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El Banco Mundial y la minería del carbón

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El 29 de Julio el diario The Guardian de Inglaterra publicó una nota indicando el rechazo del Banco Mundial a las políticas de desarrollo de proyectos mineros de carbón. De acuerdo a esta publicación, Rachel Kyte, quien está a cargo de cambio climático en el Banco Mundial, rechazó las afirmaciones de la industria según las cuales la minería del carbón ayuda a combatir la pobreza, incluyendo en su rechazo a todos los proyectos de extracción de recursos fósiles – carbón, gas y petróleo.

Roberto Ochandio.- Esta nota favorece los argumentos contra los proyectos mega mineros, dado que ahora se puede decir que el mismo Banco Mundial reconoce los severos problemas generados por estas industrias.

Esta nota también pone de manifiesto la hipocresía tanto de estas instituciones como de los países responsables por sus políticas de inversión:

  • Desde el 2011 los Estados Unidos e Inglaterra ya no invierten en nuevas usinas térmicas basadas en carbón, pero fomenta activamente la minería del carbón en otros países. Por ejemplo, los mayores productores de carbón en Colombia son consorcios formados por las compañías Anglo-American (basada en Londres), BHP Billiton (anglo-australiana), Xstrata (anglo-suiza), y Drummond (Estados Unidos). Es decir, se reconoce formalmente el daño de esta minería pero se sigue adelante con proyectos devastadores en otros países
  • El Banco Mundial es otro ejemplo: por un lado reconoce los efectos perjudiciales de la minería del carbón pero al mismo tiempo se reserva el derecho de seguir invirtiendo en estos proyectos “en circunstancias extremas”. 

Al mismo tiempo vemos cómo desde estas organizaciones se describe a la pobreza como una enfermedad, sin mencionar que esta ‘enfermedad’ es una consecuencia directa de las políticas económicas y sociales aplicadas por, entre otros, el mismo banco Mundial y los gobiernos que responden a sus mandatos.

A continuación, la traducción de la nota del diario The Guardian.

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El Banco Mundial rechaza la noción de que el carbón puede resolver la pobreza.

El Banco Mundial dijo el Miércoles 22 de Julio que el carbón no puede resolver la pobreza mundial, rechazando así el principal argumento usado por la industria para construir nuevos proyectos de extracción de combustibles fósiles en países en vía de desarrollo.

Rechazando las versiones de la industria del carbón, gas y petróleo, Rachel Kyte, la enviada del Banco Mundial encargada del cambio climático, dijo que el uso continuado de carbón está imponiendo un costo muy grande en algunos de los países mas pobres, tanto en la salud de la población local como en el cambio climático, el cual está trayendo graves consecuencias a estos países.

“En general el mundo entero debe alejarse del carbón”, dijo Kyte en una reunión en Washington organizado por The New Republic y el Center For American Progress. “Hay un inmenso costo social del carbón y un inmenso costo social de los combustibles fósiles … si se quiere respirar aire puro”.

Las compañías de carbón, petróleo y gas han rechazado los esfuerzos para combatir el cambio climático con el argumento que los combustibles fósiles son una cura para la “pobreza energética”, lo cual está atrasando a países en desarrollo.

Peabody Energy, la compañía privada de carbón mas grande del mundo, hasta llegó a proclamar que la extracción del carbón podría haber prevenido el desarrollo del virus del ébola. Sin embargo, Kyte dijo que cuando se trata de sacar a países de la pobreza, el carbón forma parte del problema – no parte de una solución mas amplia.

“¿Creo yo que el carbón es la solución a la pobreza? Hoy hay más de mil millones de personas sin acceso a la energía”, dijo Kyte. Agregó que conectándolos a una red de energía basada en el carbón no destruirá al planeta. Sin embargo Kyte dijo que “Si mañana todos ellos tuvieran acceso a una red de energía basada en el carbón aumentaran sus enfermedades respiratorias, etc, etc. Debemos extender el acceso a la energía a todos los pobres, pero debemos hacerlo de la manera más limpia posible, porque los costos sociales del carbón son incontables y muy dañinos, tanto como las emisiones globales son también dañinas.”El Banco Mundial ve al cambio climático como conducente a la pobreza, amenazando décadas de desarrollo.

Este banco prestamista internacional ha apoyado esfuerzos para alcanzar un acuerdo en Paris a fin de este año, el cual podría limitar el calentamiento global a un aumento de 2°C (3,6°F).

Sin embargo, aun ese acuerdo no sería suficiente para evitar consecuencias severas para algunos de los países mas pobres, dijo Kyte. “Dos grados no es bueno,” dijo ella. “Es nuestro límite y no lo pasaremos.”

Las compañías de combustibles fósiles han rechazado la noción de que el cambio climático conduce a la pobreza, argumentando en cambio que los bajos precios globales del carbón y el petróleo son un beneficio para los países pobres.

Peabody lanzo una campaña mundial de relaciones publicas alrededor del concepto de “pobreza energética”, tratando de hacer parecer al más sucio de los combustibles fósiles como si fuera una solución para la pobreza. Los voceros de Shell tildaron de “colonialismo energético” a los esfuerzos para terminar con el uso de combustibles fósiles en países en desarrollo.

Hace tres años el Banco Mundial dejo de financiar nuevos proyectos de extracción de carbón excepto en “circunstancias excepcionales”, después que los Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda se opusieran a su decisión de financiar una nueva usina alimentada a carbón en Sudáfrica.

En el año 2011 los Estados Unidos dejaron de invertir en nuevas usinas eléctricas alimentadas con carbón en otros países, y trató que compañías financieras como el Banco Mundial hicieran lo mismo.

En sus comentarios Kyte dejó abierta la posibilidad que el Banco Mundial financie proyectos futuros de carbón – pero dejó claro que esto sería en circunstancias bien aisladas. “El carbón no está dentro de nuestros proyectos, aparte de lo que puedan ser circunstancias extremas,” dijo ella.

Traducción del artículo publicado por The Guardian de Inglaterra
World Bank rejects energy industry notion that coal can cure poverty
Suzanne Goldenberg, 29 de Julio de 2015

Es tiempo de crear el grupo Anexo 0

Propuesta de cara a la COP21 de París, diciembre 2015

Declaración de Oilwatch Mesoamérica

Este documento tiene como objetivo presentar compromisos y esfuerzos que los pueblos, nacionalidades y comunidades están haciendo para la no extracción de petróleo, gas o carbón como contribución para evitar el desastre climático.

Junto a estos compromisos está nuestra demanda a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático(UNFCCC) y a los gobiernos para que se reconozca, respete, promueva y proteja a este tipo de acciones que tienen como meta proteger el clima y la vida en el planeta. 

El Grupo Anexo 0: una forma de reconocimiento y respeto a compromisos y esfuerzos reales

La Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, suscrita en la Cumbre de Río de 1992, dividió a los Estados parte en dos grupos: Anexo I que son los países industrializados del Norte, más aquellos cuyas economías estaban en fase de transición; y No Anexo I que son, en esencia, los países del Sur global. Posteriormente se estableció el Anexo II, que incluye a los miembros del Anexo I que deben ofrecer recursos financieros y técnicos para permitir a los países del Sur emprender actividades de reducción de las emisiones de conformidad e iniciativas de adaptación. Oilwatch afirma que, desde el siglo XIX, para los países del Anexo I y II, el motor del desarrollo del capitalismo ha sido la explotación de carbón, petróleo y gas, por lo que han hecho todo lo que esté a su alcance para detener cualquier decisión que pueda llevar a acciones concretas y vinculantes para disminuir el consumo de estos combustibles fósiles. Así, al cabo de más de 20 años de negociaciones internacionales, el calentamiento global sigue en aumento sin soluciones efectivas y reales para detenerlo.

 En este escenario, precisamente, uno de los obstáculos ha sido la influencia directa que las empresas vinculadas a los combustibles fósiles han ejercido sobre las decisiones de la Convención. Hoy este sector corporativo es parte de los promotores de las falsas soluciones que exacerban el aumento del efecto invernadero, como son el mercado de carbono, los agrocombustibles, REDD o la geoingeniería, e inclusive tecnologías petroleras como la Captura y Almacenamiento de Carbono (CCS), entre otras. Al mismo tiempo, expanden los alcances territoriales hacia las denominadas nuevas fronteras: mares profundos y yacimientos “no convencionales”, donde se destaca la perniciosa técnica del fracking.

Por si fuera poco, la limitada visión de Naciones Unidas, que se concentra en impulsar negociaciones entre partes, que son Estados, ha permitido a los países industrializados del Norte no cumplir con sus obligaciones climáticas, mientras que, en un escenario injusto y neocolonial, se trasladan sus responsabilidades a los pueblos y naciones del Sur. Cuando es precisamente en este lado del mundo en donde se encuentra la mayoría de naciones y regiones subnacionales o localidades, y sobre todo, pueblos indígenas, campesinos, pescadores o comunidades tradicionales que están haciendo esfuerzos reales para proteger el clima -a pesar de ser las más afectadas. Son las iniciativas de pueblos las que están siendo dejadas de lado y, en muchos casos, criminalizadas, cuando sus esfuerzos por no extraer más hidrocarburos fósiles debieran ser premiados.

Vemos que, en términos prácticos, además de los Estados nacionales, hay otros actores determinantes con capacidad e interés por acelerar las transformaciones requeridas para la protección del clima global. En este sentido deben ser reconocidos por la Convención del Cambio Climático, por ejemplo, los pueblos y naciones indígenas, provincias, estados o regiones subnacionales y las localidades que dan pasos firmes para no extraer hidrocarburos del subsuelo. Por lo tanto se debe crear el Grupo Anexo 0 en donde estarían precisamente estos pueblos y territorios, pues están resolviendo las causas del problema: la adicción a los combustibles fósiles.

Es hora de enfocarse en resolver las causas determinantes del problema

Principalmente luego de la Segunda Guerra Mundial se consolidó la base industrial de un capitalismo adicto a los combustibles fósiles, así como una cultura basada en un patrón de consumo sin fin, energético y material, extensivo, expansivo y nocivo. Como parte de este modelo, se expande además la minería a gran escala y una agricultura industrial altamente consumidoras de petróleo. Esta adicción a los fósiles no sólo está afectando al clima, está provocando enfermedades degenerativas y mortales a millones de personas, inunda de basura no degradable el planeta, extermina a cientos de culturas tradicionales – desplazando usos y costumbres sanas y ecológicas-, y sigue generando crisis económicas, sociales, políticas, ambientales para la expansión y acumulación del capital. Un capitalismo institucionalizado y global con rasgos más decadentes y letales requiere de una acción también global que lo confronte.

Mientras los sectores corporativo y financiero deciden cuánto petróleo se extrae, de dónde, de qué tipo, cuánto se vende y a qué precio; y frente a la incapacidad de los yacimientos “tradicionales” de abastecer la exponencial demanda de los sectores concentrados, la industria y gobiernos han avanzado en los últimos años en los denominados “no convencionales”. Con técnicas más costosas y degradantes, como el fracking, se busca mantener la dependencia de los combustibles fósiles, fortalecer el proceso de acumulación, la apropiación de territorios, desposesión y violación de los derechos de los pueblos.

Dejar el petróleo y otros hidrocarburos fósiles en el subsuelo es la medida más directa y concreta para lograr resultados en relación al clima, así como para confrontar el capitalismo, la explotación de los seres humanos y la privatización de la naturaleza a nivel global.

¿Con qué métrica, escenarios y modelos trabajar?

Los estados miembros de la UNFCCC se pusieron la meta de adoptar en París 2015 un nuevo acuerdo global sobre cambio climático. La retórica dice que será para evitar que el planeta sobrepase el límite de 2°C de calentamiento en relación con la temperatura preindustrial. Este límite supuestamente marca la línea entre un clima cambiante al que podemos adaptarnos y un desajuste climático de consecuencias imprevisibles e irreversibles.

Para llegar a esta cifra, tanto la UNFCC como los expertos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) han usado siempre las concentraciones de dióxido de Carbono como una medida estándar, señalando la reducción de emisiones más no la cantidad de hidrocarburos fósiles que no se deberían extraer. Esto ha estado en línea con el interés oficial de evitar hablar del problema real que es la quema de combustibles fósiles. Hablar de cantidades de petróleo, gas o carbón permitiría visualizar las responsabilidades, y las acciones necesarias, para evitar la crisis del clima.

De acuerdo a las cifras oficiales se puede desprender que para alcanzar un máximo de 2°C de temperatura (escenario RCP2.6 del IPCC), hacia el año 2100, habría que dejar en el subsuelo al menos las 2/3 partes de las reservas conocidas de petróleo, gas y carbón. Así, de los 1’700.000 millones de barriles de petróleo que están aún bajo tierra, 1’190.000 millones deberán permanecer allí; de los 187 millones de millones de metros cúbicos de gas natural, 131 millones de millones no se deberán extraer; y, de los 892.000 millones de toneladas de carbón, 624.000 deben permanecer en su lugar. El objetivo ahora es decidir dónde y cómo empezar a dejarlos en el subsuelo. Al usar estas cifras no pretendemos una cuantificación mercantilizable ni que se deriven equivalencias nefastas en el mercado de servicios ambientales u otras formas de compensación mercantil, sino como una manera de visibilizar las magnitudes de los esfuerzos necesarios hacia una civilización pospetrolera.

Esto implica pasar de un modelo energético de producción centralizado y a gran escala a modelos con energías limpias, renovables, descentralizadas, diversas, soberanas y ecológicas. Para esto, una necesidad es un cambio de concepción sobre la energía, lo que incluye saber qué tipo, cuánta y para quién se la necesita y una reflexión sobre las energías en los territorios y para los pueblos.

Protección, reconocimiento e incentivos para los países, naciones,  espacios subnacionales, localidades y territorios del Anexo 0

Las iniciativas calificadas como parte del Anexo 0 deben ser protegidas y apoyadas con una serie de incentivos y reconocimientos internacionales basados en la solidaridad, el intercambio tecnológico sin ataduras y la existencia de una deuda ecológica asociada al clima. La creación del Anexo 0 además incentivará nuevos compromisos y esfuerzos concretos enfocados en enfrentar las causas determinantes del cambio climático.

Los indicadores de estas iniciativas serán:

1.Hidrocarburos fósiles conservados en el subsuelo.

2.Formas de vida basadas en una relación de respeto y diálogo con las naturalezas.

3.Luchas frente a la minería de carbón y de otro tipo por su impacto en el clima, y por ser altamente consumidoras de combustibles fósiles.

4.Pasos firmes hacia un debate sobre el tipo de energías que se requiere, para qué, para quién, cuánta y sobre el ejercicio de la soberanía de los pueblos y territorios.

5.Rechazo a los mecanismos como el mercado de Carbono, REDD+ y otros, ya que son falsas soluciones al cambio climático.

6. Compromisos clarosla no extracción y emancipación de combustibles fósiles por parte de los pueblos.

HERRAMIENTAS DE AVANCE

Protección de pueblos y territorios:

  • Detener la criminalización de quienes promueven el dejar el petróleo, el gas o el carbón en el subsuelo, y de quienes son activos defensores de las tierras y territorios frente a la extracción de hidrocarburos fósiles.
  • Detener la intervención de corporaciones, de los sistemas de represión de los Estados y la ocupación e invasión de territorios para la extracción de hidrocarburos fósiles en lugares en donde la población local la rechace, áreas designadas como reservas naturales o de alta fragilidad. 

Reconocimiento a través del establecimiento de un premio internacional:

  • Para quienes dan pasos firmes para no extraer hidrocarburos de sus tierras y territorios.
  • Para quienes mantengan modelos de soberanía energética y alimentaria no dependientes de los hidrocarburos fósiles y respetuosos de la naturaleza.

Incentivos tales como:

  • Intercambios tecnológicos
  • Formas de contribución y apoyo directos, respetando las soberanías, con diálogos de  buena fe y sin traslado de responsabilidades.

Desincentivos tales como:

  • Retiro de subsidios estatales a la industria relacionada con los combustibles fósiles
  • Retiro de inversiones (divest en inglés) en acciones, bonos o fondos de inversión vinculados al petróleo. 

LLAMADO INTERNACIONAL

¡ES EL TIEMPO DE LOS COMPROMISOS DESDE LOS PUEBLOS!

OILWATCH sostiene que ningún país realmente está listo para soportar un cambio climático catastrófico. Además, las naciones que sufren las peores consecuencias son las que contribuyen menos al calentamiento global, pero a menudo si son las que más toman medidas para frenar el mismo. Creemos que ha llegado el momento para que las Naciones Unidas enfrenten la crisis climática creando, en el seno de la Convención de Cambio Climático, el Anexo 0 como grupo de pueblos o naciones que son reconocidas por sus contribuciones y como un incentivo para que otros se unan a la tarea de dejar en el subsuelo los hidrocarburos fósiles.

Basta de hablar de cosas abstractas como emisiones de CO2, hablemos de petróleo, de gas o de carbón. Sumémonos a los compromisos de los pueblos de no extraer más hidrocarburos fósiles y hagamos esfuerzos en nuestras organizaciones apoyando estas iniciativas y luchas de resistencia.

Demandamos a las Naciones Unidas, a los gobiernos nacionales y a las organizaciones y movimientos sociales elreconocimiento, protección y difusión de los compromisos y esfuerzos verdaderos que contribuyen certeramente para evitar el desastre climático.

OILWATCH Julio de 2015

20 Mitos y realidades del fracking

Descargá el libro gratis en formato pdf fracking_mitosyrealidades Prefacio

Las advertencias sobre los riesgos e incertidumbres causados por la dinámica industrial y la opción por un crecimiento económico exponencial e ilimitado, durante décadas desestimadas en nuestro país, actualmente ocupan un lugar en la agenda de amplios movimientos sociales y políticos. Así, aquellos megaproyectos que antes eran aceptados sin discusión por la población, hoy comienzan a convertirse en motivos de problematización y de intensos debates sociales. Los daños sistemáticos en el ecosistema –en algunos casos irreversibles–, que afectan y amenazan cada vez más el desarrollo y la reproducción de la vida, han volcado el tablero.

Los debates y decisiones que antes estaban reservados exclusivamente a los técnicos y las burocracias especializadas de las metrópolis hoy son disputados por la participación ciudadana, que en más de una oportunidad crece desde pueblos y parajes olvidados de la extensa geografía del país. Así ha sucedido con la megaminería a cielo abierto en nuestro país, alrededor de la cual, desde 2003, se han venido desarrollando fuertes resistencias y cuestionamientos. Asimismo, comienza a avizorarse con respecto al modelo sojero, sobre todo relacionado a sus impactos socio-sanitarios, al desplazamiento y criminalización de poblaciones campesinas e indígenas, al avance del desmonte y la tendencia al monocultivo.

La extracción de los hidrocarburos no convencionales, con la metodología de la fracturación hidráulica o fracking se inserta en este registro controversial, aún así posee rasgos propios que le dan un carácter más amplio y complejo. Los cuestionamientos científicos, las resistencias y los graves conflictos que está suscitando la imposición del fracking en diversas regiones del planeta, más aún, el horizonte civilizatorio que implica la consolidación de una determinada matriz energética, hacen necesaria la producción y divulgación de información plural, interdisciplinaria y crítica sobre el tema, así como la apertura de un debate verdaderamente democrático en nuestra sociedad.

Desde nuestra perspectiva, tres son los ejes esenciales en dicho debate colectivo. Uno, el eje que sostiene la necesidad de construir un enfoque integral y multidisciplinario; dos, el eje que defiende la pluralidad del saber científico y su independencia respecto de los diferentes poderes (económico, político, mediático, religioso); tres, el eje que conecta la discusión con la cuestión de la democracia y sus fronteras, esto es, que construye un abordaje complejo e interdisciplinario, en convergencia con una visión participativa de la democracia.

Así, el primer eje está vinculado a la multidisciplinariedad. Dada la complejidad del tema, así como el carácter controversial ya evocado, el debate sobre el fracking exige desarrollar un enfoque integral y multidisciplinario, que dé cuenta de las múltiples dimensiones que atraviesan la problemática, desde las más generales (la cuestión geopolítica, la cuestión de la matriz energética, la normativa especial que ésta genera, el rol de las empresas nacionales y las trasnacionales), pasando por aquellas estrictamente técnicas (si el fracking es una técnica segura o no; qué implicaciones puede tener en su carácter de técnica experimental, el impacto ambiental sobre el agua, sobre el territorio, sobre la salud de las personas y animales, sobre el cambio climático), hasta aquellas más políticas y sociales (qué sucede con las economías regionales; qué configuraciones urbanas y sociales aparecen asociadas a esta matriz, porqué se niega la participación de las poblaciones afectadas, qué cuestiones involucra la criminalización de las luchas, entre otros).

El segundo eje inserta esta discusión en un escenario de fuertes asimetrías de poder. Por un lado, es conocida la capacidad de lobby de las grandes corporaciones trasnacionales ligadas a la extracción de hidrocarburos, así como el lugar cada vez mayor que el fracking, de la mano de Estados Unidos, tiene en la agenda global. Por otro lado, hay que destacar el interés del gobierno argentino por identificar la explotación de hidrocarburos no convencionales con soberanía energética, en un contexto de fuerte déficit, lo cual lleva a descalificar o minimizar los diferentes argumentos que colocan el fracking en un campo de importantes riesgos e incertidumbres, negando así los impactos que este tipo de extracción pueda provocar en los ecosistemas y la salud de las poblaciones. A esto se suma que cualquier cuestionamiento sobre el fracking, conlleva también una discusión sobre la matriz energética, la cual en el caso argentino es fuertemente dependiente de los hidrocarburos. Y en este campo, antes que la apuesta por una transición en dirección hacia energías limpias y renovables, resulta claro que el gobierno nacional y los oficialismos provinciales han decidido profundizar la actual matriz energética, descalificando cualquier discusión o alternativa como “irrealista”, o producto de visiones “fundamentalistas”, ligadas a los movimientos y asambleas socioambientales y las organizaciones indígenas.

Todo ello torna aún más difícil y espinosa la cuestión, insertando el debate en una escena asimétrica, donde sólo unos pocos (los que avalan el fracking) tienen voz y difusión. En este sentido, es importante destacar que la aprobación del convenio entre YPF-Chevron-provincia del Neuquén (28 de agosto de 2013), habilitó el ingreso a gran escala del fracking en nuestro país. A través de una fuerte campaña publicitaria, que no ha escatimado medios económicos ni simbólicos, el gobierno nacional y sus socios provinciales han buscado establecer una suerte de consenso sobre el fracking, dando a entender que la discusión ya fue saldada y que las dudas han sido evacuadas. La defensa del fracking aparece, además, avalada por técnicos y expertos, mayormente ligados al mundo de las empresas petroleras, que creen detentar el monopolio del saber, y se escudan detrás de una concepción monolítica y cerrada de la ciencia. Muchas de esas voces expertas tienen intereses económicos claros o, en su defecto, han naturalizado la actual matriz energética y el desarrollo de la industria hidrocarburífera, a la cual aceptan sin cuestionamientos. Así, muchas de esas voces, interesadamente o no, piensan que no existe otra alternativa que la que propone el gobierno, a través de la YPF modelo 2012 y sus socios transnacionales, y tienden a acantonarse en una defensa acérrima del actual modelo energético.

Es por esta razón que en un contexto cada vez más unilateral –y monocromático– de avasallamiento y de cierre de los canales de discusión sobre el tema, la producción de un saber experto independiente tanto del poder económico como del poder político, se hace imprescindible. Se trata de producir y sistematizar información y conocimiento de manera clara, veraz y fundada, en gran medida muy poco accesible al público que está o puede estar interesado en el tema, así como a las comunidades que cuestionan el fracking y desconfían de las fórmulas triunfalistas de los gobiernos y empresas.

Es por esta razón también que consideramos necesario incorporar los más diversos saberes y disciplinas científicas, a fin de problematizar aquello que algunos expertos y políticos buscan acotar y redefinir como una cuestión estrictamente técnica, como si la temática fuera monopolio exclusivo de los especialistas del campo del petróleo. Ante esa mirada acotada, proponemos la conjunción de diversos saberes y disciplinas científicas: el equipo así conformado para la elaboración de este libro está constituido por un ingeniero especialista en petróleo (Eduardo D´Elía), un geógrafo y técnico con trayectoria en el campo del petróleo (Roberto Ochandio), un ingeniero especialista en temas de energía (Pablo Bertinat), un abogado especialista en cuestiones ambientales (Enrique Viale), un periodista y un especialista en ciencias políticas (Hernán Scandizzo y Diego di Risio, de Observatorio Petrolero Sur) y una doctora en sociología (Maristella Svampa).

En tercer lugar, estamos convencidos que además de ser un debate colectivo, en el mismo tienen un rol fundamental las comunidades afectadas. En nuestro país, son cada vez más las voces de los pueblos originarios, organizaciones multisectoriales y asambleas ciudadanas, que reivindican su derecho a decidir respecto de la sustentabilidad o no de megaproyectos que ponen en vilo formas de vida y horizontes colectivos. Como hemos señalado en este prefacio, creemos que no sólo está en cuestión lo que entendemos por modelo de desarrollo y su relación con la problemática ambiental; sino también lo que entendemos por democracia, quiénes tienen derecho a decidir y porqué. Más simple, se trata de abrir la discusión sobre la cuestión de la democratización de las decisiones colectivas. Así, esta es una disputa que nos coloca en las fronteras mismas de la democracia, que habla acerca de su posibilidad y de su alcance.

20 mitos y realidades del fracking en Argentina tiene por objetivo proporcionar información veraz y documentada, apoyada en una argumentación pluridisciplinar, sobre este tema tan complejo y controversial.

Tal como lo habíamos hecho respecto de la megaminería, por esta vía, apuntamos a deconstruir el discurso hegemónico y los lugares comunes sobre el fracking, desmontando y desactivando los “mitos” que sobre la explotación de los hidrocarburos no convencionales y a gran escala repiten con total impunidad sus actuales defensores (corporaciones petroleras, representantes del gobierno nacional y de las diferentes provincias petroleras, voceros periodísticos y cierto saber experto, como institutos ligados a la industria petrolera), amparados en la escasa información y conocimiento que el argentino medio tiene sobre estos temas.

Finalmente, el libro que presentamos aquí es tanto la conjunción de diferentes disciplinas como el producto de un intenso trabajo colectivo. Y aunque hayamos optado por señalar quienes han contribuido de modo fundamental en la elaboración de cada mito, cabe aclarar que el libro es producto del trabajo y la discusión colectiva, que ha llevado varios meses de reuniones y múltiples escrituras, hasta llegar a esta versión consensuada que hoy ofrecemos al público. Pero por sobre todas las cosas, es un libro que apunta a romper con la visión monolítica que hoy se impone sobre el fracking a partir de la producción de un saber experto independiente. Una tarea necesaria y cada vez más difícil en un contexto de invisibilización de las críticas y de los cuestionamientos que colectivos de ciudadanos y miembros de la comunidad científica hacen actualmente sobre el fracking.

Agradecemos a la editorial El Colectivo, vinculada al Frente Popular Darío Santillán, por el compromiso asumido con estos temas, no siempre visibles desde las grandes urbes. Asimismo, nuestro agradecimiento a la Fundación Rosa Luxemburgo por el apoyo económico en la coedición de este libro. Y nuestra dedicatoria a aquellos y aquellas personas que desde las asambleas, organizaciones mutisectoriales y pueblos originarios reclaman la necesidad de un debate acerca de los modelos de desarrollo, el respeto del ambiente y las formas de participación.

Aunque somos conscientes del debate desigual en el que se inserta este trabajo, esperamos poder contribuir a pensar una sociedad mejor, más respetuosa del futuro de las próximas generaciones, más crítica y plural en su concepción de la vida y la democracia.

Los autores, Julio del 2014.

Desde Buenos Aires, Esquel, Morón, Río Gallegos y Rosario.

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Desarrollo, Postcrecimiento y Buen Vivir

desarrollo   Descargar el libro de Koldo Unceta

Se reúnen en este libro varios trabajos de Koldo Unceda elaborados a lo largo de los últimos cinco años, cuyo denominador común es la reflexión sobre el Buen Vivir; en el marco del debate más amplio sobre los límites del concepto de desarrollo y el análisis de algunas de las alternativas en presencia.

Koldo Unceta Satrústegui, profesor en la Universidad del País Vasco, nos invita, con este libro, a revisar el proceso de surgimiento, consolidación y crisis del concepto de desarrollo. Para hacerlo, despliega sus profundos conocimientos sobre la materia, en un esfuerzo que se destaca por su precisión y claridad. El autor describe los elementos básicos del debate que, en años recientes, con sobradas  razones, plantea la necesidad de construir no solo alternativas de desarrollo, sino, sobre todo, alternativas al desarrollo.

Unceta puntualiza muy pronto, en su texto, que hubo críticas que emergieron poco después de iniciada la alocada carrera detrás de este concepto. La metáfora del desarrollo, tomada de la vida natural, fue desvinculada totalmente de la realidad al conectarse con el crecimiento económico, que se transformó casi en su sinónimo.

Este documento se interna en los problemas de la transición hacia una sociedad alternativa, hacia una sociedad del Buen Vivir. Para ello, aborda dos cuestiones que, en último término, confluyen. Por un lado, se analiza el tema del postcrecimiento, como marco desde el cual se propongan alternativas a la sociedad de mercado; para ello se plantea la necesidad de la desmaterialización, la desmercantilización y la descentralización de los procesos económicos y sociales.

Descargá de manera gratuita del siguiente link:

http://rosalux.org.ec/es/mediateca/mediateca-es-publicaciones/175-alternativas-al-desarrollo/830-postecrecimientokoldounceta.html

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Declaración de la Cumbre de los Pueblos Frente al Cambio Climático

DECLARACIÓN DE LIMA
Cumbre de los Pueblos Frente al Cambio Climático
Lima, 11 de diciembre de 2014
La Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático, realizada en Lima del 8 al 11 de diciembre de 2014, es expresión de los procesos de movilización y resistencia emprendidos por una diversidad de organizaciones, movimientos, plataformas, redes y colectivos sociales, sindicales, de mujeres, campesinos, indígenas, juveniles, ambientalistas, religiosos, artísticos y culturales peruanos e internacionales. Nos reunimos para seguir debatiendo y compartiendo las múltiples formas de lucha y resistencia, por la construcción de la justicia social, contra el sistema capitalista patriarcal, racista y homofóbico, por el respeto de las diversas formas de vida, sin explotación ni expoliación de los bienes de la naturaleza, por la capacidad de los pueblos de decidir sobre sus fuentes de energía, comunitaria, por la reducción de las desigualdades sociales así como promover el Buen Vivir como modelo de vida en armonía con la Naturaleza y la Madre Tierra.
El capital busca hacer frente a su crisis sistémica imponiendo la captura el agua, el saqueo de los territorios y el patrimonio natural, la depredación, la producción de combustibles fósiles, la mayor explotación de los trabajadores y trabajadoras, la represión de los movimientos sociales y la violencia física y psicológica, aumenta múltiples formas de criminalización de las luchas, de los pueblos, de militarización y control territorial. Todo esto es alentado por las corporaciones mediáticas. Además, a esta realidad hay que sumarle la captura de los Estados y de sus burocracias por el poder económico, el pago de las deudas injustas y corruptas, y una diversidad de hechos que benefician exclusivamente a los verdaderos poderes tras los gobiernos de turno, dóciles al mandato de las empresas nacionales y las grandes corporaciones transnacionales y sus operadores políticos.
En esta coyuntura la Cumbre de los Pueblos representa la voz de los sectores explotados y oprimidos del mundo, de los marginados por un sistema económico y cultural que los subordina a los sectores racistas, fundamentalistas, machistas y patronales que se benefician del modelo capitalista. En este momento crucial que atraviesa la humanidad, en el que el gravísimo cambio climático que sufrimos exige acciones urgentes de parte de la sociedad global, demandamos a los Gobiernos y al Sistema de Naciones Unidas reunido en la COP 20 la adopción de acuerdos que respeten y valoricen la vida de los pueblos originarios, campesinos y urbanos, y que promuevan la preservación de la biodiversidad global. Rechazamos cualquier mecanismo de mercado que se plantee como solución a los problemas climáticos y ambientales.
Quienes nos reunimos en esta cumbre, recogemos y hacemos parte de procesos de luchas anteriores que se han tejido en nuestros pueblos, y llegamos a este momento con esa fuerza y construcción colectiva. A partir de ello expresamos y demandamos:
A los Gobiernos del mundo que respeten nuestros territorios, derechos y modos de vida, nuestras culturas, costumbres y cosmovisiones sobre la vida y el mundo que habitamos. Denunciamos la explotación de nuestros recursos naturales y territorios por parte de las industrias extractivas, que afectan nuestras formas de sustento, nuestra fuente de identidad y la relación armoniosa de nuestras comunidades con la Madre Tierra. Demandamos el reconocimiento de la propiedad territorial de las comunidades que tradicionalmente han vivido en sus tierras. No aceptamos el control externo de los territorios, ni los procesos de negociación e implementación de las falsas soluciones al clima. Los Gobiernos deben tener como eje central el respeto de nuestras formas de vida ancestrales y el reconocimiento a nuestra autodeterminación como naciones y pueblos originarios.
Demandamos a los Estados abrir un debate con la sociedad civil sobre el concepto de emisiones netas evitadas, que permita un acuerdo climático 2015 que compense a países no industrializados por no explotar fuentes de energía fósiles y así puedan financiar la transformación de sus matrices energéticas. Exhortamos a que se adopte un impuesto global a las transacciones financieras internacionales, que brinde fondos suficientes para garantizar una transición justa hacia un modelo inclusivo de justicia social.
Asimismo, aclaramos que el conjunto de iniciativas orientadas a revertir la destructiva tendencia climática hacia la que ha sido conducido nuestro planeta, deben considerar las responsabilidades históricas de los países desarrollados y el reconocimiento y reparación de la deuda histórica y ecológica que tienen con el Sur global. En particular, las corporaciones transnacionales de capital privado de los países desarrollados deben ser responsabilizadas por sus acciones y prácticas a nivel global. Exigimos plena justicia en los casos de contaminación por parte de Newmont,  Doeran en Perú, y la Chevron-Texaco, entre otras, la cual en su paso por la Amazonía dejó como legado uno de los mayores ecocidios de la historia del planeta.
A los Gobiernos y empresas les exigimos aceptar y respetar nuestro derecho humano a un trabajo digno, con pleno ejercicio de los derechos individuales y colectivos, y que se garantice un proceso de transición justa en un mundo que nos permita mejorar la calidad de vida. Demandamos garantías al acceso universal a los sistemas de protección y seguridad social, el respeto de nuestra libertad sindical y a una repartición justa y equitativa de la riqueza producida con nuestro trabajo y conocimientos.
Consideramos que ninguna acción para enfrentar el cambio climático será eficiente o viable si no se promueve con políticas públicas efectivas a favor de la pequeña agricultura familiar y campesina, la reforma agraria, la soberanía y seguridad alimentaria de nuestros pueblos, la producción auto sustentable, con base agroecológica, autóctona y libre de transgénicos y agrotóxicos, orientada al consumo humano y a la preservación de nuestra biodiversidad. Creemos que para avanzar hacia un mundo justo y una economía local, solidaria, cooperativa, feminista y comunal, es fundamental reconocer el derecho humano a la alimentación, así como el gran aporte de la agricultura familiar campesina, que contribuye con más del 70% de la alimentación del mundo. Exigimos frenar la producción y expansión de los agrocombustibles, que promueven la deforestación, erosión de las tierras, contaminación de las fuentes del agua y aire, y significan una forma de recolonización territorial.
Como expresión de esta estrategia del capital, en los últimos años se han agudizado los procesos de privatización, mercantilización y financiarización de la naturaleza, expresados en los principios de la economía verde, que nos presenta las falsas soluciones a la crisis climática. Algunas de ellas son: Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), proyectos de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques (REDD), transgénicos, agrocombustibles, geoingeniería, megaproyectos hidroeléctricos, centrales nucleares, fractura hidráulica (“fracking”), agricultura climáticamente inteligente.
La estrategia del capital pasa también por lo que llamamos arquitectura de la impunidad de las corporaciones transnacionales y gobiernos, a través de los tratados de libre comercio y protección de inversiones, entre otros, que pretenden privatizar servicios esenciales como el agua, la educación, salud y vivienda, y atentan contra los derechos humanos de trabajadores y de los pueblos. La Cumbre de los Pueblos rechaza todas estas estrategias del capital.
Como expresamos antes, denunciamos el sistema capitalista-patriarcal que sostiene la opresión y control sobre el cuerpo, el trabajo y la vida de las mujeres, promueve la violencia sexual y la trata, las margina de diversos ámbitos de la vida social y pública. Es necesario transitar hacia otra división social del trabajo, que elimine la subordinación del trabajo femenino, que no invisibilice el trabajo del cuidado que hace posible la reproducción social ni lo subordine a los mandatos del mercado. Exigimos un cambio radical que reconozca el trabajo reproductivo como la base de la sustentabilidad humana y de las relaciones entre las personas y comunidades. Todas las alternativas deben incorporar la perspectiva feminista y promover una relación más justa entre hombres y mujeres.
Abogamos por la promoción de un consumo responsable y no alienado, basado en la adopción de hábitos y pautas de consumo saludables, y de acuerdo con la necesidad humana, no sujeta a la ambición del capital. Un consumo que no contribuya a la contaminación ambiental ni al cambio climático. Alentamos el uso responsable de los recursos vitales, el reciclado y el manejo sustentable de los residuos sólidos. Nos comprometemos a promover la conciencia ciudadana respecto a las acciones que podemos llevar adelante individual y colectivamente para avanzar hacia un mundo más justo.
Los Estados deben tomar decisiones y medidas inmediatas de protección, conservación o restauración de las cuencas, los ecosistemas, las altas montañas, bofedales, humedales, páramos, estepas, bosques, acuíferos, lagos, ríos, manantiales, zonas marinas costeras, que alimentan a la Madre Tierra. Esos ecosistemas y fuentes de agua son afectados por las actividades de las industrias extractivas, como la minera, petrolera, carbonífera y gasífera, por las talas de árboles y el arrojo de desechos, entre otras causas. Se debe garantizar el derecho humano al agua y al saneamiento, en igualdad de condiciones, acceso y salubridad. Esto sólo se puede garantizar con empresas públicas en manos públicas.
La Cumbre de los Pueblos cuestiona la incoherencia del Gobierno peruano en su calidad de presidente de la COP 20. Por las políticas ambientales, laborales y tributarias adoptadas recientemente a favor de la inversión privada rebajando estándares y regulaciones que afectan derechos colectivos, ambientales y culturales. Denunciamos la represión que sufren representantes indígenas, dirigentes sindicales y campesinos, activistas ambientales, así como los hostigamientos a delegaciones que arribaron a la Cumbre de los Pueblos desde diversas regiones del país y el exterior.
La Cumbre de los Pueblos cuestiona la captura corporativa de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Las grandes corporaciones transnacionales “a compañan” a los gobiernos en las negociaciones globales para acordar medidas que tienen por único fin limpiar de responsabilidades a los países industrializados por sus emisiones de gases de efecto invernadero y por ser los principales responsables del cambio climático. Exigimos que los pagos por servicios de la deuda externa e interna – que ahogan a los pueblos y limitan la capacidad de los Estados para atender necesidades básicas de las poblaciones –, se destinen a hacer frente a la crisis ambiental y climática, porque de ello depende la sobrevivencia de la Humanidad y todas las especies vivas del planeta.
La Cumbre de los Pueblos saluda la movilización comprometida y entusiasta de las decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo que participaron de la Gran Marcha Global en Defensa de la Madre Tierra (10/Dic) en Lima y en otras ciudades del planeta. Esta gran concentración de organizaciones, movimientos y delegaciones del Perú y numerosísimos países es la expresión más clara de la posición de los pueblos a favor de un mundo justo y democrático, que garantice la armonía entre la existencia humana y los derechos de la Naturaleza y la Madre Tierra.
Seguiremos fortaleciendo la articulación de nuestras luchas, de forma activa y permanente en las múltiples movilizaciones del 2015, con un especial momento de activismo en París, Francia, donde se llevará a cabo la COP 21. Desde ya los movimientos sociales del mundo nos preparamos para dar continuidad a las luchas desde nuestros territorios en defensa de la vida, hasta que nuestras exigencias sean atendidas. Seguiremos en lucha hasta cambiar el sistema… No el Clima.
Cumbre de los Pueblos
 Lima 11 de diciembre 2014.
 (Versión actualizada 15/12/2014)
Foto: Alfredo Acedo/UNORCA

http://alainet.org/active/79433

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Cambio Climático 2013: La Base Científica Física

Lo que dice el V Informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático:

El pasado 27 de septiembre de 2013 se dio a conocer en Estocolmo, Suecia, el Quinto Informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (PICC) (Aquí se puede ver el Informe), en medio de grandes expectativas tuvo lugar la presentación, a pesar de que gran parte de los resultados de reporte ya habían sido filtrados a los medios de comunicación.

cambio climatico Por: Víctor Wilches Agropolis, Estocolmo.

Este reporte preparado por el Grupo de Trabajo I del IPCC lleva como título “Cambio Climático 2013: La Base Científica Física”. Este informe de Estocolmo, es la primera parte del informe general compuesto de cuatro capítulos, que serán dados a conocer a lo largo del próximo año, que ha comenzado desde septiembre 2013 hasta octubre de 2014.

El reporte del IPCC de 2013 además de poner al descubierto las valoraciones de toda una serie de fenómenos climáticos extremadamente críticos e inequívocos, permite  igualmente ver el ambiente de presión a que se ven enfrentados los expertos durante el proceso de desarrollo del informe por parte de intereses creados y de gobiernos. Estos los podemos resumir en tres líneas básicas: Un primer elemento a resaltar es la reconfirmación de lo que ya se había demostrado científicamente en el informe de 2007: el cambio climático existe, es muy grave, y ha sido causado principalmente por los seres humanos. Lo segundo a resaltar es lo que hace referencia al llamado “presupuesto de CO2” con que cuenta la humanidad para no traspasar la frontera peligrosa del 2oC, y cómo a partir de ello, se desprende no tan veladamente la apuesta de la economía verde por la geoingeniería y la bioingeniería. En tercer lugar resaltar cómo los científicos y los medios de comunicación que están luchando contra el cambio climático se ven enfrentados a dos tipos de presiones: por una lado, a un fuerte lobby de grandes empresas y de negocios y de emisarios de gobiernos que presionaron sobre los resultados del informe para tome una dirección a favor de estos intereses privados, y en por otro, al flujo de dinero donado por el gran capital a los escépticos o negacionistas del cambio climático para que desacrediten el trabajo científico de los expertos en el cambio climático.

Las siguientes son las partes del informe del PICC a destacar y con las cuales el lector debe saber:

1.- Cambio Climático Global:

El cambio climático ha venido incidiendo y cambiando el sistema climático del planeta de muchas maneras y que no tiene precedentes en los últimos cientos o miles de años. Esos cambios han afectado a todas las regiones del mundo, tanto en la tierra como en el mar. Las emisiones de CO2 inducirán a más extremas olas de calor, al aumento del nivel del mar, al deshielo y a climas extremos.

Estos cambios según lo previsto duraran siglos y para una posible limitación de los efectos se requerirá de recortes sustanciales y sostenidos de CO2.

2.- Temperaturas:

Los científicos del panel están ahora más seguros en que las tres últimas décadas han sido las más calientes en los últimos 1.400 años de historia. La temperatura global de los últimos 100 años ha alcanzado los 0,9 oC. Lo resaltable de este acontecimiento es que más del 90% de ese calor está siendo atrapado por los océanos.

El informe del panel predice que para mediados del presente siglo de continuar las emisiones de CO2 como viene aconteciendo en la actualidad habrá un aumento adicional de 1,4 a 2,6 oC. Si las emisiones de CO2 se detuvieran casi de inmediato y el CO2 fuera extraído de manera significativa de la atmósfera, el aumento para el año 2050 sería de un 0,4 a 1,6 oC.

Asimismo, los expertos predicen para los años que van de 2080 a 2100 de un aumento promedio de temperatura será de 2,6 a 4,8 oC más alta de lo que tenemos en la actualidad. En caso de que las emisiones no sean restringidas las olas de calor serán más frecuentes y más intensas.

Del mismo modo, se espera que el calentamiento de la superficie de los océanos sea más fuerte que en las zonas subtropicales y tropicales arriba de 2 oC para el año 2100. Este escenario representa una grave amenaza para los arrecifes de corales que son la fuente primaria de mucha de la vida marina.

Otro de los acontecimientos que predice el panel de manera concluyente es el colapso de la Corriente del Golfo.

3.- Los Océanos:

El nivel global de los océanos ya ha aumentado en el último siglo 20 centímetros (cm) y ese promedio de subida del nivel del agua seguirá incrementándose.

La línea de tendencia está en aumento ya que los glaciales y las capas de hielo como resultado del calentamiento global están vertiendo cientos de miles de millones de toneladas métricas de agua al los océanos cada año. Además, existe un factor que también es determinante y que contribuye al aumento del nivel de los océanos, la expansión del agua en si misma producto del calentamiento.

Las nuevas proyecciones para el nivel promedio de los mares en el periodo 2080 a 2100 son mucho mayores que las del informe del año 2007, las cuales van desde 45 a 82 cm más altos que lo que acontece ahora, en el caso de que no realice ningún tipo de esfuerzos para reducir y detener las emisiones de CO2, y lograr de esta forma reducir el nivel de los mares entre 26 a 55 cm. En el primer caso, los océanos podrían aumentar en 98 cm para finales del siglo XXI, amenazando ciudades que van desde Shanghai hasta Nueva York y dando lugar a que los huracanes y ciclones causen peores daños cuando lleguen a las costas.

Las proyecciones sobre del nivel de los océanos han sido controversiales debido a la falta de información por parte de los científicos, y de que es poco conocido, qué rápido los glaciales y las capas de hielo caerán en los mares en el futuro. Un colapso de las capas de hielo no está incluido en las estimaciones y estas podrían añadir aún más decenas de centímetros al aumento del nivel del agua.

En cuanto a que las capas de hielo de Groenlandia y de la Antártida se parte de que tardan más tiempo en derretirse, y por lo tanto, los científicos predicen una fusión y un aumento del nivel de los mares de forma continúa por siglos.

Si la temperatura aumenta de manera sostenida entre 1oC y 4 oC, las grandes capas de hielo de Groenlandia al derretirse completamente añadirían tal cantidad de agua que el nivel del los océanos alcanzarían 7 metros más de altura, los expertos del panel predicen que esto transcurría en un milenio.

La acidez de los océanos también está aumentando debido a las grandes cantidades de CO2 que los mares están absorbiendo, de continuar esta situación menoscabará uno de los  soportes más importantes de la formación de la vida marina, pero los científicos están aún evaluando en qué medida será este daño.

4.-  Capas de Hielo, Glaciares y Hielo Marino o Banquisa:

 El impacto del calentamiento global es muy claro y en un promedio mucho más rápido en el derretimiento de casi todos los glaciales y de las grandes capas de hielo de Groenlandia y la Antártida. Las capas de hielo que han sido arrojadas a los mares han resultado ser por lo menos cinco veces mayor en la década del 2000-10 con relación a la década de 1990-99.  En el hemisferio norte la cubierta de nieve se ha reducido en 11% por década desde 1967; y la temperatura del suelo estacionariamente congelado, o permafrost, ha aumentado entre 2 oC y 3 oC en Rusia y Alaska.

El hielo del océano Ártico se ha derretido entre un 9% y 11% por década desde 1979, mientras que el hielo oceánico de la Antártida ha aumentado entre 1% y 2% debido probablemente a los actuales cambios climáticos.

Los científicos del panel están seguros en un 90% de que el  hielo de los mares del Ártico, las capas de nieve y los glaciares seguirán contrayéndose. Además, habrá un Ártico “libre de  hielo” en los meses de septiembre, el cual podría estar libre de hielo antes del año 2050 y las posibilidades de esto suceda son de 66%. Para el 2100 entre el 35% al 85% del restante volumen de glaciales del mundo habrán desaparecido si las emisiones de gases de efecto invernadero no se reducen. En cuanto al permafrost las posibilidades de que este se reduzca aún más a nivel mundial son del 99%.

5.- Sucesos o eventos Extremos:

El grado de seguridad es de un 90% en cuanto al incremento en el número de días y de noches más calurosas a nivel mundial, y las olas de calor se han vuelto más frecuentes, con una duración más larga en Europa, Asia y Australia. Las sequías son igualmente más frecuentes e intensas en las regiones de África y el Mediterráneo y las regiones de África occidental.

El número de eventos de lluvias más fuertes han aumentado en más regiones a nivel global. Es prácticamente seguro que la frecuencia e intensidad de los ciclones tropicales sean más frecuentes, los cuales han aumentado en Atlántico Norte desde 1970.

El informe concluye que en un 99% la frecuencia de días y noches más calientes aumentará en las próximas décadas, mientras que los días y noches fríos disminuirán. La periodicidad de las lluvias extremas es muy probable que aumente en muchas regiones pobladas.

6. – Detenimiento en Calentamiento Global:

La última década ha sido la más caliente registrada, pero aunque las concentraciones de CO2 en la atmósfera han seguido aumentando aceleradamente, pero si se realiza una comparación con relación a la cantidad de gases de efectos invernadero vertidos en este periodo, se encuentra que las temperaturas en la atmósfera y en la superficie han aumentado sólo marginalmente en los últimos 15 años. Esta situación ha conducido a que algunos sugieran que el calentamiento global se ha detenido.

El PICC rechaza estas argumentaciones a favor de que se ha detenido el calentamiento global, e informa que mientras la tendencia del calentamiento es marcadamente consistente en las últimas décadas, hay una variabilidad substancial en cuestión de décadas y llegan a la conclusión que “las tendencias sobre la base de registros cortos… en general, no reflejan las tendencias del clima a largo plazo.” (pp. 3, Summary for Policymakers, IPCC 2103). Como ejemplo claro está el promedio de calentamiento global de los últimos 15 años 1998-2012 el cual ha correspondido a un 0,05 oC [0,05 a 0,15] por década, este periodo comienza con un evento Del Niño muy fuerte, y este es menor que el promedio calculado desde 1951-2012 que fue de 0,12 oC [0,08 a 0,12] por década.

El reporte añade que el calor atrapado por los océanos por el calentamiento global acumulando el aumento de la energía almacenada en el sistema climático, lo cual representando más del 90% de la energía acumulada en periodo que va de 1971 a 2010.

7.- El “Presupuesto de CO2” con que cuenta la Humanidad:

Los expertos del PICC calculan que casi la mitad de todo el dióxido de carbono que puede ser vertido a la atmósfera en “forma segura” sin que la temperatura exceda los 2 oC, límite al cual se le ha denominado la frontera peligrosa, ya ha sido vertido a la atmósfera.

Esto es una voz de alarma y significa que los gobiernos deben actuar rápidamente para tener un cambio “razonable” que evite los 2 oC. También es probable que cerca del 40% del CO2 emitido a la atmósfera permanezca en ésta por más de 1000 años después de haberse realizado las emisiones antropogénicas.

De acuerdo con el PICC una gran parte del cambio climático antropogénico resultante de las emisiones de CO2 es irreversible en tiempo de escala escala humana, pues este cambio puede durar múltiples centurias hasta milenios, excepto en el caso de que se realice una gran remoción neta de CO2 de la atmósfera durante un periodo sostenido. Las temperaturas de la superficie permanecerán aproximadamente constante por muchos siglos después del cese total de las emisiones netas de CO2 antropogénicas. (pp. 20, Summary for Policymakers, IPCC 2103).

8.- Geoingeniería:

Los expertos informan que se han propuesto métodos tecnológicos que pretenden alterar el sistema climático para combatir el cambio climático, como la llamada “geoingeniería”. Las limitadas pruebas impiden una completa evaluación cuantitativa de la gestión de la radiación solar (GRS) y de la remoción de dióxido de carbono (RDC) y su impacto en el sistema climático. Los métodos RDC tienen limitaciones tecnológicas y biogeoquímicas de su potencial a escala mundial. Existe insuficiente conocimiento para cuantificar cuántas emisiones de CO2 podrían ser compensadas parcialmente por el RDC en una escala de tiempo de un siglo.

La modelización indica que los métodos del GRS, si es realizable, tienen el potencial para compensar un aumento de la temperatura global, pero también modificaría el ciclo mundial del agua y no reduciría la acidificación de los océanos. Si por cualquier razón el procedimiento de la GRS fuera terminado o suspendido, existe una alta certeza que las temperaturas globales de la superficie aumentarían de forma acelerada a valores constantes con un reforzamiento de gases de efecto invernadero. Los métodos tecnológicos que proponen  la RDC y la GRS conllevan efectos secundarios y consecuencias a escala mundial a largo plazo. (pp. 21, Summary for Policymakers, IPCC 2103).

9.- Cambios Abruptos:

Además, como resultado del calentamiento global existen otra serie de riesgos que conducirían a más vertidos de gases de efecto invernadero a la atmósfera como son la liberación de CO2 y de metano (CH4) a la atmósfera de las reservas de carbono producto del derretimiento del permafrost en el siglo XXI, estas emisiones añadirían aún más CO2 en el aire y que están evaluadas en un rango de 50.000 a 250.000 millones de toneladas métricas de CO2.

Es muy probable que en el siglo XXI se debilite la circulación del Atlántico meridional (Corriente del Golfo). Las estimaciones y promedios para la reducción de la corriente van del 11%  (1 a 24%) al 54% (12 a 54%). Es probable que habrá un decline de la corriente alrededor del año 2050. Un colapso de la Corriente del Golfo más allá del siglo XXI no puede ser descartado como resultado de la cantidad de calentamiento sostenido.

Una conclusión del informe del PICC 2013 que nos debe quedar claro es que le cambio climático además de ser una realidad contrastable, es una crisis de enormes, profundas e irreversibles consecuencias no solamente para la especie humana sino para todas las formas de vida que existen el planeta. E incluso si existiera la voluntad decidida por parte de los centros de poder económico y político y de los gobiernos de parar de inmediato todas las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación, los daños que se han ocasionado son de tal magnitud que muchos de éstos son irreversibles e irreparables: Ya han desaparecido miles de especies animales y vegetales; y en peligro crítico extinción se encuentra un 40 % de las especies. Al planeta y los ecosistemas le tomará entre miles y millones de años lograr un balance climático para que la vida se desarrolle a plenitud. Las consecuencias de esa bomba de tiempo silenciosa que es la contaminación química y que puede ser de mayores consecuencias para la vida en el planeta, le conllevará millones  de años para lograr un posible equilibrio.

Si bien es cierto y acertado la reconfirmación por parte del PICC de que la influencia antropogénica es principalmente la causante del cambio climático, es  también necesario hacer una importante matización sobre este importante señalamiento.  En primer lugar, a un indígena de la selva amazónica, a un habitante pobre del África o a un ciudadano pobre del planeta no se puede responsabilizar de la contaminación y del calentamiento pues ellos han a penas presionado los ecosistemas y en algunos casos con una casi nula huella ecológica o con una muy baja. Mientras que cada uno de los habitantes de las naciones que se autodenominan “desarrolladas” su huella ecológica oscila entre 6  y 12 planetas. En segundo lugar, los países enriquecidos producto de opresión y a costa de la explotación de otros pueblos y países son los mayores responsables de la contaminación y del calentamiento climático global. En tercer lugar, los responsables directos de la actual crisis climática son los poderes económicos y políticos fácticos capitalistas que no tienen límites ni miramientos en la imposición del modelo económico capitalista de libre mercado, el cual está basado en el crecimiento infinito a sabiendas que el planeta es finito.

Igualmente es importante señalar cómo el capital y sus voceros buscan hacer negocio y obtener lucro de la crisis climática ─que ellos mismos han ocasionado─ a través de la llamada economía verde. Acudiendo al llamado “presupuesto de CO2” los impulsores de la economía verde tratan de imponer una serie de políticas y de planes basados en tecnologías como la geoingeniería y la bioingeniería que no resuelven la grave crisis climática, si no que por el contrario encarnan altos peligros y riesgos para los ecosistemas y graves consecuencias para la vida en el planeta. Cuando hoy, lo urgente y significativo para lograr detener y disminuir el cambio climático y el calentamiento global es suspender radicalmente las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial y terminar con el consumismo desenfrenado impuesto por la economía de mercado.

Finalmente, señalar que debido a las múltiples presiones a que se han visto sometidos los científicos, más comprometidos, del panel por parte de intereses gubernamentales, económicos y políticos, el informe del PICC no contempla mucho más abiertamente la profundidad y la gravedad de la crisis causada por calentamiento global antropogénico, pero a pesar de ello, el informe del PICC es una buena herramienta de análisis y de ayuda para el trabajo de lucha contra el cambio climático.

La presión y los chantajes por parte de poderes con intereses creados por parte de lobbies del gran capital y de diferentes gobiernos contra muchos de los expertos que participan en los estudios y la elaboración del informe del PICC, son de tal magnitud y a todos los niveles, que esta vez fueron puestos de manifiesto por voceros del PICC. Las grandes compañías están pagando a opositores y negacionistas del cambio climático para desacreditar el trabajo de los científicos del PICC. Por su parte, ante este hecho el Director de la Unidad de Implementación de las United Nations Framework Convention on Climate Change, Halldór Thorgeirsson, y quien dirige las negociaciones de las Naciones Unidas a alto nivel internacional del cambio climático, afirmó que “los científicos tendrán que estar preparados para contrarrestar los ataques de parte de los escépticos”. “Los intereses creados están pagando por el desprestigio de los científicos todo el tiempo. Tenemos que estar preparados para eso”.

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Lecturas sobre Marxismo Ecológico

Descargar “Lecturas sobre Marxismo Ecológico” de la revista Herramienta, una antología parcial seleccionada por Guillermo Castro 

La crítica situación ecológica global, evidenciada en los procesos de cambio climático, agotamiento de bienes naturales y degradación ambiental, acompañados de crecientes conflictos socio-ambientales, nos sugiere preguntarnos qué relación guarda con los fundamentos del modo de producción y reproducción capitalista.

A través del presente artículo procuramos exponer la relevancia de la teoría marxista para analizar dicha crisis y contribuir a la cimentación de un Marxismo Ecológico(en adelante ME), como una novedosa corriente de pensamiento crítico. A pesar de las experiencias fallidas del denominado “socialismo real” en su relación con la naturaleza y de la propensión del capitalismo a internalizar el discurso ambientalista, creemos posible observar una significativa tendencia de algunos pensadores marxistas a incorporar la ecología y de buena parte de los movimientos ambientalistas a radicalizar su praxis política hacia posiciones anticapitalistas.

De esta manera, nos proponemos rastrear aportes en la obra de Marx y Engels, analizar las críticas al marxismo que se realizan desde la Economía Ecológica y, finalmente, enumerar algunos precursores del ME, junto a algunos conceptos que ayudan a entender la relación entre capital y naturaleza.

No pretendemos agotar el tema aquí sino apenas realizar una contribución crítica, planteando la pertinencia del debate y sus potencialidades para la investigación científica y la actividad política.

(Introducción del artículo Marxismo Ecológico: Elementos fundamentales para la crítica de la economía-política-ecológica)

Contenido

  • Sabbatella, Ignacio y Tagliavini, Damiano: Marxismo Ecológico: Elementos fundamentales para la crítica de la economía-política-ecológica.
  • Medeiros, João Leonardo y Sá Barreto, Eduardo: Lukács y Marx contra el “ecologismo acrítico”: por una ética ambiental materialista.
  • Mascaro Querido, Fabio:Revolución y (crítica del) progreso: la actualidad ecosocialista de Walter Benjamin.
  • Chesnais, François: “Socialismo o barbarie”: las nuevas dimensiones de una alternativa.
  • Vega Cantor, Renán: Crisis Civilizatoria.
  • Löwy, Michael: Ecosocialismo: hacia una nueva civilización.
  • Galafassi, Guido: La predación de la naturaleza y el territorio como acumulación.
  • Bellamy Foster, John.; Clark, Bret yYork, Richard: Capitalismo en el País de las Maravillas.
  • Chesnais, François: Orígenes comunes de la crisis económica y la crisis ecológica.

Revisa el libro en el siguiente enlace

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Por la soberanía energética: YPF 100% Pública y 100% Argentina

Ni un paso atrás.

Para recuperar la soberanía energética.

YPF 100% PÚBLICA 100% ARGENTINA

Quienes un año atrás valoramos positivamente la recuperación del 51 % de YPF, hoy nos vemos en la obligación de expresar con la misma energía y convicción, nuestro rechazo al Decreto 929/2013 sobre un nuevo Régimen de Promoción de Inversión para la Explotación de Hidrocarburos y al acuerdo firmado por YPF con la estadounidense Chevron. Sostenemos que se trata de un retroceso en el camino hacia la reconquista de la soberanía energética; objetivo que nuestro país debe recuperar como política de estado. Hoy como ayer, sostenemos que la totalidad de los recursos hidrocarburíferos de la nación deben estar en manos públicas y ser propiedad de todos los/as argentino/as. Desandar la devastación energética que sufrimos a partir de la aplicación del modelo neoliberal implementado desde los 90, implica un cambio integral de paradigma, dónde lo público debe ser puesto en el centro de la escena. El objetivo de nuestro país, debe ser el auto abastecimiento y no la exportación. Se trata de recuperar nuestra soberanía energética y no de crear excedentes exportables, para aumentar la oferta internacional y reducir el poder de los países exportadores de petróleo. Este es un objetivo inscripto en la estrategia de Estados Unidos, no de la Argentina. Hoy la Argentina sigue con buena parte de sus sectores estratégicos, enajenados al capital internacional. La matriz dependiente de nuestra economía no ha sido revertida. Recuperar nuestra soberanía económica es un pilar necesario en la defensa de los intereses de nuestro pueblo. LA NUEVA YPF El decreto 929/2013, sacado a las apuradas un día antes de firmarse el acuerdo con Chevron, demuestra que no es una norma planificada en el marco de una estrategia integral diseñada para lograr los objetivos del país. Se trata de un decreto echo a la medida del acuerdo que se iba a anunciar y sin mas objetivo que ceder frente a Chevron. Además repite dos errores cometidos en la década del 90: permite a las empresas exportar hidrocarburos, cuando el nuestro no es un país hidrocarburífero y autoriza a girar una parte de las ganancias al exterior, dejando abierta la ventana a la desinversión que sufrimos a manos de Repsol. La renuncia del economista Eduardo Basualdo al directorio deYPF semanas antes de este anuncio –un compañero que para nosotros representaba una garantía en el camino de la recuperación de la soberanía energética-, es indicativa del rumbo que está tomando la empresa de la mano de Miguel Galuccio un directivo afín a los intereses de las petroleras anglo estadounidenses. Este acuerdo, viene a confirmar esa afinidad. MEDIOAMBIENTE Y PUEBLOS ORIGINARIOS La producción hidrocarburífera, por ser una actividad riesgosa, debe regirse por los controles medioambientales más estrictos. Ese cuidado, solo puede ser garantizado por una empresa pública, que no esté presa de la necesidad de maximizar ganancias a cualquier precio. Se suma, que Chevron es un muy mal ejemplo a nivel mundial. Su currículum, incluye no solo contaminación a gran escala, lo que la llevó a perder un juicio Ecuador por un total de 19.000 millones de dólares, sino también la utilización de ejércitos mercenarios para proteger sus campos en países africanos. Democracia, en el sentido profundo del término, implica que podamos protagonizar colectivamente, aquellas decisiones que afectarán al lugar en el que vivimos. Por eso sostenemos que los pueblos originarios que habitan sobre el yacimiento de Vaca Muerta, tienen que participar de las decisiones que afectarán su hábitat. La Constitución Nacional y los acuerdos internacionales suscriptos por el país sobre derechos de los pueblos originarios, prevén que sean consultados. Este derecho no ha sido respetado en la firma de este acuerdo. Por otro lado, la tecnología del fracking o fractura hidráulica, que será utilizada para explotar el yacimiento Vaca Muerta, es cuando menos objeto de debate y de duda en lo que respecta a su impacto sobre el ambiente, duda que se incrementa si el operador es una empresa extranjera como Chevron y si a su vez, parte de la producción final tiene como objeto la exportación y no la provisión para el consumo domestico. LATINOAMERICA PRIMERO La prioridad de los acuerdos que debe realizar YPF, es con las petroleras estatales latinoamericanas, como la venezolana PDVSA, la brasileña Petrobras y la boliviana YPFB. De ese modo, nuestras petroleras se convertirán en un eslabón más en la integración de la patria grande, objetivo geopolítico de primer orden para que nuestros países logren una soberanía plena y rompan con su condición semicolonial. Nos preguntamos, ¿por qué no tenemos acuerdos sustantivos con PDVSA o Petrobras, cuando desde el gobierno se predica la unidad latinoamericana, y la primera medida relevante que toma la nueva YPF es introducir a la estadounidense Chevron? Si fuera necesario establecer contratos con empresas privadas y extranjeras, estos deben ser de locación de servicios, prever transferencia tecnológica y ser acompañados por planes de investigación destinados a nuestro desarrollo de ciencia y tecnología. Además, los contratos deben ser de acceso público, no manejados con el celoso oscurantismo que rige este caso. También nos preguntamos ¿por qué no se han denunciado los tratados bilaterales de inversión que abren la puerta a que Chevron se quede con nuestros recursos, nos contamine y luego nos gane un juicio multimillonario si queremos rescindir el contrato? y ¿por qué aún no nos retiramos del CIADI tal como lo hicieron Bolivia, Ecuador y Venezuela que nos ha hecho perder 65.000 millones de dólares en manos de empresas trasnacionales? DEBATE DE CARA A LA SOCIEDAD Vaca muerta no es cualquier yacimiento. Se trata del mayor campo de la historia de nuestro país y su explotación exige la implementación de una tecnología nueva que provoca enconadas discusiones en todo el mundo. Los debates sobre si debe o no ser explotada y como, deben ser promovidos hacia toda la sociedad y no realizarse en pequeños despachos de Puerto Madero. Los hidrocarburos, son un bien estratégico que no puede quedar preso de la lógica del mercado. En ese sentido, proponemos una producción de hidrocarburos basada en las necesidades de la Argentina y de su pueblo y no en los intereses de las corporaciones. La lógica de las soluciones parciales e improvisadas, permite el reingreso de los capitales transnacionales, que son parte del problema y no de la solución. Además, dan pie, a quienes critican al gobierno desde una óptica liberal, inversa a la nuestra, que ahora se apuran a desempolvar argumentos, sobre el supuesto fracaso del estatismo. La soberanía energética del país solo podrá ser asegurada, desde una perspectiva estratégica, no desde medidas contradictorias e improvisadas. Esa perspectiva, exige incorporar la diversificación de la matriz energética como uno de los objetivos. La recuperación del 51 % y el decreto 1277/2012 fueron dos importantes pasos adelante. Ser coherente con ese camino y con las luchas del pueblo argentino, exige en este momento recuperar una YPF 100% Pública y 100% Argentina. Firmas FeTERA – CTA Secretaria de Derechos Humanos CGT Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional El Gleyzer Frente Cultural Corriente Unidad Sur Corriente de Unidad Sur – Hijos del Pueblo Corriente de Unidad Sur – Chubut PODEMOS MONAFE – Movimiento Nacional Ferroviario GRR – Grupo de Reflexión Rural Camino de los Libres Observatorio Petrolero Sur Patria Grande Marea Popular Agrupación Kiki Lezcano Corriente Popular Juana Azurduy La Mariátegui Movimiento Emancipador
Trade-Unions1

Los sindicatos y la lucha por la Democracia Energética

Resistir, recuperar, reestructurar:

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El no haber alcanzado un acuerdo climático global o establecido compromisos  firmes de sostenibilidad en Río +20 es indicativo de la fuerza política de la agenda de la industria de los combustibles fósiles y de ‘lo mismo de siempre’. Como resultado de este fracaso, un nuevo discurso sobre la sostenibilidad y la economía verde ha comenzado a surgir entre los sindicatos y otros movimientos sociales. Este  discurso se opone a la idea de que la mercantilización de la naturaleza es clave para resolver la profunda crisis ecológica que enfrentamos como especie. Considera que la idea de poner un precio a los ‘recursos naturales’ para hacer que el capitalismo sea verde y sostenible, es simplemente falsa y profundamente perversa

La Democracia Energética es Necesaria Una transición energética sólo puede ocurrir si hay un cambio decisivo en el poder hacia los trabajadores, las comunidades y el público—democracia energética. Una transferencia de recursos, capital e infraestructura desde manos privadas hacia un sector público democráticamente controlado tendrá que ocurrir a fin de asegurar que un sistema energético verdaderamente sostenible se desarrolle en las próximas décadas. La democracia energética ofrece quizás la única vía factible hacia un nuevo sistema de energía que pueda:  Proteger los derechos de los trabajadores y generar empleos dignos y estables  Responder a las necesidades de las comunidades  Crear de un sistema energético basado en métodos de extracción, transporte, y uso de energía ambientalmente sostenibles  En primer lugar controlar y luego rápida y drásticamente reducir emisiones y la dañina contaminación  Rápidamente desarrollar e implementar a escala las energías renovables y otras opciones energéticas bajas en carbono  Promover agresivamente la conservación de energía a través de todos los sectores  Realizar progresos serios para erradicar la pobreza energética a nivel mundial Resistir, Recuperar y Reestructurar Una estrategia sindical para la democracia energética puede ser construida en torno a tres objetivos amplios, a saber, la necesidad de resistirse a la agenda de las corporaciones de los combustibles fósiles; la necesidad de recuperar para la esfera pública las partes de la economía energética que han sido privatizadas o mercantilizadas; y la necesidad de reestructurar el sistema energético mundial con el fin de ampliar masivamente las energías renovables y otras opciones energéticas de bajo carbono que sean seguras, implementar la conservación de energía, y asegurar la creación de empleo y la verdadera sostenibilidad.