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“Desmercantilizar, democratizar, construir escenarios alternativos y luchar por la soberanía”

El 24 de noviembre realizamos el encuentro Alternativas para la Soberanía Energética.  Qué energía y para quién en el Centro Cultural de la Cooperación, en Buenos Aires. Esta iniciativa de encontrarnos con organizaciones sociales, sindicales, ecologistas y de izquierda; de generar condiciones para escucharnos y debatir, surge ante la necesidad de articular alternativas a la matriz fósil vigente, de iniciar una transición hacia un sistema energético limpio y renovable desde una perspectiva democrática, participativa, justa y socioambientalmente sustentable.

A la convocatoria respondieron compañeros y compañeras de COB La Brecha, Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA), Frente Popular Darío Santillán, Izquierda Socialista, Patria Grande, Partido de los Trabajadores Socialistas – La Izquierda Diario, sindicato de funcionarios de la empresa de energía estatal del Uruguay (AUTE) y Taller Ecologista.

Pablo Bertinat, integrante de Taller Ecologista, afirmó que para poder pensar en la soberanía energética hay que “lograr un proceso de desmercantilización de la energía, sacarla de la esfera del mercado, lograr democratizar el sector de la energía, lograr construir escenarios alternativos diferentes a los tendenciales, y poder construir una alianza que nos permita dar una lucha de poder por la soberanía”.

Más información del Encuentro Alternativas para la Soberanía Energética

Escuchá los audios completos de las exposiciones del Encuentro

En el Encuentro propusimos dos puntos centrales. El primero, que cualquier modificación de la matriz energética debe centrarse en fuentes renovables no convencionales, como la eólica, solar, minihidro y mareomotriz. Y el segundo, que debe  superar el debate planteado por el capitalismo verde, que centra la discusión solo en las fuentes y no el destino de la producción energética. Para abrir y contextualizar la discusión realizamos una radiografía del sistema energético nacional, en particular el eléctrico, de manera de cuestionar las nociones de qué fuentes de energía se utilizan en el país y para qué están destinadas y lo presentamos en el video ¿Por qué la crisis energética?

Serie de videominutos “Alternativas para la Soberanía Energética” producidos por el OPSur con el apoyo de la Fundacion Rosa Luxemburgo con fondos del BMZ.

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Ver otro videominuto de la serie: “Generar conciencia para que no seamos marionetas de las exigencias de las empresas” – José Rigane, Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA)

Ver otro videominuto de la serie: “Saber de qué se trata para poder dar una respuesta desde el campo popular” –   Luján Rodríguez, integrante de COB La Brecha.

Ver otro videominuto de la serie: “Energía participativa y limpia para generar una vida digna”. Nicolás Cannone, integrante del Frente Popular Darío Santillán.

Ver otro videominuto de la serie: “El acceso a la energía es un derecho indispensable”.  Nicolás Nuñez, de la Federación Universitaria Argentina (Izquierda Socialista).


“Saber de qué se trata para poder dar una respuesta desde el campo popular”

El 24 de noviembre realizamos el encuentro Alternativas para la Soberanía Energética.  Qué energía y para quién en el Centro Cultural de la Cooperación, en Buenos Aires. Esta iniciativa de encontrarnos con organizaciones sociales, sindicales, ecologistas y de izquierda; de generar condiciones para escucharnos y debatir, surge ante la necesidad de articular alternativas a la matriz fósil vigente, de iniciar una transición hacia un sistema energético limpio y renovable desde una perspectiva democrática, participativa, justa y socioambientalmente sustentable.

A la convocatoria respondieron compañeros y compañeras de COB La Brecha, Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA), Frente Popular Darío Santillán, Izquierda Socialista, Patria Grande, Partido de los Trabajadores Socialistas – La Izquierda Diario, sindicato de funcionarios de la empresa de energía estatal del Uruguay (AUTE) y Taller Ecologista.

Además, propusimos remarcar algún aspecto de estas discusiones en un videominuto. Así, en pocas palabras nos compartieron una reflexión sobre este debate. En este marco le preguntamos a Luján Rodríguez, integrante de COB La Brecha por qué considera importante que las organizaciones y movimientos sociales se involucren en la búsqueda de soberanía energética.

“Para dar una respuesta desde el campo popular a cómo podemos pensar una forma democrática y socialista de esa producción energética, en principio, tenemos que saber de qué se trata, cuáles son sus patas, cuáles son sus formas de relaciones actuales”.

Más información del Encuentro Alternativas para la Soberanía Energética

Escuchá los audios completos de las exposiciones del Encuentro

En el Encuentro propusimos dos puntos centrales. El primero, que cualquier modificación de la matriz energética debe centrarse en fuentes renovables no convencionales, como la eólica, solar, minihidro y mareomotriz. Y el segundo, que debe  superar el debate planteado por el capitalismo verde, que centra la discusión solo en las fuentes y no el destino de la producción energética. Para abrir y contextualizar la discusión realizamos una radiografía del sistema energético nacional, en particular el eléctrico, de manera de cuestionar las nociones de qué fuentes de energía se utilizan en el país y para qué están destinadas y lo presentamos en el video ¿Por qué la crisis energética?

 

Serie de videominutos “Alternativas para la Soberanía Energética” producidos por el OPSur con el apoyo de la Fundacion Rosa Luxemburgo con fondos del BMZ.

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Ver otro videominuto de la serie: “Generar conciencia para que no seamos marionetas de las exigencias de las empresas” – José Rigane, Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA)

Ver otro videominuto de la serie: “Desmercantilizar, democratizar, construir escenarios alternativos y luchar por la soberanía” –  Pablo Bertinat, integrante de Taller Ecologista.

Ver otro videominuto de la serie: “Energía participativa y limpia para generar una vida digna”. Nicolás Cannone, integrante del Frente Popular Darío Santillán.

 Ver otro videominuto de la serie: “El acceso a la energía es un derecho indispensable”.  Nicolás Nuñez, de la Federación Universitaria Argentina (Izquierda Socialista)


“Generar conciencia para que no seamos marionetas de las exigencias de las empresas”

El 24 de noviembre realizamos el encuentro Alternativas para la Soberanía Energética. Qué energía y para quién en el Centro Cultural de la Cooperación, en Buenos Aires. Esta iniciativa de encontrarnos con organizaciones sociales, sindicales, ecologistas y de izquierda; de generar condiciones para escucharnos y debatir, surge ante la necesidad de articular alternativas a la matriz fósil vigente, de iniciar una transición hacia un sistema energético limpio y renovable desde una perspectiva democrática, participativa, justa y socioambientalmente sustentable.

A la convocatoria respondieron compañeros y compañeras de COB La Brecha, Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA), Frente Popular Darío Santillán, Izquierda Socialista, Patria Grande, Partido de los Trabajadores Socialistas – La Izquierda Diario, sindicato de funcionarios de la empresa de energía estatal del Uruguay (AUTE) y Taller Ecologista. La propuesta fue remarcar algún aspecto de estas discusiones en un videominuto. Así, en pocas palabras nos compartieron una reflexión sobre este debate.

José Rigane, Secretario General de la Federación de Trabajadores de la Energía CTA-A, definió cuál es el rol de trabajadores y  trabajadoras para ir hacia la soberanía energética.

“Generar comprensión y conciencia para que los trabajadores y trabajadoras no seamos marionetas de las empresas multinacionales en la exigencia de las políticas a implementar, en la que con la amenaza de que nos dejan sin trabajo, que nos suspenden, terminamos siendo  funcionales a los intereses de las empresas multinacionales.”

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En el Encuentro propusimos dos puntos centrales. El primero, que cualquier modificación de la matriz energética debe centrarse en fuentes renovables no convencionales, como la eólica, solar, minihidro y mareomotriz. Y el segundo, que debe  superar el debate planteado por el capitalismo verde, que centra la discusión solo en las fuentes y no el destino de la producción energética. Para abrir y contextualizar la discusión realizamos una radiografía del sistema energético nacional, en particular el eléctrico, de manera de cuestionar las nociones de qué fuentes de energía se utilizan en el país y para qué están destinadas y lo presentamos en el video ¿Por qué la crisis energética?

Serie de videominutos “Alternativas para la Soberanía Energética” producidos por el OPSur con el apoyo de la Fundacion Rosa Luxemburgo con fondos del BMZ.

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Ver otro videominuto de la serie: “Saber de qué se trata para poder dar una respuesta desde el campo popular” –  Luján Rodríguez, integrante de COB La Brecha

Ver otro videominuto de la serie: “Desmercantilizar, democratizar, construir escenarios alternativos y luchar por la soberanía” –  Pablo Bertinat, integrante de Taller Ecologista.

 


El gran pacto: diálogo de la imposición

Tras declarar el 2017 como el año de las energías renovables, el presidente Mauricio Macri anunció en los primeros días de enero que, teniendo como meta de largo plazo exportar masivamente y traccionar la industria nacional, se llegó a un acuerdo macro para la explotación de Vaca Muerta y otros yacimientos no convencionales. El objetivo es brindar mayores condiciones de ‘competitividad’ al elefante dormido, gravemente afectado por la caída de los precios internacionales. El anuncio público puso el moño a meses de negociaciones y modificaciones subterráneas donde, a la par de reducir costos laborales específicos para este tipo de proyectos, se incrementó la desregulación y la autonomía empresarial. Tanto los medios como los fines, como se detalla a continuación, comprenden un abordaje neoliberal y mercantil de la energía. En beneficio de unos pocos, se traslada el peso y costos a la mayoría de la sociedad y la naturaleza, como ya viene ocurriendo tanto con las áreas explotadas como con el tarifazo.

Foto: Río Negro

“[Las campañas del ministro Aranguren] buscan decirles a todos: cuidemos, seamos solidarios, estemos juntos en esto, porque necesitamos realmente volver a darle el valor que tiene la energía en una sociedad y en el planeta.” Mauricio Macri, 10/01/2017

El primer acto público de Mauricio Macri al volver de vacaciones fue el postergado anuncio de un gran acuerdo de gobernabilidad para convertir, una vez más, a Vaca Muerta y otros no convencionales en un polo de exportación. En un proceso de “diálogo” y “construcción de equipo”, los actores citados (Nación, provincias, trabajadores, empresas) lograron un acuerdo que, en palabras de Macri, permitirá abastecer “al mundo” de energía, asentándose en una “revolución del empleo” donde habrá “decenas de miles y miles de familias que se van a mudar a la zona de desarrollo”. Todas las partes asumieron compromisos en pos de “generar confianza” y brindar garantías y “certidumbre a los inversores”. Para los “consumidores”, el presidente reclamó ahorrar “la mayor cantidad de energía posible porque es escasa, cara y contamina”. Aseguró que “tenemos que privilegiar usarla para desarrollarnos y minimizar nuestro consumo personal”. El hito “histórico” pretende ser un “punto de solución” al “quiebre de reglas, la no inversión, el derroche, la corrupción” y otras “vivezas criollas” del pasado.

Tales resultados no se plasman en un solo acuerdo, sino en una constelación de modificaciones que, a modo de lectura propia, hemos sistematizado en este documento.

Energía como derecho, planificación democrática para el bien común

Como organizaciones, manifestamos nuestro profundo rechazo al conjunto de medidas impulsadas para explotar Vaca Muerta y otros yacimientos no convencionales, y alertamos de las graves consecuencias que podría acarrear acentuar la escala e intensidad del megaproyecto, donde no se toman en cuenta los crecientes costos y baja productividad de los no convencionales ni el contexto de crisis climática acuciante.

En primer lugar, manifestamos que las medidas vertidas implican un mayor autogobierno y autonomía por parte de los ámbitos estatales y privados,  que reduce la capacidad y acceso a la toma de decisiones y planificación de la vida por parte del conjunto de la sociedad.  Los nuevos acuerdos firmados no han sido divulgados abiertamente y tenemos como alerta el éxito parcial obtenido en el acceso al contrato entre YPF y Chevron y los resultados encontrados. El llamado “proceso de diálogo” se centró en una cooperación y negociación a puerta cerrada de algunos actores, olvidando que, por las implicancias del megaproyecto, millones de personas estamos siendo afectadas.

Es así que, como segundo punto, tales medidas no han sido consultadas a las organizaciones sociales, las indígenas, las ambientales, otros sectores sindicales y la ciudadanía en general, que también tendrían mucho que decir de Vaca Muerta y otras formaciones no convencionales, incluído el creciente veto al desarrollo mismo. Cuando se elige este último camino, la respuesta muchas veces es la violencia institucional, represión de la protesta y judicialización de quienes se manifiestan.

Si bien se han perforado poco más de mil pozos de la decena de miles proyectadas, el camino emprendido por este tipo de iniciativas nos ha dejado un tendal de degradación ambiental en amplias zonas y ha generado daños concretos tanto en el presente como pasivos y reducción de caminos alternativos a futuro. Advertimos también sobre la flexibilización laboral y al enorme riesgo al que se somete a los trabajadores, primera línea de fuego de exposición a la fractura hidráulica y otras instancias de la cadena productiva, como la extracción misma de arenas. No nos cansaremos de decirlo: el fracking daña la reproducción misma de la vida y no existe un mecanismo que permita balancear los beneficios y costos que implica sobre el conjunto de la sociedad. A esta conclusión han llegado numerosas instituciones públicas y países, por lo que las acciones anunciadas por el ejecutivo no pueden pretender omisión.

En tercer lugar, en cuanto a usuarios y usuarias, (más que “consumidores”), la decisión de aumentar sideralmente las tarifas para garantizar pisos de rentabilidad y dar señales de precio atenta contra el acceso y ejercicio de derechos, donde se incluye la energía como elemento central. Pedir el ahorro en función de expandir la capacidad productiva no es “cuidar el planeta”, sino transferir el costo de acumulación del capital de un sector a otro. En un escenario de ajuste, las ingentes masas de subsidios públicos a las petroleras se incrementan, al tiempo que nuestras tarifas de servicios públicos se dolarizan y se atan a las variables más onerosas, conjunto de medidas que responden a políticas de manual de corte neoliberal. En la misma línea, es preocupante que se anuncien, una vez más, obras de infraestructura específicas financiadas por el ámbito público. Tales resultados se reflejarán como mayor eficiencia en los balances contables de las empresas antes que en la mejora concreta a la población en general.

En cuarto lugar, como detallamos abajo, la creación de consensos rápidos en torno a propuestas mesiánicas obedece a intereses particulares específicos, y no pueden ser extrapolables al conjunto de la sociedad como dice el presidente. A nuestro entender, la creciente fijación de inversión pública en proyectos hidrocarburíferos, la degradación ambiental inherente, el daño social y sanitario, la capacitación de trabajadores en la industria y otro sinnúmero de decisiones que apuntan a reforzar el poder de fuego extorsivo de las empresas, más que abrir espacios de posibilidad para la surgencia de bien común.

Por último, queremos resaltar que este tipo de ecuaciones y estrategias encuentran también eco en otras latitudes del continente. En México, revueltas populares con decenas de personas detenidas están buscando frenar el aumento del llamado ‘gasolinazo’. La lógica aplicada (dar señal de precios para estimular inversión extranjera) como medio para ‘liberar’ la energía en 2018, son puntos desprendidos de la Reforma Energética, proceso de cuña neoliberal que comprendió en parte una privatización de Pemex. Dentro del mismo, el peso de los subsidios a petroleras se pasa del Estado a quienes usan y consumen energía. Como aquí, la pregunta se limita a quién paga y no el por qué y para qué se paga a las petroleras y energéticas.

En suma, creemos que “volver a darle el valor que tiene la energía en una sociedad y en el planeta” es crear cambios estratégicos que logren transiciones productivas y energéticas, políticas que busquen una sociedad pospetrolera sobre la base de la justicia socioambiental y energética. Sin estos cambios, estaremos reeditando y acentuando los viejos problemas de desigualdad, explotación y degradación ambiental.

Taller Ecologista y Observatorio Petrolero Sur, en EJES (Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental) – 10/01/2017

Vaca Muerta


¿Harto de los cortes de luz? Mirá este video sobre la crisis energética

Lo lanzó recientemente el Observatorio Petrolero Sur junto al Colectivo Audiovisual Vacabonsai para “democratizar la información sobre un tema que muchas veces resulta complejo y difícil de abordar”.

En Argentina tenemos un sistema energético no equitativo, muy contaminante y poco democrático. Esto impide que la energía pueda servir para cubrir nuestras necesidades básicas y mejorar nuestra calidad de vida.

Según lo señalado por el Observatorio Petrolero Sur “nos propusimos analizar y exponer los principales elementos del sistema energético nacional con el objetivo de democratizar la información sobre un tema que muchas veces resulta complejo y difícil de abordar: el sistema energético. Entenderlo es el primer paso para transformarlo, para caminar hacia una alternativa que pueda satisfacer las necesidades sociales”.

El video fue lanzado durante las jornadas Alternativas para una Soberanía Energética en el centro cultural de La Cooperación el pasado jueves 24 de noviembre. Se trata de una realización hecha junto al Colectivo Audiovisual Vacabonsai con quienes ya habían trabajado en otra producción: Argentina Libre de Fracking.

En ¿Por qué la crisis energética? todos los datos de extracción y consumo son en base al balance energético 2015 del Ministerio de Energía y Minería de la Nación.

Datos claves

La base del problema es que en Argentina tenemos un sistema energético no equitativo, muy contaminante y poco democrático. Esto impide que la energía pueda servir para mejorar nuestras necesidades básicas y mejorar nuestra calidad de vida:

• El consumo de energía en los hogares representa el 27,5 % del consumo total de energía, principalmente electricidad y gas.

• Aunque algunos se dan grandes lujos otros apenas cubren las necesidades básicas: casi la mitad de los hogares del país no cuentan con la conexión a la red de gas, y deben comprar garrafas cuyo valor llega a ser diez veces más caro que el gas de red.

• Las diferencias de consumo pueden ser tan grandes que por ejemplo un solo shopping puede llegar a consumir lo mismo que 80 manzanas residenciales.

• Otro 23,2 % lo consume el sector industrial, desde las pequeñas y medianas industrias hasta las de uso intensivo de energía cuyo caso más significativo es el de la megaminería, una actividad energívora. Por ejemplo, durante su periodo de mayor actividad la mina Bajo La Lumbrera consumía el equivalente al 170 % de la electricidad de la provincia de Catamarca.

• Pero el sector que más energía consume en el país es el transporte con un 29 % del consumo total, debido a que el transporte de larga distancia, tanto de personas como de mercancías, es mayormente automotor. Por ejemplo, el consumo energético que implica transportar una tonelada de carga en camión es entre tres y cuatro veces mayor que hacerlo en tren diésel. La diferencia sería aún mayor si se utilizaran trenes eléctricos.

• Los otros grandes sectores de consumo son el comercial y público (8,4 %), el de maquinaria agrícola (6,2 %) y el no energético (5,7 %), que suman un 20,3 % en total.

• Por estas diferencias de acceso y consumo entre los distintos sectores de nuestra sociedad se concluye que se trata de un sistema energético inequitativo.

• Además es un sistema altamente contaminante. En Argentina más del 85 % de la energía que consumimos se origina en la combustión de petróleo y gas, un porcentaje mayor que el de los demás países de la región. Incluso casi tres cuartas partes de la electricidad que consumimos (72 %) proviene de hidrocarburos que alimentan centrales térmicas. Mientras que solo el 0,22 % de las fuentes primarias de energía son renovables.

• Y además de inequitativo y contaminante el actual sistema energético también es poco democrático, porque no satisface las necesidades sociales sino que prioriza las exigencias del mercado. Es un sistema concentrado en pocas empresas que reciben grandes márgenes de beneficios como las petroleras que en 2015 recibieron subsidios estatales por 15 mil millones de pesos, suma que equivale a los costos del plan PRO.CRE.AR, AR-SAT y Futbol Para Todos.

Nacido en 2008, el equipo interdisciplinario del Observatorio Petrolero Sur se propone como desafío principal lograr que la producción y consumo de energía se haga de forma justa, democrática, saludable y sustentable, concibiendo una necesaria transición hacia otra matriz productiva y energética bajo un marco de justicia ambiental en pos del cambio social y la búsqueda de nuevas vías de desarrollo en armonía con la naturaleza.

Consultado por La Izquierda Diario, Felipe Gutiérrez, miembro del OPS, nos señala que “la intención de hacer el video forma parte del proceso que estamos trabajando de empezar a discutir mucho más allá de la crítica al modelo hidrocarburífero, para pensar en el sistema energético en su totalidad, sobre todo alrededor de los grandes sectores de extracción, producción, distribución y consumo”.

“Son muchos los elementos que aparecen pero tratamos de sintetizarlo (para que sea lo más didáctico posible) en tres elementos que me parece que son claves: primero, que es un sistema evidentemente muy contaminante. Mucho más contaminante que incluso otros países de la región, con una dependencia casi absoluta de los hidrocarburos; segundo, que es un sistema muy inequitativo en el cual hay distintos niveles de consumo, y muy diversos (el más escandaloso puede ser el caso de la megaminería); y finalmente, que es un modelo muy poco democrático, que está concentrado en pocas empresas que tienen un alto nivel de poder de decisión en lo que es la política pública, como las petroleras pero también las distribuidoras como Edenor y Edesur”.

“Entonces, finalmente tenemos estos tres elementos que terminan generando que de esta crisis que vemos constantemente solo se pueda salir a través de una renovación profunda de cada uno de esos elementos, buscando energías renovables que también sean sustentables y buscando desmercantilizar el sector con un control del Estado que hoy no está teniendo por sobre las empresas que terminan siendo las que finalmente determinan toda la reglamentación de cómo se maneja la política pública petrolera, ya sea hoy en el gobierno de Macri como ayer fue también en el de Cristina, pero cuya base está en todas las leyes que existen en el país del sector energético que son de la dictadura o del periodo neoliberal, y en ese sentido las que se fueron firmando posteriormente son continuidades de ellas”.

LA IZQUIERDA DIARIO.


¿Qué nos deja el tarifazo en el mercado del gas?

Gustavo García Zanotti*

Un análisis sobre el presente y futuro en materia de energía para nuestro país. La elevada tarifa del gas que afecta a usuarios y favorece a las empresas bajo la lupa atenta de un especialista en la materia.

Se ha iniciado en la Argentina un nuevo ciclo de creciente mercantilización de la energía. En este sentido, realizar un balance de las transformaciones del mercado del gas durante el gobierno de Macri contribuiría en prevenir y alertar a los sectores populares sobre este fenómeno. Ya que, por medio de diversas resoluciones, el ministro Aranguren no sólo llevó a cabo transformaciones cuantitativas de aumentos de tarifas y precios, sino que también trastocó las reglas de juego del mercado de gas en detrimento de los usuarios y a favor de las empresas.

Las transformaciones del segmento residencial en el mercado de gas son un claro ejemplo de mercantilización, y se le agrega una serie de características inéditas en su regulación. La Resolución 212/2016 E establece ajustes semestrales del precio de gas de este segmento, y tiene como meta pasar de 1,6 U$S/MMBTU a 6,8 para octubre de 2019. Este último valor corresponde al precio de importación del Gas Natural Licuado de octubre de 2016. De esta forma, se constituirá a este último como precio de referencia del mercado.

Al mismo tiempo, el precio del gas producido internamente se encuentra en claro ascenso desde los tarifazos de marzo, llegando a 3,53 U$S/MMBTU en junio.  Si sumamos los subsidios del Plan Gas I y II este se eleva a 4,72 U$S/MMBTU. El precio del gas natural más barato en el mercado proviene de la importación de Bolivia, que asciende a 3,94 U$S/MMBTU.

Por lo tanto, se escogió como valor de referencia de mercado al precio más caro: el Gas Natural Licuado de importación. Esto se debe a que el Ministro piensa el mercado con el manual de microeconomía neoclásica en la mano; es decir, en términos de cuánto cuesta agregar una unidad adicional de gas al mercado. Desde ya, las empresas petroleras se aprovechan de esta situación ya que percibirán un precio cada vez mayor. Además, este arreglo institucional iguala en condiciones de precios el valor agregado de una actividad extractiva, con la mayor industrialización que incorpora la producción de Gas Natural Licuado en sus países de origen.

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Fuente: elaboración propia con datos del Ministerio de Energía y Minería, Presidencia de la Nación.

El precio del gas en la boleta posee dos características que deberán ser corregidas en cada uno de los ajustes semestrales. Por un lado, se encuentra en dólares. Por lo tanto, todo ajuste en el tipo de cambio deberá ser reflejado en aumentos al usuario. Por otro lado, el precio del Gas Natural Licuado forma parte de un mercado competitivo a nivel mundial. Es decir, su precio oscila dependiendo las fuerzas de mercado. Tales movimientos también repercutirán en la boleta. El hecho de alcanzar los 6,8 U$S/MMBTU comprende un escenario hipotético que no se encuentra fijo. Por ejemplo, en abril de 2014 el precio del Gas Natural Licuado se encontraba en 18 U$S/MMBTU, unas casi tres veces más caro que en la actualidad. Además, hay que tener en cuenta que su precio se encuentra en alza desde junio de 2016.  Seguramente, el ajuste semestral de abril de 2017 cargará con un aumento en dólares mayor al previsto en octubre de 2016.

Equilibrio fiscal sobre la base del desequilibrio social

El principal objetivo del gobierno de Mauricio Macri consiste en disminuir el gasto estatal. Por ello, el Ministerio de Energía y Minería acredita una baja nominal del 17,9% en sus partidas en el presupuesto de 2017, ubicando a tal ministerio con el mayor recorte de la cartera.

Esto se debe a que el segmento residencial de gas se encuentra co-financiado tanto por el Estado Nacional como por los usuarios. El aporte del Estado nace del diferencial de precios entre el precio del gas importado y el precio del gas en boca de pozo. Es decir, la empresa estatal ENARSA adquiere gas importado a un precio superior al cual es inyectado en el punto de ingreso del sistema de transporte (PIST).

En consecuencia, el gobierno de Macri busca quitar este co-financiamiento, al dejar que el mercado sea solventado únicamente por los usuarios. Este plan de gobierno se llevará a cabo en el momento en que los precios internos (PIST) se igualen con el precio de importación del Gas Natural Licuado en 2019.

Sin embargo, no todos los subsidios del Ministerio se encuentran a la baja. Los planes Gas I y II, constituidos por los subsidios a las petroleras con el fin de aumentar la producción, crecieron un 62% en materia presupuestaria, y pasaron de $8.733 mil millones en 2016 a $14.182 mil millones en 2017.

Boletas explosivas

Realicemos un ejercicio práctico. Comparemos los cuadros tarifarios y de precios de 2015 con la nueva actualización de octubre de 2016. Para ello, tomemos el consumo promedio anual de un/a neuquino/a, que ascendía en 2015 a 3.672m3. La pregunta sería: ¿cuánto deberá abonar nuestro/a neuquino/a promedio anualmente con la nueva actualización de octubre de 2016 en comparación con el cuadro de tarifas de 2015? La respuesta: su factura anual ascendió de $744 a $8.857.

Los segmentos de la cadena más explosivos se encuentran constituidos por el precio del gas de las petroleras con un aumento de 1.204% (de $278 a $3.623). Le sigue el aumento de 1.061% (de $446 a $5.174) a las distribuidoras, y muy por detrás se encuentran las transportistas con un aumento de 188% (de $21 a $61).

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 Fuente: Elaboración propia con datos de ENARGAS

Cabe aclarar y resaltar varias cosas. En primer lugar, los $8.857 representan más de dos tercios del ingreso de una familia para no ser considerada pobre. Es decir, las empresas del mercado de gas se quedarán con dos tercios de uno de los doce ingresos de una familia que roza la pobreza. Este escenario inaugurará un nuevo concepto en la Argentina: la pobreza energética.

En segundo lugar, tal importe no se ha hecho sentir ya que rige a partir de octubre. En este sentido, en el año 2017 se prevén aumentos en los meses de abril y octubre en el precio de gas, así como actualizaciones en las tarifas. Por lo tanto, tal cifra quedará prontamente desactualizada.

Por último, se encuentra en vigencia la Resolución 99/2016 del Ministerio de Energía la cual establece topes de 400% en los aumentos de la factura de gas al consumidor residencial. Desde ya, desconocemos cómo se aplicarán tales topes y cómo se distribuirán al interior de la cadena.

* Lic. en Economía, Doctorando en Desarrollo Económico, Becario del CONICET, miembro de la Sociedad de Economía Crítica y de Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental.

Marcha


Video ¿Por qué la crisis energética?

En Argentina tenemos un sistema energético no equitativo, muy contaminante y poco democrático. Esto impide que la energía pueda servir para cubrir nuestras necesidades básicas y mejorar nuestra calidad de vida.

Desde el Observatorio Petrolero Sur junto al Colectivo Audiovisual Vacabonsai nos propusimos analizar y exponer los principales elementos del sistema energético nacional con el objetivo de democratizar la información sobre un tema que muchas veces resulta complejo y difícil de abordar: el sistema energético. Entenderlo es el primer paso para transformarlo, para caminar hacia una alternativa que pueda satisfacer las necesidades sociales.

Este video fue realizado en base a los datos que proporciona anualmente el Ministerio de Energía y Minería.

Otras Co-Producciones OPSur+VacaBonsai:

Argentina libre de fracking (https://youtu.be/i9MOISFiAP4)

Territorio Crudo (https://www.youtube.com/watch…)

 


Audios Encuentro Alternativas para la Soberanía Energética

Compartimos audios de la actividad realizada el 24 de noviembre en el Centro Cultural de la Cooperación. Para descargar audio hacer click sobre el reproductor con el segundo botón y seleccionar “Guardar como”.

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Mesa 1: La crisis energética desde las organizaciones sociales

Andrés Arnone, La Izquierda Diario / PTS (00:00-10:45)

Peto Dorin, Patria Grande (10:46-17:12)

Nicolás Cannone, Frente Popular Darío Santillán (17:13-26:53)

Luján Rodríguez, COB La Brecha (00:00-11:30)

Nicolás Núñez, Izquierda Socialista (11:31-49:49)

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Mesa 2: Soberanía Energética, propuestas y proyectos para un debate urgente

José Rigane, Fetera

Gabriel Soto, AUTE

Pablo Bertinat, Taller Ecologista

Palabras de cierre

Pablo Bertinat, (00:00-05:05)

Gabriel Soto, AUTE (05:06-09:55)

José Rigane, Fetera (09:56 – 11:00)

Felipe Gutiérrez, OPSur (11:01-14:00)

 
Serie de artículos “Alternativas para la Soberanía Energética” producidos por el OPSur con el apoyo de la Fundacion Rosa Luxemburgo con fondos del BMZ.
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La soberanía energética en debate

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Con la presencia de diversas organizaciones, partidos y sindicatos se realizó ayer el Encuentro “Alternativas para la Soberanía Energética” organizado por el OPSur en el Centro Cultural de la Cooperación, con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo. Ante unas setenta personas se presentó el video ¿Por qué la crisis energética?, que realizamos en conjunto con el VacaBonsai Colectivo Audiovisual

Escuchar audios de la actividad en el siguiente enlace

La primera mesa contó con la presencia de referentes de distintas organizaciones de izquierda: Nicolás Cannone (Frente Popular Darío Santillán), Andrés Arnone (La Izquierda Diario y  Partido de los Trabajadores Socialistas -PTS-), Luján Rodríguez (COB La Brecha), Nicolás Núñez, (Izquierda Socialista), y Peto Dorin (Patria Grande). Estos se refirieron a las distintas movilizaciones en contra de los tarifazos y profundizaron la crítica al sistema energético.

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La segunda mesa tenía como objetivo discutir los ejes centrales de un proceso de construcción de soberanía energética. José Rigane, secretario general de Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina, habló sobre la importancia de entender la energía como un derecho humano y la construcción de una soberanía popular para consolidar una soberanía energética.

Luego intervino Gabriel Soto, presidente de AUTE (sindicato de funcionarios de la empresa de energía estatal del Uruguay), que se refirió a la importancia del recambio energético en ese país hacia las energías alternativas; aunque criticó que estas se hayan desarrollado como una línea de negocios, en lugar de estar controladas por el Estado como un paso para la democratización energética.

Finalmente Pablo Bertinat, de Taller Ecologista, hizo hincapié en la necesidad de un recambio energético a energías que no sólo sean renovables sino que también tengan sustentabilidad ambiental, social y política. Señaló que la energía es un elemento de las políticas de desarrollo, por lo tanto planteó que es necesario discutir escenarios energéticos para repensar los modelos de desarrollo.

Compartimos fotos del Encuentro en Facebook

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