

Vista Alegre Libre de Fracking y en Defensa de la Vida


¿Cómo reprimen las industrias extractivas y los agronegocios a las comunidades rurales de América Latina?

Los conflictos y resistencias que involucran territorios y recursos naturales han estado aumentando en América Latina en los últimos años. ¿Dónde y cómo se están produciendo estos conflictos y quién se ve más afectado? English

Alan/Flickr. Some rights reserved.

Este artículo forma parte de Protestar es un Derecho, un proyecto de colaboración con las organizaciones de derechos humanos CELS e INCLO, con el apoyo de la ACLU, que examina el poder de la protesta y su papel fundamental en la sociedad democrática.

Juan Wahren.- América Latina se encuentra atravesada por el avance acelerado del modelo extractivo. Esta aceleración implica corrimientos de las fronteras productivas a través de la incorporación de nuevas tecnologías a la extracción petrolera y a actividades antiguas como la minería y la agricultura. En todo el continente se verifican procesos de resistencia que, al mismo tiempo que se erigen como alternativas desafiantes al modelo hegemónico, sufren la represión violenta de sus diferentes formas de protesta, a través del uso de la fuerza, la intimidación y el sometimiento a procesos judiciales.

En las últimas décadas, el capital profundizó su carácter extractivo. Como veremos, la actividad extractiva contemporánea implica un avance territorial que arrincona, desaloja y despoja las actividades productivas y las poblaciones que habitan esos territorios reconvertidos en la mercancía por excelencia del extractivismo. El modelo extractivo supone la acumulación por desposesión. Este modelo está basado en la ampliación del capital por medio del uso intensivo de la naturaleza, que se constituye como mercancía.

Este proceso de acumulación por desposesión se entrelaza con la reproducción ampliada del capital por la explotación del trabajo y por la reproducción financiera del capital a escala global, estas tres formas de acumulación/ampliación se complementan a escala global de forma permanente.

Presentamos algunos de los conflictos y resistencias más emblemáticas de América Latina en los últimos años en torno a los territorios y los bienes comunes de la naturaleza  o recursos naturales.

Hidrocarburos

La explotación hidrocarburífera ha generado desde sus comienzos grandes conflictos territoriales, por el poder económico y político que significa el control de este recurso natural en un sistema capitalista cuya reproducción depende de la energía fósil. La actividad hidrocarburífera ha causado innumerables conflictos entre países y guerras civiles. Pero también ha avanzado sobre territorios ancestrales de pueblos indígenas, campesinos y medianos productores.

Si bien en América Latina el avance sobre estos territorios ocurre desde comienzos del siglo XX; en las primeras décadas del siglo XXI vemos como se registra en diferentes países de la región un nuevo avance de la frontera hidrocarburífera. Esto ocurre de la mano de nuevas tecnologías que permiten extraer petróleo de zonas que anteriormente no eran rentables por sus condiciones geológicas. Son los denominados hidrocarburos no convencionales, cuya técnica principal de extracción consiste en la fractura hidráulica (por ello son más conocidos como fracking) que permite obtener hidrocarburos (shale gas y shale oil) aprisionados en rocas o en arenas compactas (tight gas). De esta manera, sea en el formato convencional o no convencional, en este siglo se observa un creciente ciclo de conflictos por las actividades hidrocarburíferas que afectan diversos territorios de América Latina.

En la Argentina se encuentra el yacimiento Vaca Muerta -ubicado en las provincias de Neuquén, Río Negro y Mendoza- que es el más grande de la región, luego de los yacimientos explotados en los Estados Unidos. Se calcula que en Vaca Muerta se han realizado hasta ahora casi 1400 pozos no convencionales. Allí, el avance de la explotación de petróleo y gas convencional y no convencional se encuentra con las resistencias de diferentes comunidades del Pueblo Mapuche en Neuquén (Campo Maripe, Tratayén, Kaxipayiñ, Paynemil, Winkul Newen, entre muchas otras), así como de los pequeños productores campesinos de ganado extensivo o “crianceros” de la región y de medianos productores frutícolas del Alto Valle de Rio Negro y Neuquén. En estos casos, el avance de los hidrocarburos ha generado importantes impactos ambientales y sanitarios a las poblaciones, a partir de derrames y zonas contaminadas por las perforaciones y emanaciones de gas hacia la superficie. También esta actividad ha impactado fuertemente sobre la flora y fauna de la región, ya que incluso hay perforaciones en áreas naturales protegidas como Auca Mahuida.

Estas resistencias fueron motivo de diferentes actos represivos por parte de las fuerzas de seguridad provinciales y federales, principalmente contra las comunidades mapuche. Tomando solo en cuenta a la Comunidad de Campo Maripe, se registran tres hechos represivos dentro de su comunidad, donde funcionan más de 200 pozos de petróleo convencional y no convencional. La Comunidad de Tratayén fue recientemente desalojada de parte de su territorio comunitario, en el que también funcionan perforaciones hidrocarburíferas. Casi todos los líderes y autoridades comunitarios mapuche se encuentran judicializados por participar de diferentes protestas (cortes de caminos y de rutas, toma de instalaciones petroleras, movilizaciones, etc.) contra el avance de los hidrocarburos en sus territorios ancestrales. Estas resistencias y movilizaciones han logrado establecer la prohibición de esta actividad en más de medio centenar de municipios en todo el país, aunque tanto los gobiernos provinciales como el nacional continúan profundizando una activa política de promoción de la industria hidrocarburífera en general y del fracking en particular.

En México, por su parte, la extracción e hidrocarburos no convencionales no se ha expandido tanto como en la Argentina, pero ya se pueden ver sus consecuencias sociales y ambientales. Se calculan casi 30 pozos no convencionales en el país y se ha conformado una organización a nivel nacional, la alianza Mexicana contra el Fracking, que nuclea a comunidades de indígenas, campesinos y pobladores de pequeñas y medianas ciudades que se ven afectados por el fracking, así como a 44 organizaciones sociales que han logrado establecer la prohibición de esta actividad en algunos municipios, como Tanlajás y Xilitla del Estado de San Luís Potosí, el municipio de Cuetzalan en el Estado de Pueblay en cientos de comunidades indígenas y ejidos campesinos de las zonas petroleras.

Por su parte, en Colombia, en el municipio de San Martín, hubo diversas manifestaciones y levantamientos populares en oposición al fracking que se estaba empezando a instalar en sus territorios. Por ello, sufrieron intimidaciones, amenazas y represión por parte de la policía en 2016. Estas movilizaciones lograron generar empatía con otras zonas donde también se está comenzando a explorar hidrocarburos no convencionales y en ese mismo año la Asamblea Departamental de Santander rechazó de manera unánime el uso del fracking en ese departamento.

Megaminería

La minería es una actividad constitutiva de la Conquista y el saqueo de América. Gran parte del los países latinoamericanos tienen una fuerte tradición minera y esas riquezas han sido una de las bases de la dominación y dependencia de todo el continente. En las últimas décadas la actividad minera tuvo un nuevo impulso a través de la innovación tecnológica que permite obtener minerales valiosos (oro, plata, entre otros) por medio de la técnica de lixiviación, que consiste básicamente en dinamitar grandes porciones de los yacimientos en las montañas y proceder a separar los minerales valiosos de los que no lo son por medio de una mezcla química que utiliza cianuro y una gran cantidad de agua para ese proceso. Si bien la minería es también una actividad contaminante, la “megaminería a cielo abierto” -tal como se denomina a este proceso de minería a gran escala- provoca fuertes impactos sociales y ambientales, aun mayores que la tradicional minería de socavón.

A lo largo de toda la Cordillera de los Andes -y también en selvas y bosques del continente- se encuentran estos grandes emprendimientos mineros y también los movimientos de resistencia. También aquí los pueblos indígenas, los movimientos campesinos y las pequeñas y medianas poblaciones urbanas protagonizan las resistencias y defienden los territorios frente al uso intensivo del agua, la destrucción de los paisajes montañosos y la contaminación de glaciares, arroyos, lagos, ríos y otras fuentes de agua dulce.

Un ejemplo paradigmático de estas resistencias contra la megaminería puede observarse en Perú. Los habitantes de la región de Cajamarca se oponen al Proyecto Conga, un emprendimiento de megaminería a cielo abierto que ha destruido casi 20 lagunas que eran fuentes de agua dulce en la zona. Lo mismo sucede con el emprendimiento megaminero de Yanacocha, también en Cajamarca, el emprendimiento aurífero más grande del mundo, así como el de Tía María en Arequipa, al sur del país.

En todos los casos miles de pobladores, muchos de ellos campesinos e indígenas, han realizado numerosas protestas reclamando el cese o la no implementación de estos emprendimientos a través de petitorios, referéndums, movilizaciones y cortes de ruta. Por estas protestas, que comenzaron en 2002, los pobladores de estas regiones han sufrido fuertes represiones que causaron cientos de manifestantes heridos, decenas de muertos y presos y sometidos a proceso judicial. Al día de hoy, las resistencias a la megaminería son uno de los factores más importantes de movilización social y también de casos e criminalización de la protesta social en Perú.

En la Argentina, también las protestas contra la megaminería comenzaron en 2002 con las movilizaciones en la ciudad sureña de Esquel. Sus pobladores, junto a las comunidades indígenas de la zona, se opusieron a la instalación de un emprendimiento megaminero aurífero y lograron frenarlo tras un referéndum donde más del 80% de la población votó en contra de la instalación de la minera. Por ese antecedente, en la Argentina no se aceptaron oficialmente mas referéndum de este tipo para que las poblaciones locales pudieran decidir directamente sobre los emprendimientos extractivos a realizarse en sus regiones.

Surgieron entonces en diferentes zonas de la cordillera asambleas ciudadanas que se opusieron a distintos emprendimientos megamineros en las ciudades de Tinogasta y Andalgalá (Catamarca), Famatina y Chilecito (La Rioja), Jáchal (San Juan), Tupungato, San Martín, Lujan de Cuyo y Maipú (Mendoza) entre muchas otras localidades de las provincias cordilleranas. En estos casos fueron también las movilizaciones, asambleas y cortes de ruta el repertorio de acción elegido para visibilizar las protestas.

Simultáneamente en México también se han registrado fuertes movimientos de resistencia a la megaminería en diferentes Estados: Chihuahua presenta 13 conflictos, Zacatecas 12, Puebla 8, Oaxaca 7, Chiapas, Michoacán y Baja California Sur 5 cada uno, Sonora, San Luis Potosí, Durango, Guanajuato y Colima cuatro, Veracruz, Querétaro e Hidalgo 3, Jalisco, Coahuila y Estado de México, con 2; y Baja California, Nayarit, Morelos y Aguascalientes, con uno, respectivamente. En México se registran en la actualidad más de cien conflictos por emprendimientos mineros siendo, según la revista Forbes (2016),  el país con mayor cantidad de conflictos mineros de América Latina.

En todos estos casos el modus operandi de los Estados nacionales ha sido el de la persecución judicial y la represión a las protestas sociales. En el caso de la Argentina, sin embargo, se sancionaron leyes que en algunas provincias prohibieron la instalación de emprendimientos de megaminería a cielo abierto. Algunas de ellas fueron recientemente derogadas abriendo nuevamente la posibilidad que avancen empresas megamineras en esas provincias, como es el caso de La Rioja.

Agronegocios

Desde fines del siglo XX, la agricultura hegemónica en América Latina se encuentra signada por el denominado “Agronegocio”, que implica una profundización e intensificación de la producción agroindustrial orientada a la provisión de insumos para la exportación, donde priman las lógicas del mercado internacional de commodities y donde la concentración de poder económico y de decisión por parte de algunas empresas sobre las cadenas de distribución y comercialización determina los precios de los productos en detrimento de los pequeños y medianos productores. Este despliegue territorial se da en el marco de grandes innovaciones tecnológicas y de gestión empresarial en forma de red que implicó una hegemonía de los cultivos transgénicos en gran parte de la tierra cultivable de América Latina, como la soja, el maíz, la palma africana y otros cultivos que fueron conformando un paisaje uniforme de oligocultivos orientados a las exportaciones y en grandes establecimientos que generan una mayor concentración de la tierra, en el continente con los mayores índices de desigualdad del mundo, particularmente en relación con el acceso a la tierra.

Estos conflictos atraviesan a todos los países de América latina y las protestas y movimientos sociales que resisten este avance territorial del capitalismo agrario son innumerables. En países como Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay es donde mayor extensión territorial ha tenido este modelo productivo. También en Bolivia, Colombia, Ecuador y Centroamérica aparece con mucha intensidad el Agronegocio e, incluso, en países como México donde la distribución de la tierra ha sido mucho mayor, este modelo viene creciendo de forma exponencial.

Las respuestas más importantes contra el agronegocio la ejercen los pueblos indígenas y diversos movimientos campesinos que desde la década del noventa resisten desalojos e incluso toman tierras para producirlas de una forma alternativa al modelo dominante. El caso más conocido es el de los movimientos campesinos de Brasil, el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) y el Movimiento de Pequeños Agricultores (MPA), que han recuperado miles de hectáreas en sus ocupaciones y asentamientos. Luego de ocupar, comienzan un proceso productivo alternativo al hegemónico que les permite afianzar en sus territorios la reforma agraria de facto, así como la construcción de la denominada “soberanía alimentaria”.

Estas ocupaciones han recibido fuertes represalias por parte de los terratenientes y sus guardias privadas y los campesinos también han sufrido la represión de las fuerzas de seguridad públicas. Existen casos de asesinatos de campesinos, así como centenas de heridos, presos y militantes judicializados por ejercer estas protestas, como tomas de edificios públicos y grandes movilizaciones.

En la Argentina también existen diversos movimientos campesinos, el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), el Frente Nacional Campesino (FNC), la Organización de Trabajadores Rurales de Lavalle (OTRAL) y más recientemente la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) que resisten desalojos y/o han ocupado tierras para ponerlas a producir bajo esquemas productivos ligados a lógicas campesinas, con un horizonte agroecológico. Por estas ocupaciones, resistencias a desalojos y cortes de ruta hay más de diez campesinos e indígenas asesinados en los últimos diez años –entre ellos, Javier Chocobar, Miguel Galván, Cristián Ferreyra, Roberto López– y Santiago Maldonado, el joven que desapareció en el contexto de la represión de una protesta de una comunidad mapuche en Cushamen en la Patagonia argentina y apareció muerto casi tres meses después.

Por su parte, en Paraguay diversos movimientos campesinos resisten el exponencial proceso de “sojización” del campo paraguayo a costa de sufrir represiones, encarcelamiento y asesinatos de decenas de campesinos en los últimos diez años. Este esquema se replica en otros países donde el agronegocio se ha fortalecido como modelo de producción hegemónico en los mundos rurales.

Otros conflictos en torno al extractivismo

Además de las mencionadas, existe una serie de actividades extractivas y emprendimientos de infraestructura a gran escala que afectan las áreas rurales del continente americano y generan procesos de lucha y resistencia de diferentes movimientos sociales. Por ejemplo, emprendimientos forestales de pino y/o eucalipto de las grandes empresas papeleras, la construcción de represas hidroeléctricas, plantas nucleares, grandes carreteras, oleoductos, gasoductos, grandes puertos comerciales, etc. que causan importantes impactos sociales y ambientales.

Algunas de esas resistencias podemos observarlas en el caso de las comunidades mapuches al sur de Chile, que vienen resistiendo las plantaciones de pinos en sus territorios comunitarios, al tiempo que sufren fuertes represiones por parte de los carabineros, la policía chilena, judicialización y encarcelamiento de sus líderes comunitarios, así como estigmatización y racismo social muy intensos desde los medios de comunicación masivos, parte de la clase política, y una importante porción de la población. En los últimos años se reportan cientos de mapuches judicializados, a los que se suma una decena de presos políticos indígenas, varios asesinados y cientos de heridos por las fuerzas represivas y, cada vez más, la aplicación de la ley Antiterrorista para perseguir a las comunidades mapuche que protestan contra estos emprendimientos extractivos y por la recuperación de su territorio y cultura ancestral.

Otro ejemplo es el caso de las comunidades indígenas de los pueblos Moxeños, Tsimanaes y Yuracarés del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure (TIPNIS) en Bolivia que, desde 2011, se oponen a la construcción de una carretera que se proyecta para atravesar el parque nacional y el territorio indígena para unir las regiones de Cochabamba y Beni, que se encuentran actualmente incomunicadas. Esta carretera forma parte del planeamiento de desarrollo regional de infraestructura para Sudamérica (el Plan IIRSA) que promueve obras de infraestructura a gran escala para mejorar la extracción de recursos naturales así como la movilidad de mercancías a través de “corredores interoceánicos” entre el Océano Pacífico y el Atlántico.

Estos pueblos han realizado movilizaciones y cortes de carreteras para protestar contra este proyecto del gobierno de Evo Morales que mantiene en la actualidad la vigencia de este proyecto y que ha dividido a parte de las comunidades del TIPNIS. Ha generado un punto de inflexión de su gobierno en relación con los movimientos sociales campesinos e indígenas: mientras algunos siguen apoyando al gobierno, otros movimientos protestan y denuncian que, pese a identificarse como un “gobierno indígena y de los movimientos sociales” el gobierno promueve el extractivismo, en actividades relativas a los hidrocarburos, la megaminería, el agronegocio y los grandes emprendimientos de infraestructura, como la carretera del TIPNIS.

Alternativas al modelo hegemónico desde abajo

Dentro del modelo hegemónico extractivo coexiste una serie de formas de vida que se presenta como opuesta: mayormente los pueblos indígenas, los movimientos campesinos, las poblaciones afrodescendientes, los pescadores artesanales y otros actores subalternos de los mundos rurales. Algunos de estos movimientos sociales proponen y construyen en sus territorios formas de vida alternativas a la del modelo extractivo del capitalismo actual.

En toda América Latina perviven formas ancestrales de producción de alimentos y de formas de reproducir la vida que conviven, en muchos casos subsumidas, en otros en franca disputa, con las lógicas productivas del capitalismo agrario hegemónico. Estas formas productivas ancestrales -que podemos denominar como alternativas- son llevadas a cabo predominantemente por los pueblos indígenas y comunidades campesinas que habitan gran parte de los territorios del continente. A estos se suman las actividades productivas para el auto sustento en complementariedad con la producción de alimentos para los mercados locales y/o nacionales.

También existe una gama diversa de productores de pequeña y mediana escala que, sin ser necesariamente sujetos campesinos-indígenas, producen alimentos para el mercado local y/o nacional por medio de sistemas diferentes, aunque generalmente subsumidos en parte o totalmente a las lógicas de producción, distribución y comercialización del modelo de agronegocios o agroindustrial. Por otra parte, en las últimas décadas se fueron conformando diversas corrientes dentro de la agronomía, ligadas a las luchas campesinas e indígenas, que sistematizaron formas de producción alternativa al modelo hegemónico del agronegocio, realizando un proceso de relación de saberes técnicos y agronómicos con saberes campesinos, indígenas y de otros actores rurales subalternos que cristalizaron en lo que hoy se denomina como agroecología.

Estas experiencias presentan alternativas posibles para reproducir la vida en común y producir alimentos sanos y baratos. Son, aquí y ahora, alternativas a las actividades extractivas como los hidrocarburos, la megaminería y el agronegocio que se presentan como las portadoras del “desarrollo” y el “progreso” pero que terminan generando mayores desigualdades sociales, la destrucción de la naturaleza y la desarticulación de otras formas de vida. Es en esas resistencias y en las alternativas que emergen de las luchas campesinas, indígenas y rurales que aparece la esperanza de un cambio social que ya ha comenzado en los territorios en re-existencia de América Latina, Nuestra América.

Open Democracy


Ganadores y perdedores de los hidrocarburos no convencionales

Primera entrega del podcast realizado junto a EJES, sobre hidrocarburos no convencionales en Argentina.

Ganadores y perdedores en la Argentina de los hidrocarburos no convencionales

Basado en el informe “Ganadores y Perdedores en la Argentina de los hidrocarburos no convencionales”, en esta primera entrega del Podcast de EJES, Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental, repasamos las consecuencias de las políticas energéticas destinadas a este sector y planteamos la necesidad de políticas que apunten a una transición energética justa, equitativa y democrática.

Este podcast fue realizado por EJES – Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental, iniciativa del Observatorio Petrolero Sur (OPSur) y el Taller Ecologista, en conjunto con el Centro de Producciones Radiofónicas.

Entrevistas: Diego di Risio, Marco Kofman, Facundo López Crespo, Pablo Bertinat.

Guión: EJES – Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental. Locución: Flavia Medici. Locución: Juan Ruffo. Edición de sonido: Pablo Fisher. Imagen: Iconoclasistas.

Vaca Muerta


¿Y dónde está Rafael Nahuel?

Casi medio millón de personas se movilizaron al mes de la desaparición forzada de Santiago Maldonado. ¿Cuántas se movilizarán este 25 de diciembre cuando se cumpla un mes del asesinato de Rafael Nahuel? ¿En cuántas localidades habrá marchas este lunes de Navidad para exigir justicia? ¿Por qué algunas muertes movilizan más que otras?

Por Luciana Mignoli (*). Sí, ya lo sé. Son casos distintos. Una desaparición forzada y un “muerto en un enfrentamiento”. Una persona que permanece desaparecida 78 días y otra que muere a los dos días. Santiago y Rafael. Maldonado y Nahuel. Dos víctimas de las fuerzas represivas del Estado. Dos personas que pusieron el cuerpo en la lucha por el territorio indígena. Y dos caras de un muy disímil efecto de empatía y movilización.

Viernes 1º de septiembre de 2017. Al mes de la represión en el Lof en Resistencia Cushamen, en Chubut, no había cuerpo. La figura del “desaparecido” reactivó -con sobrados argumentos- uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente de nuestro país. Y una multitud desbordó la Plaza de Mayo para preguntar “¿Dónde está Santiago Maldonado?”. Se calcula que sólo ahí asistieron más de 300 mil personas. Al finalizar, hubo una feroz represión y una veintena de detenidos y detenidas.

Foto: Diario Clarín

Localidades de todo el territorio nacional se unieron al reclamo. Hubo marchas y concentraciones en La Plata, Mar del Plata, Rosario, Santa Fe, Paraná, Gualeguaychú, Colón, Concordia, Córdoba, Posadas, Resistencia, Corrientes, San Miguel de Tucumán, Santiago del Estero, Mendoza, San Rafael, San Martín de los Andes, Viedma, El Bolsón, Bariloche, Río Turbio y Ushuaia, entre otros lugares. Y el pedido de justicia trascendió las fronteras y se hizo oír en otros países de Latinoamérica y Europa.

Las fotos y videos de esas movilizaciones se viralizaron en Facebook y Twitter. Sus profundos ojos celestes y su barba profusa se replicaron en una fértil y variada producción artística que acompañó su búsqueda: canciones, banderas, caricaturas, dibujos, pinturas, historietas, grafittis, etc.; que se sumaron a las formas creativas de reclamar por su vida.

Un amplio arco de organismos de derechos humanos y partidos políticos respaldó a esa familia que con claridad y entereza encabezó la búsqueda. Una familia que también supo dar cátedra de humanidad a una inconmensurable cantidad de medios de comunicación (tanto nacionales como internacionales) que insaciables de detalles transmitían sobre el tema en cadena nacional sin chequear, sin respetar la intimidad, sin un mínimo de ética y profesionalismo. Víctima de las fuerzas represivas y de innumerables discursos de odio.

Otro que desaparece

25 de diciembre de 2017. Lunes feriado por las fiestas cristianas de Navidad. La mayoría de la gente reunida con sus afectos, los negocios cerrados. Pan dulce, sidra y los odiosos petardos. En la televisión seguramente habrá alguna película yankee sobre las fiestas o algún compendio de “lo mejor del año”. Pocos canales transmitirán en vivo. Las redes sociales empalagan de fotos de encuentros, comidas y abrazos. Y también se cumple un mes de una muerte impune. ¿Y dónde está Rafael Nahuel?

El 25 de noviembre, en el contexto de una nueva represión en Lof Lafken Winkul Mapu en Lago Mascardi, Bariloche, una bala de plomo –de las mismas que usa el Grupo Albatros de Prefectura- le ingresó por el glúteo, se alojó en el tórax y le generó una gran hemorragia interna. Murió a los pocos minutos de recibir el balazo por detrás. Cuando llegaron sus lamguen desde la montaña a la ruta, ya estaba muerto.

Un mes se cumple de su asesinato. Y “Rafita” desaparece de la agenda mediática, de la vida pública y de la empatía social, donde no sé si alguna vez realmente estuvo. Por supuesto lo recordará su familia, su comunidad, su compañeros y compañeras de Al Margen, personas que lo conocieron y muchas otras comprometidas con la lucha mapuche e indígena.

Pero ya sabemos que la emblemática Plaza de Mayo no va a desbordar en su memoria ni tampoco habrá marchas en distintos puntos del país y del exterior. ¿Qué es lo que hace identificarnos socialmente con un dolor y no con otro? ¿Por qué algunas víctimas movilizan más que otras? ¿Cómo podemos rastrear históricamente la fundamentación de estas diferencias?

Repito: “Sí, ya sé. Son casos distintos”. Y las respuestas pueden provenir de distintas disciplinas y cruzar muchas variables de análisis. Pero tanto Santiago Maldonado como Rafael Nahuel murieron a manos de la misma violencia desenfrenada de las fuerzas represivas del aparato estatal. Ambos le pusieron el cuerpo a una recuperación territorial mapuche. Ambos, con recorridos bien distintos, se involucraron con la lucha de una comunidad. Y ambos pagaron con sus vidas.

Foto: Eugenia Neme, Colectivo al Margen

¿Por qué no habrá tantas marchas por Nahuel? ¿Por qué no se viralizarán exponencialmente fotos, videos y posteos que recuerden su vida? ¿Qué es lo que hizo que se crearan muchas menos producciones artísticas sobre él?

Hay distintas herramientas que analizan la cantidad de menciones de un tema en redes sociales y páginas webs. Más allá de los niveles de imprecisión, todas las consultadas marcaron lo mismo: comparando la aparición de una y otra víctima durante el primer mes, las menciones de Santiago Maldonado superan en diez veces a las menciones de Rafael Nahuel. Aunque sean positivas, negativas, o pretendidamente “neutras”, hay temas que se instalan y otros que pasan más rápidamente al olvido.

Víctimas ideales

Si Maldonado fuera indígena lo ignorarían”, sintetizó el referente qom Félix Díaz.

¿Usted cree que si Maldonado no fuese blanco no se lo buscaría de esta manera?”, le preguntó la Revista Noticias en septiembre de este año y él respondió: “Exactamente. Porque todos hablan: en las escuelas, en las canchas, en los medios, en todas partes. Y eso nos ayuda a buscarlo, porque el impacto social es impresionante. Si fuera un indígena no pasaría: fíjese en mi nieto Marcelino Olaire, desapareció en noviembre del año pasado en Formosa”.

En nuestro país se comete en promedio un femicidio por día, a veces un poco más y a veces un poco menos. Pero esa es la constante. Las “víctimas ideales” para la prensa y para la sociedad tienen que ser buenas mujeres, blancas, de clase media o alta, con una familia “como Dios manda” y que estudien o trabajen, por favor. Por eso los casos que toman una enorme repercusión pública nunca suelen ser de mujeres, lesbianas, trans y travestis muy pobres, con familias vulneradas. Y mucho menos, indígenas.

De las cientos de detenciones que se sucedieron en la escalada represiva de diciembre de 2017 las cercanías del Congreso de la Nación, la de Damiana Negrín fue una de las más conocidas. Un video muestra claramente la arbitrariedad del operativo que llevaron a cabo las fuerzas de seguridad donde fue agredida, abusada y detenida.

Su caso acaparó rápidamente la atención de los medios. Cuando aún permanecía detenida, su padre, Hugo Negrín, le dijo a Telefé Noticias: “Lo que me pone mal es que me están haciendo la entrevista porque es una chica de blanco que se la llevaron. Cuando hay 14 detenidos más acá y hay cuarenta y pico detenidos más. También vi que alguien dijo ‘voté a Macri pero qué horrible cómo se llevan a esa chica de blanco’. Es tremendo. No importa si está de blanco, si venía de trabajar. Podía estar manifestando, que tampoco está bien que se la lleven”.

Racismo originario

El 18 de septiembre pasado, más de 300 efectivos de distintas fuerzas ingresaron al Pu Lof en Resistencia a las 5 de la madrugada en un allanamiento ordenado por Guido Otranto -entonces juez interviniente en la causa- que no había sido debidamente informado a la familia de Santiago Maldonado. Sin causa clara, detuvieron algunas horas a una integrante de la comunidad, Elizabeth Loncopan, que luego fue liberada. Una de las imágenes que se difundieron de ese suceso, se puede ver que en la Comisaría Primera de Esquel se expone el cuadro de Juan Manuel Blanes conocido como “La Conquista del Desierto”.

Captura de video realizada por el fotógrafo Rodolfo Luna

¿Podríamos permitir que una dependencia pública expusiera cualquier imagen que rememorara la última dictadura cívico militar? ¿Por qué una escuela se puede llamar Roca, Rostagno o Victorica y no podría llamarse jamás Jorge Rafael Videla?

La comunidad de Esquel se movilizó varias veces para exigir que no se exhibiera allí esa obra pictórica que rememora la violeta anexión de territorios indígenas para conformar el entonces incipiente Estado Nación. Pero no tuvieron éxito. Esas imágenes que heredamos de las campañas cívico-militares pueden ser evocadas sin prurito alguno. Aquel genocidio originario no es tal. O, en en el mejor de los casos, es un genocidio de segunda.

Durante todo este tiempo, los medios de comunicación dijeron tantas barbaridades del Pueblo Mapuche que es difícil sintetizar. Terroristas, chilenos, sionistas, etarras, marxistas… Relatos hegemónicos que demarcan al Pueblo Mapuche y al sujeto indígena como una amenaza al “orden social”. Una construcción de un “Otro” que generalmente responde a un estereotipo, es decir, a una representación del mundo que es fija e incuestionable. Es así como aún perduran en el imaginario social –reproducidas también por la prensa hegemónica- adjetivaciones y connotaciones extranjerizantes que fueron y son instaladas para fundamentar el genocidio.

Básicamente la función de la prensa fue regar los discursos de odio y fomentar el racismo. Si bien se trata de discursos sociales que se mantienen históricamente, en 2017 crecieron exponencialmente en cantidad y voracidad. El clima político otorga una supuesta “habilitación” a decir cosas que antes al menos eran “políticamente incorrectas”. Basta con leer los comentarios que dejan lectores y lectoras de grandes medios que bajo la sombra del anonimato sienten la soltura para desear la muerte y exigir “mano dura” a viva voz.

¿Racista yo?

Pero quizás, lo más peligroso de la hegemonía es que participamos de ella sin siquiera darnos cuenta. De una u otra manera, sostenemos dinámicas de circulación y de consolidación de estos discursos racistas. Decimos que un niño es un “indio” si juega de forma salvaje; o no reparamos que el único personaje indígena del exitoso programa infantil Zamba, del hoy casi desmantelado Canal Paka Paka, tiene todo el tiempo gesto adusto y se llama nada más y nada menos que “Malón”.

Un racismo sútil, imperceptibe, que hace que no nos moleste obligar a chicos y chicas a disfrazarse de un estereotipo de “indiecito” con plumas y cara pintada -como mostraban las revistas Billiken de los años 70- en los actos escolares, desconociendo la treintena de etnias que habitan nuestro país y sin ningún atisbo de abordaje intercultural y respeto por la diversidad cultural. O mirando sin denunciar esos museos o libros de historia donde los pueblos originarios aparecen como exterminados, sólo al inicio de la línea histórica y se utilizan verbos en pasado para describir la vida de estos habitantes (“eran”, “vestían”, “recolectaban”, etc.).

Un racismo que en principio negamos tener, pero si nos interpelamos podemos reconocer que hay muertes que nos conmueven más que otras. Que hay dolores que nos quiebran el alma y otros que se van más rápidamente. Y que, muchas veces, esa identificación tendrá que ver con sentir profundamente que esa víctima se me parece. Su mirada, su color de piel, sus costumbres…

Santiago Maldonado y Rafael Nahuel son dos víctimas fatales de la lucha por el territorio indígena. Los medios y la sociedad toda prefirieron dedicarle más tiempo al no indígena que al joven que se reconocía mapuche. Y -aunque sea incómodo decirlo- también hubo menor movilización de organismos y militantes de derechos humanos en uno y otro caso. Sin embargo, ambos corren igual riesgo de quedar impunes.

Reconocerse tanto en los ojos de Santiago como en los de Nahuel es un acto reparatorio. Entender cómo nos cruza ese genocidio indígena que nunca fue reconocido por el Estado. Y exigir con la misma furiosa rebeldía memoria, verdad y justicia tanto para muertes no indígenas como indígenas.

¿Podremos alguna vez empatizar como sociedad con la muerte de Rafael? ¿Nos conmueve su tez trigueña y su búsqueda de identidad? ¿Desbordaremos la Plaza de Mayo para pedir justicia por él? Desbordar, honestamente, no creo.

Si el Estado y la sociedad no reconocen el genocidio indígena en el que se fundó esta Nación, si no podemos comprender por qué hay dolores y víctimas que nos afectan y comprometen más que otras, si no podemos mirar hacia atrás y hacia adentro para poder cambiar lo que sigue; no hay igualdad, diversidad, interculturalidad ni reparación histórica real posible.

(*) Periodista. Integrante de la Red de Investigadorxs en Genocidio y Política Indígena en Argentina

Esta nota es de libre reproducción, total o parcial; con la debida cita de fuente.

Al Margen


Habeas corpus para los mapuches de Vaca Muerta

Fallo unánime en la Cámara de Casación

Por Martín Granovsky

Un fallo de la Cámara de Casación reconoció por unanimidad el reclamo de la comunidad mapuche Lof Campo Maripe en tierras explotadas por YPF en la zona de Vaca Muerta. Le concedió el habeas corpus que un tribunal inferior le había denegado y ordenó garantizar la integridad física y la libre circulación de los miembros de la comunidad.

La sentencia, de 38 páginas, lleva las firmas de los camaristas Alejandro Slokar, Ana María Figueroa y Gustavo Hornos.

El juez Slokar fue sorteado para liderar el voto, es decir para emitirlo primero. Con sus propios argumentos, sin embargo, Figueroa y Hornos coinciden en otorgar el habeas corpus.

El texto de Slokar alude a la existencia de lo que define como “un capitalismo predatorio” y cita la Encíclica del Papa Francisco “Laudato si” cuando expresa que “es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con su tradiciones culturales”. Otro párrafo citado es éste: “No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios”. Según el Papa “para ellos la tierra no es un bien económico sino don de Dios y de los integrantes que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores”. Sin embargo, “en distintas partes del mundo son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura”.

Otro de los antecedentes jurídicos que consta en el voto de Slokar es la propia Constitución Nacional, según la formulación que quedó vigente tras la reforma de 1994. El fallo recuerda que la acción de habeas corpus presentado por la comunidad “se enmarca en un reclamo cimentado en el artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional, en cuanto reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos, la personería jurídica de sus comunidades y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan, así como asegura su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten, apartado cuya operatividad es dable reconocer”.

Página/12


Pan American Energy Group, el nuevo rostro de BP

La petrolera BP confirmó el lunes que se completó el proceso de formación de Pan American Energy Group (PAEG). La nueva firma, propiedad de BP (50%) y Bridas Corporation (50%), nace como la empresa privada integrada más grande del sector en Argentina. Esto le otorga mayor capacidad de maniobra sobre Vaca Muerta, en un escenario de reposicionamiento de las compañías petroleras en el damero no convencional, y sobre la formación de precios de los combustibles, en un mercado interno recientemente liberalizado. Sin embargo la noticia pasó desapercibida para la prensa del Reino Unido y de Argentina.

PAEG es producto de la fusión de Pan American Energy, cuya propiedad comparten BP y Bridas Corporation, y Axion Energy, perteneciente a Bridas Corporation -controlada en partes iguales por la petrolera china CNOOC y la familia argentina Bulgheroni.

Axion compró en 2012 los activos de ExxonMobil (ESSO) en Argentina, Paraguay y Uruguay, sólo en el país controla una red de más de 500 estaciones de servicio, además de una refinería en la localidad bonaerense de Campana.1 En tanto Pan American Energy es la segunda productora de hidrocarburos de Argentina, extrae el 20% del crudo y el 16% del gas, y la principal operadora de la provincia de Chubut. Su principal activo es el yacimiento Cerro Dragón, el mayor productor de crudo del país, ubicado en la cuenca del Golfo San Jorge -donde hace más de un siglo comenzó la extracción de hidrocarburos y los impactos socioambientales de la actividad transformaron la región en un territorio de incertidumbre. Sin embargo en los últimos años la compañía puso su atención -y el grueso de sus inversiones- en Vaca Muerta,2 donde actualmente opera las áreas neuquinas Lindero Atravesado, Coirón Amargo Sur Este, Aguada Cánepa, Aguada Pichana Oeste y Aguada de Castro; y además tiene participación en otras tres: Bandurria Centro, Aguada Pichana Este y San Roque.

No Fracking in Argentina

BP doesn't frack in the UK, as it would attract "the wrong kind of attention". But through a subsidiary, the company has now started fracking in Argentina, despite resistance from local communities including the Indigenous Mapuche people.Our friends in Argentina asked if we could send a message of solidarity to all those resisting BP on the ground. So last week, as part of our mass "freezemob" performance in the BP-sponsored British Museum, we sang this song…

Posted by BP or not BP? on Thursday, December 21, 2017

La participación de la petrolera británica, a través de Pan American Energy, en la ampliación de la frontera no convencional en Argentina es un dato que cobra particular relevancia en el Reino Unido, donde existe un amplio rechazo social al fracking, por lo que la compañía desistió impulsar esa técnica para proteger imagen corporativa. El colectivo de comunicación Platform, con sede en Londres, recientemente publicó el informe BP, el dueño oculto de fracking, en el que puso de relieve esta situación. En tanto días atrás en la capital inglesa el colectivo de arte BP or not BP?, realizó una intervención en el emblemático British Museum, para solidarizarse con quienes resisten en Neuquén a la fracturación del territorio, particularmente con el Pueblo Mapuche.

Notas

1 Ver “Esso ahora se llamará Axion Energy en el país”, en Fortuna, 28 de setiembre de 2012, y “Adiós a las estaciones Esso, ahora se llamarán Axion Energy“, en La Nación, 12/12/2017.

2 Marcelo García, “Desde 2012, las inversiones petroleras se alejan de Chubut y Santa Cruz para privilegiar a Neuquén“, en El Extremo Sur, 17 de julio de 2017.


EJES N°15 – El fracking en debate

Porque la población de Catriel no quiere los basureros petroleros en su territorio aunque la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Río Negro lo apruebe. Porque mientras hablan de “ciudades sostenibles”, la fundación de una petrolera, un organismo de crédito internacional y un municipio regulan cómo se vive en las ciudades del megaproyecto Vaca Muerta. Porque hay un nuevo subsidio a la producción de gas no convencional y 459 pozos de fracking en las inmediaciones de los cursos de agua de Río Negro y Neuquén. Porque sabemos que otra energía es posible, un nuevo boletín de EJES.

— Boletín EJES Nº 15 – Noviembre 2017 —

El Banco Central de Noruega propuso remover de su fondo soberano de inversión al petróleo y el gas, medida que descapitalizaría en parte a las grandes empresas del sector. Habiendo desinvertido ya del carbón, el camino es reducir los riesgos financieros de los fósiles: introducción de los autos eléctricos, nuevas regulaciones climáticas, entre otras. El fondo soberano de casi un billón de dólares es el más grande del mundo y se constituyó, justamente, a partir de la explotación de petróleo y gas en el Mar del Norte. Proceso dado bajo comando de la estatal Statoil. Pero la exposición financiera no es el único ángulo de debate en el país nórdico, sino también cómo reconvertir su economía y sobre si es conveniente y ético avanzar hacia el Ártico. En el mientras tanto, Statoil impulsa su internacionalización, hecho que incluye el desembarco en Vaca Muerta.

Lejos de la situación privilegiada que se encuentra Noruega (tanto Neuquén como Nación acumulan deudas externas desorbitantes por caso), lo que a países del sur nos tendría que alertar es la transformación en curso del mercado global de energía. Justamente porque la extracción masiva de fósiles de Vaca Muerta -fruto de la inversión extranjera por venir- es una prioridad para el gobierno argentino. Pero es una esperanza que no termina de concretarse en la magnitud esperada. En el mientras tanto, el Estado, mediante YPF y subsidios a las petroleras (ahora aplicada también para la Cuenca Austral), y los usuarios, mediante el tarifazo, siguen invirtiendo en el megaproyecto. Fenómeno que no deja de tener numerosos impactos en terreno, como el aumento de la conflictividad y configuración del ‘enemigo interno mapuche’. En los últimos días la escalada va en aumento, desde la situación particular de la zona (a la aparición de bombas cerca de pozos le siguió una serie de allanamientos a activistas sociales) a la general en la región (un comunero mapuche fue asesinado por la Prefectura). Con la cumbre ministerial de la Organización Mundial del Comercio y asunción de la presidencia argentina al G20 en ciernes, ratificar nuestros caminos justos y sustentables son necesarios, tanto ayer como hoy. ¡Justicia para Santiago Maldonado! ¡Justicia para Rafael Nahuel!

Bienvenidos sus comentarios y sugerencias.

Ver  Boletín EJES Nº 15  – Octubre 2017

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Vaca Muerta


“Somos testigo de los daños del fracking en Patagonia”

Hace un año desde EJES – Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental, realizamos las Jornadas Internacionales Salud, Ambiente e Hidrocarburos No Convencionales en Buenos Aires y Neuquén para poner en común la experiencia y los resultados científicos que prueban que el fracking presenta un riesgo a la salud y al ambiente.

Con una perspectiva de salud socioambiental buscamos realizar un aporte a la comprensión desde el debate. En el marco de esta propuesta recorrimos los territorios afectados con quienes participaron de las Jornadas.

La Dra. Sandra Steingraber (Concerned Health Professionals), la Dra. Kathleen Nolan (Physicians for Social Responsibility) y la activista Colleen Boland (We are Seneca Lake) compartieron su experiencia en la prohibición del fracking en el Estado de Nueva York y registraron lo que analizaron en su visita.

Colleen Boland ha publicado una lista en Youtube “U.S. Delegation Witnesses Harms of Fracking in Patagonia, Argentina – October 25-30, 2016” donde se pueden ver comentarios y entrevistas realizadas por la Doctora Steingraber en la localidad de Allen en Río Negro, en Loma La Lata, Añelo y Vista Alegre en Neuquén.

Acceder a los videos.

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