Tag Archives: Transición energética

campo maripe

Serie documental sonora: Territorio Crudo

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Recorrimos el norte de la Patagonia y los conflictos producidos por el avance de los hidrocarburos no convencionales, a través de los sonidos. Por medio de entrevistas y un panorama sonoro retratamos la realidad de cuatro territorios afectados por el fracking.

Territorio 1: Área Natural Fracturada, Auca Mahuida
Auca Mahuida

Auca Mahuida es un Área Natural Protegida del norte de la provincia de Neuquén. Sin embargo, en su interior hay cerca de 70 pozos petroleros que la afectan directamente y contravienen el objetivo mismo de su creación: conservar a perpetuidad su valiosa flora y fauna patagónica. Estos riesgos se redoblaron en 2013 cuando la francesa Total realizó el primer pozo de fracking, que se convirtió en el primer antecedente de un área natural fracturada en el mundo.

 
Territorio 2: Fuelmapu, Comunidad Mapuche Campo Maripe

campo maripe

Cuando en 2013 YPF y Chevron comunicaron el inicio del proyecto conjunto en Vaca Muerta, omitieron información crucial. Entre otras precisiones nada dijeron en torno a que el área del acuerdo se emplaza directamente en el territorio de un Lof [comunidad] mapuche, llamado Campo Maripe, que desmostró estar asentado hace casi 100 años en esa región de  Puel Mapu [territorio mapuche al este de la cordillera]. Desde entonces, las y los comuneros -en un principio tratados como “criollos” y hoy reconocidos legalmente como mapuche por la provincia del Neuquén luego de una larga lucha- emprenden acciones en pos de la defensa de sus derechos colectivos. Esta es su historia de conflictiva vecindad en medio del Fuelmapu, el territorio empetrolado.

Territorio 3: Mi Vecino Pluspetrol, Valentina Norte Rural
valentina norte En Valentina Norte, el barrio más al oeste de la ciudad de Neuquén, hay poco Estado y mucha empresa. La escuela, los tráileres sanitarios, los eventos sociales, la red de agua, el tendido eléctrico fueron y son financiados por los programas de responsabilidad social empresarial de Pluspetrol. Un barrio público de gestión privada. Un barrio que produce gas y no tiene gas. Ante esta situación los vecinos se organizan para mejorar su calidad de vida. ¿Cómo se “convive” medianera de por medio con un pozo? ¿Cuáles pueden ser los impactos de esta “convivencia”? Las respuestas, que debería dar el Estado, las da, como casi todo, el vecino, Pluspetrol.
Territorio 4: Fruta Amarga, Allen
  allen

La producción de fruta de pepita, centenaria actividad en la zona, está hoy bajo amenaza. Luego de ser librada al azar del mercado, una nueva actividad, más rentable para la provincia de Río Negro, comienza a ganar terreno en el Valle. Es la explotación de gas de formaciones de arenas compactas, que requieren de fracking para su extracción. A partir de una fuerte promoción estatal, mes a mes, las torres van ganando terreno a las chacras, alquiladas por productores económicamente hundidos. Los vecinos han realizado una serie de movilizaciones para evitar los riesgos de esta imposible “convivencia”. Intentan también que la zona más importante de producción de peras y manzanas del país no termine dando una fruta amarga

 


ESABA TOLOSA2

Convocatoria IX Encuentro Socio- Ambiental Buenos Aires

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Al día de hoy, las problemáticas socioambientales siguen presentes empeorando nuestra calidad de vida con más fuerza que nunca.

Los cambios de color político en el gobierno, las modificaciones económicas y su impacto social no sólo brindan una continuidad en la forma de abordar nuestra relación productiva con la naturaleza y el habitat si no que la profundizan. Sólo basta nombrar la eliminación de impuestos a las grandes multinacionales extractivistas para blanquear este panorama.

ESABA TOLOSA2

La Provincia de Buenos Aires conglomera una gran diversidad de problemáticas socioambientales que afectan directamente nuestros espacios de vida. El modelo del agronegocio se adueña de nuestras semillas y nos enferma a través de la exposición directa a las fumigaciones con agrotóxicos sobre nuestros campos, pueblos y escuelas rurales, y a través de la exposición indirecta a esos tóxicos a través del consumo de alimentos. La presencia de diferentes industrias contaminantes (como pasteras, refinerías y curtiembres, entre otras) afectan el aire, el agua y la tierra con sus vertidos, enfermando a las poblaciones cercanas y sus trabajadores. La falta de acceso al agua potable y de programas eficaces y expeditivos  para garantizar el acceso a una vivienda digna, nos condena a vivir en barrios precarizados, rodeados de contaminación electromagnética (subestaciones eléctricas y antenas), sin servicios sociales básicos (agua, cloacas), deficientes tratamientos de los residuos sólidos urbanos (CEAMSE, quemas a cielo abierto, basurales clandestinos,  microbasurales, etc), con espacios públicos privatizados, agravando nuestras condiciones de laborales, económicas y de existencia. La usurpación de las costas de nuestros ríos, la pretendida explotación de carbón mediante fracking, así como también la destrucción de bosques, selvas y humedales que generan los constantes procesos de inundaciones que sufrimos cada vez más en todo el país, tosqueras, plantas nucleares, incineradores, entre muchas otras, son sólo algunas de las problemáticas que atraviesan a nuestros barrios y pueblos.

El panorama actual de la provincia de Buenos Aires se ve agravado por la existencia de organismos ambientales del Estado (OPDS, Autoridad del Agua, OCABA) que callan con el fin de ser funcionales a los intereses del capital. A todo este cuadro de situación tenemos que sumar la violencia institucional de las policías municipales y provinciales.

Quienes venimos luchando hace décadas por una vida digna entendemos que somos nosotros y nosotras los que debemos decidir sobre nuestras formas de vida, sobre qué, cómo y para quién producir. Seguimos luchando y construyendo propuestas alternativas a este sistema y a este modelo, con la construcción colectiva y democrática de proyectos de agroecología, reutilización y reciclado de RSU, relocalización y reconversión tecnológica de las industrias contaminantes, autodeterminación y control ciudadano de los procesos productivos, promoción e inversión en la investigación, uso de energías renovables y sustentables (para uso domiciliario e industrial) y del uso y alcances de los espacios públicos, todo ello a través de la gestión participativa de la ciudadanía.

Porque entendemos que, para vivir dignamente, tenemos que respetar las diferentes formas de vida, aceptando que tanto en la ciudad como en el campo la pobreza no son el camino para generar un ambiente saludable y sustentable y porque no nos pararán ni con la implementación de la Ley Antiterrorista, el Proyecto X, las causas judiciales, el Protocolo Antipiquete ni la represión, nos reunimos para construir colectivamente el 9no Encuentro Socio Ambiental Buenos Aires.

Los/as invitamos a todos y a todas el Sábado 5 y el Domingo 6 de Marzo a partir de las 9hs para encontrarnos, compartir, discutir, y generar alternativas colectivas que unifiquen nuestras luchas en la búsqueda de una vida digna. Los esperamos a construir en comisiones, en plenarios y en talleres, a “El Galpón de Tolosa” (La Plata, provincia de Buenos Aires) Calle 526 entre 2 y 3, estación de tren “Tolosa” Línea Gral. Roca.

Para INSCRIPCIONES y CONSULTAS:

http://somosesaba.blogspot.com.ar/p/inscripcion.html

somosesaba@gmail.com

Fcb: Esaba Baires

CONTACTOS DE PRENSA:

Fernando- Naturaleza de Derechos (011) 153864-0522

Carlos- Foro por la Salud y el Ambiente de Vicente López (011) 154144- 9192

Carla- Espacio de Lucha Territorial Río Bravo (011) 156012- 5965

Alita- Tierra Para Vivir- COB La Brecha (011) 155867-7879

 


Taller 1

Se realizó el taller sobre “Crisis energética – tarifazos y la posición de la FeTERA / CTA Autónoma”

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La real dimensión de la crisis energética se vuelve más cruda cada día, en cada apagón y en cada boleta con aumentos en todo el país. La falta de inversión, el trabajo precarizado y una tarifa social que garantiza la pobreza energética (cuando los ingresos de una familia no alcanzan para asumir los costos de la energía para satisfacer necesidades domésticas) son signos de época. Se suman el daño ambiental y la ausencia de soberanía. Todos estos temas se trataron en el taller “Crisis energética – tarifazos y posición de la FeTERA / CTA Autónoma”, organizado por la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA) y del Instituto de Estudios y Formación (IEF CTA-). Ya hay nuevas invitaciones para seguir articulando estos encuentros.

Taller 2

¿Qué busca la FeTERA, el IEF y la CTA con este tipo de encuentros?

“Se intenta articular perspectivas, compartir las posiciones históricas de la FeTERA y actualizar el pensamiento de cara a los desafíos en el nuevo gobierno y contexto internacional”, así lo explica Julio Gambina, director del IEF-CTA y uno de los principales animadores de la reunión. Además, agregó que “es una iniciativa de los trabajadores como articuladores de propuestas que aparecen diferenciadas, como por ejemplo la del movimiento ambientalista y los movimientos de los trabajadores, porque en definitiva lo que se busca es armonizar distintas estrategias en defensa de los derechos humanos integrales de los pueblos”.

¿Se juntaron personas que piensan lo mismo?

Responde a eso José Rigane, secretario adjunto de la CTA y secretario general de la FeTERA: “No, hemos convocado gente que trabaja en distintos ámbitos, podrán pensar lo mismo en algunas cosas, pero en otras no tanto. Hay gente que no está de acuerdo con la energía nuclear, otra que no está de acuerdo con el desarrollo de la energía hidroeléctrica, están los que ponen más el énfasis en la problemática ambiental y los que lo acentúan en diversificar la matriz energética y garantizar el acceso a la energía, de manera que no es cierto que todos piensan lo mismo; lo que si hay coincidencia en que la energía no puede ser una mercancía, porque es un derecho humano y tiene que ser así desde una política de estado”.

Taller 1

Además de los anfitriones participaron: Ramón Gómez, Héctor Polino, Laura García Vázquez, Mario Gómez, Gustavo Lahoud, Eduardo Smidt, Adrián Ruiz, Fernando Cabrera, Diego Di Risio, Agustín González, Gabriel Martínez, Agustín Arbor, Javier Barrios, Gustavo Calleja, Agustina Elorza y Javier Garnica.

Ya en la sala de reuniones de la CTA, Gustavo Calleja, ex secretario de Energía e integrante del MORENO (Mov. Nacional por la Recuperación de la Energía Nacional Orientadora), realizó un recorrido histórico y contrapuso los modelos de producción de energía a lo largo de la historia de nuestro país. Se focalizó en gas y petróleo, principalmente antes y después de la privatización de YPF. Pero también marcó las continuidades que se pueden señalar entre la actual gestión de Juan José Aranguren (ministro de Energía y Minería) y el Presidente Mauricio Macri con la gestión Kirchnerista y el sostenimiento del modelo de las privatizaciones y el neoliberalismo.

En si intervención, Calleja dijo: “lo que antes iba a los fondos del estado, ahora todo ese dinero se convirtió en utilidades que se van afuera del país, junto con la libre disponibilidad de lo que extraen las empresas”. Y agregó que “el ministro Aranguren le da beneficios y responsabilidades a gente que ya fracasó, como las empresas Edenor y Edesur”.

Héctor Polino, titular de Consumidores Libres y reconocido dirigente del Partido Socialista, argumentó sobre la falta de inversiones por parte de las empresas privadas, en particular las del área metropolitana como Edenor y Edesur. El dirigente afirmó que estas empresas giraban las ganancias al exterior convertidas a dólares en la época del uno a uno y con tarifas que fueron fijadas según las tarifas de EE.UU. que tenían una inflación alta.

Taller 4

Luego explicó que cuando se salió de la convertibilidad hubo un gran desfasaje. Polino también retomó una de las grandes preguntas de la jornada: ¿A dónde fueron los subsidios del Estado? “Edenor y Edesur deben miles de millones de pesos a Cammesa, no pagaron la energía que están distribuyendo pero han cobrado los subsidios y las tarifas, pero no han invertido”. Y agregó: “se necesita control de Estado, pero queda registrado que en la actual gestión: 2 de los 4 directores que están en el ente de control de las empresas hace poco ocuparon altos cargos en estas mismas empresas. Nos están tomando el pelo. Hay que formar una comisión investigadora de los subsidios”.

“Hay que anular los contratos con las empresas de gas y electricidad y crear empresas públicas en cuyos directorios estén los representantes del Estado, de los trabajadores del sector, de los consumidores, de las cooperativas de generación eléctrica, de los servicios relacionados con electricidad y gas y hacer transparente los costos reales de kilo watt de electricidad y metro cúbico de gas”.

Como ejemplo claro de falta de inversión de las empresas privatizadas, Polino dijo que “en estos cortes de luz de este verano de 2016 se han encontrado cables que eran de 1970”.

Otra invitada que tomó la palabra fue Laura García Vázquez, del movimiento Emancipación Sur y de la CTA de la Prov. De Bs. As. y de la ciudad de Bahía Blanca, quien dijo que “hay que incorporar que la gente tenga la necesidad de pensar que todos tenemos derecho a la energía. Esto resulta clave”. Además, agregó que este gobierno “actúa como si no fuese parte del problema o no tuviese responsabilidad desde el estado con los problemas energéticos. Se para desde afuera, opinando. Hay que ser claros en el mensaje y decir que ellos son parte”.

Por su parte Gustavo Lahoud, asesor parlamentario de Unidad Popular, manifestó que “Aranguren dejó muy en claro que para mejorar los servicios hace falta bajar la demanda a través de los tarifazos” y planteó que “hay que trabajar en la forma en la cual comunicamos lo que está pasando en el sector para combatir la situación de falta de transparencia y de problemas en servicios que deberían ser considerados derechos inalienables”.

Diego Di Risio, de Observatorio Petróleo Sur, preguntó sobre “cómo podemos abrir el concepto de crisis energética para integrar la crisis ecológica, climática y así calcular bien los costos de producción de energía que hoy en día deben incluir las consecuencias a nivel social, ambiental, etc. y que no están considerados”. También expresó la necesidad de “cuestionar subsidios a empresas que llevan a cabo técnicas no convencionales como el fracking”.

Al mismo tiempo, llamó a reflexionar en que una “transición energética y productiva es importantísima pero muy difícil teniendo en cuenta que muchas provincias dependen de la extracción de petróleo y recursos mineros. Hay que complejizar el tema de la crisis energética”, afirmó.

Por su parte, Agustín Arbor, secretario de medio ambiente de la FeTERA y secretario general de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APECNEAN), argumentó sobre la necesidad de recuperar la soberanía energética: “sin energía no hay soberanía posible en ningún espacio y, por suerte, la Argentina tiene todos los recursos para poder diversificar su matriz energética y lograr la soberanía teniendo en cuenta la cuestión ambiental y climática”. Y reafirmó: “necesitamos de todas las fuentes de energía pero teniendo en cuenta el impacto ambiental y el cumplimiento de objetivos”.

También señaló que “hay empresas nacionales que ya están desarrollando máquinas para producir energía renovable y hay que profundizar esto e incluir más fuertemente las energías alternativas en el mix energético”.

Los encuentros y posiciones en este tema prometen continuar desarrollándose. Por lo pronto han quedado todos invitados al  XVI Congreso Nacional Ordinario y el XVIII Congreso Nacional Extraordinario de FeTERA que se realizará el 25 y 26 de marzo en el auditorio de la sede nacional de ATE, Av. Belgrano 2527, Ciudad de Buenos Aires.

Tomado de Prensa FeTERA


cambio climatico

Pedido a Naciones Unidas que Aborde los Impactos del Fracking en los Derechos Humanos

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Esta carta será enviada a Naciones Unidas el 15 de enero, pidiendo que el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos se informe y trate los riesgos e impactos de la fracturación hidráulica en los derechos humanos. Por favor apoyen a esta iniciativa firmando la carta!

Enviar la indicación de su firma institucional a: jdtaillant@gmail.com

Estimados miembros del Grupo de Trabajo sobre Derechos Humanos y Empresas Transnacionales y Otras Empresas Comerciales en la ONU:

Estamos en contacto con ustedes para transmitirles una creciente preocupación mundial que afecta a la plena realización de los derechos humanos debido a la evolución de una actividad empresarial de alto riesgo social y ambiental llamada fracturación hidráulica.

La fracturación hidráulica o fracking, es un proceso industrial desarrollado recientemente, pero que evoluciona rápidamente en la industria del petróleo y gas. Consiste en perforar al suelo e inyectarle agua, sílice y productos químicos tóxicos a niveles profundos de la geología (esquisto, arenas compactas u otras formaciones geológicas que contienen hidrocarburos) a muy alta presión, con el fin de crear grietas en la geología que luego liberan petróleo y gas atrapadas en el roca.

A diferencia de las operaciones de petróleo y gas convencionales, el fracking emplea cantidades voluminosas de agua dulce. También genera grandes cantidades de residuos tóxicos líquidos para los que no existen instalaciones de tratamiento y eliminación segura y adecuada. Los residuos de fracking, que son a veces radiactivos, se inyectan bajo tierra en pozos destinados a inyecciones industriales, a veces causan retornos a superficie, o simplemente se entierran en los mismos sitios donde se hace el fracking o en rellenos sanitarios municipales.

Desde que empezaron las preocupaciones por las operaciones de fracking durante la última década, han aparecido más de 600 estudios científicos[1] y miles de informes periodísticos que han demostrado que la fracturación hidráulica provoca impactos adversos significativos. Estos incluyen la contaminación del agua y del aire, terremotos, deforestación, la contaminación de aguas superficiales y subterráneas por químicos utilizados en el fracking, hidrocarburos, residuos de petróleo y residuos radiactivos, así como cicatrices en la tierra. También se ha registrado contaminación lumínica, contaminación acústica, el aumento de accidentes de tránsito y muertes, la caída en valores de la propiedad, la rápida industrialización de zonas residenciales y de la vida silvestre, la fragmentación de la comunidad, y otros típicos efectos negativos que conlleva el rápido desarrollo industrial. También y aun más preocupante son los impactos registrados en la salud, incluyendo enfermedades respiratorias, lesiones en la piel, nauseas, y malformaciones de nacimiento.

A nivel local, las personas que viven cerca de las zonas donde se realiza la fracturación hidráulica, informan de una amplia gama de efectos adversos para la salud que se pueden atribuir a la exposición a productos químicos utilizados en el fracking, entre estos hidrocarburos y otras emisiones provenientes de operaciones tanto en la exploración como en la extracción del combustible por este método. Los productos químicos utilizados en las diferentes etapas de la fracturación hidráulica, pueden dañar y deteriorar todo el sistema humano.[2] La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y científicos independientes han identificado más de 1.000 ingredientes químicos utilizados como fluidos de fracturación hidráulica, que se inyectan en el suelo. [3] La EPA señala los riesgos de la fracturación hidráulica para la salud debido a la posible contaminación de cursos de agua, citando “casos específicos en los que uno o más mecanismos provocaron impactos sobre recursos de agua potable, incluyendo la contaminación de los pozos de agua potable.”

Los más notorios estudios de fracking documentados provienen de la propia industria de petróleo y gas, mostrando, por ejemplo, que las cañerías de cemento  y acero subterráneas, por las que fluyen los combustibles fósiles extraídos junto a los fluidos del fracking que contaminan las fuentes subterráneas de agua potable, estallan o se agrietan con frecuencia asombrosa. El cinco por ciento de todos los pozos de petróleo y gas producen fugas inmediatamente después de la perforación inicial y en casi el 60% de los casos se producen fugas después de un período de 30 años, según un estudio sobre fugas realizado por una conocida empresa de petróleo y gas. La Sociedad de Ingenieros de Petróleo ha descubierto recientemente que el 35% de todos los pozos de petróleo y gas en el mundo evidencian fugas.[4]

Los emprendimientos de fracturación hidráulica raramente consultan a las partes interesadas en las decisiones relativas a los usos del suelo o sobre la expansión de sus operaciones, incluyendo por ejemplo en tierras indígenas. En algunos casos, las decisiones de inversión en la fracturación hidráulica se realizan en el marco de negociaciones secretas entre empresa y Estado mientras que las comunidades que deben enfrentar los impactos del fracking son víctimas de represión brutal de la policía cuando exigen legítimamente participar en las decisiones que gobiernan la inversión.

A nivel mundial, el impacto acumulativo de la fracturación hidráulica también es profunda. Pese a las afirmaciones de la industria que la extracción de gas natural mediante la fracturación hidráulica ayudará a hacer frente a las tendencias de cambio climático mediante la sustitución de energías que emiten CO2. La realidad es que la tecnología empleada actualmente por empresas que realizan fracturación hidráulica es inadecuada, y resulta en la significante emisión de metano fugitivo a la atmósfera. Teniendo en cuenta que el gas metano es aproximadamente 72-100 veces más potente como gas de efecto invernadero que el CO2, la fracturación hidráulica está exacerbando el cambio climático, no mitigándolo.

Evidentemente, los impactos de la fracturación hidráulica coloca prácticamente a todos los derechos humanos en situación de riesgo, incluyendo el derecho a la salud, el derecho al agua, el derecho a la alimentación, el derecho a la tierra, el derecho a la propiedad, y a un medio ambiente sano, el derecho a libre determinación, al trabajo, a un nivel de vida digno, y el derecho al acceso a la información y al acceso a la justicia, así como a la libertad de expresión y participación. Inclusive, el derecho humano más esencial y básico a la vida está en riesgo por las operaciones de fracturación hidráulica.

Considerando la gravedad de los riesgos implicados en la fracturación hidráulica, muchos gobiernos, entre ellos los de Texas, Nueva York, Colorado y Vermont, así como los países de Francia, Bulgaria y Alemania, han adoptado una posición cautelosa ante la actividad. Después de fundadas consideraciones y numerosos estudios que revelan los peligros del fracking, estos gobiernos o bien han prohibido la actividad o decidido suspender las operaciones de fracking hasta poder evaluar la información existente sobre los riesgos e impactos sociales y ambientales de la actividad.

Otros gobiernos, a pesar de estos riesgos, han preferido cortar camino y arriesgar respecto a estos impactos desarrollando políticas energéticas que incluyen fracturación hidráulica sin consultar las partes interesadas, mientras que muchas empresas han ignorado procedimientos de debida diligencia para identificar, evaluar y abordar las dimensiones de derechos humanos afectadas por esta actividad industrial.

Solicitud al Grupo de Trabajo:

El propósito de esta carta es advertir al Grupo de Trabajo de la ONU sobre Derechos Humanos y Empresas Transnacionales y Otras Empresas Comerciales (Grupo de Trabajo) sobre los riesgos de la fracturación hidráulica respecto a la plena realización de los derechos humano, y para pedirle al Grupo de Trabajo que registre y aborde este tema. Nos gustaría hacer hincapié en que el fracking es de importancia primordial para el mandato del Grupo de Trabajo, dadas sus profundas implicaciones para la realización de los derechos humanos, entre estos, en relación con el deber del Estado de proteger, la responsabilidad empresarial de respetar, y los derechos de las víctimas a tener acceso a la remediación efectiva.

Las operaciones de fracturación hidráulica, incluidas las actividades de exploración y extracción, están en aumento en todo el mundo. Visto que esta práctica está en etapa evolutiva, su relevancia en cuestiones de derechos humanos seguirá siendo importante y por su gravedad en los impactos sociales y ambientales que conlleva, estará en el centro de conflictos locales donde se pretende realizar esta práctica industrial. Por esta razón, es importante que el Grupo de Trabajo participe en esta discusión, que adquiera conocimientos sobre la práctica y sus consecuencias para la sociedad a fin de que pueda comprender los riesgos que supone para los derechos humanos, y lo más importante, para ayudar a guiar a la sociedad, a Estados y a empresas, para hacer frente a estos impactos antes de que se materialicen y para remediarlos una vez que los impactos hayan ocurrido.

Proponemos al Grupo de Trabajo:

Adoptar un enfoque preventivo sobre la fracturación hidráulica y teniendo en cuenta la información ya ampliamente disponible y documentada sobre la salud y el medio ambiente, emitir una declaración de preocupación sobre los impactos potenciales de las operaciones de fracking a los derechos humanos; Colaborar con los Estados, con académicos, con el sector de petróleo y gas, con organizaciones de derechos humanos y con otros grupos interesados, a identificar las cuestiones pertinentes de derechos humanos implicadas por operaciones de fracturación hidráulica; Colaborar con socios afines y buscar ayuda para elaborar un informe sobre las implicancias para los derechos humanos, los riesgos y los impactos de la fracturación hidráulica; Colaborar con especialistas para el desarrollo de materiales de orientación para los Estados y para las empresas de petróleo y gas, para considerar de forma adecuada los impactos en los derechos humanos y realizar evaluaciones antes, durante y después de cualquier operación de fracturación hidráulica prevista o en curso; Invitar a que grupos de interés envíen información respecto a sus experiencias con la fracturación hidráulica, incluyendo presuntas víctimas individuales y comunitarias de las operaciones de fracking para informar al Grupo de Trabajo en cuanto a sus preocupaciones sobre los riesgos de derechos humanos reales, potenciales o supuestos y los impactos causados ​​a ellos por operaciones de fracturación hidráulica; Estamos a disposición para asistir al Grupo de Trabajo con estas tareas.

C.C.

Comisión Interamericana de Derechos Humanos Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas Relator Especial de la ONU sobre los derechos humanos y el medio ambiente Relator Especial de la ONU sobre los pueblos indígenas Relator Especial de la ONU sobre el derecho humano al agua potable y el saneamiento Relator Especial de la ONU sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental

Lecturas Sobre Derechos Humanos y Fracking

El Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CHRE). Derechos Humanos y el negocio de Fracking: Aplicación de los Principios Rectores de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos de fracturamiento hidráulico. CHRE.2015: http://wp.cedha.net/wp-content/uploads/2015/08/Fracking-and-UNGPs-Consulation-Draft-August-20-2015.pdf

EHRA. Medio Ambiente y Derechos Humanos Asesor. Una evaluación de los Derechos Humanos de hidráulico Fracturamiento para Gas Natural. 2.011.

Agencia Estadounidense de Protección Ambiental (EPA). La evaluación de los posibles impactos de fracturamiento hidráulico para Petróleo y Gas en recursos de agua potable. 06 2015: http://wp.cedha.net/wp-content/uploads/2015/06/HF_ERD_JUN2015.pdf

Grear, E. Grant, T. Kerns, K. D. Morrow y Short. Una evaluación de los Derechos Humanos de la fracturación hidráulica y otra no convencional Desarrollo de gas en el Reino Unido. Octubre 2014: http://www.sas.ac.uk/sites/default/files/files/UK%20HRIA%20w%20appdx-hi%20res.pdf LM. McKenzie, R. Witter, L. Newman, J. Adgate. Evaluación de los riesgos para la salud humana de las emisiones a la atmósfera desde el desarrollo de los recursos de gas natural no convencionales. En Ciencia of the Total Environment. 2012.

D. Breve et.al. Energía extrema, “fracking” y los derechos humanos: un nuevo campo para las evaluaciones de impacto de los derechos humanos? El Diario de los Derechos Humanos. 2015: http://dx.doi.org/10.1080/13642987.2015.1019219

T. y M. Rotkin Srebotnjak. Fracking Humos: contaminación atmosférica ocasionada por fracturamiento hidráulico Amenaza Salud Pública y Comunidades. Consejo de Defensa de Recursos Naturales. 2014: http://www.nrdc.org/health/files/fracking-air-pollution-IB.pdf

UNANIMA. El fracturamiento hidráulico para el gas natural: Una nueva amenaza para los derechos humanos. 2011: http://daccess-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G11/160/72/PDF/G1116072.pdf?OpenElement

[1] Zotero. Citation Database: https://www.zotero.org/groups/pse_study_citation_database/items

[2] TEDX. Chemicals in Oil and Gas Operations, Health: http://endocrinedisruption.org/chemicals-in-natural-gas-operations/health

[3] TEDX. Chemicals in Oil and Gas Operations, Health: http://endocrinedisruption.org/chemicals-in-natural-gas-operations/health

[4] Schlumber.“


alto valle perforado

Libros, el otro boom de Vaca Muerta

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Vaca Muerta, un pedazo de piedra a 3.000 metros de profundidad, ganó una inusitada fama en los últimos años. El mercado editorial se hizo eco de la nueva estrella y generó, en el último año, al menos siete libros sobre temas petroleros, un mundo hasta aquí reservado para especialistas que empezó llegar al gran público.

alto valle perforado

El que picó en punta fue “Yeil”, una publicación del expresidente de GyP, Rubén Etcheverry junto al periodista Miguel Toledo, que vio la luz en el 2012. Etcheverry solía regalarlo a quienes lo visitaban en su vieja oficina de la calle Carlos H. Rodríguez. Hoy es una biografía de consulta obligatoria difícil de conseguir. El libro, de carácter técnico, fue el primero de difusión masiva en explicar qué era lo no convencional, inclusive antes de que estallara el boom posvuelta de YPF al Estado.

Otro que probó suerte fue el exdiputado neuquino Daniel Baum, que publicó “¿Vaca Muerta o Vaca Viva?”, donde polemiza sobre las políticas energéticas de los últimos años con una mirada crítica. Lo más rico del libro es su propia experiencia como legislador nacional durante el tratamiento de la privatización de YPF en los 90.

En el 2015 llegó el turno del boom porteño. Dos grandes editoriales, Planeta y Sudamericana, publicaron sendos libros de carácter político que intentan llevar al gran público las vicisitudes en torno a Vaca Muerta. El primero en salir fue “Vaca Muerta” de Alejandro Berkovich y Alejandro Rebossio, una extensa crónica que desanda todo lo que rodea a la explotación no convencional, desde Estados Unidos hasta la región.

El segundo fue “Argentina Saudita” de Alejandro Bianchi, que con un tono similar se detiene algo más en la “rosca política” y los negociados nacionales detrás del mundo petrolero.

La gran demanda social sobre temas ambientales tuvo su respuesta. Varios autores, entre ellos Maristella Svampa y Enrique Viale, publicaron “20 mitos y realidades sobre el fracking”, que además puede leerse gratis en internet. En la misma línea se presentó esta semana “Alto Valle Perforado”, una serie de crónicas escritas por el periodista Martín Álvarez que muestran la cara negativa del impacto petrolero.

Otro que incursionó en ese boom literario-petrolero fue el diputado emepenista Luis Sapag, que sumó así un libro más a su haber. En este caso se trata de “Entender Vaca Muerta”, de editorial Prometeo. Según su autor, se propone como una suerte de manual apto para todo público para entender el desarrollo no convencional y sus impactos.

La entrada “Vaca Muerta” en Google arroja unas 800.000 entradas. Un fruto de la demanda de información sobre este tema, que el mercado editorial intenta saciar.

Nota: Diario Río Negro, suplemento Energía.


Multisectorial contra la hidrofractura

Reflexiones y desafíos para el 2016 de la Multisectorial Contra la Hidrofractura

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Un nuevo cierre del año según el calendario gregoriano nos envuelve en un proceso de balances y perspectivas, balances necesarios para volvernos fuertes para el intenso año de lucha que se viene.
Multisectorial contra la hidrofractura
Lo que nos dejó el 2015
El año 2015 marcado por el desarrollo electoral tanto nacional, como provincial, puso de cara a la sociedad dos modelos de proyectos políticos. Por un lado los sectores de poder lograron en gran medida imponer a sus candidatos y sus agendas a fuerzas de millones y millones de pesos aportados por las grandes empresas multinacionales y nacionales que se preparan para seguir beneficiándose por la labor de sus representantes. Por otro, múltiples organizaciones populares, partidarias o no, participando de las elecciones o no, continuamos denunciando las consecuencias de un modelo que cambia de personajes, pero no de intenciones y objetivos. Esta actividad la redoblaremos teniendo en cuenta los nuevos gabinetes y medidas que ponen en evidencia el carácter anti popular, extractivista y represivo del nuevo gobierno.
La técnica del fracking se ha instalado y avanza día a día sobre territorios mapuce, sobre áreas naturales protegidas, sobre las tierras destinadas a la producción de alimentos y sobre barrios de la ciudad. Cada día más vecinxs sufren en su cuerpo y en sus condiciones de vida los efectos nocivos de esta actividad y ese es el motivo fundamental de nuestra obstinada resistencia, de nuestro paciente y muchas veces silencioso trabajo de difusión, denuncia y organización.
Desde la Multisectorial contra la Hidrofractura de Neuquén en este 2015, hemos denunciado el avance de la frontera de hidrocarburos sobre el barrio Valentina Norte Rural, exigido el cierre y remediación de los basureros petroleros que están sobre la ciudad junto a lxs vecinxs organizadxs en Fuera Basureros, repudiamos y nos movilizamos contra el encuentro de las empresas petroleras junto con el gobierno provincial en el cual se cerraban los acuerdos de saqueo. Ante este panorama oscuro, también reconocimos y acompañamos la pelea por el relevamiento territorial realizado a la comunidad mapuce Campo Maripe y reclamamos la absolución a lxs compañerxs de las comunidades Winkul Newen y Wiñoy Folil, apoyamos a los vecinos de Las Coloradas en su pelea contra la minera, realizamos caravanas, proyecciones y charlas, recorrimos escuelas y barrios de nuestra ciudad, sin otra convicción que la de aportar al desarrollo de una organización colectiva, unitaria y con firmes posicionamientos contra la hidrofractura, sus responsables y consecuencias.
Lamentablemente, además de los embates de los gobiernos y las empresas, sufrimos los permanentes ataques de grupos de compañeros que llevan adelante las prácticas rupturistas con denuncias infundadas sobre nuestros espacios de construcción, y que tienen como resultado la fragmentación de las resistencias territoriales y alimentar la posición del enemigo. Con estas prácticas gana el capitalismo y el extractivismo y perdemos los pueblos.
No acordamos con las miradas macartistas y anti-organizaciones con las que miden nuestras intervenciones y mucho menos con las prácticas violentas y misóginas. Debemos respetar las diferentes formas de organizarnos, en partidos políticos, en organizaciones, en asambleas, en multisectoriales, en sindicatos. Lo importante es que nos organicemos, que confluyamos y que seamos más quienes demos batalla contra la explotación y el avasallamiento a nuestros derechos. El divisionismo es una técnica del imperialismo para desestimar nuestras luchas y debemos combatirlo.
Nuestros desafíos
El 2016 será un año en el que se profundice la explotación de hidrocarburos no convencionales, se multiplique el ingreso de empresas transnacionales que saqueen nuestros territorios y en el que se garanticen los beneficios para las corporaciones y las burguesías locales. La contrapartida de esto, es mayor ajuste sobre lxs trabajadorxs, despidos e incremento del costo de vida. Ante este contexto, no queda más que hacer un llamado a la unidad en las luchas, necesitamos dejar de lado las mezquindades y unirnos en la acción para frenar el saqueo y la contaminación, unirnos para defender nuestro territorio, nuestra salud y nuestro futuro.
Es desde esa convicción que las organizaciones y compañerxs que conformamos la Multisectorial contra la Hidrofractura reafirmamos nuestro compromiso en la lucha contra el fracking y llamamos a todas las organizaciones populares, compañeros y compañeras independientes, que entiendan como fundamental esta lucha a redoblar los esfuerzos para encontrarnos, organizarnos, reflexionar y luchar juntxs. Hoy mucho más que nunca, seguimos de pie y nos preparamos para lo que se viene pensando como lo hacía el Che que “si fuéramos capaces de unirnos, qué hermoso y cercano sería el porvenir”.
Multisectorial contra la Hidrofractura de Neuquén
Diciembre 2015


pensamiento critico

Se realizaron los Encuentros de Pensamiento Crítico

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pensamiento critico

En esa presentación expuso la bienvenida el Secretario Adjunto de la CTA Autónoma, compañero José Rigane quien saludó la iniciativa política del IEF-CTA A en las condiciones de ofensiva de las clases dominantes en Argentina y en Nuestramérica, que convoca al debate de ideas. Es un tiempo de pensamiento, de crítica de la realidad y de las concepciones teóricas que pretenden leer la realidad, señaló Rigane.

El Director del IEF, Julio C. Gambina presentó los ejes temáticos de la discusión, concentrados en 4 ejes para discutir y si es necesario recrear o ampliar.

El primero de los ejes remite a la cuestión de la transición, a partir de la definición clasista, anticapitalista y antiimperialista que asume como auto caracterización la CTA A. El problema es como debatir la transición desde la sociedad actual hacia otra sociedad, algo que nos proponíamos cuando discutíamos en país que tenemos y el que necesitamos en el movimiento por una constituyente social. No alcanza con la crítica de la realidad y debe construirse en la dinámica cotidiana el anticipo del horizonte buscado, lo que supone relaciones fraternales, democráticas, anti patriarcales, no discriminatorias, solidarias. La crisis del capitalismo mundial exige discutir la transición, que no es solo un asunto económico, sino político, social y cultural.

El segundo de los ejes propone discutir la dialéctica entre lo social y lo político, entre los movimientos populares y la política. Ello implica discutir la acumulación de poder de las luchas organizadas por el movimiento social; pero también el Estado, su carácter de clase y relacional, con disputas entre las clases dominantes y las subalternas para definir el rumbo de sus acciones. Son temas actuales atravesados por la institucionalidad del país y la política electoral, pero también por la propia dinámica de la organicidad del movimiento social y la réplica de las formas hegemónicas del patriarcalismo, el colonialismo, la discriminación e incluso el racismo en el seno de las organizaciones del pueblo. Resulta imprescindible el debate sobre cómo se construye política y se acumula desde el movimiento popular; que se privilegia y cuáles son las formas de la promoción de una mayor inserción política del movimiento social en la definición del rumbo civilizatorio contemporáneo.

Respecto del tercer eje, un tema central para las y los trabajadorxs nos lleva a discutir el desafío del movimiento obrero en la actualidad. Los cambios en el empleo, en las formas de administración y gestión de la fuerza de trabajo, en la explotación y súper explotación contemporánea del capitalismo, en la informalidad, la pérdida de seguridad social, la tercerización, precariedad, desempleo y subempleo, son cuestiones estructurales que definen la situación de lxs trabajadorxs en nuestro tiempo de capitalismo en crisis. Claro que todo ello impacta en la organización de lxs trabajadorxs y las formas de lucha, como en las estrategias para construir la ofensiva para la liberación y superar el programa de subordinación sustentado desde las clases dominantes como ofensiva del capital sobre el trabajo, la naturaleza y la sociedad.

Sobre el cuarto eje, concentrado en la discusión del modelo productivo y de desarrollo se sostiene la necesidad de construir el imaginario del orden alternativo, partiendo de la difusión de aquellas experiencias que desde la práctica construyen un nuevo modelo de producción. Es necesario discutir y denunciar la expansión de la frontera sojera y los transgénicos, como la subordinación a las transnacionales de la alimentación y la biotecnología, pero también se requiere difundir los contenidos y formas de expresión de la convocatoria a la soberanía alimentaria, la agricultura familiar y comunitaria. En ese sentido discutir la mega minería a cielo abierto y la explotación de hidrocarburos no convencionales vía fracking y utilización de tóxicos, como parte del saqueo de los bienes comunes, al tiempo que difundimos las concepciones de la producción respetuosa de los bienes comunes y que se oriente a sostener el metabolismo natural de la sociedad con una propuesta de soberanía energética. De igual modo pretendemos argumentar sobre la crítica a la industrialización dependiente para sostener una perspectiva no dependiente sustentada en la soberanía popular. Se trata de discutir el endeudamiento público al servicio de la dictadura de las transnacionales financieras, y por ende suspender los pagos mientras se investiga y se apunta a una propuesta alternativa de coordinación de las finanzas del sur para otro modelo productivo y de desarrollo. La soberanía popular está en el eje para superar la crítica y construir la nueva sociedad.

Talleres descentralizados

Tras la presentación de los participantes en los 5 espacios del debate sobre Pensamiento Crítico, se produjeron discusiones en taller (el segundo momento de la metodología) en Comodoro Rivadavia, en Córdoba, en Rosario, en San Luis y en Capital Federal.

Como era de imaginar, el tiempo fue corto y la demanda fue estirar el momento de discusión participativa por lugar y demorar el momento de las conclusiones y el cierre. El IEF-CTA A difundirá esos debates y las principales conclusiones, sin perjuicio de lo que anticipamos en estas notas.

Conclusiones

En el cierre, tras ser presentadas las principales conclusiones por ámbito de discusión, el Director del IEF-CTA Autónoma resaltó que esta es la primera actividad de una iniciativa política por el pensamiento crítico decidida desde la Mesa Nacional de la CTA Autónoma, que articula con otros objetivos estratégicos para el despliegue del plan actual y futuro de la Central para construir la ofensiva y la acumulación de poder popular en las condiciones actuales de la lucha de clases local, regional y mundial. Son debates para constituir SUJETO consciente, organizado y en lucha, al tiempo que se construye el PROGRAMA que trasciende a las reivindicaciones democráticas de lxs trabajadorxs para disputar poder desde el pueblo, lo que supone discutir las FORMAS POLITICAS de intervención popular en la disputa del poder.

Se sostuvo en el debate que si en los 90 el eje fue la resistencia y los NO, al ALCA, a la deuda, a la militarización, contra las privatizaciones y las desregulaciones, la mercatinlización creciente, etc,; el presente se define por la ofensiva de los SI que supone la lucha por la soberanía alimentaria, energética o financiera, como parte de la soberanía del pueblo para la emancipación. Ese es el camino de la construcción de la CTA desde sus inicios y por eso se rescató la experiencia de los Encuentros del Nuevo Pensamiento a fines de los 90, estos encuentros por el Pensamiento Crítico, tanto como los viejos y tradicionales pensamientos por la revolución social y el fin de la explotación del hombre por el hombre.

Entre los acuerdos principales se construyó una agenda para estimular los debates de Pensamiento Crítico en estos territorios y muchos otros, para que sea federal, descentralizado y con momentos de articulación y síntesis nacional. Se recuperó que el 2016 concentra efemérides para el debate de su actualidad, tales como el bicentenario de la independencia, lo que implica discutir la independencia y la dependencia; pero el 2016 es también el cincuentenario de la noche de los bastones largos y el ataque a la Universidad Pública y el pensamiento; tanto como los 40 años del golpe genocida en 1976.

Gran entusiasmo generó entre los participantes de un debate que concentró a una parte de la dirección de la Central, al activo militante vinculado a la construcción de pensamiento crítico en la CTA A y a variados amigos de la militancia popular y del trabajo intelectual cotidiano, que nos compromete a expandir la masa social en el debate por el necesario Pensamiento Crítico.

Por Julio C. Gambina, Director del IEF-CTA Autónoma

ACTA


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Voces indígenas en la COP 21 de París

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La reciente Cumbre del Clima, conocida como COP 21, llevada a cabo en París desde el 30 de noviembre al 11 de diciembre, ha dado como resultado, algo que mucha gente ya sospechaba: “muchas palabras y promesas y pocas acciones concretas”. Para el gran público se mostraron rostros sonrientes de diferentes personalidades con los brazos en alto como muestra de triunfo; pero para organizaciones ambientalistas, investigadores y pueblos originarios, fue mediocre. Algunos resaltan el compromiso de las naciones de limitar el aumento de temperaturas, “bien por debajo de los 2 grados centígrados con respecto a niveles preindustriales”, aunque en algunos casos se habla de esforzarse por limitarlo a 1,5 grados. Y los pueblos originarios estuvieron, pero no los dejaron expresarse, por lo cuya situación estaban muy enojados. Ofrecemos aquí testimonios de varios de ellos, recogidos por Euronews y Univisión. Hermanos indígenas de Panamá, Perú, Ecuador y el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales.

Programa radial Kay Pacha, realizado por el Equipo de Pueblos Originarios de Serpaj

Ver también:

Escapar de Paris: por una justicia ambiental desde los territorios

Acuerdo de Paris en cambio climático: aplausos errados


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Acuerdo de Paris en cambio climático: aplausos errados

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En París se acaba de firmar un acuerdo sobre cambio climático que ha sido recibido con un júbilo y optimismo bastante exagerado.  Se tolera disimuladamente que siga aumentando la temperatura global, se repiten unos cuantos acuerdos que ya habían sido alcanzados en previas cumbres, y todo descansa en compromisos voluntarios de los países, sin obligaciones precisas.

Gerardo Honty y Eduardo Gudynas.- Eso explica que muy distintos actores, desde los grandes exportadores de petróleo a las corporaciones globales, todos ellos, terminaran aplaudiendo el acuerdo parisino.  Si esos actores celebran el convenio, es que sin duda no se están poniendo límites a la civilización petrolera.

Tengamos muy presente que el Acuerdo de París es un instrumento dentro de la Convención Marco sobre Cambio Climático, que viene siendo objeto de negociaciones por más de veinte años, con muy pocos resultados concretos.  De hecho, desde que se firmó la Convención, en 1992, hasta ahora, las emisiones del mundo han crecido en un 50%, dejando en evidencia la falta de compromiso en esta materia.

Como los últimos encuentros fueron muy frustrantes, la principal preocupación de la presidencia del actual encuentro negociador (conocido como COP21), representada en el francés Laurient Fabius, era no repetir fracasos anteriores (en especial de Copenhague de 2009, que fue incapaz de acordar un texto).  En ese sentido el papel de Francia fue exitoso, explicando la satisfacción de algunos líderes gubernamentales.  Pero el precio de la eficacia política fue, como era esperable, un acuerdo de poca eficacia climática.

Bajo el Acuerdo de París, el aspecto clave de la reducción de las emisiones de gases invernadero, será fijado por cada país (las llamadas contribuciones nacionales).  Aunque deben ser informadas periódicamente, no serán obligatorias.  Esto hace que en realidad el texto aprobado sea muy débil en lo que hace a su potencial para evitar el cambio climático, ya que descansa en medidas voluntarias.  Recordemos que el objetivo de la Convención es estabilizar los gases de efecto invernadero en la atmósfera, y que según la comunidad científica, que asesora a la propia convención, no debería aumentar más de 1,5 º C.  Pero el acuerdo parisino nos conduce a un aumento de la temperatura global superior a los 3º C.

El acuerdo es lo suficientemente vago como para establecer que el mundo deberá alcanzar el pico de sus emisiones (el máximo antes de comenzar a descender) “tan pronto como sea posible” y alcanzar un balance entre las emisiones y remociones (cero neto) en la “segunda mitad de este siglo”.  ¿Qué quiere decir “tan pronto como sea posible”?  No es posible responder a eso, porque las metas quedaron bajo el manto de la vaguedad diplomática.

Sin embargo lo que dicen los científicos respaldados por la propia Convención (el Panel Intergubernamental de Cambio Climático), es que el pico de las emisiones debe alcanzarse antes de 2030 y las emisiones netas deben ser cero a más tardar en 2060.  Entonces el acuerdo es vinculante pero no del todo, ya que sus medidas más esenciales siguen siendo voluntarias.

Por si fuera poco, frente a algunos temas espinosos, el Acuerdo de París terminó repitiendo consensos aprobados en anteriores cumbres.  Por ejemplo, en la cuestión del financiamiento, sin duda uno los puntos clave para lograr los objetivos climáticos, sólo se pudo repetir el mismo compromiso que ya había alcanzado cinco años atrás en la COP 16 de México, a saber: 100 mil millones de dólares anuales a ser “movilizados” desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo.  Otros temas de enorme relevancia están ausentes otra vez.  Por ejemplo, la problemática de los pueblos indígenas no es tratada adecuadamente.

El problema es que desde su creación la Convención no logra conciliar sus tres principales objetivos: reducir emisiones, hacerlo con equidad y no detener el crecimiento económico.  Lo que muestra la historia de las negociaciones es que las tres cosas a la vez no se pueden lograr.  Puede haber crecimiento económico y sostenibilidad ambiental, pero no será con equidad pues el planeta no alcanza para que seamos todos ricos.  Puede haber sostenibilidad ambiental y equidad, pero para eso debe detenerse el crecimiento y repartir mejor la riqueza actual.  Y finalmente puede haber crecimiento económico y equidad pero eso solo se logrará devastando el planeta.

Escuchando los aplausos

Cuando se observan las reacciones de distintos actores se hacen muy evidentes los alcances y los límites del Acuerdo de Paris.  Por ejemplo, los países que son grandes exportadores de petróleo, como Arabia Saudita, lo consideraron un gran paso, lo que indica que no ven que ese texto les impida seguir vendiendo crudo.  Y si ellos venden petróleo, quiere decir que en alguien lo va a quemar en algún sitio y las emisiones seguirán subiendo.  Distintos portavoces de los gobiernos de los países industrializados, incluyendo a EE.UU., lo celebraron y consideran que abre oportunidades para nuevos negocios.

China, que es el más grande emisor planetario, sigue con sus planes de aumentar todavía más sus emisiones, por lo menos al 2030, y no se ha quejado que en París le impusieran ninguna traba.  Es más, como buena parte del acuerdo descansa en las propuestas nacionales voluntarias, se terminarían aceptando planes que en realidad aumentan las emisiones de gases invernadero (como sería el caso de Bolivia según algunos cálculos).

Los CEOs de grandes transnacionales “aplaudieron” el acuerdo parisino.  Por ejemplo, el presidente de Unilever, Paul Polman, afirmó que ese logro “liberaría billones de dólares y la inmensa creatividad e innovación del sector privado” para enfrentar el cambio climático.  Ese era el tono de muchos voceros empresariales, al entender que antes que un obstáculo para una civilización petrolizada, el Acuerdo de París no cambiaría las reglas del juego y para algunos se abrirían oportunidades de nuevos negocios.

También se entusiasmaron mucho las instituciones financieras internacionales.  El presidente del Banco Mundial, que fue informado de los acuerdos en París mientras jugaba al golf con el presidente Barack Obama, lanzó un tuiter diciendo que están listos para inmediatamente aportar dineros para el cambio climático.  Horas después, el presidente del BID, dijo que su banco también está disponible.

Por lo tanto, si todos celebran, gobiernos de cualquier signo político, grandes y pequeños contaminadores, empresarios y otros grupos de poder, si todos ellos se felicitan, ¿se puede creer que ese acuerdo en realidad esté poniendo un límite a la adicción petrolera?

Voces preocupadas

El mundo de la academia ya está comenzando a lanzar voces de alerta.  James Hansen, uno de los científicos pioneros en poner en evidencia el cambio climático, afirmó que las negociaciones en París eran un “fraude”, y que se necesitan “acciones” para cortar las emisiones de carbono al 2020, y no “solamente promesas”.  El fraude está, según Hansen, en sostener que se apunta a que la temperatura planetaria no sobrepase los 2º, pero se haga poco o nada cada cinco años.

Otros científicos que poco a poco están reaccionando ante el Acuerdo de París apuntan en el mismo sentido: el texto es vago al no especificar acciones concretas para las reducciones de gases emitidos, con indicadores y fechas precisas, y en menores plazos de tiempo.  Los gobiernos, en cambio, solo dicen que habrá una balance neutral pero en la segunda mitad del siglo.  Si eso ocurriera hacia el final del siglo XXI, las consecuencias serían catastróficas.

Muchas de las reacciones entusiastas son comprensibles.  Eran esperables desde los gobiernos, ya que no se podían permitir reconocer que otra vez fracasaron; es entendible que las grandes corporaciones festejen ya que el acuerdo les deja muchas opciones, a unas para seguir dentro de los negocios que contribuyen al cambio climático, y a otras, para buscar nuevos mercados en reducir las emisiones.  También era esperable en grandes redes ambientalistas que creen en las soluciones mercantiles o que trabajan codo a codo con las empresas.

Pero sorprende un poco que otras redes ambientales estén complacidas con los resultados de Paris.  Por un momento suponemos que se han apresurado en los análisis, o no han detectado que una buena parte de esos acuerdos ya se habían aceptado en anteriores COPs.  Por otro lado parecería que el miedo ante la inminente catástrofe planetaria hace que se aferren a la esperanza de que, por fin, se iniciaran medidas concretas.  O para ellos ya no es soportable caer en el pesimismo de reconocer que el acuerdo es insuficiente, y por lo tanto prefieren hablar de un “vaso medio lleno”.

Diga lo que se diga, observando la situación desde los movimientos sociales, especialmente aquellos que serán más afectados por el cambio climático, y considerando lo que sabemos sobre la ecología planetaria, tenemos que ser realistas: el Acuerdo de Paris es totalmente insuficiente para atacar la problemática del cambio climático.  Insistir en que es convenio adecuado, o que abre las puertas a abandonar el petróleo, es totalmente prematuro.  La sociedad civil no puede quedar adormecida, y debe redoblar sus esfuerzos por ir más allá de este tipo de acuerdos para alcanzar medidas efectivas, reales, concretas, frente al cambio climático.  Muchas de ellas serán costosas y dolorosas, pero la tarea es urgente.

Gerardo Honty y Eduardo Gudynas.  Investigadores de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social).   Contacto: Twitter @HontyG y @EGudynas.

Para ver un análisis más completo:

http://energiasur.com/wp-content/uploads/2015/12/HontyAcuerdoParisOdeD21Claes2015.pdf

Alainet


tar sands

Escapar de Paris: por una justicia ambiental desde los territorios

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La ambigüedad de los acuerdos y la contradictoria institucionalidad climática hace que diversas estimaciones propongan que en cambio nos dirigimos a un escenario de entre 2,7 a 3,4 grados de aumento de la temperatura media para finales de siglo. Pero esto no es indicador únicamente de una crisis del clima. “Sociedades de baja emisión de GEI” no garantizan que se alcance una justicia ambiental, ni que se evite desbordar los límites del planeta. Esta es una crisis civilizatoria que tiene que ver con el metabolismo depredador que se ha configurado en el sistema capitalista global, y con la brusca ruptura que se ha producido en la reproducción de la vida. Toda esta ruptura está intensificando las luchas por el agua, por la energía, por la biodiversidad, por los ciclos de la vida y por los territorios. Y va a marcar la dinámica de los nuevos tiempos que América Latina ya empieza a vivir.

tar sands

Desde las nebulosas de Paris: negociaciones y negocios

Emiliano Teran Mantovani*.- Las conferencias sobre cambio climático de las Naciones Unidas suelen dejar una sensación de desazón y creciente escepticismo, producto sobretodo del cinismo y la indolencia que suele reinar en las partes más influyentes de la negociación, que año tras año anuncian un “acuerdo importante, sin precedentes”, cosa que no fue la excepción en la COP21 Paris, donde se declaraba que se ha logrado un “documento histórico y universal”.

No tiene mucho sentido analizar estas negociaciones únicamente en el marco de la “búsqueda de un buen acuerdo”, sin tomar en cuenta que los pilares políticos y programáticos que dominan en estos “esfuerzos globales” contra el cambio climático, la episteme sobre la que se configura este discurso y su respectiva institucionalidad, es el mercado. Así que las “soluciones” que de ella surgen, básicamente se estructuran como soluciones de mercado –léase las contabilidades compensables del «cap and trade», o bien los offsets internacionales como los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL)–.

Ante la lógica de la maximización de la ganancia y mantenimiento de la tasa de beneficio, no es de extrañar los múltiples casos de falta de transparencia en relación al registro de las emisiones de instalaciones participantes, evasiones en las metas de reducción a través de mecanismos de compensación a los “países en vías de desarrollo” – ej. MDL –, especulación financiera en los mercados de carbono y el enriquecimiento de grupos económicos [1] a partir de este grave problema global. Después de 21 COPs celebradas, parece conveniente preguntarse si estos acuerdos, antes que soluciones, se han convertido en parte del problema.

En todo caso, creemos que es importante resaltar algunas tendencias y elementos preocupantes que se han expresado en estas últimas negociaciones:

a) aunque ha habido una obsesión por establecer el techo en 1,5º o 2º de aumento de la temperatura media del planeta, tal vez la pregunta clave es cómo se va a llegar a esta meta de manera real. La pregunta aplica igualmente con el tope deseado de emisiones de GEI;

b) las enormes dificultades de establecer acuerdos claros para el financiamiento para que los “países en vías de desarrollo” enfrenten el cambio climático – léase, los 100 mil millones US$ desde 2020 – se vincula con el creciente intento de darle mayor participación a los “business leaders” (corporaciones) en la “soluciones” contra el cambio climático. El secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon elogiaba en la COP21 a las corporaciones multinacionales, pues estas “apoyaban un acuerdo fuerte en Paris que envía las señales correctas de mercado”, al tiempo que las estimulaba a hacer sentir su voz y “demostrar que el negocio verde es un buen negocio” [2] ;

c) la marcada negativa, principalmente de los Estados Unidos, de asumir las pérdidas irreparables y los daños permanentes ocurridos cuando las políticas de mitigación y adaptación se quedasen cortas ante la incidencia de desastres climáticos – la tercera forma de asistencia a los países en “vías de desarrollo” conocida como « loss-and-damage»– (véase el punto 52 del acuerdo final) [3] . Esto podría vincularse en cambio, en el marco de la actual disputa geopolítica, con la militarización del clima y la conveniencia estratégica de algunos actores imperiales de sacar provecho de lo que Naomi Klein ha llamado «capitalismo del desastre»;

d) sigue sin aparecer en estos documentos la imperiosa necesidad de dejar buena parte de los hidrocarburos bajo el suelo;

e) ¿Qué sentido tienen los acuerdos si no son operativamente vinculantes, si solo son intentos de contribuciones nacionales (intended nationally determined contributions, INDCs)? – léase, alcanzar un pico de emisiones de CO2tan pronto como sea posible” (art.4 del acuerdo final)–. Y también: ¿con cuáles instrumentos institucionales cuentan los pueblos verificar y hacer seguimiento al cumplimiento de acuerdos, cuando fuesen vinculantes?

La ambigüedad de los acuerdos y la contradictoria institucionalidad climática hace que diversas estimaciones propongan que en cambio nos dirigimos a un escenario de entre 2,7 a 3,4 grados de aumento de la temperatura media para finales de siglo. Pero esto no es indicador únicamente de una crisis del clima. “Sociedades de baja emisión de GEI” no garantizan que se alcance una justicia ambiental, ni que se evite desbordar los límites del planeta. Esta es una crisis civilizatoria que tiene que ver con el metabolismo depredador que se ha configurado en el sistema capitalista global, y con la brusca ruptura que se ha producido en la reproducción de la vida. Toda esta ruptura está intensificando las luchas por el agua, por la energía, por la biodiversidad, por los ciclos de la vida y por los territorios. Y va a marcar la dinámica de los nuevos tiempos que América Latina ya empieza a vivir.

De las nebulosas de Paris a la propuesta del Anexo 0 de Oilwatch: pensar la justicia ambiental desde los territorios

Algunas voces en la Climate Action Zone de l Centquatre-Paris planteaban la necesidad de “escapar de las COP”. Escapar de las COPs supone tratar de liberarnos de este específico régimen de soberanía que se institucionaliza globalmente, y que secuestra la toma de decisiones para un 1%. También implica tratar de liberarnos del secuestro epistémico que encierra prácticamente toda la lectura del fenómeno del cambio climático y sus posibles soluciones en la métrica del carbono. Parece necesario abrirnos a enfoques radicalmente diferentes.

En este sentido, la propuesta del Anexo 0 de la Red Oilwatch ofrece varios elementos para tratar de pensar/efectuar este escape. Oilwatch, a partir de su crítica a la « civilización petrolera », propone reconocer a los pueblos en la división establecida por la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático: además del Anexo I (países industrializados del Norte y economías emergentes), Anexo II (miembros del Anexo I que deben ofrecer financiamiento a los países en vías de desarrollo) y No Anexo I (básicamente los países del Sur global), se debe crear el Grupo Anexo 0, donde estarían las numerosas iniciativas populares alrededor del mundo que realizan esfuerzos para no extraer más hidrocarburos, y que defienden formas de vida respetuosas con la naturaleza.

Al ser la extracción de hidrocarburos el proceso primario de factor antropogénico que determina el fenómeno del cambio climático, dejar el petróleo y otros combustibles fósiles en el subsuelo es una medida principal y directa para contrarrestarlo. Si, como se desprende de cifras del IPCC y la AIE, es necesario dejar 2/3 de los hidrocarburos en el subsuelo, diferentes iniciativas populares y territoriales deben ser premiadas por sus esfuerzos al respecto, antes que ser ignoradas, apartadas o criminalizadas, como suele ocurrir. La propuesta detallada del Anexo 0 está disponible aquí:Español, English, Français.

Esta propuesta tiene diversas implicaciones, de las cuales quisiéramos destacar dos:

a) enfrentar y desafiar la hegemonía y la centralidad de la métrica del carbono, que se orienta principalmente a fases distributivas (monetarizadas y abstractalizadas) de la naturaleza ya extraída y transformada, para plantear en cambio un debate de raíz sobre soluciones, valores y energía. Aquí el papel de la economía ecológica cobra importancia para producir indicadores que contabilicen o registren no sólo los hidrocarburos dejados bajo el suelo, sino el agua protegida, la biodiversidad, las culturas populares o los modos de vida sostenibles existentes;

b) descentralizar el régimen de soberanía de esta institucionalidad climática global, que plantea únicamente negociaciones entre Estados (partes), y en cambio hacer emerger las subjetividades populares en los territorios, o formas de gobierno local, que son los actores fundamentales para las transformaciones sociales y geopolíticas para enfrentar el cambio climático.

La propuesta del Anexo 0 no es en ningún sentido una propuesta autosuficiente. Requiere la articulación con otra serie de políticas y agendas que permitan su viabilidad. No convalida de ninguna manera una nueva mercantilización de la naturaleza bajo el subsuelo [4] . Y también cabe añadir que, aunque en cambio climático existe un compromiso diferenciado que señala a los grandes responsables de la actual crisis ecológica planetaria, esta idea de Oilwatch se cuela en los debates sobre extractivismo en América Latina, planteando las posibilidades de hacer moratorias a proyectos extractivos y reconocer la iniciativa de comunidades y gobiernos locales, para dejar los combustibles fósiles bajo tierra.

El Anexo 0 es otra forma más de decir que la justicia ambiental comienza en los territorios. Propone una institucionalidad climática alternativa, pero también formas de pensar este problema de manera alternativa, más allá de los muros de la política formal. En todo caso, el sustento material de este tipo de propuestas han sido, son y serán, las luchas desde abajo contra la acumulación por desposesión.

Del Anexo 0 al «Blockadia»: territorios rebeldes y los nuevos tiempos en América Latina

La situación de crisis ambiental global y la necesidad de acciones urgentes para contrarrestar el cambio climático ofrecen sólidos argumentos para intensificar los pedidos sobre moratorias de numerosos proyectos extractivos en América Latina. Se podrían plantear debates sobre cómo la caída de los precios del crudo –y si se espera que no levanten por un tiempo– representa una oportunidad para abrir caminos de transición para salir del rentismo petrolero en Venezuela. La idea de un estancamiento secular de la economía global, y la crisis de largo plazo del modelo de acumulación nacional, impulsan la necesidad imperiosa de trascendentales transformaciones desde adentro, en las cuáles se abra una discusión sobre la moratoria de los proyectos de minería en el país (carbón en el Zulia, Arco Minero de Guayana) e incluso algunos sectores de bloques de la Faja Petrolífera del Orinoco.

Sin embargo, es necesario reconocer que todos estos procesos, fenómenos y negociaciones se están desarrollando en un momento específico de la historia del sistema-mundo capitalista, de profundo caos y entropía; en una situación post-normal, que posiblemente será muy conflictiva. Esta situación evidentemente atraviesa a América Latina, la cual después de varios años de una era progresista diferenciada, ve cómo las condiciones bajo las cuales aparecieron los gobiernos de izquierda y múltiples luchas sociales, han cambiado significativamente.

Si pensamos en la fuerza que va tomando la ola de restauración conservadora en la región, y los peligros de nuevos ciclos masivos de acumulación por desposesión; si recordamos que Latinoamérica es un “reservorio” estratégico de “recursos naturales” en la dinámica geopolítica actual; y si advertimos cómo se configura un neoextractivismo 2.0 –ya no “progresista”, sino de perfil mixto e híbrido, un neoliberalismo mutante– que busca reorganizar el territorio continental en torno a esta nueva fase salvaje de acumulación global; podemos notar la centralidad que tendrán las luchas en la región en torno al mundo material de los bienes comunes para la vida (agua, biodiversidad, territorios en general).

Es muy probable que una política popular post-extractivista para enfrentar –consciente o inconscientemente– al cambio climático, y en general al orden depredador capitalista, esté, en esta nueva etapa para América Latina, plagada de enormes desafíos y amenazas. Pero hay algo que también vale la pena pensar. Las transformaciones en curso, no sólo van produciendo cambios de gobiernos y regímenes de poder, sino también de las condiciones materiales de la reproducción de la vida, y por ende, abre el camino para la reconfiguración de las luchas desde abajo.

En su libro “This Changes Everything: Capitalism vs. the Climate”, Naomi Klein denomina «Blockadia» a los cientos de comunidades en todo el mundo que están luchando contra la extracción de combustibles fósiles –de Nigeria a Canadá, de Grecia a Perú y Ecuador–. Lo que es importante resaltar de «Blockadia» es que son movimientos globales compuestos por personas comunes –no lucen como los típicos activistas, según Klein– que buscan profundizar la democracia relacionándola con la posibilidad real de control de los recursos que posibilitan la reproducción de su vida cotidiana, y que manejan diversas estrategias de acción directa –asambleas populares, bloqueos a excavadoras, marchas en las grandes ciudades, siendo agredidos por fuerzas policiales y de seguridad–, deteniendo en el territorio los crímenes climáticos en progreso –los sujetos del Anexo 0–, y reivindicando las abundantes energías disponibles en la superficie del planeta (no las del subsuelo) [5] .

Podemos tomar Blockadia como otra metáfora útil para pensar, luego de años de experiencias en la era “progresista”, nuevas estrategias para una posibilidad emancipatoria. Pero también para pensar en los tiempos que se avecinan. Sobre todo, revisar los errores políticos cometidos, tratando de reconfigurar sus lógicas desde el territorio –una territorialización del poder–. Recuperar o reimpulsar en nuestras agendas políticas la centralidad de la riqueza concreta (agua, biodiversidad, tierra) y de la reproducción de la vida, ante la primacía que ha tenido la búsqueda de la riqueza abstracta (rentas y finanzas) [6] .

Una radicalización de la acumulación por desposesión, llevada adelante en el marco de una restauración conservadora en América Latina, puede a su vez provocar múltiples resistencias productivas (de lo que hemos llamado la biopolítica de los comunes), muchas de ellas bajo fórmulas que podrían ser novedosas. Piénsese en un nuevo «giro ecoterritorial» (tomando el concepto de Maristella Svampa) alimentado no solo por los diferentes aprendizajes que se han producido desde las luchas regionales y globales, sino por la transformación de las condiciones materiales de vida. La expansión de un ecologismo popular (Joan Martínez Alier) podría tocar a los movimientos urbanos, como de hecho ya lo está haciendo en la región, lo que tendría un muy poderoso efecto político. Eco-piquetes y nuevas territorialidades urbanas se vinculan a la búsqueda de reproducción de los medios de vida en las cada vez más insostenibles ciudades latinoamericanas.

Las condiciones probablemente serán muy adversas, pero las posibilidades emancipatorias están ahí presentes. Es en el tejido social y territorial donde se estará librando una batalla histórica.

Paris, diciembre de 2015

*Emiliano Teran Mantovani es sociólogo e investigador, y hace parte de la red Oilwatch Latinoamérica

Fuentes consultadas

Klein, Naomi. “This Changes Everything: Capitalism vs. the Climate”. Alfred A. Knopf. Canada. 2014.

Lohmann, Larry. “Mercados de carbono. La neoliberalización del clima”. Ediciones Abya-Yala. Quito. 2012.

Meyer, Robinson. “Buy Coal Now!”. The Atlantic. October 29, 2015. Disponible en: http://www.theatlantic.com/technology/archive/2015/10/every-climate-concerned-billionaire-should-do-this-to-save-the-world/413020/. Consultado: [10/11/2015].

Oilwatch. “Es tiempo de crear el Grupo Anexo 0”. Propuesta de cara a la COP21 de París, diciembre 2015. Julio de 2015. Disponible en: http://www.oilwatch.org/dejar-el-crudo-en-el-subsuelo/678-es-tiempo-de-crear-el-grupo-anexo-0. Consultado: [9/12/2015].

United Nations. “COP21: Ban tells private sector ‘how we do business today will determine if we can do business in the future’”. UN News Centre. 8 December 2015. Disponible en:http://www.un.org/apps/news/story.asp?NewsID=52756#.Vmn_etLhBBw. Consultado: [9/12/2015].

United Nations. “Adoption Of The Paris Agreement”. Framework Convention on Climate Change. Conference of the Parties. Twenty-first sesión. 12 December 2015. Disponible en:http://unfccc.int/resource/docs/2015/cop21/eng/l09.pdf. Consultado: [12/12/2015].


[1] Sobre esto, recomendamos Lohmann, Larry. “Mercados de carbono. La neoliberalización del clima”.

[2] En: United Nations. “COP21: Ban tells private sector ‘how we do business today will determine if we can do business in the future’”.

[3] El punto 52 del acuerdo final aclara que el artículo 8 del acuerdo, referido al “loss and damage”, no involucra o provee bases para ninguna responsabilidad o compensación: “Agrees that Article 8 of the Agreement does not involve or provide a basis for any liability or compensation”.

[4] Sobre una visión capitalista de “dejar el carbón bajo el suelo”, véase: Meyer, Robinson. “Buy Coal Now!”.

[5] Klein, Naomi. “This Changes Everything: Capitalism vs. the Climate”. pp.254-255, 263.

[6] Sobre esto véase: Teran Mantovani, Emiliano. Desnudar al extractivismo: repensar el origen y destino de la riqueza. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=191979 . Y: Teran Mantovani, Emiliano. El sentido comunal de la crítica al extractivismo. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199073

 Alainet