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20 Mitos y realidades del fracking

Descargá el libro gratis en formato pdf fracking_mitosyrealidades Prefacio

Las advertencias sobre los riesgos e incertidumbres causados por la dinámica industrial y la opción por un crecimiento económico exponencial e ilimitado, durante décadas desestimadas en nuestro país, actualmente ocupan un lugar en la agenda de amplios movimientos sociales y políticos. Así, aquellos megaproyectos que antes eran aceptados sin discusión por la población, hoy comienzan a convertirse en motivos de problematización y de intensos debates sociales. Los daños sistemáticos en el ecosistema –en algunos casos irreversibles–, que afectan y amenazan cada vez más el desarrollo y la reproducción de la vida, han volcado el tablero.

Los debates y decisiones que antes estaban reservados exclusivamente a los técnicos y las burocracias especializadas de las metrópolis hoy son disputados por la participación ciudadana, que en más de una oportunidad crece desde pueblos y parajes olvidados de la extensa geografía del país. Así ha sucedido con la megaminería a cielo abierto en nuestro país, alrededor de la cual, desde 2003, se han venido desarrollando fuertes resistencias y cuestionamientos. Asimismo, comienza a avizorarse con respecto al modelo sojero, sobre todo relacionado a sus impactos socio-sanitarios, al desplazamiento y criminalización de poblaciones campesinas e indígenas, al avance del desmonte y la tendencia al monocultivo.

La extracción de los hidrocarburos no convencionales, con la metodología de la fracturación hidráulica o fracking se inserta en este registro controversial, aún así posee rasgos propios que le dan un carácter más amplio y complejo. Los cuestionamientos científicos, las resistencias y los graves conflictos que está suscitando la imposición del fracking en diversas regiones del planeta, más aún, el horizonte civilizatorio que implica la consolidación de una determinada matriz energética, hacen necesaria la producción y divulgación de información plural, interdisciplinaria y crítica sobre el tema, así como la apertura de un debate verdaderamente democrático en nuestra sociedad.

Desde nuestra perspectiva, tres son los ejes esenciales en dicho debate colectivo. Uno, el eje que sostiene la necesidad de construir un enfoque integral y multidisciplinario; dos, el eje que defiende la pluralidad del saber científico y su independencia respecto de los diferentes poderes (económico, político, mediático, religioso); tres, el eje que conecta la discusión con la cuestión de la democracia y sus fronteras, esto es, que construye un abordaje complejo e interdisciplinario, en convergencia con una visión participativa de la democracia.

Así, el primer eje está vinculado a la multidisciplinariedad. Dada la complejidad del tema, así como el carácter controversial ya evocado, el debate sobre el fracking exige desarrollar un enfoque integral y multidisciplinario, que dé cuenta de las múltiples dimensiones que atraviesan la problemática, desde las más generales (la cuestión geopolítica, la cuestión de la matriz energética, la normativa especial que ésta genera, el rol de las empresas nacionales y las trasnacionales), pasando por aquellas estrictamente técnicas (si el fracking es una técnica segura o no; qué implicaciones puede tener en su carácter de técnica experimental, el impacto ambiental sobre el agua, sobre el territorio, sobre la salud de las personas y animales, sobre el cambio climático), hasta aquellas más políticas y sociales (qué sucede con las economías regionales; qué configuraciones urbanas y sociales aparecen asociadas a esta matriz, porqué se niega la participación de las poblaciones afectadas, qué cuestiones involucra la criminalización de las luchas, entre otros).

El segundo eje inserta esta discusión en un escenario de fuertes asimetrías de poder. Por un lado, es conocida la capacidad de lobby de las grandes corporaciones trasnacionales ligadas a la extracción de hidrocarburos, así como el lugar cada vez mayor que el fracking, de la mano de Estados Unidos, tiene en la agenda global. Por otro lado, hay que destacar el interés del gobierno argentino por identificar la explotación de hidrocarburos no convencionales con soberanía energética, en un contexto de fuerte déficit, lo cual lleva a descalificar o minimizar los diferentes argumentos que colocan el fracking en un campo de importantes riesgos e incertidumbres, negando así los impactos que este tipo de extracción pueda provocar en los ecosistemas y la salud de las poblaciones. A esto se suma que cualquier cuestionamiento sobre el fracking, conlleva también una discusión sobre la matriz energética, la cual en el caso argentino es fuertemente dependiente de los hidrocarburos. Y en este campo, antes que la apuesta por una transición en dirección hacia energías limpias y renovables, resulta claro que el gobierno nacional y los oficialismos provinciales han decidido profundizar la actual matriz energética, descalificando cualquier discusión o alternativa como “irrealista”, o producto de visiones “fundamentalistas”, ligadas a los movimientos y asambleas socioambientales y las organizaciones indígenas.

Todo ello torna aún más difícil y espinosa la cuestión, insertando el debate en una escena asimétrica, donde sólo unos pocos (los que avalan el fracking) tienen voz y difusión. En este sentido, es importante destacar que la aprobación del convenio entre YPF-Chevron-provincia del Neuquén (28 de agosto de 2013), habilitó el ingreso a gran escala del fracking en nuestro país. A través de una fuerte campaña publicitaria, que no ha escatimado medios económicos ni simbólicos, el gobierno nacional y sus socios provinciales han buscado establecer una suerte de consenso sobre el fracking, dando a entender que la discusión ya fue saldada y que las dudas han sido evacuadas. La defensa del fracking aparece, además, avalada por técnicos y expertos, mayormente ligados al mundo de las empresas petroleras, que creen detentar el monopolio del saber, y se escudan detrás de una concepción monolítica y cerrada de la ciencia. Muchas de esas voces expertas tienen intereses económicos claros o, en su defecto, han naturalizado la actual matriz energética y el desarrollo de la industria hidrocarburífera, a la cual aceptan sin cuestionamientos. Así, muchas de esas voces, interesadamente o no, piensan que no existe otra alternativa que la que propone el gobierno, a través de la YPF modelo 2012 y sus socios transnacionales, y tienden a acantonarse en una defensa acérrima del actual modelo energético.

Es por esta razón que en un contexto cada vez más unilateral –y monocromático– de avasallamiento y de cierre de los canales de discusión sobre el tema, la producción de un saber experto independiente tanto del poder económico como del poder político, se hace imprescindible. Se trata de producir y sistematizar información y conocimiento de manera clara, veraz y fundada, en gran medida muy poco accesible al público que está o puede estar interesado en el tema, así como a las comunidades que cuestionan el fracking y desconfían de las fórmulas triunfalistas de los gobiernos y empresas.

Es por esta razón también que consideramos necesario incorporar los más diversos saberes y disciplinas científicas, a fin de problematizar aquello que algunos expertos y políticos buscan acotar y redefinir como una cuestión estrictamente técnica, como si la temática fuera monopolio exclusivo de los especialistas del campo del petróleo. Ante esa mirada acotada, proponemos la conjunción de diversos saberes y disciplinas científicas: el equipo así conformado para la elaboración de este libro está constituido por un ingeniero especialista en petróleo (Eduardo D´Elía), un geógrafo y técnico con trayectoria en el campo del petróleo (Roberto Ochandio), un ingeniero especialista en temas de energía (Pablo Bertinat), un abogado especialista en cuestiones ambientales (Enrique Viale), un periodista y un especialista en ciencias políticas (Hernán Scandizzo y Diego di Risio, de Observatorio Petrolero Sur) y una doctora en sociología (Maristella Svampa).

En tercer lugar, estamos convencidos que además de ser un debate colectivo, en el mismo tienen un rol fundamental las comunidades afectadas. En nuestro país, son cada vez más las voces de los pueblos originarios, organizaciones multisectoriales y asambleas ciudadanas, que reivindican su derecho a decidir respecto de la sustentabilidad o no de megaproyectos que ponen en vilo formas de vida y horizontes colectivos. Como hemos señalado en este prefacio, creemos que no sólo está en cuestión lo que entendemos por modelo de desarrollo y su relación con la problemática ambiental; sino también lo que entendemos por democracia, quiénes tienen derecho a decidir y porqué. Más simple, se trata de abrir la discusión sobre la cuestión de la democratización de las decisiones colectivas. Así, esta es una disputa que nos coloca en las fronteras mismas de la democracia, que habla acerca de su posibilidad y de su alcance.

20 mitos y realidades del fracking en Argentina tiene por objetivo proporcionar información veraz y documentada, apoyada en una argumentación pluridisciplinar, sobre este tema tan complejo y controversial.

Tal como lo habíamos hecho respecto de la megaminería, por esta vía, apuntamos a deconstruir el discurso hegemónico y los lugares comunes sobre el fracking, desmontando y desactivando los “mitos” que sobre la explotación de los hidrocarburos no convencionales y a gran escala repiten con total impunidad sus actuales defensores (corporaciones petroleras, representantes del gobierno nacional y de las diferentes provincias petroleras, voceros periodísticos y cierto saber experto, como institutos ligados a la industria petrolera), amparados en la escasa información y conocimiento que el argentino medio tiene sobre estos temas.

Finalmente, el libro que presentamos aquí es tanto la conjunción de diferentes disciplinas como el producto de un intenso trabajo colectivo. Y aunque hayamos optado por señalar quienes han contribuido de modo fundamental en la elaboración de cada mito, cabe aclarar que el libro es producto del trabajo y la discusión colectiva, que ha llevado varios meses de reuniones y múltiples escrituras, hasta llegar a esta versión consensuada que hoy ofrecemos al público. Pero por sobre todas las cosas, es un libro que apunta a romper con la visión monolítica que hoy se impone sobre el fracking a partir de la producción de un saber experto independiente. Una tarea necesaria y cada vez más difícil en un contexto de invisibilización de las críticas y de los cuestionamientos que colectivos de ciudadanos y miembros de la comunidad científica hacen actualmente sobre el fracking.

Agradecemos a la editorial El Colectivo, vinculada al Frente Popular Darío Santillán, por el compromiso asumido con estos temas, no siempre visibles desde las grandes urbes. Asimismo, nuestro agradecimiento a la Fundación Rosa Luxemburgo por el apoyo económico en la coedición de este libro. Y nuestra dedicatoria a aquellos y aquellas personas que desde las asambleas, organizaciones mutisectoriales y pueblos originarios reclaman la necesidad de un debate acerca de los modelos de desarrollo, el respeto del ambiente y las formas de participación.

Aunque somos conscientes del debate desigual en el que se inserta este trabajo, esperamos poder contribuir a pensar una sociedad mejor, más respetuosa del futuro de las próximas generaciones, más crítica y plural en su concepción de la vida y la democracia.

Los autores, Julio del 2014.

Desde Buenos Aires, Esquel, Morón, Río Gallegos y Rosario.

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Los primeros frutos del extractivismo

En marzo de 2014, el incendio de un pozo de la empresa YSur dejó al descubierto la peligrosa convivencia con el sector hidrocarburífero en Allen, lugar poblado en la zona de mayor producción de frutas del Alto Valle. El inédito avance de la extracción gasífera en los últimos seis años ha dejado una estela de contaminación e impactos. Primeramente bajo responsabilidad de la norteamericana Apache, es hoy continuada por la subsidiaria de YPF antes mencionada. En contrapartida, vecinos y organizaciones locales han logrado una organización que permitió, en su momento, declarar a Allen como libre de fracking, municipio enclavado en el corazón de la industria del tigth gas provincial y quinta provincia productora a nivel nacional.

Pozo en perforación en plena zona productiva Allen - Rio NegroPozo en perforación en plena zona productiva Allen  / Martín Barzilai (SubCoop)

Por OPSur.- Desde 2008, cuando el gobierno nacional a través de la Secretaria de Energía impulsó el programa Gas Plus, se inició un inédito avance de la extracción gasífera en la zona de Allen. Con la intensión de incentivar la producción gasífera y revertir el saldo negativo de la importación de gas por el país, el gobierno nacional concedió una serie de beneficios entre los que se destaca el aumento del valor del gas producido. En 2009, Estación Fernández Oro [EFO], de la mano de la norteamericana Apache, entra en el programa Gas Plus III, lo que motivó el desarrollo de la explotación de tight gas y produjo un crecimiento de pozos en medio de zonas productivas frutícolas. Pero es ya con el boom de Vaca Muerta en 2013, y el fuerte impulso al mundo de los no convencionales donde este tipo de explotación encuentra las mejores condiciones de desarrollo: baja de costos asociados al aumento de la explotación, mayor ingreso de tecnología propiciado por Nación, llegada de nuevas empresas de servicio compitiendo, mejor logística, explotación con múltiples pozos por locación, baja en los tiempos de perforación y fractura, entre otros factores. Según la petrolera norteamericana Apache en 2013 existían unos 87 pozos, mientras que a fines del 2014 a YSur se le contabilizó 160 en toda el área.

Este avance acelerado de los últimos dos años, trajo consigo numerosas consecuencias negativas, como peligrosos accidentes, denuncias por malos procedimientos y la afectación directa a miles de personas que conviven diariamente con pozos y ductos, plantas, basureros, etc. Estas situaciones son propias de la actividad extractiva a gran escala y el cambio de empresa no lo excede. Apache es una empresa altamente cuestionada por su forma de operar, tanto en el Alto Valle como en la zona centro de Neuquén por comunidades mapuche. La compra de la empresa por parte de YPF, que la convirtió en una subsidiaria llamada YSur, modificó la forma de relacionarse pero no los impactos.

Conviviendo con pozos

El miércoles 19 de abril del 2014, Rubén Ibáñez y su familia miraban televisión mientras compartían la cena. A las 21 horas, una gran explosión rompió con la armonía de la mesa y todo se convirtió en un caos; “pensamos que habían chocado camiones, fue una explosión tremenda, el olor entró por la puerta y comenzamos a sentir un ardor de la san putas, y vimos las llamas que salían como a cuarenta metros. Los trabajadores no hallaban que hacer, se comenzaron a juntar, llegaron los bomberos pero qué iban a hacer si no tienen nada. Ahora dicen que la empresa petrolera le regaló espuma para los incendios después del hecho”, cuenta Rubén.

Rubén es cuidador del vivero de una chacra de la zona, tiene 63 años y hace seis llegó al lugar junto a su familia. A los dos años de instalarse, llegaron los pozos y desde ese momento comenzaron los problemas de salud; “llegó a haber más de veinte tremendos motores todo el día prendidos todo el día, a la noche cuando uno se levantaba al baño, escupía todo negro y estábamos con las ventanas cerradas, parecía que uno había tomado aceite quemado. También me daba un ardor de vista”.

Vivero en donde vive Ruben Ibañez afectado por la explosión del pozo gasifero EFO 141Vivero en donde vive Ruben Ibañez afectado por la explosión del pozo gasifero EFO 141 /Martín Barzilai (Subcoop)

Toda la primera etapa de construcción del pozo suele ser el momento más traumático para los vecinos. Se inicia con el desmonte de las chacras hasta quedar un desértico rectángulo que va desde 1 a varias hectáreas. Los vecinos deben soportar insufribles ruidos por el constate movimiento de los equipos para la perforación, las enormes cantidades de camiones circulando con agua, químicos, gasoil, arena y los equipos prendidos todo el día en el momento de la fractura hidráulica. Estos emanan grandes cantidades de gases, venteos que tienen como función descomprimir la presión del pozo y se queman emitiendo al aire un sinnúmero de gases contaminantes. Todo esto, hasta el trabajo de terminación del pozo en donde tan solo quedan unas válvulas a la vista, llamadas “árbol de navidad”, el proceso es increíblemente molesto y extremadamente peligroso para los vecinos. Últimamente, para contener las altas e intensas llamas del venteo colocan unos bloques muy altos de cemento nos cuentan las personas entrevistadas.

El EFO 141 es el pozo vecino de Ibáñez que explotó en marzo del 2014 y dejó como consecuencia la agudización de su ya afectado estado de salud, una casa llena de fisuras en las paredes, animales muertos y su familia con afecciones. A tan solo unos meses, el 14 de julio del 2014, una nueva explosión conmovió a los vecinos del barrio Costa Oeste. Grandes llamas iluminaron la noche del rural barrio mientras el humo negro penetraba las casas. En una locación que se encuentra a metros de las ruta nacional 22, el EFO 236 era perforado en medio de otros pozos ya existentes. La torre 146 estaba a cargo de la empresa noruega DLS Archer Limited, como tantas otras veces en el área. Si bien el incendio y explosión no pasó a mayores y fue controlado por los bomberos, cabe destacar que esta empresa lleva ya varios episodios contaminantes y peligrosos en lo que va de la corta vida del boom no convencional.

La historia de Ibáñez no es particular, sino más bien algo generalizado. Gustavo Ferreira tiene 41 años, hoy trabaja en una escuela y nació en una de las siete casas de barro que se fueron construyendo sobre tierras fiscales –sobrantes de chacras- en la costa del Río Negro. Éstas fueron impulsadas por trabajadores que venían a hacer la temporada y encontraron en el Valle una posibilidad de vivir y quedarse a trabajar en la fruta, actividad que él también realizó desde los 12 a los 30 años. Según recuerda, en su niñez ya estaban los primero pozos exploratorios de YPF en cercanías del barrio; “ahora no se derrama el crudo como en esos tiempos, antes tiraban a baldes de petróleo, el pozo derramaba y nosotros jugábamos con el petróleo derramado. Después se llevaron todo y lo cerraron, volvieron pero mucho más cerca de las casas en el 2010”, recuerda.

Pozos del área Estación Fernadéz Oro en Allen -Rio NegroPozos del área Estación Fernadéz Oro /Alexis Vichich

El ruido que genera el pozo en frente a las casas de los vecinos se torna sufrible al comenzar el dialogo, “ahora que están las nubes bajas se escucha más fuerte” nos aclara Gustavo mientras señala el pozo que se ve por la puerta sentado desde la mesa de su casa. Irene, es su hermana, tiene 36 años y es también nacida y criada en el lugar. Nos cuenta que apenas llegó la empresa Apache en 2010 comenzaron los problemas, “lo primero que nos pasó fue con el agua, se nos desapareció del pozo, perdimos la napa. Después nos vinieron a retar, nosotros en otoño juntamos las hojas que caen de los árboles y las prendíamos fuego, nos dijeron que eso no lo hagamos más”.

Gustavo levanta su mano como pidiendo permiso, también quiere hablar del agua. “Nosotros tomamos el agua de pozo, tuvimos que hacerlo más hondo y ponerle bomba, a veces salen una cosas blancas que antes no salían, realmente no sabemos qué estamos tomando, tendríamos que analizarla”. Irene interrumpe y cuenta que sus intenciones de saber qué consumen día a día la motivó a hacer algo. “Una vez, llevé una botellita con agua al municipio para analizarla, me dijeron que la dejara, que venían de Cervantes – a 40 km de Allen- u otro lado a analizarla, pero nunca nos dieron respuesta. Nosotros tenemos dudas del agua, hubo un tiempo en que la comprábamos, pero cuando se puso más cara ya tuvimos que dejar”.

El paisaje de los barrios de la costa del Rio Negro en Allen está cambiando notablemente. Gustavo comenta que “antes se escuchaban los pajaritos, los patos, ahora amaneces con el ruido éste del pozo. Antes también pescábamos percas, ahora ya no hay más”. Para muchos vecinos ya no es nada grato amanecer con una chacra menos y como vecino un pozo pero Irene cuenta que cuando la petrolera llegó, hasta se pusieron contentos. “Nosotros pensamos cuando pusieron los pozos, que ésto iba a ser para bien, que quizás nos daban la posibilidad de tener una casa mejor, pero la verdad que ha sido para peor todo”, remata mientras el más ruidoso de los pozos no para de chillar.

Ductos sobre el río y los cambios de mandos

La Pasarela es un pequeño barrio semi rural ubicado en el sobrante de chacra del lote 26, su nombre es producto del puente colgante que la actividad petrolera colocó. Alfredo Svampa, productor de la zona, nos cuenta la historia de esta pasarela; “habían tres tanques grandes en la planicie, los camiones tenían que ir por Paso Córdoba –puente ubicado a 30 km de Allen- y llegar hasta los taques para descargarlos y cargarlos. Lo hicieron durante años ese traslado y lo dejaban en la planta Fernández Oro, en donde se destilaba. YPF le vendió a Bridas la concesión del área y ésta considero que no era práctico y que era muy costoso, entonces comenzó a trabajar armando los ductos, para evitar esos viajes. Hicieron una planta colectora del otro lado del río y buscaron conectarla con la planta, así fue que conectaron esos caños sobre el río, que son tres, uno de petróleo, uno de gas y otro que lleva agua para las perforaciones”. Los ductos ahora están desconectados pero lejos de estar abandonados. YSur parecería esperar destrabar los problemas que tuvo con el superficiario durante las negociaciones.

Planta gasificadora Estación fernadéz Oro en Allen-Rio Negro IIPlanta gasificadora Estación Fernandéz Oro en Allen / Alexis Vichich

Celia e Isabel son la presidenta y vice respectivamente de la Comisión vecinal del barrio La Pasarela donde actualmente viven unas 25 familias. Orgullosas de sus gestiones nos dicen que “conseguimos que nos mensuren la tierra y nos den certificado de derecho ocupacional, con ello ya pudimos colocar la luz, antes llegaba el tendido eléctrico para la pasarela y no había para el barrio”. Celia tiene un pequeño mercadito de barrio en donde los vecinos pueden encontrar las cosas necesaria para el día a día, ella nos cuenta que “el agua que tomamos es toda de bombeo, viene de pozo, no tenemos gas, que es algo insólito, vivimos cerca del venteo de gas y nosotros no tenemos gas, para cocinar usamos garrafas y para calefaccionarnos usamos leña en el invierno”.

Isabel vive a escasos metros de Celia, al final de la calle, y su casa está literalmente conviviendo con un pozo de la EFO. Recuerda que “acá no había calles, íbamos a la escuela 54 de Fernández Oro, para salir cruzamos por la chacra de Pirí, hoy ya los chicos van más cerca a la escuela 79. El pozo está desde que yo era chiquita, tendría unos 10 años, recuerdo a las torres cuando venían a trabajar, los empleados comían asado a la orilla del río, ahora tengo 41 años, los pozos estuvieron toda la vida ahí. La empresa petrolera hizo la calle que llega hasta mi casa y arregló el puente de hierro que nos conecta con los demás barrios”.

La convivencia para Isabel es soportable. “No podemos quejarnos con dos meses que vengan a hacer ruidos si después vivimos todo el año en una tranquilidad. Lo que sí se escucha es el ruido que se hace desde planta –batería I y II de clasificación de gas y petróleo- porque las torres hace años que no vienen. Nunca tuvimos ningún problema de salud, para ser sinceros, seguro alguna consecuencia a futuro tengamos, pero por ahora no hubo ningún drama”. Con fondos de responsabilidad social empresaria [RSE] que les aporto YSur, los vecinos pudieron organizar desde la comisión el primer día del niño en el barrio. “Nos acercamos a la empresa a pedirle una ayuda y nos pusieron los peloteros, los regalos para los chicos, no tuvieron ningún problema. Ahora estamos viendo si nos pueden ayudar con el arreglo de las calles porque queremos que el colectivo entre al barrio dos o tres veces al día aunque sea, hoy para tomar un colectivo tenemos que ir hasta la ruta 22 –2,5 km-. La empresa de colectivos nos dijo que si las calles estaban arregladas podían meterse al barrio y son las camionetas de la empresa petrolera la que más usa las calles”.

Según las vecinas, el cambio de manos de la empresa se nota, YSur modificó la dura política de no dialogo con la que Apache operó durante años para darse un principio de acercamiento a los vecinos. Las opiniones vertidas de la Comisión Vecinal dan cuenta de ello, Celia cuenta que “la empresa ha tomado gente del barrio para trabajar pero esto recién se dio con YSur”. También el reciente lanzado plan “EFO Sustentable” es parte de la búsqueda de consenso que la empresa está llevando adelante con fondos de RSE; se ha invertido tanto en comunicación en medios como aportes instituciones para el hospital, los bomberos y las comisiones vecinales.

Las voces que dicen no y los avatares del fracking

En 2012, cuando las críticas al fracking en la zona comenzaban a emerger fruto de activistas nucleados en la Asamblea permanente del Comahue por el Agua (APCA), autoridades rionegrinas y empresas negaron rotundamente que la técnica se estuviera utilizando en la región. La llegada y avances entonces varias idas y vueltas, lo que genera preocupantes antecedentes en cómo se trata la problemática en la región.

El joven periodista Diego von Sprecher, diario Rio Negro, es quien más tinta ha vertido en contar lo que fue ocurriendo en EFO. A fines del 2012 entrevistó a Claudio Barone, Jefe de Asuntos Públicos de Apache, quien negó las denuncias bajo el argumento de que no estaban explotando shale ni haciendo multi-pozos. Esto es una verdad a medias. Que en la EFO no se hace shale es verdad, como así también que no se usa el sistema multi-tap; hechos que si ocurren en el área neuquina Loma Campana (YPF-Chevron) con las torres walkings rigs –son más conocidas como arañas y destacan ya que se mueven mecánicamente sin necesidad de desarmar para cada pozo la torre de perforación. Pero lo que ocultó Apache es que están extrayendo hidrocarburos no convencionales, más precisamente tight gas (o de arenas compactas) y que estaban utilizando la fractura hidráulica. La otra verdad a medias es que estaban trabajando con pozos verticales y no horizontales, pero en cuanto tengan la necesidad de hacer perforaciones horizontales las iban a realizar. Por último en las perforaciones que estaban llevando adelante, había multi-pozos hechos con torres más chicas y desmontables.

Este mismo discurso reapareció en agosto del 2013 en marco de la presentación de la ordenanza que prohibía el fracking en el ejido urbano por parte de APCA al Concejo Deliberante de la ciudad. Para ese entonces ya era la segunda ordenanza en la provincia que declaraba al municipio libre de fracking. El 15 de julio en Cinco Saltos, ciudad de la misma provincia, el concejal José Chandía presentaba la primera ordenanza del país que excluía al método de fractura hidráulica en un ejido.

Si bien la de Cinco Saltos sigue vigente, en el caso de Allen, tres meses después de su sanción, la ordenanza fue declarada inconstitucional por el provincial Tribunal Superior de Justicia, quien argumentó que no son facultades de los municipios legislar en materia de hidrocarburos, dando el guiño a las primeras manifestaciones gubernamentales. La ironía de la vida hizo que los argumentos más fuertes en contra de la ordenanza promovida por el APCA, provengan del juez del tribunal Ricardo Apcarian.

La resolución del caso había generado reacciones adversas en el poder provincial que anunció líneas para resistir la medida. Una vez aprobada esta por unanimidad la ordenanza, el gobernador de la provincia Alberto Weretilneck manifestó su enojo y fue categórico: “Vamos a ver la ordenanza en su detalle, lo está analizando la Fiscalía de Estado. Vamos a tener una reunión con las áreas involucradas para analizar las acciones provinciales pero lo que está claro es que no hay fracking en Río Negro y que la materia ambiental es potestad provincial” espetó en declaraciones a la AM local La Carretera. De esta manera el discurso de la empresa calo a planos gubernamentales, ocultado que el tight gas también es no convencional y que utiliza fractura hidráulica masiva.

Pero el gobernador no fue el único en tomar en voz propia las palabras de la empresa. El senador por Rio Negro del FPV y futuro candidato a gobernador para enfrentar al actual mandatario, Miguel Pichetto, también recayó en reafirmar el discurso. “Yo entiendo la inquietud que lleva a los concejales a tomar decisiones de esta naturaleza pero el mensaje tiene que ser tranquilizador. Nuestro sistema es convencional. No hay fracking ni yacimientos para hacer fracking en Río Negro”, dijo también en la AM La Carretera y, de la misma manera que el gobernador, remarcó que ciertos temas no son de incumbencia municipal. “Estamos hablando de temas que no nos competen. Uno puede tener preocupaciones en lo ambiental pero es el Estado quien debe salvaguardar el medio ambiente. Los hidrocarburos son competencia del estado provincial”.

Pero éste no es el único hecho que ocurrió en torno al avance de la frontera extractiva petrolera, un mes antes –en julio- se subastó el emblemático predio de la ex Millacó, todo un símbolo de la producción frutícola. Graciela Vega es profesora de historia e investigadora de la organización local Proyecto Allen. Fruto de un extenso trabajo de reconstrucción realizado junto a un grupo de investigadores resume la historia de la cooperativa: “Millacó fue una bodega muy recordada pues inició su actividad en los albores de Allen. En 1933 un grupo de agobiados y desesperados productores de la ciudad de Allen decidieran reunirse para formar una cooperativa y así hacer frente al monopolio de la empresa inglesa AFD (Association Fruit Corporation).” (Julio, 2013)

Aerea del deposito regional de arenas para fractura hidraulica Allen- Rio NegroAerea del deposito regional de arenas para fractura hidraulica Allen en la ex Millacó/ Alexis Vichich

La unidad, la solidaridad y la hermandad en pos de un futuro mejor, llevó a estos productores a buscar la asociación y el cooperativismo como herramienta ante el avance de las multinacionales. Seguro que ninguno de ellos se imaginó que, 80 años después, en una escandalosa subasta pública a puertas cerradas se le entregaría el predio y los galpones a la empresa de servicios petroleros TSB, propiedad del empresario neuquino Claudio Urcera. El depósito almacena los sacos de arena para fractura hidráulica provenientes de China y Brasil, éstos llegan en trenes desde el puerto hasta Allen y se distribuyen en camiones a las distintas áreas de la cuenca neuquina. Productores locales asociados, mostraron su asombro y enojo ya que las promesas gubernamentales habían sido abrir en ese lugar un mercado concentrador para comercializar las frutas y hortalizas de la zona.

Tanto APCA como Proyecto Allen han hecho un trabajo de concientización en la zona con videos, talleres, charlas, muestras, marchas, festivales, etc. En marzo de 2015, organizado por Proyecto Allen, se presentó el libro “20 mitos y realidades del fracking” con una parte del colectivo que lo escribió, como el abogado ambientalistas Enrique Viale, el geógrafo Roberto Ochandio y la socióloga Maristella Svampa, quien manifestó su indignación ante el nombramiento en la Ingeniera química Dina Magani a la Secretaria de Medio ambiente de la provincia. Según Svampa, es incompatible ser parte de una empresa que entre su cartera de clientes tiene a las empresas a las que debe como Secretaria de Medio Ambiente controlar.

En Allen el futuro es incierto y pujante. En este articulo, intentamos mostrar los primeros frutos del “mal desarrollo” -al decir de Maristella Svampa-, el avance de fronteras de actividades extractivas que atentan contras las economías regionales centenarias como en el caso la fruticultura, afecciones en la salud de los vecinos, cambio de la configuración del entorno ambiental, desarticulaciones de las relaciones de los productores, cooptación de vecinos e instituciones, proceso acelerado de inflación, modificaciones de la relación entre las instituciones zonales con la entrada de YPF, entre otras.

La siembra de hoy, será la cosecha del mañana, solo es cuestión del que digno trabajo de concientización y organización que llevan adelante las organizaciones, vecinos, intelectuales, periodistas tenga sus frutos. El dialogo y el futuro es abierto, el debate comenzó desde el primer momento en que alguien le dijo no al fracking en Allen.

*Sexta nota de la serie Alto Valle Perforado, realizado en cooperación con la Fundación Heinrich Böll Cono Sur. Ver también:

Alto Valle Perforado: postales de la desigualdad petrolera

Basureros petroleros: cuando el remedio es peor que la enfermedad

-Tres razones para la desigualdad del barrio Valentina Norte

-Mi vecino Pluspetrol

-Cosecharás tu siembra

Fuentes consultadas

Diario Rio Negro (28/08/2013) Se usa fracturación hidráulica

Proyecto Allen (04/03/2015) Relevamiento de pozos en Allen

Diario Rio Negro (26/11/2012) Impacto de un yacimiento que convive con las chacras.

Diario Rio Negro (31/03/2014) Alerta entre vecinos de Allen por venteo de pozo de gas.

Diario Rio Negro (15/07/2014) Incendio en un pozo petrolero en Allen reactivó el alerta.

Diario Rio Negro (13/12/2014) EFO, el corazón gasífero de Río Negro.

Am 740 La Carretera (25/08/2013) Weretilneck: “No hay fracking en Rio Negro”

Am 740 La Carretera (25/08/2013) Pichetto: “No hay mayor contaminación que la pobreza extrema”

Observatorio Petrolero Sur (15/08/2013) Cinco Saltos libre de Fracking: Entrevista al concejal José Chandia en Cartago tv

Diario Rio Negro (27/11/2013) Es inconstitucional la ordenanza antifracking de Allen

Proyecto Allen (20/07/2013) Millacó

Diario Rio Negro (25/07/2013) Escandalosa subasta de la ex-Millacó, en Allen

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Convocan a Universidades Canadienses para disolver Instituto Minero

5 de enero de 2015 LLAMADO A LAS UNIVERSIDADES PARA TOMAR ACCIÓN: PETICIÓN PARA DISOLVER EL INSTITUTO MINERO VANCOUVER, BC – Más de 1000 individuos y organizaciones de la sociedad civil han firmado una carta de petición para pedir que la coalición de universidades en Canadá disuelva el instituto minero, petrolero y gas que tiene su centro de operaciones en la Universidad de British Columbia ubicada en Vancouver. Entre los signatarios se encuentran profesores de la Universidad de British Columbia incluyendo a Glen Coulthard, y profesores de la Universidad de Simón Fraser como a Stephen Collis, el profesor emérito David Suzuki, y la escritora Naomi Klein. A ellos se suman signatarios notables de América Latina y del mundo que incluyen al líder indígena y editor de la revista Lucha Indígena de Perú, Hugo Blanco, el economista y ex-miembro de la Asamblea Constituyente de Ecuador Alberto Acosta, el periodista uruguayo Rául Zibechi y el conocido profesor Boaventura de Sousa Santos de la Universidad de Coimbra, Portugal. Financiado con $24.6 millones del gobierno federal y alrededor de $21 millones por las universidades de la coalición y sus socios estratégicos, el Instituto Canadiense de los Recursos Internacionales y el Desarrollo – CIRDI (por sus siglas en inglés, y antes llamado CIIEID) – ha sido objeto de oposición constante tanto por académicos como de la sociedad civil. La petición que está dirigida a los Presidentes y la junta administradora de la Universidad de la Columbia Británica, la Universidad de Simón Fraser y la Escuela Politécnica de Montreal, específicamente menciona que: la pérdida de la libertad académica, la representación parcializada, conflictos de interés, la falta de credibilidad, de confianza, y de rendición de cuentas son las razones para salir del acuerdo con el gobierno federal. Destaca que los signatarios ven dañino los vínculos de universidades con una industria que se encuentra rechazada por varias comunidades en Canadá y en todo el mundo por sus impactos destructivos en comunidades y en el medio ambiente. CIRDI es un proyecto con orígenes en la oficina del Primer Ministro cuando en 2013 la coalición de tres universidades firmó un acuerdo con el gobierno federal para gestionar el instituto con el mandato de intervenir en “las políticas, leyes, desarrollo e implementación regulatorio, capacitación, asistencia técnica e investigación aplicada relacionada a sus propios sectores extractivos de los países en vías de desarrollo.” Una incoherencia fundamental en el mandato de CIRDI es que los sectores extractivos de los llamados “países en vías de desarrollo”  están compuestos en mayoría por transnacionales basadas en Canadá. Las comunidades indígenas, no indígenas, y organizaciones de base en solidaridad con los pueblos afectados por proyectos extractivos han hecho continuos llamados para tomar cartas en el asunto y poner fin a la impunidad de las empresas canadienses. Así mismo, han exigido mecanismos de rendición de cuentas en la legislación canadiense para que dichas empresas se hagan responsables en nuestras cortes por los abusos cometidos en el extranjero. Ahora académicos, ex-alumnos y miembros de la comunidad impactados en Canadá y América Latina han dejado en claro a los que toman las decisiones en las universidades que en vez de intentar reparar un experimento irremisiblemente defectuoso y dañino, es hora de establecer un precedente y disolver el CIRDI y promover en su lugar investigación sobre el rol y los impactos que tiene el extractivismo canadiense en el extranjero y que sea realmente libre de conflictos de intereses. La carta destaca que “un instituto apropiado debería rendir cuentas a las comunidades impactadas por proyectos extractivos, y enfatizaría sus derechos al consentimiento libre, previo e informado, el cual incluye el derecho de rechazar cualquier proyecto extractivo. El enfoque apropiado de tal instituto sería sobre la responsabilidad de Canadá en los conflictos causados por la extracción de recursos, tanto en Canadá como en el extranjero, así como abordar la escasa rendición de cuentas por las multinacionales canadienses acusadas de alguna participación en abusos en el extranjero.” Los signatarios de la carta de petición esperan que la Junta Directiva se comprometa a disolver el Instituto Internacional Canadiense de Desarrollo de Recursos. Más información: La página web de estudiantes stoptheinstitute.ca contiene información sobre CIRDI, análisis, recomendaciones, un comunicado abierto y un blog con información actualizada sobre la campaña para disolver el instituto. Vean también la página web de CIRDI   y este  informe  de marzo de 2014 de MiningWatch Canadá sobre el nuevo instituto (entonces llamado CIIEID). Ver el texto completo de la petición aquí. [con copia abajo] y firme la peticion Contactos: Información general: info@stoptheinstitute.ca Samuel Stime (estudiante en UBC) samuel.stime@gmail.com +1.604.831.3440 En Línea: http://stoptheinstitute.ca/petition-demands-closure/

Apache compra voluntades en una universidad nacional

Comunicado de prensa La empresa que esta destruyendo en complicidad con los gobiernos provincial y nacional las chacras de nuestra fruticultura y ocupando ilegalmente tierras de comunidades de pueblos originarios para la explotación de hidrocarburos mediante la fractura hidráulica, hoy, por unas pocas monedas va a contribuir con un sector de la Biblioteca de la UNCo (Biblioteca Universitaria de Petróleo y Gas). Como es posible que directivos de la UNCo acepten recibir contribuciones de una empresa que tiene como objetivo final obtener abundantes ganancias a costa de la vida toda en nuestra bio region??? Ante estos hechos manifestamos nuestro repudio total. Asamblea Permanente del Comahue por el Agua (A.P.C.A.) Diciembre 12 del 2012

Petrobras: ¿Integración o explotación?

Fase/Projeto Brasil Sustentável e Democrático, 2005. Presentación Esta publicación nació del llamado que realizaron organizaciones de Ecuador para que la sociedad brasileña colaborara con sus esfuerzos a fin de que Petrobras saliera del Parque Nacional Yasuní. Frente a su denuncia de que el comportamiento de Petrobras en aquél país se asemejaba al de cualquier multinacional, y de que su padrón de actuación parecía ser diferente a la adoptada en Brasil, decidimos preguntarle a algunas organizaciones de países vecinos cómo veían a Petrobras en su país, y publicar los resultados como una voz de alerta. Presentamos aquí un conjunto de textos que exponen, aunque de manera desigual y evidentemente sumaria, los impactos sociales y ambientales que causa o podrá causar la presencia de Petrobras en el sur americano. Iniciamos la publicación con una reflexión sobre “doble comportamiento” que, a nuestro entender, Petrobras tiene en respecto a su proceder en Parque Nacional Yasuní, en Ecuador. Ese texto se complementa con un relato más breve sobre un caso producido por una de las organizaciones ecuatorianas que cuestiona las actividades de la empresa en el país. Lo sigue un documento que aborda las actividades de la empresa en las Plataformas del llamado Bloque 18, en la región de Coca, también en la Amazonía Ecuatoriana. Colombia presenta un texto corto, frente a la imposibilidad de la autora en realizar investigaciones de campo en este momento. Para el caso de Perú, donde la entrada de Petrobras es reciente, se llama simplemente la atención sobre el potencial de conflicto que representa su ingreso al país. Los textos sobre Argentina y Bolivia exponen la cuestión con mayor profundidad. Eduardo Galeano rememora la historia de humillación del pueblo boliviano, llamando la atención sobre el hecho de que la “Guerra del gas”, después de la “Guerra del agua”, rescata el derecho y la dignidad de nuestros hermanos andinos. Al igual que otras empresas ya privatizadas, Petrobras es un símbolo en Brasil de la construcción histórica de nuestra soberanía nacional. Por eso, es con tristeza que el programa Brasil Sustentável e Democrático/Fase publica estos textos. Se espera que ellos puedan suscitar una reflexión, tanto de parte de la propia Petrobras, como de las organizaciones sindicales de las áreas ligadas a la cadena productiva del petróleo y del gas en Brasil y en la región, así como del pueblo de América Latina, en búsqueda de una integración que sea también una forma de construcción democrática de los países en ella involucrados. Jean Pierre Leroy y Julianna Malerba (Orgs.) Sumario Presentación Jean Pierre Leroy y Julianna Malerba (Orgs.) ………………………………………… 9 Introducción Jean-Pierre Leroy ………………………………………………………………………… 11 Extraterritorialidad y derechos humanos: el doble estándar de la Petrobras en Yasuní (Ecuador) Julianna Malerba y Maria Elena Rodriguez …………………………………………… 21 Una nueva amenaza el area protegida mas importante del Ecuador y al pueblo Huaorani Elizabeth Bravo ……………………………………………………………………………… 39 Obligaciones extraterritoriales del Estado Brasileño: una breve mirada a las actividades de la Petrobras en el Ecuador Natalia Landivar Garcia y Enéias da Rosa ……………………………………………. 49 La gris estela de Petrobras en Argentina Hernán Scandizzo y Laura Calderón …………………………………………………….. 55 A ‘full injection’: la “locomotora” brasileña Petrobras en Colombia Tatiana Roa Avendaño………………………………………………………………………… 69 La amenaza de Petrobras se cierne también sobre los pueblos indígenas de Perú Ivonne Yánez ………………………………………………………………………………….. 75 Petrobras en Bolivia: petroleo, gas y medio ambiente Patricia Molina ………………………………………………………………………………… 79 El gasoducto San Miguel – Cuiaba y el impacto socioambiental en el bosque seco chiquitano Miguel Angel Crespo …………………………………………………………………………. 99 El país que quiere existir Eduardo Galeano ……………………………………………………………………………. 125 [Descargar libro]

Organizaciones sociales y ambientales latinoamericanas y españolas denuncian las consecuencias de la actividad de fundaciones supuestamente filantrópicas

AVINA y Ashoka son dos fundaciones vinculadas al gran capital que promueven un modelo de agricultura industrial y basado en los transgénicos, además de la privatización de los bienes comunes como el agua o los bosques. Sin olvidar su fuerte conexión con la mortífera industria del amianto. Con motivo de la creciente tendencia a la privatización de la ayuda exterior y las alianzas del sector empresarial con los gobiernos (public-private partnership), las organizaciones firmantes de este manifiesto quieren desenmascarar públicamente a algunas de las fundaciones que con excusa de la “cooperación internacional” y otras estrategias como la Responsabilidad Social Corporativa, en realidad actúan para legitimar formas de producción tremendamente negativas en lo social y ambiental, como puedan ser algunos programas agrarios que perjudican enormemente a la agricultura campesina y aumentan la inseguridad alimentaria, proyectos de privatización del agua, explotaciones madereras a gran escala, uso intensivo de substancias tóxicas –como plaguicidas, amianto, mercurio– y un largo etcétera. Una de las más destacadas es la fundación AVINA, que fue fundada por el magnate del amianto, Stephan Schmidheiny, cuya fortuna se amasó con el negocio del mineral letal a costa de la salud y de la vida de cientos de miles de personas en todo el planeta. De hecho, el 13 de febrero de 2012 fue condenado en Turín –junto al belga Louis de Cartier, otro de los magnates del asbesto– a 16 años de prisión y a resarcimientos por más de 100 millones de euros. Los delitos por los que se les ha condenado son los de “desastre ambiental doloso permanente y omisión dolosa de medidas de protección en el trabajo”. De hecho, la fabricación del amianto en el mundo es la mayor tragedia industrial de la historia, por lo que las organizaciones firmantes quieren dejar claro su inequívoco apoyo a las víctimas de este material y a sus familiares, así como a la prohibición mundial de su uso. Además, Schmidheiny ha sido directivo de Nestlé, de la Unión de Bancos Suizos, y de ABS Brown, entre otras multinacionales. El actual presidente de AVINA, Brizio Biondi-Morra, fue gerente de la multinacional química DuPont, una de las corporaciones globales que promueven los cultivos transgénicos. Por otro lado, en lugares como el norte de Brasil, las cubiertas de los edificios de las reservas indígenas están siendo reemplazados por tejas de amianto, en un proceso promovido y estimulado por las instituciones gubernamentales, que a su vez son presionadas por estos grupos industriales. Así, se pierden los conocimientos ancestrales de la utilización de paja vinculados al uso sostenible del bosque, al tiempo que se introduce este peligroso tóxico en los poblados. En el caso de Ashoka, la fundación está presidida en España por un ex-directivo del banco JP Morgan, uno de los bancos internacionales con más responsabilidad sobre la actual crisis financiera y sobre la especulación en los mercados agroalimentarios. Otros fundadores han estado vinculados a la consultora McKinsey&Co. o a General Electric. Parte de las actividades de estas fundaciones tienen que ver con el desarrollo de la “revolución verde” en el mundo, basada en uso abusivo de abonos y pesticidas químicos, en la expansión de monocultivos destructivos, los latifundios y la producción para la exportación. Por ejemplo, AVINA cuenta entre sus socios destacados al argentino Gustavo Brobocopatel, uno de los mayores productores de soja transgénica que provoca trágicas consecuencias socioambientales. Ashoka, por su parte, apoya el programa AGRA (Alianza para la Revolución Verde en África, por sus siglas en inglés). El programa AGRA está encabezado por un grupo de grandes corporaciones y fundaciones como Gates o Rockefeller. Detrás de los millonarios proyectos de financiación lo que se esconde es la promoción de una nueva “revolución verde”, que genera endeudamiento y dependencia de agroquímicos tóxicos, semillas sujetas a derechos de propiedad intelectual y cultivos modificados genéticamente. Esto desplazará a comunidades campesinas y destruirá el conocimiento y las semillas locales, generando mayor hambre y pobreza. Consiste, en definitiva, en la propagación de una serie de proyectos que favorecerán la instalación de las multinacionales del agronegocio en el continente, entre ellas Monsanto. La fundación Gates ha dado 456 millones de dólares a AGRA, y en 2006 contrató a Robert Horsch, ejecutivo de Monsanto durante 25 años, para trabajar en el proyecto. Por ejemplo, en Kenia alrededor de 70% de los proyectos financiados por AGRA trabajan directamente con Monsanto y casi el 80% del financiamiento de Gates en el país tiene que ver con ingeniería genética. En la creciente tendencia a la privatización de la ayuda exterior y a la fusión del sector empresarial con los gobiernos, AGRA se transforma en una herramienta útil para los intereses de las empresas privadas y los gobiernos occidentales, ávidos de privatizar la tierra y el agua para cultivos de exportación, agrocombustibles y creación de sumideros de carbono. Una parte importante de la estrategia de fundaciones como AVINA y Ashoka se basa en convertir las negativas consecuencias ambientales de las políticas neoliberales en nuevas “commodities”, esto es, en mercancías y oportunidades de nuevos negocios, sin atajar las verdaderas razones que ocasionan estos problemas. Son una hebra de un tejido más extendido y complejo, con raíces directas en la guerra fría, pero también anteriores, especialmente en las luchas anticoloniales. Por todos estos motivos, las organizaciones que firman este manifiesto defienden la Soberanía Alimentaria y un cambio fundamental de las políticas agrarias a largo plazo para recuperar las economías alimentarias locales y, en la medida de sus posibilidades, declaran que seguirán luchando en defensa de las semillas campesinas, contra los transgénicos, contra la privatización de los bienes públicos, contra el uso del amianto y en apoyo a sus víctimas, contra las empresas transnacionales como Monsanto y contra iniciativas como AGRA. También contra las fundaciones que alentan de forma más o menos enmascarada estas iniciativas, como AVINA y Ashoka. Contacto para notas: Paco Segura 915312739, 918969805, 619891996 organizacion@ecologistasenaccion.org Skype: paco.segura Ecologistas en Acción C/Marqués de Leganés, 12, 28004 Madrid http://ecologistasenaccion.org/ Ecologistas en Acción http://www.ecologistasenaccion.org/article23123.html

Zonas de Sacrificio: impactos de la industria hidrocarburífera en Salta y Norpatagonia

Coeditado con América Libre.  

Palabras preliminares

Cuando este libro abandone la imprenta y comience a circular en actividades, espacios de debate, o, simplemente, de mano en mano, el Observatorio Petrolero Sur (OPSur) habrá cumplido sus primeros cuatro años de existencia. Para nosotros, el aniversario contará con una franca ambivalencia. Por un lado, marcará la consolidación del trabajo y la organización que iniciáramos a mediados de 2008, luego de un recorrido por diversas localidades y parajes de las provincias de Neuquén y Río Negro, difundiendo dos proyectos que sentaron las bases para la creación de este espacio: el documental Patagonia petrolera, la frontera movediza y el cuadernillo Patagonia petrolera, el desierto permanente -que incluimos en la segunda parte de este libro. Por el otro, el crecimiento de OPSur se vio forzado por el inédito proceso de expansión de la frontera hidrocarburífera a escala nacional, que empezamos a observar durante el viaje a Norpatagonia, y, en particular, a partir del proyecto de exploración de hidrocarburos en la cuenca del Ñirihuau. Aquí está la paradoja del aniversario.

La necesidad de documentar y dar difusión a los diversos perjuicios y conflictos socioambientales que acarrea la instalación y el desarrollo de la industria -sobre todo en aquellas regiones que cuentan con escasos o nulos antecedentes en la materia, y en las que las explotaciones de petróleo y gas deberán convivir con otras producciones locales y matrices civilizatorias alternativas-, nos conminó a analizar la situación de otras regiones, como las provincias de Chaco y Entre Ríos, y, con mayor profundidad, las zonas orientales de Jujuy y Salta. Durante los meses de agosto y septiembre de 2010 visitamos esa porción de NOA, conocimos a su gente, sus comunidades, organizaciones; comprendimos otras dimensiones del territorio que ya es intervenido por esta industria extractiva o está a punto de serlo. Vivimos sus necesidades y pesares, también sus luchas y anhelos. En definitiva, sus proyectos para construir un futuro diferente.

Zonas de sacrificio no es un trabajo “cerrado”. No es una ni varias historias concluidas, sino que está en permanente elaboración y el final es incierto, depende de la correlación de fuerzas para torcer el rumbo de esta matriz extractivista que se cierne en buena parte de la geografía del país y de la región. Tampoco es un trabajo “cerrado” en términos de producción, ya que hay voces que no están presentes: en algunos casos porque no pudimos llegar a ellas, en otros porque no supimos de su existencia, en otros, porque elegimos no llegar a ellas. Por esto último podrán decirnos que es un trabajo sesgado, porque no buscamos la visión de las empresas y de las autoridades públicas. Aclaramos entonces que nuestro objetivo fue conocer de “primera mano” el cotidiano de la gente que vive en un territorio cuya suerte se pretende decidir a cientos o miles de kilómetros de distancia, sin preguntarle siquiera qué piensa. Estas páginas reúnen un conjunto de crónicas y testimonios, escritos y modelados al calor de la urgencia por salir a la calle, al campo, a la ruta, para hacerse escuchar.

Al final del libro decidimos incluir como epílogo un apartado dedicado a la noción indígena de “buen vivir”, que, con bastante fuerza en Ecuador, Bolivia y Perú, ha estimulado un fructífero debate en torno a la necesidad de reformular la idea que tenemos del “desarrollo” a partir de nuevas relaciones al interior de la sociedad, y entre ésta y la naturaleza, y en el cual la cuestión energética cobra enorme centralidad.

Nuestro trabajo siempre tuvo como premisa la idea de generar movimiento, contribuyendo a una articulación creciente de múltiples sujetos y organizaciones sociales, que sea capaz de superar el grito de “¡No!” que se inscribe en la génesis de toda resistencia, y de dar lugar a un momento propositivo, que alumbre la existencia de alternativas. Por esta razón, esperamos que la noción del “buen vivir” sirva como puntapié inicial de una nueva construcción colectiva, que, parafraseando al revolucionario peruano José Carlos Mariátegui, no sea calco ni copia, sino creación heroica.

Observatorio Petrolero Sur Diciembre de 2011

Versión digital: [Zonas de sacrificio, impactos de la industria hidrocarburífera] [scribd id=118860632 key=key-1v7q1kr0ezdulqwf194r mode=scroll]  

Presentaciones públicas del libro:

Ver Presentación de Zonas de Sacrificio en un mapa más grande

Para pedir una copia y apoyar nuestro trabajo escribir a contacto@opsur.org.ar.

 

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Resistencias populares a la recolonización del Continente – Primera parte

“El Proyecto de investigación-acción “Resistencias Populares a la Recolonización del Continente”, intenta “contar” nuestra aventura colectiva desplegada en el escenario del enfrentamiento popular a las políticas de saqueo, exterminio, destrucción de nuestras sociedades y de la naturaleza, de opresión patriarcal, capitalista y colonial.”
“Caminamos preguntando”. Caminamos a tientas entre penumbras, algunas luces, y variadas convicciones e intuiciones. Caminamos reconociendo el camino en cada paso. Caminamos cargando en la mochila la memoria y los sueños de todos los hombres y mujeres a quienes interrumpieron su marcha. Caminamos una vez más sobre las huellas de los compañeros y compañeras que dejaron sus marcas sobre la tierra. Caminamos escribiendo el relato de nuestras andanzas. Caminamos abriendo caminos con nuestros cuerpos insumisos. Caminamos contando cuentos y contando pasos. Cuentos de las resistencias. Pasos que inventan alternativas propias, posibles, deseables. Aprendimos en nuestro andar que la senda no está trazada, y que el horizonte es también camino. Aprendimos que contar es hacer historias, y que quien hace historias necesita contarlas. Aprendimos a identificarnos en nuestros propios cuentos, y a desconfiar de los cuentos de los vencedores. Aprendimos la relación entre la palabra y el gesto, entre la emoción y la razón, entre la imaginación y la revolución. Seguir leyendo Resistencias populares a la recolonización del Continente – Primera parte

Limitaciones de las Políticas de Responsabilidad Social Empresaria referidas al Medio Ambiente

Por Demián Alejandro García Orfanó Licenciado en Economía En la actualidad, está más presente que nunca la “cuestión ambiental”. Desde el Protocolo de Kyoto, pasando por la reciente Cumbre de Copenhague, hasta las legislaciones nacionales, los debates académicos, la triste constatación cotidiana del deterioro ambiental, con sus consecuencias en la salud de los que habitamos este planeta… Son muchos los cotidianos recordatorios de los efectos de las actividades humanas sobre el medio ambiente. En un enfoque muy difundido en ámbitos académicos, el concepto de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) parece un elemento central para el cambio en nuestra forma de relacionarnos -como especie- con el medio ambiente. Seguir leyendo Limitaciones de las Políticas de Responsabilidad Social Empresaria referidas al Medio Ambiente

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Un discurso socialmente irresponsable

Un estudio sobre la Responsabilidad Social Corporativa de la multinacional española Repsol-YPF

Ilustración: Sergio Catalan
Por Jesús Carrión y Marc Gavaldà.- Hoy en día se nos presenta en el Estado español la internacionalización de la economía como un éxito por el que tendríamos que estar satisfechos. El hecho que nuestras empresas sean multinacionales y estén, por lo tanto, presentes en incontables países debe repercutir de manera positiva en nuestro día a día y en el de los habitantes de los países donde se instalan. Más aun si estas empresas tienen prácticas socialmente responsables, tal y como señalan en sus informes anuales y su publicidad omnipresente. No obstante, un examen de sus actividades en otros países lanza inmediatamente datos sobre conflictos sociales y ambientales, cuya gravedad se incrementa cuando se apunta a las industrias extractivas, tal y como pasa con Repsol YPF. Seguir leyendo Un discurso socialmente irresponsable